Escriba: más detalles sobre el software de escritura de guiones

¿Qué habría dicho Mark Twain de Escriba?

¿Qué habría dicho Mark Twain de Escriba?

Para empezar, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a Frank Baiz por los elogios que le dedicara a BlogaCine.

¡Muchas gracias, Frank!

Ahora, al grano: Baiz ha publicado en su blog más detalles sobre Escriba (así se llama) la herramienta para escritura y estructura dramática que actualmente desarrolla.

El proyecto Escriba se basa en un modelo que he venido desarrollando y que busca sistematizar ciertos elementos básicos de la dramaturgia del guión. En particular, el modelo se ocupa de articular la historia entendida como sucesión de acciones orientadas hacia un fin (base de muchos modelos conocidos, desde el paradigma de Syd Field hasta el utilísimo viaje del héroe), y la historia entendida como itinerario de “transformación” de un personaje, lo que comunmente se llama “arco del personaje”, es decir, de articular “el viaje interno” con “el viaje externo”, y esto con la finalidad de que el escritor ejerza cabalmente su creatividad en el terreno de la invención y no se vea entorpecido por el problema de la estructuración.

Escriba está siendo desarrollado en .Next y, en principio, será para Windows aunque las versiones para otras plataformas seguramente no se harán esperar.

Finalmente, Escriba ya tiene su página web. Atentos pues.

Alberto Arvelo y el problema del guión en el cine venezolano

Hace unas pocas semanas, la cinta venezolana Cyrano Fernández obtuvo los premios al Mejor Actor (Edgar Ramírez) y del Público, en el último Festival de Cine de Málaga, en España. La gente del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, CNAC, no quiso dejar pasar la ocasión, y entrevistó a su director, el realizador merideño Alberto Arvelo. La entrevista apareció publicada en la miscelánea informativa que el instituto distribuye casi a diario, vía correo electrónico.

Entre las diversas cuestiones que aborda Arvelo, me llamó la atención su reflexión sobre la deficiencia del guión en el cine nacional, algo que no duda en calificar como uno de los mayores obstáculos para su pleno desarrollo:
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TED: El futuro de la narrativa en la era digital (con impactante ‘bonus track’)

walter_isaacson.jpgAquí en BlogaCine hemos reseñado con anterioridad algunas ponencias de la conferencia TED (Technology Entertainment Design: tecnología, entretenimiento y diseño), como la presentación de J.J. Abrams sobre el misterio narrativo. En cada edición, TED reúne científicos, pensadores y artistas para compartir ideas innovadoras.

La edición de este año acaba de concluir. Aún no están disponibles en la página los videos de todas las conferencias, pero el blog del evento ha publicado algunas reseñas de presentaciones interesantes. Como la de Walter Isaacson, director del Aspen Institute, biógrafo y antiguo editor de Times, quien disertó sobre el futuro de la narrativa.
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Sobre talleres de guión y manuales

guion.jpg

Las cosas han estado lentas por aquí la última semana.

La razón es que estoy enfrascado en un nuevo proyecto para BlogaCine (ya, más adelante, hablaré de él: uno de los premios relacionados con el proyecto será un flamante iPhone de paquete —línea y jaqueo no incluídos), además de otros trabajos y tigres diversos.

Pero no quiero dejar de comentar algunas cosas. Primero, el artículo del Pianista en un Burdel, sobre los programas de asesorías sobre guión.
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La monarquía, según Monty Python

EXT. CAMPO – DÍA

El Rey Arturo y Patsy cabalgan. Se detienen y miran. Vemos un castillo en la distancia y, más cerca una persona que está trabajando hincada, cavando la tierra con sus manos desnudas y una ramita. El Rey Arturo y Patsy se ponen en marcha de nuevo y se detienen ante ella.

REY ARTURO

¡Vieja mujer!

Se da vuelta y descubrimos que se trata de un hombre.

HOMBRE

¡Hombre!

REY ARTURO

Ah, señor... Discúlpeme, anciano... ¿Qué caballero vive en ese castillo de allá?

