Sidney Pollack ha muerto

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Acabo de leer que el actor y director estadounidense Sidney Pollack ha fallecido. Tenía 73 años y sufría de cáncer.

Pollack comenzó su carrera como actor y luego se dedicó a la dirección. Fue el director de Out of Africa, nominada 11 veces y ganadora de siete premios Oscar. También dirigió Toosie Tootsie, aquella comedia en la que Dustin Hoffman interpretaba a un actor desempleado que interpretaba a una actriz no muy agraciada.

Como actor, el último papel de Pollack fue en Michael Clayton, una de las nominadas al Oscar de este año. (Gracias, Juan)

Brad Renfro, sin homenaje

Según un representante de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, la exclusión del malogrado joven actor Brad Renfro, quien murió de una sobredosis el pasado 15 de enero, del tradicional tributo a los fallecidos en la ceremonia del Oscar fue una decisión de montaje. Dijo el representante: “no podemos ponerlos a todos, no hubo razón específica..”. Vía | Us Magazine.

Roy Scheider se despide

roy_scheider.jpgRoy Scheider, un actor con una larga y brillante carrera, se despió ayer de esta vida.

Scheider hizo casi 100 películas y nos legó interpretaciones que ya son clásicas. Como sus papeles en The French Connection, