Isla de las Flores, de Jorge Furtado, uno de los mejores cortos documentales de la historia

Primero fue una documentalista chilena en Morelia.

Días después de mi pitch inicial, me contó que la estructura de mi presentación de alguna manera entraba en contradicción con mi propuesta de realización del documental. En un principio, la estructura narrativa del documental que yo había pichado le recordaba a La isla de las flores, «donde una cosa llevaba a la otra». Yo no tenía idea de qué me estaba hablando. A ella le extrañó que yo no conociera el corto. Le extrañó mucho. Al parecer, era un corto documental muy, muy, muy famoso. Me recomendó verlo. (más…)

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Los lunes en Fortaleza [Cine Ceará 2011]

Paseo en dunas

Paseo en dunas

Día un pelo intenso el de ayer lunes en Fortaleza.

Prácticamente comenzó con un paseo en Buggy por las inmensas dunas de Cumbuco, zona playera ubicada al norte de la ciudad, a unos 40 minutos en automóvil. Bueno, quizás «paseo» no sea la mejor palabra para describir la adrenalínica experiencia.

Antes de iniciar el recorrido, los conductores te preguntan qué tipo de paseo quieres: «¿com emoção o sem emoção?«. Escojas la opción que escojas, te aseguro que a mitad del viaje puede que estés deseando que el viaje acabe, aterrorizado ante la posibilidad de que aquel bicho se voltee y, rodando duna abajo, vaya soltando cuerpos de turistas como caramelos en desfile de carnaval.

Debo admitir que es la segunda vez que tomo este paseo y que lo repetiría cuantas veces pudiera. Y siempre pediría lo mismo: «com emoção«.

Fe em Deus y John Lenon, las dos jangadas

Fe em Deus y John Lenon, las dos jangadas

Mientras recorremos las dunas, no puedo dejar de pensar en It’s all true, de Orson Welles. Claro, las de Cumbuco no son las dunas que aparecen en la película. Pero también esas desaparecieron hace rato y, en el mismo lugar, hay una enorme favela.

Concluido el recorrido en Buggy, ya en la playa y con la película de Welles en la cabeza, aprovecho para inspeccionar de cerca un par de jangadas varadas en la orilla con sus velas recogidas, la Fe em Deus y la John Lenon. Y la verdad es que uno no puede sino admirar el coraje y el arrojo de Jacare y sus colegas al lanzarse en una travesía Fortaleza-Rio de Janeiro en una embarcación tan enclenque y sin instrumentos de navegación.

Anoche se proyectaron otras dos películas en competencia, Lengua Materna, de la argentina Liliana Paolinelli y Homens con Cheiro de Flor, del cearense Joe Pimentel, cineasta de la casa. La primera es una amable, tierna comedia sobre la relación entre madre e hija cuando la muchacha decide confesar su homosexualidad.

Liliana Paolinelli

Liliana Paolinelli

No obstante, su directora no encasilla su película como cine gay:

Quería mostrar los cambios que ocurren en una relación entre madre e hija a partir de una revelación de tal envergadura. Ese era mi punto de partida. Una especie de hipótesis: ¿qué pasaría si mi madre se enterara de cosas que tiene muy cerca, pero que no sabe ni se imagina?

Hubo sin embargo cierta confusión, pues al estrenarse en el marco de la promulgación de la Ley de Matrimonio entre sexos idénticos, fue percibida como una cinta de temática gay. Entonces, los gays echaron de menos las escenas de sexo duro usualmente asociadas al cine gay, mientras que el público heterosexual no se acercaron a las salas creyendo que no era una cinta para ellos.

La historia tiene algunos referentes reales.

Como una noticia que leí sobre un mesonero que botó de un restaurante a un par de mujeres que estaban consolándose en un baño.

