The Getaway, tema, trama y conflicto, una breve ilustración

The Getaway, desde el afiche se anuncia el conflicto

The Getaway, desde el afiche se anuncia el conflicto

Cada vez que debo explicar la diferencia entre conflicto, puntos de giro, motivaciones, y objetivos de los personajes, trama y tema —todos elementos del drama y, por supuesto, de la escritura de guiones—; uso como ejemplo The GetawayLa Huida, una película que, en sí misma, es razón más que suficiente para comprarse un Blu Ray—, aquella clásica cinta de acción y película de carretera, protagonizada por Steve McQueen y Ali MacGraw, dirigida por Sam Peckinpah y escrita por Walter Hill, sobre la novela de Jim Thompson. Como decimos de este lado del mundo, un trabuco.

 

Atención: puede que a continuación revele algunos detalles importantes de la trama del film. Por otro lado, es imperdonable que no la hayan visto aún.

Don McCoy sale de prisión

Don McCoy sale de prisión

Después de unos excelentes títulos iniciales, que sirven para presentar a los personajes, la trama se inicia cuando Don McCoy (McQueen) es, para su sorpresa, liberado de prisión bajo palabra. Pronto la trama será lanzada en una nueva dirección por un punto de giro: su liberación no es gratis, pues Jack Benyon, el corrupto y bien conectado jefe de la prisión, le obligará a planear y ejecutar el robo de un banco. Comienza entonces a dibujarse el conflicto de McCoy: robo o libertad. Tiene unos objetivos iniciales claros, aunque contradictorios: robar el banco y salir en libertad . Pero se le presenta un primer obstáculo que complica la resolución de su conflicto y aleja sus objetivos: no podrá contar con su gente de confianza para el robo, sino con la del jefe de la prisión. Y McCoy no confía en ellos. La trama avanzará de acuerdo a las decisiones que McCoy tome para resolver su conflicto. Y, en un buen drama, estas decisiones serán siempre las equivocadas: en vez de resolver su conflicto, deberán complicarlo más.

Más adelante, en otro punto de giro de la trama, el conflicto de Don McCoy se hace más profundo, personal, íntimo: descubre Carol (McGraw), su hermosa esposa se ha acostado con Benyon a cambio de su libertad.

Se trata de un gran conflicto que expresa el verdadero tema de la película: las relaciones de pareja. Amor, lealtad y traición expresados de forma contradictoria, conflictiva, dialéctica, pues Carol ha sido desleal a Don precisamente porque lo ama y lo quiere libre.

McGraw, motivación más que suficiente

McGraw, motivación más que suficiente

El conflicto, ya personal e íntimo, corroerá el alma de McCoy buena parte de la trama, pues aunque la ama, ya no confía en Carol. Por otra parte, se hace evidente la aparente motivación de Benyon al liberar a McCoy no es sólo material (el robo), sino también personal: después de aquella revolcada con Carol, ha quedado completa y absolutamente enamorado de ella —¿y quién no se enamoraría perdidamente de Ali McGraw? Si no, pregúntenle a McQueen y a Robert Evans quienes protagonizaron una historia similar en la vida real mientras se filmaba la cinta, pero eso es material para otro post.

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McQueen besa los dedos de MacGraw con la familiaridad de un viejo marido, un pequeño detalle que no sólo muestra su grandeza como actor, sino que delata su naturaleza de hábil seductor

El héroe (McCoy) y el villano (Benyon) de este drama, al final, resulta que tienen las mismas motivaciones: su amor por la enloquecedora y bronceada Carol.

Thompson primero, quien hizo los borradores iniciales del guión, y después Hill complican aún más la trama no sólo para hacer avanzar la acción, sino para seguir expresando el tema del film dialécticamente. Rudy, uno de los hombres de Benyon, y quien persigue a Don en su huida después de que el robo del banco saliera mal, secuestra a una pareja, un veterinario y su esposa (por alguna extraña razón, el detalle de la profesión del secuestrado se me quedó grabado en la mente).