HOMBRE

Tengo 37.

REY ARTURO

¿Qué?

HOMBRE

Que tengo 37... No soy viejo.

REY ARTURO

Es que no puedo simplemente llamarlo “hombre”.

HOMBRE

Hubiera podido decir: “Dennis”.

REY ARTURO

Yo no sabía que usted se llamaba Dennis...

DENNIS

Pero tampoco se preocupó por averiguarlo.

REY ARTURO

Ya me he disculpado por lo de “vieja mujer”, pero es que por detrás usted parecía una...

DENNIS

Lo que me molestó es que automáticamente me trató como a un inferior...

REY ARTURO

Bueno, es que yo SOY un REY...

DENNIS

¡Oh! ¡Rey! ¡Sí, claro! Supongo que tendrá un palacio, ropas finas y comida en abundancia. ¿Y cómo lo logró? Explotando a los trabajadores. Apegándose a la obsoleta filosofía imperialista, que promueve las diferencias sociales y económicas en nuestra sociedad. Si alguna vez va a existir algo de progreso...

Llega una ANCIANA y se pone a escarbar en el lodo.

ANCIANA

Dennis, aquí abajo hay una basura encantadora.

La ANCIANA repara en el REY ARTURO.

ANCIANA

Oh, mucho gusto...

REY ARTURO

Mucho gusto, anciana. Soy Arturo, el Rey de los Bretones. ¿Puede usted decirme quién vive en el castillo de allá?

ANCIANA

¿Rey de quién?

REY ARTURO

De los bretones...

ANCIANA

¿Quiénes son los bretones?

REY ARTURO

Todos nosotros somos los bretones y yo soy su rey.

ANCIANA

¡Oooooh! Yo no sabía que teníamos un rey. Yo pensé que éramos un colectivo autónomo.

DENNIS

Deja de engañarte a ti misma. Vivimos bajo una dictadura. Una autocracia que se perpetúa a sí misma, en la que la clase proletaria...

ANCIANA

Aquí vamos de nuevo. Tú, otra vez sacando el tema de las clases...

DENNIS

Es que de eso se trata todo... Si al menos...

REY ARTURO

Por favor, por favor, buena gente... Tengo prisa... ¿Quién vive en ese castillo?

ANCIANA

Nadie.

REY ARTURO

¿Y quién es su Señor?

ANCIANA

Nosotros no tenemos “Señor...”

REY ARTURO

¿Qué?

DENNIS

Ya se lo dije. Somos una comuna anarco-sindicalista. Nos turnamos semanalmente para ejercer como oficial administrativo.

REY ARTURO

Sí...

DENNIS

...Pero todas las decisiones de ese oficial...

REY ARTURO

Sí, ya veo...

DENNIS

...Deben ser aprobadas por mayoría simple en una reunión quincenal, en caso de asuntos internos.

REY ARTURTO

¡Silencio!

DENNIS

...Pero por una mayoría de dos tercios...

ARTURO

¡Silencio! ¡Le ordeno que se calle!

ANCIANA

¿Nos ordena, ah? ¿Y éste quién se cree?

REY ARTURO

¡Yo soy su Rey!

ANCIANA

¡Yo no voté por usted!

REY ARTURO

Por los reyes no se vota.

ANCIANA

¿Y cómo se convirtió en rey, entonces?

REY ARTURO

La Dama del lago asomó su brazo revestido de la más fina y resplandeciente tela, anarbolando a Excálibur en el corazón del agua, significando por la Divina Providencia que yo, Arturo, debía portar a Excálibur. ¡Es por eso que YO soy su REY!

DENNIS

Mire, una extraña mujer viviendo en un lago y distribuyendo espadas no es base suficiente para gobernar. Los poderes supremos derivan del mandato de las masas, no de una ridícula ceremonia acuática.

REY ARTURO

¡Silencio!

DENNIS

¿No pretenderá ejercer el poder supremo porque una cortesana acuosa le regaló una espada? ¿O sí?

REY ARTURO

¡Cállese!