Paolinelli incluyó el episodio como un gag en el film. Sin embargo, aquí en Fortaleza, el mejor chiste fue uno completamente inesperado, accidental. En cierto momento de la trama, el personaje de la madre mide disimuladamente el tamaño del pie de la pareja de su hija, con la idea de comprarle un par de zapatos de andar por casa y sorprenderla con el regalo. Ese gesto casi imperceptible fue celebrado con una multitudinaria, sonora e inexplicable carcajada por la audiencia.

Y es que en Brasil se usa un curioso término para referirse, despectivamente, a una lesbiana: sapatão (zapato grande, zapatón o zapatote).

Joe Pimentel

Joe Pimentel

Homens com Cheiro de Flor, de Joe Pimentel es un retrato de la cultura del pistolagem nordestino contemporáneo. Su trama está habitada por coroneles, matadores —pistoleros a sueldo— y femmes fatales contra un paisaje natural digno de cualquier western. La caatinga según Leone o Peckinpah. Dice Pimentel:

Buscaba hacer un film sobre la violencia pero que se apartara del tema del cangaço y la violencia de los grandes centros urbanos. Al mismo tiempo quería hacer un film con tema nordestino, contemporáneo, sobre un fenómeno local. Quería mostrar cómo se fabrica un pistolero y tratar de mostrar la configuración económica y social de ese universo. Acaso sea éste el primer film brasileño que se sumerge en ese mundo.

Quería una película con referencias cinematográficas pero que al mismo tiempo dialogara con el público. Un film de matinée, pero huyendo de la linealidad narrativa de ese tipo de película, recurriendo a flash backs.

Debido a constricciones del presupuesto, la película fue rodada en su totalidad con una cámara Canon 5D. Para António Luiz Mendes, director de fotografía de la cinta, emplear aquella cámara para rodar un film de esta naturaleza fue todo un reto.

António Luiz Mendes

António Luiz Mendes

El digital te deja muy poco margen de maniobra para trabajar el color. Por eso nos decantamos por una propuesta que se acerca a la total ausencia de color. No obstante, no tratamos en ningún momento de imitar el look del celuloide.

Homens con Cheiro de Flor fue literalmente ovacionada por la audiencia. Pero lo mismo ha sucedido con todas las películas regionales, tanto cortos como largos, que se han exhibido en el festival. Tal parece que el cearense está muy orgulloso de su cine.

Aury Porto y Simone Iliescu, protagonistas de Homnes com Cheiro de Flor

Aury Porto y Simone Iliescu, protagonistas de Homnes com Cheiro de Flor

Después de las proyecciones vino la fiesta. La noche de los lunes suele ser festiva en Fortaleza. Me dicen que es la noche en la que se rumbea en la ciudad. Pero después de una semana aquí, donde se ha rumbeado todas y cada una de las noches, uno no sabría decir si es que en Fortaleza la fiesta del fin de semana termina los lunes. O apenas comienza.

Los Últimos Cangaceiros, en colores [Cine Ceará 2011]

Moreno y Durvinha, los últimos cançeiros

Moreno y Durvinha, los últimos cançeiros

Puede que alguno de ustedes hayan tenido la misma reacción que yo al ver la fotografía de Moreno y Durvinha que encabeza estas páginas. Yo, prácticamente, quedé pasmado por el color de los últimos cangaceiros. Y es que hasta entonces, en mi memoria visual, todos los cangaceiros eran en blanco y negro. La imagen pertenece al documental del brasileño Wolney de Oliveira, Os Ultimos Cangaceiros.

Durvinha y Moreno ocultaron por más de medio siglo su verdadera identidad hasta de los propios hijos, que crecieron pensando que sus padres se llamaban Jovina Maria da Conceição y José Antonio Souto, nombres falsos sobre los cuales habían reconstruido sus vidas. Ellos formaron parte del grupo de cangaceiros de Lampião, el más famoso y controvertido líder del cangaceirismo. La verdad sólo fue revelada cuando Moreno, con 95 años, decidió compartir con los hijos el peso de los recuerdos y reencontrar parientes vivos, entre ellos su primer hijo.