Don McCoy le echa un vistazo a dos poderosas motivaciones

Don McCoy le echa un vistazo a dos poderosas motivaciones

A punta de pistola Rudy obliga a Harold, el aterrado veterinario, a conducir el vehículo e ir tras McCoy. Fran, su mujer, decepcionada ante la actitud pusilánime de su marido, comienza una relación con el masculino y violento Rudy, su secuestrador. En una de las secuencias más incómodas de ver de la historia del cine, Fran y Rudy hacen el amor en la habitación de un motel, mientras Harold, el veterinario, permanece atado en una silla, ante la cama donde se derrumba su hasta entonces feliz matrimonio.

Vemos así, otro ángulo del tema (las relaciones de pareja), expresado de forma dialéctica, dinámica, a través del conflicto. El conflicto personal de McCoy dispara los mecanismos de empatía de los espectadores. Lo que nos mantiene pegados a las butacas y con nuestros ojos fijos en la pantalla, no son sólo las balaceras, las persecusiones y las extraordinarias piruetas automovilísticas de esta cinta, sino quizás una pregunta esencial: ¿qué haríamos nosotros en el lugar de Don? ¿Perdonar a Carol? ¿Abandonarla? ¿Perdonaría una traición cuya motivación fuera el amor? ¿Y qué haríamos en el lugar de Harold? ¿O en el de Carol?

Preguntas tan esenciales como íntimas y cercanas a la experiencia personal de los espectadores comunes y corrientes. Todos hemos sido traicionados alguna vez en al vida, hemos perdonado o condenado traiciones. También hemos traicionado. Y todos tuvimos razones para hacerlo. El conflicto, al expresar un tema a la vez íntimo y universal, puede ser entendido y experimentado por toda clase de espectadores.

McQueen y McGraw, relaciones de parejas

McQueen y McGraw, relaciones de parejas

Tema, trama, conflicto y personajes no pueden verse de forma separada o en estancos independientes. Es un continuum: no hay una frontera donde termina uno y comienza el otro. Un conflicto expresa el tema, pero también determina al personaje y viceversa. El conflicto (o su resolución) es el agente catalizador de la trama. El conflicto es el motor del drama, el combustible que hace avanzar la historia.

He escrito este post como introducción a otro artículo, relacionado con la muerte del conflicto y el final del drama en cierto cine hollywoodense de reciente data. Trataré de publicarlo mañana o el lunes.

The Getaway | Trailer

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Spaghetti Western, un cuento venezolano para el Kindle

Una odisea gástrica, una incursión en la obesidad…

Una odisea gástrica, una incursión en la obesidad…

Tal y como estaban las cosas, no me hubiese importado sorprender a mi mujer con otro hombre en la cama. Palabra. Todo lo contrario. Habría sido la solución ideal. La excusa perfecta para dejarla.

Así comienza su relato el innombrado protagonista de Spaghetti Western, una incursión en la obesidad; un cuento que escribí hace unos cuantos años y que en su momento recibiera una mención de honor en el 53ero. concurso de cuentos del diario El Nacional, en 1998.

Con esa frase, nuestro personaje inicia una verdadera aventura gástrica para hacer de sí mismo un hombre mórbidamente obeso y provocar la ruptura con su mujer. En su odisea recibirá la ayuda de un japonés, ex luchador de sumo y legendaria figura de los concursos clandestinos de ingesta alimenticia. Se trata de un relato de humor negro escrito a la manera de un Spaghetti Western, con numerosas alusiones a la cultura pop y unas cuantas a la gastronomía popular venezolana.

Durante buena parte de la pasada década, entre mudanza y mudanza, entre corto y corto, entre tigre y tigre, escribí un cuento tras otro. Ninguno fue publicado y todos han reposado intactos e inéditos en mi disco duro. Publicar un libro me parecía una empresa mucho más utópica que hacer una película.

De todas formas, pensaba que acaso no existía entonces una editorial venezolana que pudiera estar interesada en relatos de obesos, de zombies, de hombres-lobo, concursos de belleza, psicópatas de clase media, caníbales enamorados, retorcidas presentadoras de talk shows o reporteros de crónica roja con un gusto por lo sobrenatural. Cuentos desechables para leer tumbado bajo el sol, al borde de una piscina, y olvidarlos enseguida. Relatos para manchar con bronceador.

