Categoría: Guión

Menos McKee, más Goleman

McKee_Goleman
[Por: @edgarespinoza07] Recientemente me he apuntado a un Máster en Escritura de Guiones de ficción para cine y TV en la Escuela de Cine de Barcelona. Pero antes de decidirme, como es lógico, estuve investigando sobre las distintas opciones de formación que se ofrecen en España y en Latinoamérica.

Llamó mi atención que en la mayoría de los cursos el libro Story o El Guión de Robert McKee encabeza la lista de lecturas obligatorias. Y es que este “gurú” de la escritura cinematográfica ha publicado un bestseller sobre el tema y en el mundillo hollywoodense disfruta de un estatus de celebridad.

McKee se jacta de tener entre sus alumnos a decenas de galardonados y luminarias del cine (el que se hace en Hollywood, claro está), aunque el mismo aún no ha escrito algún guión cinematográfico exitoso. Ni siquiera bajo los propios estándares de la llamada “fábrica de sueños”.

Las “teorías” de McKee encuentran en la gran industria cinematográfica estadounidense un terreno fértil donde validarse. No hace falta ser un genio para darse cuenta de que casi la totalidad de la producción hollywoodense está sustentada en modelos arquetípicos que poco o nada tienen que ver con la realidad. Un camino totalmente válido si lo que queremos es contar historias unidimensionales y monedas.

No obstante, si lo que realmente buscamos como cineastas es contar historias multidimensionales (como la vida misma), hay que alejarse un poco de este y otros “gurúes” de la escritura y acercarse a otros autores menos mediáticos pero más acreditados por su obra. Uno de ellos, es el psicólogo y periodista estadounidense Daniel Goleman.

Goleman ha escrito más de 10 libros sobre distintos temas, pero fue uno de ellos el que lo puso en el foco de la atención mundial: Inteligencia Emocional. Con esta obra ha derribado algunos de los mitos que dominaron la psicología durante las últimas décadas y ha abierto un interesante debate sobre el comportamiento humano.

A diferencia de los muy populares libros de “autoayuda” o “mejoramiento personal”, la obra de Goleman está sustentada en décadas de rigurosa investigación científica. En sus libros podemos encontrar explicaciones a muchos de nuestros comportamientos, a nuestras motivaciones, a la manera como nos relacionamos con otros y con nosotros mismos, o el cómo y el porqué de nuestras acciones.

El trabajo de de Goleman y otros investigadores resulta muy útil para cualquiera que se dedique al arte de contar historias y sin duda, uno de los objetivos de todo guionista debería ser mejorar constantemente su capacidad de “leer” y “entender” a las personas.

Si, como aprendices de guionista debemos seguir leyendo a McKee, pero sabiendo que no es suficiente. Que también es imprescindible leer libros y revistas de psicología y neurociencia, dos campos que han conseguido increíbles resultado en las últimas 3 décadas.

Pero sobre todo, debemos salir a la calle, viajar, observar atentamente y sin prejuicios, hablar con la gente y elevar nuestro “coeficiente emocional”. El resultado, sin duda, serán mejores guiones; no solo basados en lo que dicen los manuales, sino en las personas reales y su maravilloso universo de acciones y comportamientos.

Cuando eso suceda, habremos dado un gran paso para lograr que nuestra audiencia establezca empatía con nuestros personajes y sus historias. Y esto, al final del día, es el máximo objetivo de nuestro arte.

Billy Wilder, a 10 años de su partida

Algunos consejos para guionistas de Billy Wilder

Billy Wilder, a 10 años de su partida
Billy Wilder, a 10 años de su partida

Como hace un par de días se cumplió una década de la desaparición física del gran Billy Wilder, The Uncool publicó su lista de consejos para guionistas, extraída del libro Conversations with Wilder, del también guionista y realizador Cameron Crowe.

Van, pues, los 11 tips:

    1. La audiencia es inestable
    2. Tómalos por el cuello y no los dejes ir.
    3. Desarrolla una clara línea de acción para tu protagonista.
    4. Ten claro a dónde vas.
    5. Mientras más sutil y elegante sea la forma de esconder tus puntos de giro, mejor escritor serás.
    6. Si tienes un problema con el tercer acto, en realidad el problema está en el primer actor.
    7. Un consejo de Lubitsch: deja que la audiencia sume dos más dos. Te amarán para siempre.
    8. Al hacer una narración, pon cuidado en no describir lo que audiencia está viendo. Añade cosas a lo que ven.
    9. El evento que ocurre al caer el telón del segundo acto es lo que dispara el final de la película.
    10. El tercer acto debe crecer, crecer, crecer en tempo y acción hasta el último evento, y entonces…
    11. …Habrá sido todo. No divagues.
Primer encuentro de guionistas de Venezuela

Hoy se inicia el I Encuentro de Guionistas en Venezuela

Primer encuentro de guionistas de Venezuela
Primer encuentro de guionistas de Venezuela
Organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través del Laboratorio del Cine y el Audiovisual del Venezuela del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía -CNAC- a partir de hoy y hasta el próximo 25 de marzo, se realizará el I Encuentro de Guionistas en Venezuela. El evento tendrá lugar en la Sala Anna Julia Rojas y Sala Aquiles Nazoa de UNEARTE.

