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Bajo el volcán (Caracas-Mérida-Fortaleza)

Volcán chileno Puyehue
Volcán chileno Puyehue

El Puyehue en erupción, salvaje, indómita belleza

Señores pasajeros, la República Bolivariana de Venezuela le da la más cordial bienvenida al aeropuerto de Maiquetía. Por su seguridad…

Curiosa bienvenida que se transforma en advertencia. La he escuchado tanto que casi me la sé de memoria. El vuelo que me llevaría a Fortaleza, al festival de cine Ceará, está atrasado. En algún lugar de Chile, un volcán en erupción vomita cenizas al cielo, sembrando el caos en las torres de control de Sudamérica. El Puyehue. Así se llama.

Esta noche, quienes llevan las de perder son los argentinos. Reunidos en la puerta 14, hablan al mismo tiempo, casi a gritos, se desesperan. No saben cuándo viajarán de regreso. Corren rumores. Tal parece que ya abrieron Ezeiza. O Santiago de Chile. Montevideo no. Sigue cerrado. No se sabe.

Mi vuelo a São Paulo salrá al filo de la medianoche. Pero el hombre de la línea aérea se ha dado cuenta de que podía perder mi conexión. Lo ha arreglado todo. Dios mediante, viajo a Fortaleza a las 9:00 am del miércoles. Vuelo JJ3302. El hombre me dice algo de las condiciones meteorológicas que no alcanzo a comprender. Me extiende un vale. Para la cena. Va para largo, me temo.

Rodaje del documental. Preparación del viaje. Trabajos atrasados. Diligencias. Los últimos días han sido frenéticos. No he podido escribir el post anunciando el Festival de Mérida. De todas formas, más de la mitad del cine nacional está allá. Hora de que los papeles se inviertan. Ahora son los lectores quienes me informan de lo que pasa allá.

Mientras espero, leo en Twitter los últimos comentarios sobre las películas. Tal parece que El Rumor de las Piedras, de Reverón. Es lo que dicen. Destacan el trabajo actoral, la fotografía de Alexandra Henao. Cortos Interruptus también parece tener el favor del público del festival.

En el Duty Free. Compro ron para Marcus. Chocolate para Patricia. Las cajeras hablan de los atrasos. De los pobres argentinos, varados en la puerta 14. Dicen que hay una tormenta causada por un volcán.

Señores pasajeros, la República Bolivariana de Venezuela le da la más cordial bienvenida al aeropuerto de Maiquetía. Por su seguridad…

Lamento no haber traído un libro. Quiero leer Feed, de M.T. Anderson, pero creo que aún no está en digital. 9:00 pm. En doce horas debería estar saliendo de São Paulo a Fortaleza. Ni rastros del avión. Leo en la Wikipedia. Fortaleza es una ciudad de unos 2 millones y medio de habitantes. Es la ciudad brasileña más cercana a Europa. En ella se originó la revuelta que acabó con la esclavitud. Enclave turístico desde los 90. Playas extraordinarias. Tierra de forro. Sertão.

Allí filmó Orson Welles parte de It’s all true mientras, vía teléfonica, supervisaba a (o peleaba con) los ejecutivos que desbarataban The Magnificent Ambersons. No llegó a terminar ni la una ni la otra. El segmento correspondiente a Fortaleza se titulaba Four Men in a Raft. Era la dramatización del viaje en jangada que cuadro pescadores realizaron a principios de los 40. De Fortaleza a Río. Toda una proeza. Pero la filmación le costó a Jacare, el líder de los jangaceiros. Welles se peleó con el estudio.

En 1985 se recuperó parte del material. Se hizo una versión. La vi en algún festival no me acuerdo cuál. ¿La Habana? En el centro de Fortaleza aún existe el edificio del hotel en el que se alojó. Está abandonado. Al menos, lo estaba hace un par de años.

Señores pasajeros, la República Bolivariana de Venezuela le da la más cordial bienvenida al aeropuerto de Maiquetía. Por su seguridad…

Hay movimiento en la puerta. Los empleados de la aerolínea dicen que el avión llega en media hora. Que sale a las 11:00. Los empleados cantan a coro el tema de George of the Jungle. Les causa bastante gracia. Unos metros más allá, un estadounidense pelea con alguien por teléfono. Discute el precio de unas cabezas de ganado. De búfala. ¿Por qué no de búfalo? Ha llegado la tripulación. Mejor lo dejo hasta aquí. Hora de recoger todo. Comprar unos analgésicos, por si acaso. Por aquí nos leemos al rato, cuando comencemos a escribir sobre el festival de Fortaleza. Dios mediante.

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