Pero resulta que ahora hay tantas y tan fáciles opciones de autopublicación que es una verdadera lástima que los relatos sigan cogiendo polvo en el disco duro.

Spaghetti Western ha sido el primero. A la hora de publicarlo, he querido seguir el ejemplo del guionista John August y su relato The Variant.

Spaghetti Western tiene 6 mil 514 palabras (unos 38 mil 748 caracteres), el equivalente a unas 20 páginas. También le he puesto el precio de .99 centavos de dólar. El precio, según August, de “la unidad de cultura del entretenimiento, que se disfruta, pero que no cambiará tu vida”. Como hace notar el guionista, .99 es el precio de la mayoría de los juegos para el iPhone y las canciones de la tienda iTunes. Y una canción es a un album, lo que un cuento a un libro (de relatos).

Por ahora, Spaghetti Western está disponible para el lector de libros electrónicos Kindle, de Amazon. Si no tienes uno, no te preocupes: descargando e instalando el programa adecuado puedes leer Spaghetti Western en tu PC, en tu Mac, en tu iPhone, tu iPad o tu Blackberry (¿qué???? ¿Que eres venezolano y no tienes Blackberry??????). Sigue las instrucciones a continuación:

Para leer en un iPhone/iPod Touch/iPad:

  • Descarga la aplicación Kindle para iPhone/iPod Touch/iPad
  • Instala la aplicación en tu dispositivo
  • Busca en tu aplicación, Spaghetti Western

Para leer en un Blackberry:

  • Descarga la aplicación Kindle para Blackberry
  • Instala la aplicación en tu dispositivo
  • Busca en tu aplicación, Spaghetti Western

Para leer en tu PC o Mac:

  • Descarga la aplicación Kindle para PC o Mac
  • Instala la aplicación en tu computadora
  • Busca en tu aplicación, Spaghetti Western
  • Disfruta

Entonces, ¿te queda algo del cupo de CADIVI? ¿Lo compras? Mira que @inti ya lo compró.

Y sí, por favor, disculpen el enorme off topic y el post de autopromoción descarada.

Western Spaghetti | Adquirir en Amazon

El guión, una “check list” a la manera de Hollywood

¿Pasan cosas interesantes en tu guión?

El guionista y script doctor venezolano, Frank Báiz Quevedo, acaba de publicar en su blog dos entradas [primera parte, segunda parte] con una larga lista de preguntas, o check list al estilo de Hollywood, para guiones. Resulta un ejercicio provechoso confrontar el texto en el que estás trabajando con las preguntas de la lista.

Sobre las 10 primeras páginas, acaso las más importantes del guión, la lista apunta unas cuantas cosas que chequear:

    1. ¿Hay errores tipográficos u ortográficos?
    2. ¿La historia es cautivadora de entrada?
    3. ¿El guión es fácil de leer?
    4. ¿Está escrito con un estilo atractivo, es decir, está bien escrito y cautiva al lector?
    5. ¿Pasan cosas interesantes?
    6. ¿Resulta claro para el lector quien es el personaje principal?
    7. ¿El personaje enfrenta desafíos interesantes apenas hace su aparición?
    8. ¿La historia fluye? ¿O se trata de un relato fracturado?
    9. ¿Se mantiene un punto de vista de manera consistente?
    10. ¿Hay un conflicto en desarrollo?
    11. ¿Se establece claramente la dirección de la historia?
    12. ¿Se establece un detonante que le dé inicio al viaje del personaje principal?

Recientemente, Báiz ha publicado en Bubok, la plataforma de autoedición, publicación y distribución de libros, su texto Claves para la escritura de un buen guión. Puedes comprar el libro físico en línea o descargarlo, completamente gratis, en formatos .PDF y ePub.

Y, ya que estamos en el tema, los desarrolladores de Celtx, suite gratuita de preproducción y escritura de guiones, acaban de poner en línea algunas útiles herramientas para el software. Una, que creo imprescindible, es la que permite a la aplicación mostrar la estructura del guión con fichas distribuidas a lo largo de una línea de tiempo.

La propia herramienta para construir una escaletta.