DENNIS

Si yo anduviera diciendo que soy un Emperador tan sólo porque una tipa húmeda me dio un sable, me encerrarían...

El REY ARTURO, desesperado, se le acerca, le toma por el cuello y le sacude.

REY ARTURO

¡Cállese quiere! ¡Cállese!

DENNIS

¡Ahora se manifiesta la violencia inherente al sistema!

REY ARTURO

¡Cállese!

DENNIS

¡Vengan y vean la violencia inherente al sistema! ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Estoy siendo reprimido!

Comienza a llegar gente. El REY ARTURO suelta a DENNIS.

REY ARTURO

¡Maldito campesino!

DENNIS

(al grupo)

¡Oyeron eso! ¿Oyeron eso! ¡Vaya declaración!

El REY ARTURO se aleja y le ornena a su sirviente PATSY:

REY ARTURO

¡Vámonos, Patsy!

Dennis le habla al grupo reunido.

DENNIS

¿Lo vieron reprimirme? ¡A eso me refiero!

De Monty Phyton Python y El Santo Grial.

Escritores vs. directores, más sobre el guión

Barton Fink

A propósito de la discusión sobre el guión, en uno de sus comentarios, Feminista hace referencia a una referencia de Otro Más acerca de un artículo del mexicano Carlos Cuarón sobre el espinoso tema de la autoría y el guión.

Feminista se ha tomado la molestia y nos lo ha enviado, con la petición de que lo publiquemos. Y aquí, después del salto, va.

De guiones, guionistas e indios

por Carlos Cuarón

“Ben Geisler: Think about it, Fink. Writers come and go; we always need indians”. Ethan y Joel Coen, Barton Fink.

Ser guionista de cine en México equivale a ser un maestro del multitasking. Dedicarse a los más variados trabajos para poder sobrevivir implica el desarrollo de diversas habilidades que se deben malabarear con precisión. Pero cada actividad exige dedicación, tiempo y energía, y para lograr los mejores resultados se necesita de total concentración, disciplina y constancia. ¿Cómo lograr, entonces, la excelencia en la escritura de guiones si la persona tiene que dedicarse a un mar de cosas antes de ejercer el oficio del guionismo? Generando una industria cinematográfica estable y productiva. Tal vez entonces los escritores dejen de ir y venir; tal vez tengamos entonces más y mejores guionistas cinematográficos de carrera. Pero ésta es la consecuencia final a la que debemos aspirar. Existen además otras razones para nuestras grandes carencias guionísticas.

México es un país de imágenes. Vivimos enamorados de ellas, subliman nuestra realidad. El arte prehispánico fue rico y vasto en este sentido. La narrativa que se desarrolló fue oral o pictórica, como lo fueron los códices. Sin lugar a dudas, a lo largo de nuestra historia hemos tenido gran cantidad de artistas visuales de calidad. Proporcionalmente, han sido menos los narradores que usan el lenguaje escrito como herramienta. Por supuesto que tenemos y hemos tenido grandes escritores, pero no creo equivocarme al decir que han sido más los grandes pintores. Octavio Paz, nuestro único premio Nobel de literatura, fue un poeta de imágenes inolvidables y un poderoso pensador y ensayista , pero no era narrador. La tradición muralista, que puso a México en el mapa del arte en el siglo xx, es ejemplo claro de la continuidad de la narrativa pictórica. Por alguna razón, nos acomoda más pintar nuestra realidad o contarla a brochazos o expresarla de viva voz que contarla con palabras escritas. A lo mejor nos aferramos a ser un país iletrado en distintos grados y por ello las estaciones del Metro en la ciudad de México son símbolos, la devoción se vierte en la imagen de la Virgen de Guadalupe, el poder de la televisión es absoluto. No es casual que, en el cine, los reconocimientos mayoritarios sean para tres o cuatro directores (narradores con la imagen por definición) y que los Óscares ganados este año pertenezcan a un fotógrafo y a un director de arte. Las imágenes, para nosotros, lo son todo.