Capa y sombrero, Antonio das Mortes, matador de Cangaceiros, de Deus y o Diabo na Terra do sol

Capa y sombrero, Antonio das Mortes, matador de Cangaceiros, de Deus y o Diabo na Terra do sol

El «Capitán» Virgulino Ferreira da Silva, Lampião, «rei do cangaço», fue el más célebre de los cangaceiros que asolaron la caatinga nordestina de principios del siglo pasado. Una época y una región asombrosas, en la que los cangaceiros, demonizados por la prensa como bandoleros despiadados pero idolatrados por el pueblo como benefactores de los pobres, católicos a ultranza y aficionados al buen perfume, a la música y al buen vestir, convivían en eterno conflicto con «coroneles» latifundistas, milagreiros alucinados tipo Antônio Conselheiro, el tristemente célebre protagonista de La Guerra de Canudos (ver La Guerra del Fin del Mundo, de Mario Vargas Llosa), matadores de cangaceiros, sanguinarios y corruptos cuerpos policiales y poetas de cordel, como retratara con no menos alucinamiento Glauber Rocha en su opus magna, Deus e o Diabo na Terra do Sol.

El libanés Benjamin Abrahão, quien emulando a Grierson y a Flaherty, convivió durante meses en el inhóspito sertão con los cangaceiros de Lampião, recogiendo su cotidianidad y hazañas con una cámara Nizo Kiamo de cuerda, escribió con admiración:

Es una belleza ese bando de Lampião, su independencia de acción tiene la nobleza de los grandes guerreros. No son asalariados del crimen. Matar, para ellos, es una cuestión de honra, en esta tierra de injusticias


….

Luego de estrenar su documental, en el clímax de la represión gubernamental contra el cangaço, Abrahão moría en misteriosas circunstancias de 42 puñaladas. Su documental sería incautado por la policía y gran parte se perdería para siempre por culpa de la humedad en algún archivo policial. Dos meses después del asesinato del documentalista, en una emboscada caerían Lampião, su compañera Maria Bonita y sus cangaceiros más cercanos. Sus cuerpos fueron decapitados y sus cabezas exhibidas en un altar de horrores a manera de escarmiento.

El suceso sería inmortalizado en una imagen que sintetiza todo el horror y la violencia de la época, conocida popularmente como Cabeças Cortadas:

Altar de Lampião: abajo en el centro, el famoso "rei do cangaço"; arriba, su mujer, María Bonita

Altar de Lampião: abajo en el centro, el famoso "rei do cangaço"; arriba, su mujer, María Bonita

De manera oficial, el cangaceirismo acabaría con la muerte de Corisco, cabra de confianza de Limpião emboscado por la policia, y el apresamiento de su mujer, Dadá, en 1940. Muchos cangaceiros, calladamente depusieron sus armas, abandonaron sus grupos y se internaron en la inmensidad del árido sertão. Unos pocos lograrían reconstruir sus vidas bajo nuevas identidades. Dadá, la mujer de Corisco, fallecería en 1994. A pesar de la insistencia de periodistas y estudiosos del fenómeno, nunca develó sus secretos, zajando toda discusión con una frase lapidaria:

A gente não cospe no prato de quem nos deu comida…

El cine se encargaría entonces de mantener viva la memoria del cangaceirismo. El film Festival de Cannes de 1953, contribuiría a poner en el panorama cinematográfico internacional al cine brasileño.

Corisco (Othon Bastos), cangaceiro icónico de Deus e o Diabo na Terra do Sol

Corisco (Othon Bastos), cangaceiro icónico de Deus e o Diabo na Terra do Sol

Al mismo tiempo, cimentaría un particular género cinematográfico local: el Nordestern, suerte de western a la brasileña. No obstante, sería el cineasta bahiano Glauber Rocha el encargado de fijar en el inconsciente colectivo cinematográfico mundial la poderosa imagen en blanco y negro del cangaceiro Corisco, interpretado memorablemente por Othon Bastos, en Deus e o Diabo na Terra do Sol. Realizada con paupérrimos recursos —recuerden la particular filosofía cinematográfica del bahiano: «una cámara en la mano, una idea en la cabeza»—, el film se valió de las convenciones del nordestern para subvertir el subgénero y sentar las bases de la llamada La estética del hambre, uno de los fundamentos del Cinema Novo.