Hollywood y sus guionistas, el cine y los escritores

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En un intercambio de emails con un conocido bloguero y twittero (¡madre mía! ¡qué palabras!) local caímos en el tema de la literatura en el cine. O de cómo el cine suele retratar el proceso creativo. Sobre todo, el proceso creativo de la escritura. Y se han hecho tantas películas sobre el tema que no me queda sino sospechar que no existe trabajo más traumatizante que el del guionista. No es para menos. Cuando no te pagan mal —si es que te pagan—, te imponen cambios caprichosos o arbitrarios, estás a merced de la pericia (o impericia) de actores y directores y al final, tu texto va a terminar a la basura.

Literalmente.

Nada más devastador que tu obra dependa de la decisión de otros.

F. Scott Fitzgerald, por ejemplo, consideraba degradante el trabajo de guionista y le dedicó 17 ácidos cuentos en los que se reservaba para sí mismo, mucho del vitriolo que destinado a la industria hollywoodense. Los cuentos fueron recogidos en el volumen The Pat Hobby Stories.

Le comentaba yo al twittero que no se trata de un tema fácil de retratar en el cine. Y, como en el caso de Fitzgerald con su personaje de Pat Hobby, guionista alcohólico y fracasado, muchas películas prefieren retratar al escritor como un perdedor: cuando no atraviesa por un bloqueo creativo, su vida personal es un desastre y sus finanzas simplemente producen esa mezcla de repulsa y vergüenza que en Venezuela llamamos “grima”.

Si el tema se trata mal, el resultado suele ser, invariablemente, un bodrio. Es uno de los temas favoritos delos estudiantes de cine y guionistas noveles (junto con el del serial killer). Pero cuando se hace bien, a la manera de Fitzgerald por ejemplo, el resultado siempre es una excelente historia. A continuación, sin ningún orden en específico, les presento mis 10 películas favoritas sobre escritores:

  • Sunset Boulevard, de Billy Wilder. Obra maestra definitiva de Wilder, tiene como protagonista a un guionista que, adivinen… Sí, adivinaron, tiene problemas económicos (en el cine los guionistas se la pasan pelando) y debe escribir la película que supondrá el regreso al estrellato de una actriz del cine mudo a quien nadie contrata ya. Las cosas terminan muy mal, pero esto lo sabemos desde el principio.

Shane Black explica cómo escribir un buen thriller policial

Danny Glover y Mel Gibson, en Arma Mortal

Danny Glover y Mel Gibson, en Arma Mortal

El guionista Shane Black fue uno de esos niños prodigio que tanto gustan a Hollywood. A sus 23 años, escribió y vendió su primer guión: Lethal Weapon. En cristiano, Arma Mortal, aquel frenético thriller policial con Mel Gibson y Danny Glover.

A continuación, escribiría los textos de Last Action Hero, The Last Boy Scout y The Long Kiss Goodnight. Y entonces, desapareció. Durante más de una década no volvió a escribir. Hasta hace un par de años, cuando escribió y dirigió Kiss Kiss Bang Bang, con Robert Downey Jr.

La semana pasada, Black escribió para The Guardian, un artículo en el que resumía en 10 puntos, las claves de la escritura de todo buen thriller de acción. Me llamó particularmente la atención la primera de sus recomendaciones, pues es algo que he venido notando últimamente en algunas películas: la separación entre la trama y la acción.

Dice Black:

Esto suena obvio, peo veo en estos muchas películas que tienen un montón de escenas que tienen que ver con la trama y otro montón de escenas separadas que presnetan la acción. Pero uno podría quitar todas las escenas de acción completas y no cambiarían el significado del film. La acción debería siempre ir mano a mano de la historia, de modo que todo esté conectado de forma invisible. Por ejemplo, veamos la Guerra de las Galaxias original: cada escena de acción tiene su justa medida temporal y está diseñada no sólo para excitar a la audiencia a un nivel visceral, pero también para revelar elementos cruciales de la trama y los personajes.

Vía | @elcinescopio

Amorcito Corazón y el concepto de la ‘Comedia Bolero’

Póster de Amorcito corazón, de Carmen Roa

Días atrás, cuando publicamos el trailer de Amorcito Corazón, ópera prima de Carmen Roa, hacíamos referencia a un enigmático género (o subgénero): el de la comedia-bolero (por oposición a la comedia romántica).

