Archivo de la categoría: Críticas

Soderbergh, el costo y la inevitabilidad del arte

Steven Soderbergh, adiós a las cámaras

Steven Soderbergh, adiós a las cámaras

Cito a continuación un pasaje del discurso de Steven Soderbergh en el Festival de Cine de San Francisco sobre el estado actual del cine estadounidense.

El fragmento resulta particularmente conmovedor, pues toca un tema al que ningún artista es ajeno —a menos, claro está, que sea un arrogante desmedido o un perfecto imbécil—: el del costo del arte y la creación, en un mundo de recursos cada vez más menguados y de grandes sectores de la población en la miseria:

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Jack Reacher, pulp setentoso

Tom Cruise tiene alcance en Jack Reacher

Tom Cruise tiene alcance en Jack Reacher

Tenía muchos deseos de ver esta película, a pesar de la mala fama que le precedía. Mala fama, todo sea dicho, acaso en buena medida injusta y azarosa: en un destino similar —aunque no tan directo— al de The Dark Knight Rises, el estreno estadounidense de Jack Reacher se vio empañado por un nuevo tiroteo masivo en una escuela de Newtown, y por el subsecuente debate sobre la violencia en los medios audiovisuales y por el debate sobre el control de armas. Enseguida, su estreno fue pospuesto en casi todo el mundo, las premieres canceladas y las alfombras rojas por las que debían pasearse sus estrellas, recogidas.

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Tarantino encadenado, (Oscars 2013, Django unchained)

Escalofriante DiCaprio

Escalofriante DiCaprio

Cada nueva película de Tarantino que veo, me deja una extraña sensación de equívoco.

No la sensación del espectador desprevenido que confunde las salas y ve la película que no es. No. Es otra cosa. Es la certidumbre de haber visto una película distinta a la que el cineasta hizo (o cree haber hecho). Me sucede con todas y cada una de sus películas, a excepción de Reservoir Dogs y Kill Bill.

No es nada parecido a la decepción. Tarantino sigue estando en el altar de mis cineastas favoritos. Sigo pensando que es uno de los pocos autores, de los escasos artistas que aún pueden trabajar y trabajan en el cine estadounidense. Su obra es divertida, extrema, llena de humor negro y sorprendentes giros estilísticos y narrativos. Pero sus películas nunca resultan lo que yo creo que voy a ver. Y esto no es, en modo alguno, una crítica negativa.
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La poca creatividad de Hollywood en los últimos años

La menguante creatividad hollywoodense en un gráfico (clic para ver en grande)

La menguante creatividad hollywoodense en un gráfico (clic para ver en grande)

Últimamente al ver la cartelera del cine  la gran mayoría de las películas son secuelas, precuelas, adaptaciones, remakes  y  reboots. ¿Qué pasa con Hollywood qué no están creando nada nuevo?

Muchas de estas películas son un éxito seguro para Hollywood, debido a los fans de sagas que están siendo adaptadas al cine (Batman, Avengers, Harry Potter, Twilight, etc), al querer repetir un éxito anterior o de otros países y le hacen un Remake (cuando la gran mayoría de las películas de terror eran un remake de una asiática como el Aro o el remake de Total Recall), incluso rescatar y relanzar éxitos anteriores (el relanzamiento de la Spiderman o furia de titanes). O simplemente mantener una formula que funcionó y extenderla lo más posible como franquicia (La era de hielo, Piratas del caribe, Rápido y Furioso) incluso se ha llegado a mostrarnos películas de hace años pero ahora en 3D (Titanic,  el rey león, etc.).

No todas las películas en el cine actualmente encajan en estas categorías, aún hay novedades y originalidad, pero en la taquilla no logran recaudar tanto como estos éxitos seguros.

La gente de short of the week hizo esta infografía donde vemos que en el 1981 la mayoría de las películas entre las 10 más taquilleras eran originales y para 2011 no tenemos siquiera una. Y como han mantenido franquicias por años:

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Críticos de Cine

De críticos y críticas

Criticos de cine

Criticos de cine

Una de las mejores cosas que trajo la Web 2.0 es la proliferación de críticas. Sobre todo, de críticas de cine.

No obstante, una de las peores cosas de la Web 2.0 es la proliferación de críticas, sobre todo, críticas cinematográficas mal redactadas, escrita a la carrera y a la ligera, sin profundizar en el análisis, sin contraste ni basamento teórico. Críticas que pretenden disfrazar su frivolidad y superficialidad, echando mano a la lista de lavandería de términos altisonantes que todo crítico “moderno” debe usar: deconstruir, desmontar, posmodernidad, objetivización…

Ya se hacen la idea.

De allí que resulte tan interesante el desmontaje —ya ven: ni yo, que no soy crítico, me puedo resistir a la tentación de usar la palabreja— del triunfalismo de la democratización de la crítica en Internet que ejecuta el crítico argentino Javier Porta Fouz en un iluminador texto publicado en La Nación: Críticos de cine.

A continuación, un fragmento donde se desgranan los cuatro elementos que toda crítica debe contener para ser una crítica:

Aire, fuego, tierra, agua. Cuatro elementos. La crítica también, para ser crítica y no otra cosa, debería tener cuatro elementos.

Uno es la información. No es, o no debería ser, el número uno, el más importante, pero empezamos por ahí porque es fácil. Por ejemplo: se habla del actor Kevin Costner. Se puede decir que dirigió películas. Que dirigió Open Range , que aquí se estrenó como Pacto de justicia . Estamos informando. Datos. Claro: hoy la información no vale lo mismo que en la década del 60, cuando en la revista Tiempo de Cine había una sección de fichas de películas. Hoy, abundar en información acerca de datos fácilmente ubicables con tres o cuatro clics de un mouse -o de pantalla táctil- puede ser considerado un despilfarro.

