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Cómo escribir un cortometraje de 5 minutos

10 min de lectura

Hay pocos manuales para escribir un cortometraje. Para escribir un guión de largometraje los hay en abundancia. Los hay tan simples que llegan a rozar el “Hágalo usted mismo” tipo Mecánica Popular, sencillos y prácticos como The End de Pascal Bonitzer y Jean-Claude Carriere. O complejos e iluminadores como El Guión, de Robert McKee y profundos como El Viaje del Escritor, de Christopher Vogler.

También existen los que están centrados en la efectividad y con la vista puesta en la taquilla, como ¡Salva el gato! de Blake Snyder, actualmente, el manual de escritura de guiones más popular en Hollywood. Casi todos los grandes éxitos de taquillas recientes, incorporan algo de sus recomendaciones.

A favor y en contra de los manuales

Los manuales, empezando por el ya clásico de Syd Field, han recibido toda clases de críticas. Principalmente de gente que piensa que la buena escritura y las estructuras dramáticas no se pueden enseñar y, mucho menos, aprender.

Pero en general, los considero muy útiles. Sobre todo, cuando uno se sienta ante el procesador de palabras y no sabe por dónde empezar. Recuerda: los manuales de escritura de guiones son una herramienta, no una fórmula mágica. 

En Amazon apenas he encontrado uno: Como Escribir el Guion de un Cortometraje: Guia para Crear tu propio Corto. Pero no podría recomendarlo, pues aún no lo he leído. También está este otro manual, pero en inglés.

Sin embargo, hay pocas recomendaciones y consejos de escritura y dramaturgia para un largometraje que no se pueda aplicar a un corto. Salvo el tiempo, claro está. O su brevedad. También ten en cuenta que si en un largo una escena no te queda bien, acaso la puedes eliminar sin afectar el conjunto. En un corto, no. Por eso tienes que ser muy preciso y efectivo.

No es fácil escribir un corto. Decía el director español Carlos Saura en una entrevista que hacia falta escribir muchos largos para escribir un buen corto. Pero tampoco es imposible. Es raro el guionista, director o productor que no haya comenzado su carrera haciendo uno o varios cortometrajes. Sin muy lejos, Nacho Vigalondo, por ejemplo.

Cómo escribir un cortometraje

En Channel 101, un site dedicado a la exhibición de cortos, he encontrado un interesante tutorial para escribir historias de 5 minutos (que no historias en 5 minutos). Desafortunadamente, la página ha desaparecido. Pero algo he podido rescatar.

Dan Harmon, el autor del tutorial, comenzaba con buen pie. Si el tiempo es la materia prima del arte cinematográfico, como apuntara Andrei Tarkovsky en su libro Esculpir en el Tiempo, Harmon estructuraba la historia sobre el límite temporal de los cinco minutos para escribir un cortometraje.

Luego, dividía el guión (de 5 páginas a razón de una página por minuto) en 8 partes de 37,5 segundos cada una:

  1. Presentación del personaje. O del protagonista. En una escena breve, pero que lo describiera de forma efectiva y definitiva. Principalmente, a través de una acción. Peor no sólo al personaje, sino también su entorno. Su situación. Su equilibrio. Su vida normal. Ahora, cuando vivimos sometidos a la inmediatez de la red, donde reina el cortometraje como medio principal de comunicación, tu objetivo será atrapar la atención de espectador en los primeros 5 segundos. Sí: cinco. No tienes más. Mira cualquier trailer.
  2. Presentación de la situación (el desbalance, need). Algo sucede que desequilibra la vida del personaje. Necesita entonces “algo” para volver a su equilibrio natural. Este desequilibrio puede ser consecuencia de la acción inicial que usamos para presentarlo en primer lugar. Tienes poco tiempo y debes aprovecharlo. Una escena debería servirte para contar varias cosas importantes.
  3. Cambio o giro de la situación en la que se encuentra el personaje (go). Tu personaje debe entonces tomar una decisión y hacer algo para remediar ese desequilibrio.
  4. Búsqueda o desarrollo, el personaje comienza a tratar de remediar su situación, a satisfacer sus objetivos (search). Usualmente, en esta fase o tramo de la historia, todo lo que haga tu personaje para remediar su situación debería salir mal. Y en vez de salvarlo, lo hunde más en su miseria. Así, espesamos su conflicto dramático y mantenemos el interés de espectador. Una buena manera de lograr este objetivo es tener presente siempre la siguiente pregunta: ¿que haría yo —el espectador— si estuviera en el lugar de mi personaje?
  5. La satisfacción del objetivo: el personaje alcanza su meta (find). Entonces, cuando creemos que personaje no puede hundirse más, cuando no puede estar más perdido, cuando su situación no puede ser peor… Sálvalo. Haz que encuentre su tabla de salvación. Pero no todo puede ser coser y cantar. Esa salvación tendrá un precio a pagar. Tu personaje debe tomar una decisión determinante en su vida.
  6. El precio a pagar y la redención: el personaje alcanza su objetivo a costa del sacrificio de otras cosas, y ese precio a pagar es lo que le salva (take). Aquí es siempre muy interesante hacer una inversión de expectativas. Haz que ocurra lo contrario a lo que tu público cree que va a suceder.
  7. El regreso, el punto más alto del clímax, la escena de oro: el personaje se empina sobre las dificultades y triunfa (Return). Muestra el triunfo de tu personaje. Pero también debes mostrar las secuelas o consecuencias de haber tomado aquella decisión. La decisión que lo salvo.
  8. El cambio, el personaje muestra que ya no será el mismo, que ha pasado de tener una actitud pasiva a una actitud activa. Ahora él está a cargo de la situación (change). Porque, desde luego, el viaje de dolor (así sea una comedia; es más, si es una comedia, más doloroso tiene que ser su viaje para que sea más gracioso) dejará sus marcas en el alma de tu personaje. Muestra cuáles son esas marcas. Como en el punto número 6, en el final también resulta efectivo valerse del recurso dramático de la inversión de expectativas. Si aquí ocurre algo inesperado para el espectador, un twist ending, o final inesperado, algo que el espectador no se vio venir, habrás ganado la partida.