Hoy, Roa nos ha hecho llegar un texto en el que reflexiona sobre el género en general y sobre la comedia-bolero en particular. Al mismo tiempo, es una meditación sobre su búsqueda como creadora. Interesante lectura:  

Amanda Herrera (Elaiza Gil) es una orgullosa reportera de televisión quien considera indignos los actos desesperados de amor. Para ella, los boleros solamente deben existir en las canciones. Pero en las cercanías del Día de los Enamorados Amanda se lleva una gran sorpresa: es abandonada por Felipe (Reinaldo José Pérez), su amante casado, quien por fin va a tener un hijo con sus esposa (Norelys Rodríguez) y quiere darle una nueva oportunidad a su matrimonio. Amanda tiene que aceptar que por primera vez está enamorada. En la búsqueda de este amor, un verdadero y loco bolero la espera, gracias al cual comprende que los actos desesperados de amor no son indignos, son humanos.

A través de esta historia, “Amorcito Corazón” nos habla de la necesidad de contactarnos con la fuerza poderosa de los sentimientos para tomar conciencia de nuestras heridas emocionales y sanar. En otras palabras, nos habla del amor como un medio para autoconocerse y crecer.

Esta es una de las razones de mi interés en la comedia romántica. A decir del especialista en guión Michael Haugue, las buenas comedias románticas “ofrecen la posibilidad de explorar niveles profundos de conflictos internos, desarrollo de personalidad y tema (…) Y mientras que las películas de acción, las de misterio y ciencia ficción muestran cantidad de valentía física, las comedias románticas fuerzan a sus héroes a desarrollar la valentía emocional necesaria para exponer sus temores más escondidos y sus debilidades. (…) Sólo enfrentándose a la verdad sobre sí mismos serán capaces de crecer y cambiar”.
Sin embargo, en mis historias siempre me ha interesado explorar cómo estos niveles profundos de conflictos internos son motorizados, no por el amor correspondido, sino por el amor imposible. Por la ilusión del amor. Me interesa explorar lo que esta ilusión vuelve capaces de hacer a los seres humanos. “Amorcito Corazón” me brindó la oportunidad perfecta para trabajar estos intereses.

A diferencia de la comedia romántica tradicional, cuya estructura se basa en las pruebas que sufre el amor de la pareja protagónica para que finalmente ésta acepte su destino de estar juntos, en “Amorcito Corazón” no hay pruebas para el amor compartido sino pruebas para la protagonista, Amanda, basadas en todo lo que el amor imposible hace aflorar en ella. Pero dada la importancia del crecimiento interno de la protagonista, “Amorcito Corazón” es también un viaje de madurez. A diferencia de la comedia romántica tradicional, en donde el proceso amoroso entre los protagonistas es la finalidad de la narración, en “Amorcito Corazón” el amor de Amanda por Felipe en vez de un fin en sí mismo es un medio para un fin más alto: aprender que ser humano no es ser indigno.

Es el proceso interior de la protagonista – motivado por el amor no correspondido – la finalidad última de esta narración: Amanda logra por fin ser una adulta emocionalmente, al confrontar sus miedos más profundos con respecto al amor. Como en todo viaje de madurez, el protagonista debe enfrentar algún tipo de “dolor de crecimiento” para convertirse en un ser humano más completo. En “Amorcito Corazón” hay, entonces, risas y amor pero también hay miedo emocional y tristeza. Es decir, “Amorcito Corazón” es una comedia romántica con un componente de drama mayor que lo usual en este género. En realidad, como tantas películas en los últimos años, es una historia de género mixto: una comedia romántica-dramática. Y como lo que impulsa el drama de esta comedia romántica no es otra cosa que el despecho, yo me he permitido afirmar que “Amorcito Corazón” es más que una comedia romántica. Es una comedia romántica de despecho. Una comedia bolero. Muy caribe. Muy al estilo de nosotros. Muy nuestra.

Mi apuesta es explorar emociones y significados a través de historias sencillas, humanas y bien actuadas. Ojalá que con “Amorcito Corazón” haya conseguido, al menos, aproximarme a ello.

