McKee, cine, identidad y crisis

Robert McKee, el celebérrimo gurú del guión y la dramaturgia, cree que la crisis del cine y el auge de la televisión se reduce a un mero asunto de libertad creativa:

(más…)

Anuncios

¿Cómo escribir un guión con un procesador de textos común y corriente?

Respuesta: con Fountain, la variante de Markdown que han desarrollado el guionista John August y Stu Maschwitz.

En realidad, cada uno andaba por su lado trabajando en lo mismo y al final se juntaron.

Su idea era usar el sencillo código de sintaxis Markdown para darle el formato adecuado a un guión, sin necesidad de un programa especializado como Celtx, Final Draft o Movie Magic Screenwriting. Y que el resultado fuera compatible con cualquier programa de escritura, incluso, con mi preferido, el Google Docs.

Y no sólo con procesadores de textos, sino también con todo tipo de herramientas. Desde un teléfono inteligente hasta una computadora personal, pasando desde luego por las consabidas tabletas.

Fountain, ¿en qué consiste?

El resultado, Fountain, más que una aplicación, es simplemente una serie de reglas que permiten darle el formato a un guión usando sólo texto. De este modo, lo que en principio se escribe así:

EXT. BRICK’S POOL - DAY

Steel, in the middle of a heated phone call:

STEEL
They’re coming out of the woodwork!
(pause)
No, everybody we’ve put away!
(pause)
Point Blank Sniper?

.SNIPER SCOPE POV

From what seems like only INCHES AWAY. _Steel’s face FILLS the *Leupold Mark 4* scope_.

Luego de ser «traducido» por una aplicación como Screenplain, termina viéndose así:

EXT. BRICK’S POOL – DAY

Steel, in the middle of a heated phone call:

STEEL

They’re coming out of the woodwork!

(pause)

No, everybody we’ve put away!

(pause)

Point Blank Sniper?

.SNIPER SCOPE POV

From what seems like only INCHES AWAY. Steel’s face FILLS the Leupold Mark 4 scope.

Para hacer esta demostración, yo he usado Scrippets, otra herramienta de traducción de Markdown, también desarrollada parcialmente por August, para insertar en páginas web, fragmentos de guión con el formato adecuado.

La sintaxis Markdown, creada por John Gruber, es una herramienta de traducción de texto escrito a HTML. Fountain no es otra cosa que una suerte de Markdown aplicado al formato de guiones cinematográficos. Todo lo que hay que hacer es aprenderse y aplicar una serie de sencillas reglas (que traduciré al español en cuanto pueda).

De la idea al cómic, del cómic a la gran pantalla

Universal prepara War Heroes, de Mark Millar

Universal prepara War Heroes, de Mark Millar

¿Por qué últimamente tantos cómics y novelas gráficas son adaptadas al cine? ¿Por qué, incluso antes de comenzar a filmarse, algunos guiones sirven de base para novelas gráficas, como en el caso reciente de Noé, de Darren Aronofsky?

En un interesante post dedicado al lector de libros electrónicos Kindle de Amazon —del que hay nuevos modelos: el Kindle, el Kindle Touch y el Kindle FireStu Maschwitz, postproductor, principal desarrollador de Magic Bullet Suite y autor de The DV Rebel’s Guide: An All-Digital Approach to Making Killer Action Movies on the Cheap, sospecha que el fenómeno tenga que ver por un lado, con la facilidad de la novela gráfica para transmitir una idea visual y narrativa de la futura película. Por otro lado, con un asunto de regalías.

Para empezar, Maschwitz cita a su vez un episodio del podcast del guionista John August en el que se explica cómo cuando uno vende un guión,entra «en una especie de acuerdo de trabajo por encargo», que pone en manos del comprador no sólo el guión sino los derechos de autor.

De modo pues que una vez vendido el guión, el autor pierde por completo los derechos sobre su trabajo y toda ganancia económica que de él se derive.

No es lo que sucede, ciertamente, con los trabajos narrativos literarios o gráficos.

Se escucharán historias sobre productores que desarrollan sus proyectos como novelas gráficas antes de picharlos como películas. Parte de la razón es que el estudio podrá ver gráficas de cómo se vería la película, pero la otra gran parte tiene que ver con que el dueño del copyright mantendrá los derechos literarios de la historia.

Esto significa que recibirá regalías de cualquier película que se haga a partir de ese trabajo, incluyendo continuaciones, series de TV, o en etapa de producción. Regalías que no serían contempladas en un acuerdo de guión normal.

Finalmente, Maschwitz agrega otro factor: la audiencia cautiva, o los nichos de público de los cómics y novelas gráficas. En el sistema de estudios de Hollywood, un proyecto basado en otro trabajo exitoso —Scott Pilgrim vs. the World, The Walking Dead—, que ya se haya ganado una gran audiencia, tiene más posibilidades de convertirse en película, que un guión o idea original virgen.

Oropeza y Pont ♡ zombies…

Oropeza y Pont ♡ zombies…

Claro, todo esto se aplica al sistema de estudios o a grandes conglomerados de televisión. Recientemente, un amigo que trabaja en una gran cadena de TV internacional, me comentaba cómo sus ejecutivos sólo querían desarrollar proyectos basados en libros exitosos o escritores consagrados. Pero en la realidad cinematográfica de nuestros países, donde usualmente el director no sólo es el guionista, sino el dueño de la idea y su propio productor al mismo tiempo, ¿tiene algún sentido desarrollar una novela gráfica, o simplemente una novela, a partir de un guión que habrá de convertirse en película?