Se estima que el evento registrará alrededor de 300 participantes, entre guionistas de cine y televisión de Caracas y el interior del país, además de productores, directores, estudiantes y público en general. La idea es propiciar el intercambio de experiencias y posiciones entre los realizadores de cine y televisión.

Explicó Juan Carlos Lossada, presidente del CNAC,

Es una oportunidad de reconocernos y reivindicar el oficio. Desde el CNAC queremos poner en relieve el oficio del guionista, sobre todo en este momento que vive nuestra cinematografía, cuando venimos desarrollando más películas, estamos abordando distintos temas y estamos produciendo casi todos los géneros. Se está viviendo un proceso histórico en el cine.

Reynaldo Rincón, gerente general del Laboratorio del Cine y el Audiovisual de Venezuela del CNAC, ve el evento desde la óptica de la formación:

Este I Encuentro de Guionistas forma parte de la política de reestructuración y profundización de los procesos de formación que hemos venido adelantando para ir mejorando cada vez más nuestra cinematografía.

Escriba, la tecnología en auxilio del guionista

¿Cómo escribir un guión con un procesador de textos común y corriente?

Fountain, la fuente del formato de un guión

Respuesta: con Fountain, la variante de Markdown que han desarrollado el guionista John August y Stu Maschwitz. En realidad, cada uno andaba por su lado trabajando en lo mismo y al final se juntaron.

Su idea era usar el sencillo código de sintaxis Markdown para darle el formato adecuado a un guión, sin necesidad de un programa especializado como Celtx, Final Draft o Movie Magic Screenwriting, y que el resultado fuera compatible con cualquier programa de escritura, incluso, con mi preferido, el Google Docs. Y no sólo con procesadores de textos, sino también con todo tipo de herramientas: desde un teléfono inteligente hasta una computadora personal, pasando desde luego por las consabidas tabletas.

El resultado, Fountain, más que una aplicación, es simplemente una serie de reglas que permiten darle el formato a un guión usando sólo texto. De este modo, lo que en principio se escribe así:

EXT. BRICK’S POOL - DAY

Steel, in the middle of a heated phone call:

STEEL
They’re coming out of the woodwork!
(pause)
No, everybody we’ve put away!
(pause)
Point Blank Sniper?

.SNIPER SCOPE POV

From what seems like only INCHES AWAY. _Steel’s face FILLS the *Leupold Mark 4* scope_.

Luego de ser “traducido” por una aplicación como Screenplain, termina viéndose así:

EXT. BRICK’S POOL – DAY

Steel, in the middle of a heated phone call:

STEEL

They’re coming out of the woodwork!

(pause)

No, everybody we’ve put away!

(pause)

Point Blank Sniper?

.SNIPER SCOPE POV

From what seems like only INCHES AWAY. Steel’s face FILLS the Leupold Mark 4 scope.

Para hacer esta demostración, yo he usado Scrippets, otra herramienta de traducción de Markdown, también desarrollada parcialmente por August, para permite insertar fragmentos de guión con el formato adecuado en páginas web.

La sintaxis Markdown, creada por John Gruber, es una herramienta de traducción de texto escrito a HTML. Fountain no es otra cosa que una suerte de Markdown aplicado al formato de guiones cinematográficos. Todo lo que se tiene que hacer es aprenderse y aplicar una serie de sencillas reglas (que traduciré al español en cuanto pueda).

Oropeza y Pont ♡ zombies…

De la idea al cómic, del cómic a la gran pantalla

Universal prepara War Heroes, de Mark Millar
Universal prepara War Heroes, de Mark Millar

¿Por qué últimamente tantos cómics y novelas gráficas son adaptadas al cine? ¿Por qué, incluso antes de comenzar a filmarse, algunos guiones sirven de base para novelas gráficas, como en el caso reciente de Noé, de Darren Aronofsky?

En un interesante post dedicado al lector de libros electrónicos Kindle de Amazon —del que hay nuevos modelos: el Kindle, el Kindle Touch y el Kindle FireStu Maschwitz, postproductor, principal desarrollador de Magic Bullet Suite y autor de The DV Rebel’s Guide: An All-Digital Approach to Making Killer Action Movies on the Cheap, sospecha que el fenómeno tenga que ver por un lado, con la facilidad de la novela gráfica para transmitir una idea visual y narrativa de la futura película. Por otro lado, con un asunto de regalías.