Amorcito corazón será estrenada el próximo 12 de febrero, 14 de febrero, Día de los Enamorados, de 2010.

Jim Sheridan, el punk y la estructura de tres actos entendida como un Big Mac

Una cámara en la mano, una cresta en la cabeza

Jim Sheridan, para quienes no lo conocen, es el autor del guión y realizador de unas cuantas películas famosas, como Mi pie izquierdo o El Boxeador. En una entrevista recogida en el libro Guionistas de Cine, de Declan McGrath y Felin Macdermott; el autor irlandés desmenuza el actual sistema de producción estadounidense. y aunque le encuentra grandes valores, como la diáfana claridad de la estructura de tres actros, por otro lado se lamenta de la imposibilidad que existe de tratar en profundidad grandes temas, actuales y pertinentes, sin toparse con problemas de financiamiento. Y lo dice el hombre que escribió y dirigió En el nombre del padre.

Pero Sheridan ve luz al final del túnel. Y la pone nombre a esa luz: punk. Cine punk.

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Siete reglas de supervivencia para escritores de películas animadas

The Princess and The Frog

The Princess and The Frog

En el excelente site MakingOf, Rob Edwards, uno de los guionistas de The Princess and The Frog, publica algunos interesantes detalles sobre el papel del escritor en una película de animación, producida por un gran estudio como Disney.

En mi primer día en Disney, fue escoltado a la sala de edición donde me mostraron el animatic de la película en la que iba a trabajar, y de allí me llevaron a la sala de conferencias donde el director me dijo que necesitaban las secuencias 7, 14 y 28 revisadas para finales de semana. Cuando les señalé las líneas que yo creía eran el problema, me dijeron que no podía cambiarlas porque ya habían sido animadas. Ah, y algunos de los actores estaban actualmente en Broadway y no estarían disponibles antes de la próxima proyección, así que sería maravilloso si yo reescribiera las líneas de las personajes secundarios y no tocara las de los principales.

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Después de Gijón y del Oaxaca Screenwriter’s LAB

Capilla de La Laboral, ciudad de la cultura

Capilla de La Laboral, ciudad de la cultura

Mientras sobrevolaba el Atlántico rumbo a Europa, enlatado en un 747 de AirFrance, temía encontrarme a mi llegada con un continente devastado por la crisis económica, con negocios clausurados, restaurantes desiertos, desempleados dándole de comer a las palomas en los parques y mendigos durmiendo en los portales, arropados con diarios.

Mis peores temores parecieron confirmarse al llegar a Gijón, un sábado por la tarde. Efectivamente, me topé con calles solitarias, las santamarías de los comercios bajadas y un mendigo en una silla de ruedas. Después de arrastrar mi maleta a lo largo de 10 cuadras y mientras rellenaba el formulario de registro, no me contuve y le comenté a la recepción del hotel cómo me había impresionado tanta desolación.

La respuesta de la mujer resultó esclarecedora:

—No es la crisis: es la hora de la siesta.

Como algunos ya sabrán, viajé a Gijón para asistir a la primera edición europea del Oaxaca Screenwriter’s LAB, parte del programa internacional del Instituto Sundance y que está coordinado por las productoras Bertha Navarro (estrecha colaboradora de Guillermo del Toro) y la asturiana Teresa Fernández Cuesta.

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En Gijón, en el Oaxaca Screenwriter’s LAB

Gijón

Desde el pasado fin de semana me encuentro en Gijón, España, para asistir a la primera edición europea del Oaxaca Screenwriter’s LAB, con Tres Bellezas, un guión que llevo algún tiempo desarrollando.

Para esta edición fueron postulados 147 guiones, de los que 11 quedaron seleccionados.

El encuentro está organizado por la Consejería de Cultura y Turismo del Principado de Asturias, y es es el único Laboratorio de Guiones que, bajo la metodología de trabajo desarrollada por el Instituto Sundance, se realiza en español y se viene llevando a cabo en México desde hace 18 años.