Los hoy casi centenarios Durvinha y Moreno, protagonistas del documental Os Ultimos Cagaceiros, son dos de los sobrevivientes —acaso los últimos— del legendario movimiento de insurrectos. El documental será exhibido en función especial en la próxima e inminente edición 2011 del Festival de Cine Ceará. Dios mediante, BlogaCine estará allí, en Fortaleza, Brasil, para contar las incidencias del evento como hace dos años, en vivo, en directo y en tiempo real, a través de nuestra página, nuestro Twitter y Facebook.

Mientras tanto, pueden revisar la página de festival, que se actualiza a diario con información fresca.

Lampião, se busca

Lampião, se busca

Postdata: Aunque estoy seguro de haber visto O Dragão da Maldade Contra o Santo Guerreiro (Antonio das Mortes), el siguiente acercamiento de Rocha al tema, no recuerdo ni uno solo de sus fotogramas en color. Puede que sea la fuerza de las imágenes de Deus e o Diabo…, o cabe la posibilidad de que igualmente la haya visto en blanco y negro: en Cuba, por cuestiones del bloqueo, muchas cintas extranjeras, en colores, solían exhibidas en copias en blanco y negro no autorizadas, realizadas apresuradamente en los días del festival de cine. De allí la extraña aclaratoria en muchos carteles de películas y marquesinas de cines cubanos, bajo el título: «Film cubano en colores». Puede que haya visto O Dragão da Maldade en una de esas copias.

Bibliografia | Cangaço, O Nordestern no Cinema Brasileiro, de María do Rosário Caetano.

Lampião | Página oficial mantenida por su nieta

Secrets of the Tribe: revelando los secretos de la tribu

Semanas atrás, Tuki Jencquel, realizador venezlano me invitó a ver el documental Secrets of the Tribe, de Jose Padilha. Como algunos recordarán, Secrets of the Tribe toma como punto de partida el libro Darkness in El Dorado: How Scientists and Journalists Devastated the Amazon, de Patrick Tierny, para elaborar un alucinante retrato de una tribu nunca estudiada: la tribu de los antropólogos. En especial de los antropólogos que han estudiado a nuestros yanomamis.

La historia de Jencquel

Jencquel llegó a la producción de una manera muy particular. Durante años había preparado un proyecto sobre los yanomamis —un tema, junto a de la antropología, que le interesaba desde su infancia— y, cuando estaba bien encaminado, supo la noticia de que el brasileño Jose Padilha, autor de Bus 174, se disponía a rodar un documental muy parecido al suyo.

Desde Alemania, averiguó el teléfono de Padilha y lo llamó, para advertirle que él también tenía una película en marcha. Pero para su sorpresa, lejos de molestarse, Padilha le ofreció trabajo como director asistente. Y fue así como se sumó al equipo.

Secrets of the Tribe: Good y su prometida, Yarima

Secrets of the Tribe: Good y su prometida, Yarima

El documental, producido por la BBC y cuyos derechos de transmisión han sido adquiridos por HBO, se vale de un estilo casi clínico, científico, antropológico pues, para presentar un grupo variopinto de estudiosos que parece sacado de una novela de Conrad. No en vano, el título de la larga denuncia de Tierny alude a la famosa novela de Conrad, The Heart of Darkness.

