Hitchcock también era más libre en la TV

2
319
Alfred Hitchcock Presents
Alfred Hitchcock Presents
3 min de lectura

Alfred Hitchcock
Alfred Hitchcock, libertad en la TV
Acaso exageramos cuando dijimos, días atrás, que la gran renovación del formato de las series de TV había ocurrido a partir de Twin Peaks, de David Lynch. Bueno, no sólo nosotros exageramos. También, probablemente, Scorsese.

Ya en 1957, en la famosa entrevista que le hizo Pete Martin, Alfred Hitchcock hablaba de la libertad creativa que le permitía la televisión, impensable en el sistema de estudios de Hollywood. Y mucho ojo a la conclusión del viejo Hitch sobre la satisfacción de los espectadores, al final de su razonamiento:

Nunca he pensando que mis películas fueran productos fundamentalmente comerciales. No obstante, normalmente he tenido que enfrentarme a la firme insistencia por parte de los responsables de los estudios para los que he trabajado de que la historia terminase bien. En esta comunidad, si uno no concluye las películas con lo que se ha dado en llamar un final feliz, incurre en un pecado imperdonable, se convierte en lo que Hollywood llaman “un aguafiestas”. Si bien en círculos cinematográficos se niega acaloradamente que el espectador medio tenga una inteligencia equivalente a la de un quinceañero, y aunque toda una serie de personas del mundillo da por supuesto que la televisión es sólo para retrasados mentales, la verdad es que a los que hacemos películas para televisión se nos permite indistintamente terminar o no las historias con un final feliz. Así pues, a pesar de las quejas de algunos guionistas televisivos, disponemos de más libertad en la TV de la que se nos concede en el cine. Quizás esto sólo demuestre que la gente está dispuesta a aceptar un tipo de entretenimiento más maduro cuando no tiene que pagar por él. Puede que tenga la impresión de que cuando paga por ve runa película ha comprado el derecho a salir de ella sintiéndose satisfecha.

Alfred Hitchcock produjo y presentó entre 1955 y 1965, dos series de televisión, Alfred Hitchcock presents y The Alfred Hitchcock Hour. Quizás ustedes alguna vez hayan escuchado la inquietante canción de presentación:

La serie pronto alcanzó un inusitado éxito, no sólo por las historias macabras, sino también por la personalidad arrogante y desdeñosa del anfitrión, Hitchcock mismo, quien no perdía oportunidad de ridiculizar a sus patrocinadores. Interrogado sobre el particular, responde:

Sospecho que a los patrocinadores les gusta que no me muestre obsequioso, aunque al principio les costara habituarse a ello y se sintieran ofendidos por algunos de mis comentarios menos respetuosos. Sin embargo, en cuanto se dieron cuenta, tras echar un vistazo a sus cifras de ventas, de la repercusión comercial de mi menosprecio, dejaron de cuestionar mis puyazos. Hay que reconocer que les costó lo suyo acostumbrarse. La tradición manda que el patrocinador sea el niño mimado de la casa. En semejante ambiente yo era una novedad.

Anuncios

2 Comentarios

  1. Es muy ajustada a nuestra época esto de: "Quizás esto sólo demuestre que la gente está dispuesta a aceptar un tipo de entretenimiento más maduro cuando no tiene que pagar por él." y lo digo por las libertades que existen actualmente con el internet, que si bien es pago es diferente al cine u otro tipo de "entretenimento".

    Recuerdo que Hitchcock (creo que en la entrevista con Truffaut) mencionó que en una película el final no fue el deseado por los espectadores pues no era "feliz" y que aquello más que un error fue para él como un molesto insight. Por eso es que él comenta esto de "No obstante, normalmente he tenido que enfrentarme a la firme insistencia por parte de los responsables de los estudios para los que he trabajado de que la historia terminase bien." Creo que esa tendencia se mantiene, al menos en el cine industrial, la historia siempre queda "redonda" apuntando a un final "feliz" o satisfactorio.
    Saludos!

Comments are closed.