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¿Cuánto tiempo toma escribir un guión? (y cuánto deberías cobrar…)

type-screenwriter

Cada vez que me siento a escribir un guión, bien sea de corto, largo, ficción o documental, institucional o publicitario, siempre me hago las mismas preguntas: ¿cuánto tiempo debería invertir en la tarea? ¿En cuánto tiempo debería estar lista la primera versión? ¿Cuántas semanas o meses debería dedicarle a cada borrador? ¿Cuántas versiones debería hacer? ¿Cuánto debería cobrar por el trabajo, en relación con el tiempo invertido, para que resulte rentable?
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El MIT al rescate de la ficción cinematográfica hollywoodense

Kirkpatrick, Breazeal y Moss

Kirkpatrick, Breazeal y Moss

¿Atraviesa una aguda crisis la ficción cinematográfica? ¿Está a punto de fallecer el relato, la narrativa?

Para algunos, al menos la narrativa hollywoodense sí lo está. Por varias razones. Para empezar, según una nota del New York Times, Hollywood ha perdido el apetito por historias originales (o acaso el valor para llevarlas a la pantalla), en favor de relatos cuyo éxito haya sido probado de antemano: adaptaciones literarias (Harry Potter), continuaciones o nuevas versiones de viejos filmes populares.
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El mejor consejo sobre la escritura de un guión

La semana pasada estuve como observador en el excelente taller de actuación que cada año dicta en nuestro país Lisa M. R. Formosa, miembro vitalicio del Actor’s Studio. El taller es organizado por el Gimnasio del Actor que dirige Matilda Corral.

Para cualquier realizador o guionista, se trata de una oportunidad imperdible para compartir e intercambiar experiencias con los actores, piezas clave de cualquier obra cinematográfica, fuera del ámbito del set.

Formosa es dueña de una performance pedagógica que resulta, al mismo tiempo, inspiradora y emocionante, sin dejar de ser implacable y rigurosamente instructiva. Yo nunca había estado en una clase donde se enseñara una técnica a través de la emoción (bueno, eso fue lo que me pareció a mí). Sospecho que este taller divide la carrera de todo actor en un antes y después.

Como parte de la rutina de trabajo del taller, a cada participante se le adjudicó una escena de alguna obra, para ser preparada y representada. Más tarde, cuando comenzaron los ejercicios, yo no dejaba de pensar en la clase de películas en que podían transformarse aquellos textos. A mí, particularmente, me gustaría adaptar dos de aquellas piezas.

Pero al mismo tiempo, y esto sí que era inusual, también se me ocurrió que mi proyecto “Sín Título” (no, no se llama así: es que no le he puesto título aún), cuyo argumento y primeras 30 páginas están escritas desde hace tiempo, podría ser una pieza teatral, cuando menos, interesante. Esa certidumbre se afianzó en mí después, al leer un par de piezas de Marcos Purroy, recogidas en el libro Lobo Rojo, que el mismo Purroy me regaló durante el taller. Dramaturgo y director teatral, Purroy es el autor de 900-Pánico, un corto texto teatral que originara el estupendo cortometraje de Hernán Jabes.

Marcos Purroy tampoco es el único dramaturgo que me ha regalado su libro en los últimos días. Hace poco más de un mes, Rodolfo Santana me obsequió la recopilación de sus obras y, ahora, después de leer alguna de ellas, me asalta la misma idea:

¿Y si escribo ‘Sin Título’ como una pieza para teatro? Al fin y al cabo son pocos sus personajes -no más de 5 principales-, una única locación y en cuanto a escenografía, utilería y vesturio, no se necesita casi nada. Sólo tendría que resolver el problema de LA VOZ EN EL TELÉFONO, para que no quede como una chaborrada.

Al fin y al cabo, al menos en Caracas, el teatro puede llegar a ser mejor negocio que el cine. Un día de la semana pasada, a la salida del curso, me topé con una multitud que inundaba el lobby del CELARG. Cuando pregunté qué pasaba, me dijeron que era el público, esperando por entrar al reestreno de la pieza Improvisto

Si éste era el reestreno…

Puede que no sea tan descabellada pues, mi idea de hacer de “Sín Título” un texto para teatro. Casualmente, ayer me tropecé con un artículo publicado por The Guardian en el que Frank Cottrell Boyce, autor de los guiones de 24 Hour Party People y A Cock and Bull Story, revela sus reglas doradas del oficio de la escritura de un guión.

