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Danza con Yanomami, Secretos de la Tribu

Napoleon Chagnon, el buen salvaje
5 min de lectura

Secretos de la Tribu es el nuevo trabajo documental del Brasileño José Padilha.

A principios de esta década, la publicación en The New Yorker de un fragmento del libro Darkness in El Dorado: How Scientists and Journalists Devastated the Amazon, de Patrick Tierny, originó una polémica periodística y académica, tanto en los Estados Unidos como en Venezuela.

La trama del libro tenía como personaje principal al antropólogo estadounidense Napoleon Chagnon, quien por años estudiara la etnia yanomami en nuestro país. Según el relato, Chagnon había protagonizado un viaje existencial análogo al de Kurtz en The Heart of Darkness. Y, como el personaje de Joseph Conrad, habría terminado igualmente sin razón. Enloquecido, confundido con su objeto de estudio. No estaba muy desencaminado.

Chagnon dedicó prácticamente su carrera profesional a estudiar la etnia yanomami. Sus conclusiones, acerca de la violencia innata de los humanos, son no menos controvertidas. Han sido materia de debates por décadas. Una controversia que ciertamente no ha estado circunscrita al ámbito académico exclusivamente.

El documentalista y escritor británico Adam Curtis, por ejemplo, le dedica un largo pasaje de su serie The Trap a Napoleon Chagnon, a quien le otorga el dudoso mérito de sentar las bases antropológicas sobre las que se erige el pensamiento neoliberal.

En su libro, Tierny denunciaba las prácticas de investigación, supuestamente poco ortodoxas, de médicos, antropólogos, documentalistas y periodistas en comunidades yanomamis venezolanas y brasileñas.

Brewer-Carías y la etnia virgen

Uno de los episodios más alucinantes tenía como protagonista al aventurero y explorador venezolano Charles Brewer-Carías. Y su “descubrimiento” de una comunidad virgen de yanomami, en la década de los 80. Periodistas y antropólogos, en helicópteros de la Guardia Nacional y con Brewer-Carías al frente, prácticamente tomaron por asalto la comunidad.

Lo que se suponía era un descubrimiento científico, pronto se transformó en un show mediático. Micrófonos, cámaras, presentadoras despeinadas. Y los techos de los chabonos volando por los aires por el ventarrón que levantaban las aspas de los helicópteros.

Tierny vino a Venezuela a presentar su libro y hacer sus denuncias, y curiosmente el asunto se convirtió en un episodio tan mediático como el de Brewer-Carías. Aunque más modesto. Fue invitado al parlamento por congresistas de la bancada oficialista y entrevistado por buena parte de la prensa nacional.

Tierny, las debilidades

Pronto sus denuncias fueron olvidadas, acaso porque su libro de Tierny tenía algunas debilidades. Por ejemplo, allí donde Tierny hablaba de envenenamiento radiactivo por parte de galenos e investigadores venezolanos; no había otra cosa que un simple procedimiento médico para examinar la tiroides de los indígenas, como pude comprobar mientras hacía la investigación para un reportaje sobre el tema.

No obstante, quizás el talón de Aquiles de la investigación de Tierny era su desconocimiento de la realidad venezolana, fuente de más de un malentendido en el libro. Por ejemplo, confrontado con los argumentos de un dirigente indígena, Tierny desestimó las críticas porque el hombre había sido acusado de corrupción, sin tomar en cuenta que acaso en Venezuela no exista político al que no se le haya hecho la misma acusación.

Lizot, pederasta; Chagnon, genocida

Pero esta historia está repleta de atrocidades cometidas en el nombre de la antropología, que van más de la simple violación de códigos ético o académicos. Como las acusaciones de paidofilia contra otro antropólogo reputado, Jacques Lizot, némesis catedrática de Napoleon Chagnon. Dicho sea de paso, si a Lizot se le ha acusado de paidofilia, los señalamientos contra Napoleon Chagnon no son menos graves. Homicidio y hasta genocidio.

Un niño yanomami esculpe a un bien dotado Lizot

Se le ha acusado de manipular sus documentales para hacer parecer a los yanomami más fieros de lo que ya son. Como en su célébre película The ax fight. Se dice, incluso, que armó a una tribu con machetes y hachas, para que enfrentara a una tribu rival.

Si han leído hasta aquí, quizás estén tan sorprendidos como yo en aquel momento, de lo entretenida —aunque no por ello menos atroz— que podía llegar a ser la antropología. Pues eso mismo le debió parecer al brasileño José Padilha, quien acaba de estrenar en el Festival de Sundance un documental dedicado al tema Secretos de la Tribu (Secrets of the Tribe), filmado en Brasil y en nuestro país.

Antropología de la antropología

Según la descripción de Secretos de la Tribu en el site del festival, Padilha adopta el enfoque contrario al de Tierny. En vez de sermonear, opta por dejar que los acusados se defiendan y que los indígenas den su propia versión de los hechos. El resultado, siempre según la sinopsis publicada por el festival, es una deconstrucción del legado del colonialismo antropológico, desafía el mito moderno de la objetividad y nuestra noción de “el otro”.

Interesante material. E interesante propuesta. Padilha invierte los papeles para que los indígenas expresen su mirada antropológica sobre los antropólogos. La tribu a la que alude el titulo del documental no es la de los Yanomami. Es la de los antropólogos. Con sus dos caciques principales: Napoleon Chagnon y Jacques Lizot.

Padilha es uno de los realizadores más interesantes del cine actual. Es el autor del escalofriante documental Bus 174 y de la polémica Tropa de Elite, dos filmes que, desde géneros completamente diferentes, se complementan para brindar un exhaustivo retrato de la violencia latinoamericana.

(Gracias, Tuki Jencquel)

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