Para empezar, Maschwitz cita a su vez un episodio del podcast del guionista John August en el que se explica cómo cuando uno vende un guión,entra “en una especie de acuerdo de trabajo por encargo”, que pone en manos del comprador no sólo el guión sino los derechos de autor.

De modo pues que una vez vendido el guión, el autor pierde por completo los derechos sobre su trabajo y toda ganancia económica que de él se derive.

Imagen de previsualización de YouTube

No es lo que sucede, ciertamente, con los trabajos narrativos literarios o gráficos.

Se escucharán historias sobre productores que desarrollan sus proyectos como novelas gráficas antes de picharlos como películas. Parte de la razón es que el estudio podrá ver gráficas de cómo se vería la película, pero la otra gran parte tiene que ver con que el dueño del copyright mantendrá los derechos literarios de la historia.

Esto significa que recibirá regalías de cualquier película que se haga a partir de ese trabajo, incluyendo continuaciones, series de TV, o en etapa de producción. Regalías que no serían contempladas en un acuerdo de guión normal.

Finalmente, Maschwitz agrega otro factor: la audiencia cautiva, o los nichos de público de los cómics y novelas gráficas. En el sistema de estudios de Hollywood, un proyecto basado en otro trabajo exitoso —Scott Pilgrim vs. the World, The Walking Dead—, que ya se haya ganado una gran audiencia, tiene más posibilidades de convertirse en película, que un guión o idea original virgen.

Oropeza y Pont ♡ zombies…
Oropeza y Pont ♡ zombies…

Claro, todo esto se aplica al sistema de estudios o a grandes conglomerados de televisión. Recientemente, un amigo que trabaja en una gran cadena de TV internacional, me comentaba cómo sus ejecutivos sólo querían desarrollar proyectos basados en libros exitosos o escritores consagrados. Pero en la realidad cinematográfica de nuestros países, donde usualmente el director no sólo es el guionista, sino el dueño de la idea y su propio productor al mismo tiempo, ¿tiene algún sentido desarrollar una novela gráfica, o simplemente una novela, a partir de un guión que habrá de convertirse en película?

Quizás César Oropeza (Puras Joyitas) y Marcelo Pont, director de arte de El Secreto de sus Ojos, tengan la respuesta: ambos están dándole los toques finales a I♡Z, adaptación a la novela gráfica del guión de la próxima película de Oropeza…

La CIA contra el bloqueo… Creativo

La CIA te ayuda a escribir el próximo "blockbuster" veraniego
La CIA te ayuda a escribir el próximo "blockbuster" veraniego
Hace algún tiempo vi Breach, una película protagonizada por Ryan Phillippe, Chris Copper y Laura Linney. Dirigida por Billy Ray, su trama se centra en la figura de un analista novato del FBI, experto en informática (interpretado por Phillippe) que comienza a dudar de la integridad de su arrogante jefe, Robert Hanssen (Chris Cooper), católico devoto y miembro del Opus Dei. ¿Se trata acaso de un doble agente, un topo incrustado profundamente en el aparato de contrainteligencia estadounidense?

En su momento, como al personaje de Phillippe, a mí también me pareció imposible, o al menos un tanto inverosímil, que un topo llegara a tan alto cargo y tuviera en su manos tanta información. Pero, como Phillippe, yo también estaba llegando tarde a la historia y quizás me había perdido el letrero que en los créditos iniciales advertía que lo que veríamos a continuación, estaba basado en hecho reales.

Un detalle importante que, que acaso no aparezca en la cinta (o que yo no recuerdo, o que en todo caso me perdí por llegar tarde), y puede que lo que voy a escribir a continuación sea un spoiler del tamaño de una catedral que le arruine la diversión a más de uno, es que Hassen había sido ascendido a ese cargo porque precisamente era el blanco de una larga y minuciosa investigación conjunta entre la Agencia Central de Inteligencia y el FBI. Los investigadores sospechaban de Hassen pero no había logrado probar nada, a pesar de someterlo a interrogatorios y pruebas de polígrafos.

Ahora Hassen estaba a punto de pasar a retiro. Para evitarlo, los investigadores crearon un falso departamento de informática con tecnología de punta, a sabiendas de su frustración con la obsolescencia tecnológica del FBI, y le ofrecieron un ascenso. Masaje para su ego desbordado, designarlo en aquella posición era como poner a un niño a cargo de una heladería.

Todo lo anterior lo cuenta Bryan Kelley, agente de la CIA acusado erróneamente de ser el topo e investigado durante cinco años, en su crítica personal de la película publicada en una curiosa sección del sitio oficial de la Agencia Central de Inteligencia. Debo el dato al inmensamente popular Gizmodo, que hace días desenterró todo el asunto. No, los detalles de las película, quiero decir; sino la existencia de la sección de argumentos de la CIA.