Con un humor cáustico, Cottrell Boyce cuenta la razón que le llevó a revisar su mala opinión sobre los manuales de escritura de guiones:

Tiempo atrás, me tocó ir al porgrama sobre cine de Radio 4, el mismo día que Simon Pegg (protagonistas y guionista de Hot Fuzz). Nos preguntaron nuestra opinión sobre los manuales de escritura de guiones. Yo los desestimé como un compendio de clichés para hacer rico rápidamente al autor del manual. Pegg dijo que él pensaba que eran útiles. Nuestros filmes fueron estrenados ese fin de semana. El suyo, acumuló pilas de dinero. El mío se hundió en la taquilla. Bueno, pensé, puede que me haya estado perdiendo de algo.

Cottrell Boyce se puso entonces, libreta en mano, a revisar sus películas favoritas para descubrir qué las hacía funcionar, con el fin de publicar su propio manual, no de cómo él escribe, sino de cómo habría querido escribir.

¿Y cuál es su primer consejo? Escribir una obra de teatro en vez de una película:

¿Estás completamente seguro de que necesitas escribir un guión? Hacer cualquier película toma años. Acabo de terminar un telefilme para la BBC al que le tomó 20 años ir de la idea a su concreción. Si tienes una gran historia, acaso sea mejor escribirla como pieza teatral, o como una novela. Para traer una película más al mundo, alguien necesita amar la historia lo suficiente como para gastarse millones de libras en ella, y años de su vida. Una obra cuesta unos pocos miles y un par de meses. Además, hará de ti un dramaturgo, que es una buena vía para luego convertirte en guionista. Y si la obra es exitosa, la gente querrá hacer la película.

En los días próximo, seguiré publicando más extractos del interesante artículo de Cottrell Boyce. Ahora los dejo, tengo una obra de teatro por escribir…

(La foto que ilustra este artículo, es meramente eso, ilustrativa).

Carlos Ruiz Zafón, a la literatura a través del camino del cine

Carlos Ruiz Zafón es una autor catalán cuyas novelas han alcanzado cifras millonarias de ventas. Días atrás, Zafón concedió una entrevista al diario El País de España, a propósito de la publicación de El juego del ángel, su última novela, y desató la polémica al tildar el mundo literario ibérico de “gueto de mediocridad y pretensión”.

Dicho sea de paso, Zafón piensa que la mejor literatura que se produce en España, está en la televisión y, en segundo lugar, en el cine.

Hace poco hice un taller práctico de guiones (esta vez, como alumno) junto a un grupo de jóvenes escritores venezolanos y la experiencia me sirvió para comprobar cuán distante se encuentra la escritura cinematográfica de la literaria. Lo digo en cuanto a métodos de creación, lenguaje y objetivos.

Por eso me ha parecido curiosa la metodología que Zafón dice seguir a la hora de armar sus historias. Un método que le debe mucho al oficio cinematográfico (Zafón, quien reconoce la influencia que ejerce sobre su escritura el cine de Spielberg o Scorsese, también es guionista):

Mi método de trabajo está dividido por capas. Escribo como se hace una película, en tres fases. La primera es la preproducción, en la que creas un mapa de lo que harás; pero cuando te pones a hacerlo ya te das cuenta de que vas a cambiarlo todo. Luego viene el rodaje: recoger los elementos con los que se hará la película; pero todo es más complejo y hay más niveles de los que habías previsto. Entonces, a medida que escribes, ves capas y capas de profundidad, y empiezas a cambiar cosas.

…Un personaje hay que poder visualizarlo, sentirlo, sus palabras han de connotar siempre acción, la escena te está proyectando un movimiento, ves cómo un personaje se mueve por una sala sin descripción alguna, todo viene de lo que dice.

Sobre la polvareda que su declaraciones han levantado, bien vale la pena dedicarle unos minutos a sección de comentarios de los lectores que acompaña la entrevista.

Para los medios españoles y en la feria del libro de Barcelona, la salida al mercado de El juego del ángel ha sido todo un suceso.