La estructura gruesa

Explicado de otra manera, el guionista puede usar 1 minuto 15 segundos para cada uno de los siguientes actos y sus respectivos objetivos para escribir un cortometraje:

1er Acto:

  • Se presenta un personaje y tratamos de que la audiencia se identifique con él.
  • Esta identificación se alcanza cuando presentamos las circunstancias vitales de nuestro personaje.
  • Pero su situación cambia, para su desgracia. Ahora él tiene que alcanzar un objetivo, llegar a una meta específica. Aquí se debe provocar en el espectador la pregunta de qué haría si estuviera en el lugar del protagonista.

2do Acto:

  • El personaje debe lidiar con las nuevas circunstancias…
  • …Y encuentra lo que estaba buscando.

3er Acto:

  • Pero alguien debe pagar el precio de ese hallazgo (en los filmes policiales, es cuando el compañero recibe el balazo dirigido al protagonista).
  • Y entonces el protagonista se da cuenta que debe enfrentar esas circunstancias (el clímax).

4to. Acto, el epílogo:

  • En el que se muestra cómo la situación ha cambiado y la evolución que ha experimentado ese personaje.


No tendrás tiempo para irte por las ramas. Tienes que aprovechar cada segundo.


Consejos generales

Cuando vayas a escribir un cortometraje, evita en todo momento los lugares comunes que enumera este artículo. Por ejemplo:

  • El dolly in (o out) combinado con zoom (in o out según sea el caso), usado por Hitchcock en Vértigo (eso lo he hecho en mis trabajo de escuela).
  • Las tramas sobre “almas artísticas torturadas”, es decir, las películas “del artista bloqueado ante su obra”: escultores, pintores, músicos “el 90%, escritores”, que superan su bloqueo artístico gracias a una musa.
  • Las secuencias oníricas.
  • Las transiciones de tiempo con imágenes aceleradas (esos planos panorámicos donde cae la noche o amanece a gran velocidad).
  • El mal audio, combinado con la música ejecutada con instrumentos clichés. Es decir: sintetizadores (más apropiados para el porno), plano solitario, guitarra acústica solitaria, la banda de rock de tu amigo, el lánguido violoncello…
  • Los planos “interesantes” cuya función es más egocéntrica (“¡mira lo bueno e ingenioso que soy dirigiendo!”) que dramática, como el “punto de vista de la nevera” (la cámara dentro de la nevera).

O evita lo lugares comunes que enumera Nacho Vigilando en este otro artículo. A continuación, algunos ejemplos:

  1. No hagas que tus personajes interrumpan una conversación para encender un cigarrillo y dar la primera calada. Puede dar información acerca del carisma del personaje, pero a base de robársela al director.
  2. Que alguno de tus personajes sea cinéfilo es bastante peliagudo. Si lo es, nada de decorar su casa con posters de Manhattan, Taxi Driver o La Naranja Mecánica.
  3. Por cierto. Nada de parodiar la escena del espejo de Taxi Driver. Nada. Fuera.
  4. Un cinéfilo no lo es cada segundo, un artista no es continuamente un artista, un gangster no lo es siempre, una mujer seductora no lo es en todo momento.
  5. Ningún personaje tiene la necesidad de parecer lo que es. Y a la hora de engañar al espectador, no es necesario que parezca lo contrario.
  6. No eres un yonki, ni un vagabundo, ni una prostituta. Posiblemente no has conocido jamás a un vagabundo, ni a un yonki ni a una prostituta. No lo olvides a la hora de retratar yonkis, vagabundos y prostitutas.
  7. ¿Recuerdas el último cortometraje que has visto con el suicidio como tema central? Yo tampoco.

En ambos artículos hay más consejos. Vale la pena leerlo completos.

Si vas a realizar un corto de terror (como Lights Out), Jason Blum, el productor de Blumhouse, tiene una excelente lista con trucos infalibles para asustar a tu público:

Si quieres profundizar un poco más en temas de dramaturgia, este post te explica la diferencia entre el tema, el conflicto y la trama de una historia.

Recuerda a la hora de sentarte a escribir un cortometraje: no tendrás tiempo para irte por las ramas. Tienes que aprovecharlo. Aprovechar cada segundo.

El escritor argentino Julio Cortazar, para ilustrar las diferencias entre una novela y un cuento, usaba un combate de boxeo como metáfora. Según él, una novela ganaba por puntos; mientras que un cuento ganaba por nockout. A mí me gusta pensar que un largo es una maratón, mientras que un corto son los 100 metros planos. Eso, pero con varias caídas en el camino.

Finalmente, un ejercicio: analiza los cortos que incluimos en este artículo usando la estructura que más arriba explicamos. ¿Concuerdan?

¡Salva al gato! (Fuera de Campo) (Tapa blanda)


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