Un grupo de científicos sociales locos que lo mismo habrían realizado experimentos poco ortodoxos con los indígenas de amazonas (Napoleon Chagnon), se casaron con alguna niña indígena y se la llevaron a vivir a los Estados Unidos (Kenneth Good, autor de Into the Heart), o se aprovechan de la situación para dar rienda suelta a supuestas inclinaciones pedófilas con los niños yanomamis (de lo que se acusa al lingüista Jacques Lizot, alumno dilecto de Claude Lévi-Strauss).

Secrets of the Tribe, welcome to the Jungle

Pero el estilo clínico, en apariencia objetivo, de Secrets of the Tribe parece lograr el efecto contrario (o, acaso, el deseado): subrayar la locura que parece contagiar a todos los involucrados. Uno ve misioneras católicas que parecen justificar las prácticas de Lizot. Bueno, después de todas las denuncias de pedofilia contra los santos varones de la iglesia, ¿quién puede escandalizarse?. Y un espectáculo musical, realmente alucinante y terrorífico, kitsch en tecnicolor, ideado por Sting. Hay entrevistas con Charles Brewer-Carías (inserte su comentario aquí). Y con Tierny, quien ciertamente, némesis de Chagnon al fin, parece compartir su delirio.

Quizás esta sensación de desmadre psicológico que transmiten toda cada una de las entrevistas a los involucrados, se derive del contrapunteo que Padilha establece el testimonio de sus «sujetos de estudio», varios indígenas yanomamis. Que, para sorpresa de muchos antropólogos, resultan ser seres humanos, de carne y hueso. Con miedos, prejuicios, necesidades. Vida propia, en fin.

Finalizada la proyección, uno no puede dejar de cuestionar, no ya la ética del conducta individual de los antropólogo, o la de sus estudios; sino cuestionar la ética de toda la antropología como ciencia social.

Secrets of the Tribe: Lizot y Chagnon

Secrets of the Tribe: Lizot y Chagnon

Cuando hace casi una década Tierny vino a Venezuela a promocionar su libro, escribí un reportaje para una revista venezolana. En esos días se hablaba de Constituyente y refundación de la patria. Alguna elección estaba cerca y una comisión parlamentaria de asuntos indígenas se apresuró a promover una investigación sobre las denuncias.

¿Y qué pasó?

Nada.

¿No es trágico?

¿No es escandaloso?

¿Acaso no es triste?

 

Danza con Yanomami, Secretos de la Tribu

Secretos de la Tribu es el nuevo trabajo documental del Brasileño José Padilha.

A principios de esta década, la publicación en The New Yorker de un fragmento del libro Darkness in El Dorado: How Scientists and Journalists Devastated the Amazon, de Patrick Tierny, originó una polémica periodística y académica, tanto en los Estados Unidos como en Venezuela.

La trama del libro tenía como personaje principal al antropólogo estadounidense Napoleon Chagnon, quien por años estudiara la etnia yanomami en nuestro país. Según el relato, Chagnon había protagonizado un viaje existencial análogo al de Kurtz en The Heart of Darkness. Y, como el personaje de Joseph Conrad, habría terminado igualmente sin razón. Enloquecido, confundido con su objeto de estudio. No estaba muy desencaminado.

Chagnon dedicó prácticamente su carrera profesional a estudiar la etnia yanomami. Sus conclusiones, acerca de la violencia innata de los humanos, son no menos controvertidas. Han sido materia de debates por décadas. Una controversia que ciertamente no ha estado circunscrita al ámbito académico exclusivamente.

El documentalista y escritor británico The Trap a Napoleon Chagnon, a quien le otorga el dudoso mérito de sentar las bases antropológicas sobre las que se erige el pensamiento neoliberal.

En su libro, Tierny denunciaba las prácticas de investigación, supuestamente poco ortodoxas, de médicos, antropólogos, documentalistas y periodistas en comunidades yanomamis venezolanas y brasileñas.