Explica la página del departamento de Relaciones con la Industria del Entretenimiento de la CIA:

Como una organización que desempeña un papel clave en la defensa de Estados Unidos, la CIA es un tema frecuente de libros, películas, documentales y otros proyectos creativos. Durante años, los artistas de toda la industria del entretenimiento – actores, autores, directores, productores, guionistas y otros – han estado en contacto con la CIA para obtener una mejor comprensión de nuestra misión de inteligencia. Nuestro objetivo es un retrato fiel de los hombres y mujeres de la CIA, y la habilidad, la innovación, audacia y compromiso con el servicio público que los define.

Pero el asunto no se agota en la mera asesoría de proyectos. Más abajo en la página encontrarán recomendaciones para escritores y guionista que buscan escribir un thriller de espionaje pero sufren bloqueo creativo o andan escasos de ideas.

¿En busca de inspiración para una nueva película o un libro? Nuestra oficina de Relaciones con la Industria del Entretenimiento ofrece recomendaciones aquí.

La sección se renueva periódicamente, con nuevos casos e historias. A mí me ha llamado particularmente la atención un recuento de la investigación sobre el accidente del vuelo 800 de la TWA. ¿Se acuerdan que en algún momento se dijo que había sido derribado por un misil? Bueno, allí en la página está la versión de la CIA.

De modo pues que ya saben dónde dirigirse cuando Jerry Bruckheimer los contrate para escribir su próximo blockbuster del verano.

David Simon: “Que se joda el lector medio”

A Simon no le gustan los promedios
A Simon no le gustan los promedios
Creo que lo he dicho antes: The Wire es uno de los trabajos audiovisuales más importantes del último medio siglo.

Más allá de una simple serie de televisión, es un enorme y complejo fresco estructurado a la manera de las grandes novelas estadounidenses de principios del Siglo XX. Sí, algo así como una suerte de Manhattan Transfer post 11 de septiembre y en Baltimore.

La serie, que no gozó del éxito que acaso merecía (pero que sus creadores no buscaban) fue idea de David Simon, ex reportero devenido en productor y guionista televisivo, y quien contó con el apoyo de escritores de grueso calibre como Dennis Lehane (Mystic River, Shutter Island), George Pelecanos (The Night Gardener) o Richard Price (The Color of Money, Ransom, Historias de Nueva York, Clockers) y de directores de cine y TV de la talla de Tim van Patten o Agniezka Holland.

Resulta que esta mañana me he tropezado con una vieja entrevista que el escritor Nick Hornby le hace a Simon, el creador de la serie. Y bien vale la pena publicar un fragmento en el que Simon condensa su particular filosofía narrativa y su idea acerca de la dramaturgia:

NH: Siempre que me entran ganas de escribir para The Wire, me doy cuenta enseguida de que no sabría reproducir la verdadera jerga de los narcos. ¿Conocías tú tantas cosas de ellos antes de empezar? ¿O te han puesto al día personas que están más familiarizadas con ese mundillo?

DS: La pauta que sigo para intentar ser verosímil es muy sencilla (la vengo siguiendo desde que empecé a escribir ficción): el lector medio… que se joda. A lo largo de mi carrera como periodista, siempre me dijeron que tenía que escribir pensando en el lector medio. El lector medio, tal y como ellos lo entendían, era un suscriptor blanco, acomodado, con-​dos-​hijos— coma-​y-​algo y tres-​coches-​coma-​y-​algo, un perro y un gato, más los consabidos aparejos de jardín; una persona ignorante que necesita que se lo expliquen todo, ya mismo. Así, tu exposición se convierte en un peso increíble, en un auténtico peñazo. Que le jodan. Que le jodan pero bien.

Ya desde Homicide, el libro, decidí escribir para gente que vive lo que cuentas, para gente de ese mismo mundo. Me guardaría para mí algunas cosas, suponiendo que el lector/espectador sabía más de lo que sabía realmente, o podía saber, con una razonable dosis de esfuerzo por su parte; yo andaría por ahí callejeando el tiempo que hiciera falta hasta conseguir captar de qué iba realmente el asunto. También me di cuenta —y esto fue más importante para mí— de que el libro o el material filmado sería un fracaso si la gente de esos mundillos, tras leer/ver mi relato, sentía que yo no había logrado captar su mundo de una manera respetable.

No cometer errores. En el mundo periodístico, esto no significa querer que la gente esté de acuerdo con cada página que escribes. A veces, la naturaleza conflictiva de lo que estoy diciendo me exige escribir cosas que no le gustan a la gente desde el punto de vista del contenido. Pero desde el punto de vista del diálogo, de la jerga, la descripción, el tono…, yo quiero que cualquier detective de homicidios, camello, estibador o político de cualquier rincón de EE.UU. se levante y diga: «¡Anda! Así es el mundo en el que me muevo». Ése es mi objetivo.