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La cruel realidad, II parte: los festivales de cine

La cruel realidad, II parte: los festivales de cine

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Hace cosa de una semana, hicimos referencia al artículo They didn’t build their sales model for you de Jonathan Marlow que, publicado por GreenCine, ha despertado toda suerte de respuestas.

En aquella ocasión, citamos una frase demoledora de Marlow sobre la distribución. Pero vale la pena citarle otra vez. En esta oportunidad, su opinión, no menos franca y descarnada, sobre un espinoso asunto que pocos se atreven a discutir: los festivales de cine y los beneficios económicos que generan.

Paralelamente a la explosión del cine independiente y de bajo presupuesto, a la democratización del oficio cinematográfico derivada de la revolución digital, también se ha dado un auge de los festivales de cine. Actualmente, los hay para todos los gustos, temáticas, formatos y géneros.

Muchos tienen una gran audiencia, centenares de patrocinantes públicos y privados, cobran a los cineastas por la opción de considerar su película para la selección, venden miles de entradas y, de paso le generan astronómicos ingresos a las comunidades que les hospedan y, desde luego a sus organizadores -cuando no se trata de festivales sin fines de lucro. ¿Debería el cineasta, productor o realizador, recibir parte de esos beneficios económicos producto de la taquilla? Tal es la pregunta que se hace Marlow:

El circuito de festivales, en cambio, se ha convertido en una copia barata del sistema de distribución que, en su mayoría, mantiene el dinero alejado de los realizadores. Los diez o veinte dólares que uno gasta en un boleto (o los 50 o 500 que uno gasta en un pase) raramente encuentra el camino hacia las manos de los tipos detrás de cámaras. Esos mismos tipos frustrados por el modelo de negocios de beneficios derivados de la exhibición de finales de los 90, son los mismos tipos que generalmente apenas se quejan cuando de forma rutinaria, los festivales de cine se los clavan de idéntica manera.

Si te vas a prostituir y a prostituir tu trabajo, ¿no desearías al menos ser tratado con un poco de respeto? Para ampliar la analogía: ¿no es la distancia entre una “caminadora ” y una “masajista” realmente una cuestión de perspectiva?

Desde luego, las reacciones no se hicieron esperar. Tom Hall, uno de los organizadores del festival de Telluride, rebatió punto por punto los argumentos de Marlow. En pocas palabras, Hall dice que los festivales de cine no constituyen, en modo alguna, una especie de sistema de distribución barato. A Hall se le sumó el crítico y escritor Chris Holland, quien subscribe algunos de sus argumentos.

La discusión está, pues, abierta: ¿son los festivales de cine un negocio o una actividad artística sin fines de lucro? ¿Deberían percibir cineastas y productores un porcentaje de la taquilla?

Definitivamente, Hollywood, y el mundo del cine en general, vive tiempos interesantes.

Continuará…

Sobre el autor

Carlos Caridad-Montero

Carlos Caridad Montero es guionistas y director de cine venezolano. Fundó BlogaCine en 2004. Es autor de la comedia de humor negro '3 Bellezas'.

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