Algunos terapeutas piensan que para superar los traumas lo primero que hay que hacer es aceptarlos. ¿Por qué no aceptar de entrada que nuestra fortaleza está en la creación de imágenes y que todavía tenemos mucho que trabajar en términos de narrativa, al menos de guionismo cinematográfico? Me parece liberador. Sería el primer paso para combatir la profunda ignorancia que existe sobre lo que es un guión y lo que hace un guionista de cine. Hace años, en un taller de narrativa literaria, uno de mis compañeros criticó mi texto diciendo que mi uso de los guiones era pésimo (y tenía toda la razón) y que le sorprendía mucho por ser yo un guionista. La verdad, no tuve ni el corazón ni la energía de explicarle que si algo se usa muy poco en los guiones son los guiones. Durante la gira promocional de Y tu mamá también, me tocó ir a varios programas de televisión (es rarísimo que se incluya al guionista en esto). En uno de ellos, la bella conductora nos recibió con energía chispeante:

–Están con nosotros los culpables de la maravillosa y controvertida película Y tu mamá también. Tenemos en el estudio al talentosísimo director Alfonso Cuarón y a nuestros adorados Diego Luna y Gael García Bernal. También nos acompaña…– buscó desesperada un nombre que nunca encontró en sus papeles. Alfonso sonrió y salió al quite:

–Carlos Cuarón.

–Ay sí, claro, perdón: Carlos Cuarón, que es…– volteó los mismos papeles en vano. Diego y Gael suspiraron y la ayudaron a coro:

–El guionista de la película.

–Por supuesto, el guionista. Qué interesante ¿verdad?– y entonces se metió de lleno a entrevistar al director y a los actores.

Más allá de la ignorancia de la conductora, la anécdota simboliza el lugar que el mundo le ha dado a los guionistas o que los guionistas hemos aceptado tener. Si queremos aspirar a tener un mejor cine, debemos comenzar por educar e informar a la gente sobre lo que es un guión, crear una verdadera “cultura guionística” que dimensione y le dé un lugar al oficio y por el cual se interesen los jóvenes de manera natural, así como les interesa llegar a ser actores, fotógrafos o directores. Desgraciadamente, hoy en día, la mayor parte de la gente cree que las películas se escriben solitas. Y tengo que aceptar que hace muchos años, antes de que me dedicara a esto, yo pensaba exactamente lo mismo.

Como todas las actividades creativas, el guionismo es un oficio difícil, frecuentemente ingrato. Mucha gente cree equivocadamente que es la forma más fácil de escritura narrativa y acaba pegándose contra la pared cuando se sienta a escribir uno y descubre lo complejo que resulta. Grandes escritores de literatura han fracasado rotundamente como guionistas, entre ellos F. Scott Fitzgerald y William Faulkner. La razón de esto reside en que para escribir un guión, además de conocimiento dramático y de construcción de tramas y de personajes, se requiere de un conocimiento profundo del medio cinematográfico, de su naturaleza audiovisual, del manejo de las imágenes en el espacio y el tiempo. Por supuesto que tener gusto literario y “escribir bonito” ayuda a que un guión se lea mejor y pueda ser mejor, pero la finalidad de un guión no es leerse; es filmarse y convertirse en película. La lectura es sólo el medio.

A esto debe sumársele que en general los demás escritores están acostumbrados a recibir pocas opiniones sobre sus textos. Un guionista recibe la opinión de todo dios en la cadena de producción de una película. Tiene que escuchar las buenas y las malas opiniones, las experimentadas y las estúpidas, las inteligentes y las frívolas. Para ser un buen guionista hay que saber conciliar con los colaboradores más importantes, sobre todo con el director. Hay que hacer a un lado el ego y ofrecerse con humildad. Un guionista es un escritor a prueba de balas.