Quizás César Oropeza (Puras Joyitas) y Marcelo Pont, director de arte de El Secreto de sus Ojos, tengan la respuesta: ambos están dándole los toques finales a I♡Z, adaptación a la novela gráfica del guión de la próxima película de Oropeza…

La CIA contra el bloqueo… Creativo

Hace algún tiempo vi la película Breach, protagonizada por Ryan Phillippe, Chris Copper y Laura Linney. Dirigida por Billy Ray, su trama se centra en la figura de un analista novato del FBI, experto en informática (interpretado por Phillippe) que comienza a dudar de la integridad de su arrogante jefe, Robert Hanssen (Chris Cooper), católico devoto y miembro del Opus Dei. ¿Se trata acaso de un doble agente? ¿Un topo incrustado profundamente en el aparato de contrainteligencia estadounidense?

En su momento, como al personaje de Phillippe, a mí también me pareció imposible, o al menos un tanto inverosímil, que un topo llegara a tan alto cargo. Y que tuviera en su manos tanta información. Pero, como Phillippe, yo también estaba llegando tarde a la historia. Y me había perdido el letrero que en los créditos iniciales advertía que lo que veríamos a continuación, estaba basado en hecho reales.

Un detalle importante de la película Breach que, que acaso no aparezca en la historia (o que yo no recuerdo, o que en todo caso me perdí por llegar tarde), y puede que lo que voy a escribir a continuación sea un spoiler del tamaño de una catedral que le arruine la diversión a más de uno, es que Hassen había sido ascendido a ese cargo porque precisamente era el blanco de una larga y minuciosa investigación conjunta entre la Agencia Central de Inteligencia y el FBI. Los investigadores sospechaban de Hassen pero no había logrado probar nada, a pesar de someterlo a interrogatorios y pruebas de polígrafos.

Ahora Hassen estaba a punto de pasar a retiro. Para evitarlo, los investigadores crearon un falso departamento de informática con tecnología de punta, a sabiendas de su frustración con la obsolescencia tecnológica del FBI. Y le ofrecieron un ascenso. Masaje para su ego desbordado, designarlo en aquella posición era como poner a un niño a cargo de una heladería.

Now Playing

Todo lo anterior lo cuenta Bryan Kelley, agente de la CIA acusado erróneamente de ser el topo e investigado durante cinco años, en su crítica personal de la película Breach. La crítica está publicada en una curiosa sección del sitio oficial de la Agencia Central de Inteligencia. Debo el dato al inmensamente popular Gizmodo, que hace días desenterró todo el asunto. No, los detalles de las película, quiero decir; sino la existencia de la sección de argumentos de la CIA.

Explica la página del departamento de Relaciones con la Industria del Entretenimiento de la CIA:

Como una organización que desempeña un papel clave en la defensa de Estados Unidos, la CIA es un tema frecuente de libros, películas, documentales y otros proyectos creativos. Durante años, los artistas de toda la industria del entretenimiento – actores, autores, directores, productores, guionistas y otros – han estado en contacto con la CIA para obtener una mejor comprensión de nuestra misión de inteligencia. Nuestro objetivo es un retrato fiel de los hombres y mujeres de la CIA, y la habilidad, la innovación, audacia y compromiso con el servicio público que los define.

Pero el asunto no se agota en la mera asesoría de proyectos. Más abajo en la página encontrarán recomendaciones para escritores y guionista que buscan escribir un thriller de espionaje pero sufren bloqueo creativo o andan escasos de ideas.

¿En busca de inspiración para una nueva película o un libro? Nuestra oficina de Relaciones con la Industria del Entretenimiento ofrece recomendaciones aquí.

La sección, que se llama Now Playing, se renueva periódicamente, con nuevos casos e historias. A mí me ha llamado particularmente la atención un recuento de la investigación sobre el accidente del vuelo 800 de la TWA. ¿Se acuerdan que en algún momento se dijo que había sido derribado por un misil? Bueno, allí en la página está la versión de la CIA.

De modo pues que ya saben dónde dirigirse cuando Jerry Bruckheimer o Michael Bay los contrate para escribir su próximo blockbuster del verano.

David Simon: «Que se joda el lector medio»

Creo que lo he dicho antes: The Wire, de David Simon, es uno de los trabajos audiovisuales más importantes del último medio siglo.

Más allá de una simple serie de televisión, es un enorme y complejo fresco estructurado a la manera de las grandes novelas estadounidenses de principios del Siglo XX. Sí, algo así como una suerte de Manhattan Transfer post 11 de septiembre y en Baltimore.

La serie, que no gozó del éxito que acaso merecía (pero que sus creadores tampoco buscaban) fue idea de David Simon, ex reportero devenido en productor y guionista televisivo.

Simon contó con el apoyo de escritores de grueso calibre como Dennis Lehane (Mystic River, Shutter Island), George Pelecanos (The Night Gardener) o Richard Price (The Color of Money, Ransom, Historias de Nueva York, Clockers).Y de directores de cine y TV de la talla de Tim van Patten o Agniezka Holland.

(más…)

Pin It on Pinterest