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Los Últimos Cangaceiros, en colores [Cine Ceará 2011]

Moreno y Durvinha, los últimos cançeiros
Moreno y Durvinha, los últimos cançeiros

Moreno y Durvinha, los últimos cançeiros

Puede que alguno de ustedes hayan tenido la misma reacción que yo al ver la fotografía de Moreno y Durvinha que encabeza estas páginas. Yo, prácticamente, quedé pasmado por el color de los últimos cangaceiros. Y es que hasta entonces, en mi memoria visual, todos los cangaceiros eran en blanco y negro. La imagen pertenece al documental del brasileño Wolney de Oliveira, Os Ultimos Cangaceiros.

Durvinha y Moreno ocultaron por más de medio siglo su verdadera identidad hasta de los propios hijos, que crecieron pensando que sus padres se llamaban Jovina Maria da Conceição y José Antonio Souto, nombres falsos sobre los cuales habían reconstruido sus vidas. Ellos formaron parte del grupo de cangaceiros de Lampião, el más famoso y controvertido líder del cangaceirismo. La verdad sólo fue revelada cuando Moreno, con 95 años, decidió compartir con los hijos el peso de los recuerdos y reencontrar parientes vivos, entre ellos su primer hijo.

Capa y sombrero, Antonio das Mortes, matador de Cangaceiros, de Deus y o Diabo na Terra do sol

Capa y sombrero, Antonio das Mortes, matador de Cangaceiros, de Deus y o Diabo na Terra do sol

El «Capitán» Virgulino Ferreira da Silva, Lampião, «rei do cangaço», fue el más célebre de los cangaceiros que asolaron la caatinga nordestina de principios del siglo pasado. Una época y una región asombrosas, en la que los cangaceiros, demonizados por la prensa como bandoleros despiadados pero idolatrados por el pueblo como benefactores de los pobres, católicos a ultranza y aficionados al buen perfume, a la música y al buen vestir, convivían en eterno conflicto con «coroneles» latifundistas, milagreiros alucinados tipo Antônio Conselheiro, el tristemente célebre protagonista de La Guerra de Canudos (ver La Guerra del Fin del Mundo, de Mario Vargas Llosa), matadores de cangaceiros, sanguinarios y corruptos cuerpos policiales y poetas de cordel, como retratara con no menos alucinamiento Glauber Rocha en su opus magna, Deus e o Diabo na Terra do Sol.

El libanés Benjamin Abrahão, quien emulando a Grierson y a Flaherty, convivió durante meses en el inhóspito sertão con los cangaceiros de Lampião, recogiendo su cotidianidad y hazañas con una cámara Nizo Kiamo de cuerda, escribió con admiración:

Es una belleza ese bando de Lampião, su independencia de acción tiene la nobleza de los grandes guerreros. No son asalariados del crimen. Matar, para ellos, es una cuestión de honra, en esta tierra de injusticias


….

Luego de estrenar su documental, en el clímax de la represión gubernamental contra el cangaço, Abrahão moría en misteriosas circunstancias de 42 puñaladas. Su documental sería incautado por la policía y gran parte se perdería para siempre por culpa de la humedad en algún archivo policial. Dos meses después del asesinato del documentalista, en una emboscada caerían Lampião, su compañera Maria Bonita y sus cangaceiros más cercanos. Sus cuerpos fueron decapitados y sus cabezas exhibidas en un altar de horrores a manera de escarmiento.

El suceso sería inmortalizado en una imagen que sintetiza todo el horror y la violencia de la época, conocida popularmente como Cabeças Cortadas:

Altar de Lampião: abajo en el centro, el famoso "rei do cangaço"; arriba, su mujer, María Bonita

Altar de Lampião: abajo en el centro, el famoso "rei do cangaço"; arriba, su mujer, María Bonita

De manera oficial, el cangaceirismo acabaría con la muerte de Corisco, cabra de confianza de Limpião emboscado por la policia, y el apresamiento de su mujer, Dadá, en 1940. Muchos cangaceiros, calladamente depusieron sus armas, abandonaron sus grupos y se internaron en la inmensidad del árido sertão. Unos pocos lograrían reconstruir sus vidas bajo nuevas identidades. Dadá, la mujer de Corisco, fallecería en 1994. A pesar de la insistencia de periodistas y estudiosos del fenómeno, nunca develó sus secretos, zajando toda discusión con una frase lapidaria:

A gente não cospe no prato de quem nos deu comida…

El cine se encargaría entonces de mantener viva la memoria del cangaceirismo. El film Festival de Cannes de 1953, contribuiría a poner en el panorama cinematográfico internacional al cine brasileño.

Corisco (Othon Bastos), cangaceiro icónico de Deus e o Diabo na Terra do Sol

Corisco (Othon Bastos), cangaceiro icónico de Deus e o Diabo na Terra do Sol

Al mismo tiempo, cimentaría un particular género cinematográfico local: el Nordestern, suerte de western a la brasileña. No obstante, sería el cineasta bahiano Glauber Rocha el encargado de fijar en el inconsciente colectivo cinematográfico mundial la poderosa imagen en blanco y negro del cangaceiro Corisco, interpretado memorablemente por Othon Bastos, en Deus e o Diabo na Terra do Sol. Realizada con paupérrimos recursos —recuerden la particular filosofía cinematográfica del bahiano: «una cámara en la mano, una idea en la cabeza»—, el film se valió de las convenciones del nordestern para subvertir el subgénero y sentar las bases de la llamada La estética del hambre, uno de los fundamentos del Cinema Novo.

Los hoy casi centenarios Durvinha y Moreno, protagonistas del documental Os Ultimos Cagaceiros, son dos de los sobrevivientes —acaso los últimos— del legendario movimiento de insurrectos. El documental será exhibido en función especial en la próxima e inminente edición 2011 del Festival de Cine Ceará. Dios mediante, BlogaCine estará allí, en Fortaleza, Brasil, para contar las incidencias del evento como hace dos años, en vivo, en directo y en tiempo real, a través de nuestra página, nuestro Twitter y Facebook.

Mientras tanto, pueden revisar la página de festival, que se actualiza a diario con información fresca.

Lampião, se busca

Lampião, se busca

Postdata: Aunque estoy seguro de haber visto O Dragão da Maldade Contra o Santo Guerreiro (Antonio das Mortes), el siguiente acercamiento de Rocha al tema, no recuerdo ni uno solo de sus fotogramas en color. Puede que sea la fuerza de las imágenes de Deus e o Diabo…, o cabe la posibilidad de que igualmente la haya visto en blanco y negro: en Cuba, por cuestiones del bloqueo, muchas cintas extranjeras, en colores, solían exhibidas en copias en blanco y negro no autorizadas, realizadas apresuradamente en los días del festival de cine. De allí la extraña aclaratoria en muchos carteles de películas y marquesinas de cines cubanos, bajo el título: «Film cubano en colores». Puede que haya visto O Dragão da Maldade en una de esas copias.

Bibliografia | Cangaço, O Nordestern no Cinema Brasileiro, de María do Rosário Caetano.

Lampião | Página oficial mantenida por su nieta

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