En la industria cinematográfica mundial existe un cierto desprecio hacia el escritor, una noción perversa de que es un mal necesario. Habrá quien piense que soy víctima del síndrome de “pobrecito yo” y que necesito urgentemente algún libro de autoayuda. Y posiblemente tenga razón. Pero un chiste de uso frecuente en Hollywood es: “Era una actriz tan pero tan tonta, que se acabó acostando con el escritor.” Una joyita. En la novela inconclusa que Fitzgerald escribió sobre Hollywood, The Last Tycoon, el narrador menciona que confundía el galerón de los guionistas con el de las secretarias y que la única diferencia que encontraba era que uno olía a barniz de uñas y el otro a tequila. También recuerdo a cierta productora (la cual ojalá se dedique ahora a limpiar letrinas) que me hizo pasar a su oficina justo cuando, mascando un chicle de cereza, le decía a alguien al teléfono: “No te preocupes, manita. Yo consigo el guión de a gratis.” Qué gozo vivir de la miseria ajena. Y qué decir de la novela prototípica sobre el odio a los guionistas, The Player, de Michael Tolkin, adaptada por él mismo a la pantalla en la película dirigida por Robert Altman, en donde Griffin Mill, ejecutivo de estudio, suelta la memorable frase: “Estaba pensando en lo interesante del concepto de eliminar al escritor del proceso creativo.” ¿Se podrá?

Parte fundamental de la generación de una “cultura guionística” es dignificar el papel del escritor de películas. En nuestro país urge que los guiones sean bien remunerados económicamente. Es muy frecuente que gran parte del equipo técnico en una producción gane más que un guionista que, en el mejor de los casos, dedicó varios meses a la escritura de su texto, el cual es la columna vertebral de la película. En lo posible, debería ser considerada la aportación que un escritor puede dar en el set de filmación, aunque no debe ser regla que acuda a él; su presencia debe ser producto de una estrecha colaboración con el director y de la confianza mutua. También sería crucial que se reconociera públicamente el aporte creativo del guionista: que se incluya el nombre del escritor junto al del director y los actores en la promoción de una película y que también pueda formar parte de la campaña de promoción de la misma. El guionista debe tomar un nuevo lugar en la industria y la industria debe saber dárselo.

Dignificar el papel del escritor en el cine no significa traicionar la esencia colaborativa del medio. Es imposible que el guión sea una “obra completa o terminada”. Si así fuera, iríamos al cine a ver la proyección de ciento veinte páginas de texto en la pantalla. Guión viene de “guía” y eso es lo que es: un plano maestro necesarísimo e irremplazable para hacer una película específica. En el cine, hablar de “obra” (término por demás pedante) es hablar de la película terminada. Indignarse por la semántica de las palabras me parece pueril. Guionista es sinónimo de escritor de películas, como guión es sinónimo de texto cinematográfico. Ninguno es un término peyorativo. Da igual cómo se diga. Además, si la obra es el producto de obrar, prefiero seguir haciendo guiones.

Es absurda la postura del Congreso de Guionistas Europeos al considerar como autor único de una película al escritor. O se trata de un exabrupto megalómano o demuestra una profunda ignorancia acerca del medio cinematográfico. El guionista, definitivamente, es el autor del guión, en donde crea la historia y los personajes, genera un universo, describe atmósferas y movimientos de escena, escribe diálogos y evoca una multitud de cosas, pero no escoge a los actores ni los dirige, no llama al músico ni le da el concepto a seguir, no selecciona al fotógrafo, ni al director de arte, ni al editor, ni al diseñador de vestuario y los invita a compartir una visión, no grita dos palabras cruciales en el cine: “acción” y “corte”. El guión es pieza medular en una producción cinematográfica, pero no es la única. Un mismo guión dirigido por dos personas distintas daría como resultado dos películas muy diferentes, a lo mejor opuestas. Se quiere ver al director como enemigo del escritor y eso es un error. La autoría de las películas, que tradicional y sindicalmente se le adjudica a los directores, es un asunto banal. Lo importante son las películas.