Otro elemento es el análisis. Análisis: disección, categorización, conceptualización. En Open Range, sobre todo en su primera parte, abundan los grandes planos generales. Ya estamos analizando. Para decir lo que dijimos tenemos que saber qué es un gran plano general, tenemos que ser capaces de identificarlo.

El tercer elemento es a la vez el más difícil y el más tentador, el de mayor posibilidad de brillo y seducción: la interpretación, que se logra al ubicar lo analizado en contextos de significación más amplios. En Open Range podemos decir que esos grandes planos generales remiten, por un lado, a la conciencia del género western que tiene Costner como director. Son planos elegíacos, planos de un género que no existe más. Cada nuevo y aislado western contemporáneo ya no es una épica, sino una elegía. A eso ayuda la música y también la historia que cuenta la película de Costner:el fin de los pastoreos libres y la imposición definitiva de los límites en la tierra, el fin de la vida nómade de los cowboys. Para interpretar tuvimos que haber ubicado la película en la historia del género y en la historia del oeste de Estados Unidos.

Y por último, el cuarto elemento: la evaluación. Open Range es excelente, y fue una película soslayada por mucha gente (ignorada y subvalorada). Sí: evaluar es poner estrellitas. Bah, evaluar es también poner estrellitas, pero puede ser mucho más interesante que eso. Veamos una pequeña crítica sobre un disco, para salir un poco del cine: “Uno de los lanzamientos más gloriosos en la historia, la canción del título del tres veces platino The Final Countdown es bombásticamente brillante, basura gloriosa, un asalto nuclear y capilar que sólo pudo salir eyectado de los vacuos años ochenta.” Así empezaba la crítica del disco La última cuenta regresiva , del grupo sueco Europe, escrita por Doug Stone el sitio web Allmusic.com. Y terminaba así: “Se puede vivir sin The Final Countdown , pero ¿por qué habríamos de hacerlo?” En inglés, la pregunta es: ” but why? “. Ese cierre contundente es una evaluación sofisticada. Ese ” why? ” del final, esa pregunta breve, es una evaluación que va más allá de este disco en particular y se mete de lleno en una cuestión clave para la crítica. Volvamos a la crítica de cine. La mayor parte de las películas que vemos no son obras maestras. Podríamos vivir sin ellas (y de hecho también sin las obras maestras), pero ¿por qué privarnos de ciertos placeres que algunos reprimidos llaman “culpables”? Evaluar todo en función del metro patrón de la obra maestra consagrada -se usa mucho mentar El ciuda dano como molde, o Vértigo – hace que muchos críticos nunca califiquen nada de excelente, y hace que el canon cinematográfico permanezca pétreo. Evaluar películas es no sólo evaluar títulos en particular. Es poner en perspectiva, construir microscópicamente la historia del cine.

Sin lugar a dudas, hay que guardar este texto para futuras referencias.

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Acerca del cineasta don nadie…

Fotograma de Citizen Kane

Fotograma de Citizen Kane

Vía Filmmaker Magazine, aterrizo en un brillante post de Christopher Boghosian que desmonta el cuento de hadas del cineasta exitoso, multipremiado y taquillero.

Soy un cineasta don nadie: no tengo un nombre reconocible, ni una película reconocible. En esencia, a la mayoría del mundo no le importan nada mis películas ni yo. Esto suena patético, lo sé, pero llegar a enfrentarse con esta realidad, realmente me ha liberado y proporcionado una perspectiva valiosa sobre mi trabajo y mi carrera (…)

(…) El panadero hornea, el arquitecto diseña y cineasta debe continuamente hacer películas. ¿Qué panadero hornea una hogaza de pan y pide miles de dólares para abrir una panadería? ¿Qué arquitecto diseña una casa y espera contar con miles de fans en Facebook? Ninguno. Es ridículo. Como cineasta don nadie, me he dado cuenta de que tengo que ganar mi derecho a pedirle a la gente su tiempo y dinero. Y la manera de hacerlo hacer películas de forma constante, claro-y simple.

De hecho, incluso el deseo de hacer una gran película se debe ganar. Un panadero experto que ha estudiado y trabajado durante años se burla de un novato tratando de desarrollar una gran hogaza de pan. Se necesitan años de ensayo y error, sangre, sudor y lágrimas para cocer el pan grande. ¿Por qué es que en el cine debe ser de otra forma? ¿Por qué muchos cineastas principiantes se esfuerzan por hacer una gran película? Es presuntuoso y una falta de respeto hacia el arte y el oficio de hacer cine.

Le he estado dando vueltas a este asunto desde que lo leí este fin de semana. ¿Habría realizado Orson Welles su opus magna, opera prima, Citizen Kane, de haber pensado así? ¿O es que los grandes artistas debe ser presuntuosos —y ciertamente, Welles, lo era, de sobra—, con una disposición de faltarle el respeto al arte y al oficio de hacer cine —como, nuevamente, sucedía en el caso de Welles?

No es menos cierto que Welles ya tenía un nombre reconocido en el teatro y la radio cuando desembarcó en Hollywood, de modo que, en su caso, el ejemplo de Boghosian no aplica. El genio de Welles, por otra parte, no es un genio demasiado frecuente en el cine. Pero… ¿Resulta aconsejable seguir ese razonamiento cuando uno no es un genio?