Brewer-Carías y la etnia virgen

Uno de los episodios más alucinantes tenía como protagonista al aventurero y explorador venezolano Charles Brewer-Carías. Y su «descubrimiento» de una comunidad virgen de yanomami, en la década de los 80. Periodistas y antropólogos, en helicópteros de la Guardia Nacional y con Brewer-Carías al frente, prácticamente tomaron por asalto la comunidad.

Lo que se suponía era un descubrimiento científico, pronto se transformó en un show mediático. Micrófonos, cámaras, presentadoras despeinadas. Y los techos de los chabonos volando por los aires por el ventarrón que levantaban las aspas de los helicópteros.

Tierny vino a Venezuela a presentar su libro y hacer sus denuncias, y curiosmente el asunto se convirtió en un episodio tan mediático como el de Brewer-Carías. Aunque más modesto. Fue invitado al parlamento por congresistas de la bancada oficialista y entrevistado por buena parte de la prensa nacional.

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Tierny, las debilidades

Pronto sus denuncias fueron olvidadas, acaso porque su libro de Tierny tenía algunas debilidades. Por ejemplo, allí donde Tierny hablaba de envenenamiento radiactivo por parte de galenos e investigadores venezolanos; no había otra cosa que un simple procedimiento médico para examinar la tiroides de los indígenas, como pude comprobar mientras hacía la investigación para un reportaje sobre el tema.

No obstante, quizás el talón de Aquiles de la investigación de Tierny era su desconocimiento de la realidad venezolana, fuente de más de un malentendido en el libro. Por ejemplo, confrontado con los argumentos de un dirigente indígena, Tierny desestimó las críticas porque el hombre había sido acusado de corrupción, sin tomar en cuenta que acaso en Venezuela no exista político al que no se le haya hecho la misma acusación.

Lizot, pederasta; Chagnon, genocida

Pero esta historia está repleta de atrocidades cometidas en el nombre de la antropología, que van más de la simple violación de códigos ético o académicos. Como las acusaciones de paidofilia contra otro antropólogo reputado, Jacques Lizot, némesis catedrática de Napoleon Chagnon. Dicho sea de paso, si a Lizot se le ha acusado de paidofilia, los señalamientos contra Napoleon Chagnon no son menos graves. Homicidio y hasta genocidio.

Un niño yanomami esculpe a un bien dotado Lizot

Se le ha acusado de manipular sus documentales para hacer parecer a los yanomami más fieros de lo que ya son. Como en su célébre película The ax fight. Se dice, incluso, que armó a una tribu con machetes y hachas, para que enfrentara a una tribu rival.

Si han leído hasta aquí, quizás estén tan sorprendidos como yo en aquel momento, de lo entretenida —aunque no por ello menos atroz— que podía llegar a ser la antropología. Pues eso mismo le debió parecer al brasileño José Padilha, quien acaba de estrenar en el Festival de Sundance un documental dedicado al tema Secretos de la Tribu (Secrets of the Tribe), filmado en Brasil y en nuestro país.

Antropología de la antropología

Según la descripción de Secretos de la Tribu en el site del festival, Padilha adopta el enfoque contrario al de Tierny. En vez de sermonear, opta por dejar que los acusados se defiendan y que los indígenas den su propia versión de los hechos. El resultado, siempre según la sinopsis publicada por el festival, es una deconstrucción del legado del colonialismo antropológico, desafía el mito moderno de la objetividad y nuestra noción de «el otro».

Interesante material. E interesante propuesta. Padilha invierte los papeles para que los indígenas expresen su mirada antropológica sobre los antropólogos. La tribu a la que alude el titulo del documental no es la de los Yanomami. Es la de los antropólogos. Con sus dos caciques principales: Napoleon Chagnon y Jacques Lizot.

Padilha es uno de los realizadores más interesantes del cine actual. Es el autor del escalofriante documental Bus 174 y de la polémica Tropa de Elite, dos filmes que, desde géneros completamente diferentes, se complementan para brindar un exhaustivo retrato de la violencia latinoamericana.

(Gracias, Tuki Jencquel)

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