En un cine donde lo que proliferan son directores de industria y guionistas formulaicos –ambos genéricos intercambiables–, el concepto de autoría está profundamente devaluado. Es admirable el cine personal; es lamentable el cine de autor. En todo caso, lo que debería desaparecer es el llamado “crédito de vanidad”, ese que dice “una película del director”, porque resulta una reiteración: es obvio que creativamente el director orquestó toda la producción para lograr su visión, pero las películas son de todos los colaboradores. De cualquier manera, al final lo que el público acaba diciendo es: “Voy a ver la película del Gael.”

Como en la Biblia, las películas empiezan con el verbo, la palabra: el guión. En un país como el nuestro es necesario revalorar y dignificar el papel del guionista si queremos tener más y mejores películas, si queremos consolidar una industria incipiente, si queremos generar una tradición, y con ella, una escuela. Los guionistas no pueden ir y venir; necesitan permanecer. Queda claro que, a quinientos años de la Conquista, doscientos de la Independencia, cien de la Revolución, setenta y tantos del priismo, trece del neozapatismo y seis de una dizque transición democrática, el país necesita enormemente de los indios –de nuestros indígenas–, pero no los quiere. Ojalá que esto no se repita con los guionistas. ~

(Gracias, Feminista)

El guión bueno, el guión malo y el crítico feo

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De un guión bueno puede salir una mala película. Pero de un guión malo es imposible que salga una buena película.

Creo haber leído la frase, por primera vez, en aquella larga entrevista que François Truffaut le hace a Alfred Hitchcock. Desde entonces, quizás porque quienes lo decían, Hitchcock y Truffaut, eran dos monstruos del cine del siglo XX, tomé la frase como una verdad universal y absoluta: de un guión malo es imposible que salga una película buena.

Pero ¿es realmente así? A primera vista parece una obviedad: ¿cómo puede ser buena una película si su punto de partida es un guión malo? Entonces, un buen guión vendría a ser un requisito indispensable para una buena película. En este caso, ¿tiene razón Guillermo Arriaga cuando afirma que el papel del escritor de la película es mucho más importante que el del director?

No, si le damos el beneficio de la duda a un dicho citado por Hernán Casciari en su blog Espolier:
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Las delicias del Spam (para guionistas sin imaginación)

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Pocas cosas más odiadas en este mundo que el correo basura o spam. Sin embargo, como guionista y escritor con poca o nula imaginación, yo lo encuentro sumamente útil a la hora de escribir una historia.

Y es que nadie con mayor ingenio para inventar un nombre que los spammers (no me queda claro sin son seres humanos o programas informáticos quienes lo hacen —y si se tratara de un software, ¿dónde puede uno conseguirlo?). Por eso nunca vacío el buzón de basura de mi cuenta de correo electrónico. La de Gmail, en particular, me parece un verdadero tesoro. Puedo pasarme tardes enteras navegando los miles de mensajes que he acumulado, buscando entre los remitentes de cada spam, nombres únicos, originales, precisos, capaces de dibujar cualquier personaje de un golpe.

Por ejemplo:
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Dos guiones del ‘School Shooter’ (actualizado)

oldboy.jpgCho Seung-Hui pasará a la posteridad con el triste, dudoso, infame honor de ser el autor de la mayor masacre escolar en la historia de los Estados Unidos. El blog Noticias 24 ha publicado la traducción de dos guiones cortos escritos por el asesino, un material sin lugar a dudas, perturbador

Por otro lado, en el paquete que el asesino enviara a la NBC, que contenía su “manifiesto” audiovisual, fue hallada una fotografía que recuerda la imagen más famosa de Oldboy, el filme de Park Chan Wook.

Más Info | The Lede Blog

CNAC y Villa del Cine convocan a concursos

villa-del-cine-concurso.jpgLa Fundación Villa del Cine acaba de anunciar la apertura de un concurso de ideas para el desarrollo de proyectos.

El concurso, dirigido a guionistas, escritores, dramaturgos y creadores en general, contempla un premio de 21 millones 500 mil bolívares para cada una de las 12 ideas seleccionadas las historias seleccionadas, amén del desarrollo del proyecto. El plazo de recepción de las ideas cierra el próximo 15 de mayo (2007). Pulsando la imagen podrán leer los detalles.
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