Breach Poster
EE.UU.Guión

La CIA contra el bloqueo… Creativo

Hace algún tiempo vi la película Breach, protagonizada por Ryan Phillippe, Chris Copper y Laura Linney. Dirigida por Billy Ray, su trama se centra en la figura de un analista novato del FBI, experto en informática (interpretado por Phillippe) que comienza a dudar de la integridad de su arrogante jefe, Robert Hanssen (Chris Cooper), católico devoto y miembro del Opus Dei. ¿Se trata acaso de un doble agente? ¿Un topo incrustado profundamente en el aparato de contrainteligencia estadounidense?

En su momento, como al personaje de Phillippe, a mí también me pareció imposible, o al menos un tanto inverosímil, que un topo llegara a tan alto cargo. Y que tuviera en su manos tanta información. Pero, como Phillippe, yo también estaba llegando tarde a la historia. Y me había perdido el letrero que en los créditos iniciales advertía que lo que veríamos a continuación, estaba basado en hecho reales.

Un detalle importante de la película Breach que, que acaso no aparezca en la historia (o que yo no recuerdo, o que en todo caso me perdí por llegar tarde), y puede que lo que voy a escribir a continuación sea un spoiler del tamaño de una catedral que le arruine la diversión a más de uno, es que Hassen había sido ascendido a ese cargo porque precisamente era el blanco de una larga y minuciosa investigación conjunta entre la Agencia Central de Inteligencia y el FBI. Los investigadores sospechaban de Hassen pero no había logrado probar nada, a pesar de someterlo a interrogatorios y pruebas de polígrafos.

Ahora Hassen estaba a punto de pasar a retiro. Para evitarlo, los investigadores crearon un falso departamento de informática con tecnología de punta, a sabiendas de su frustración con la obsolescencia tecnológica del FBI. Y le ofrecieron un ascenso. Masaje para su ego desbordado, designarlo en aquella posición era como poner a un niño a cargo de una heladería.

Now Playing

Todo lo anterior lo cuenta Bryan Kelley, agente de la CIA acusado erróneamente de ser el topo e investigado durante cinco años, en su crítica personal de la película Breach. La crítica está publicada en una curiosa sección del sitio oficial de la Agencia Central de Inteligencia. Debo el dato al inmensamente popular Gizmodo, que hace días desenterró todo el asunto. No, los detalles de las película, quiero decir; sino la existencia de la sección de argumentos de la CIA.

Explica la página del departamento de Relaciones con la Industria del Entretenimiento de la CIA:

Como una organización que desempeña un papel clave en la defensa de Estados Unidos, la CIA es un tema frecuente de libros, películas, documentales y otros proyectos creativos. Durante años, los artistas de toda la industria del entretenimiento – actores, autores, directores, productores, guionistas y otros – han estado en contacto con la CIA para obtener una mejor comprensión de nuestra misión de inteligencia. Nuestro objetivo es un retrato fiel de los hombres y mujeres de la CIA, y la habilidad, la innovación, audacia y compromiso con el servicio público que los define.

Pero el asunto no se agota en la mera asesoría de proyectos. Más abajo en la página encontrarán recomendaciones para escritores y guionista que buscan escribir un thriller de espionaje pero sufren bloqueo creativo o andan escasos de ideas.

¿En busca de inspiración para una nueva película o un libro? Nuestra oficina de Relaciones con la Industria del Entretenimiento ofrece recomendaciones aquí.

La sección, que se llama Now Playing, se renueva periódicamente, con nuevos casos e historias. A mí me ha llamado particularmente la atención un recuento de la investigación sobre el accidente del vuelo 800 de la TWA. ¿Se acuerdan que en algún momento se dijo que había sido derribado por un misil? Bueno, allí en la página está la versión de la CIA.

De modo pues que ya saben dónde dirigirse cuando Jerry Bruckheimer o Michael Bay los contrate para escribir su próximo blockbuster del verano.

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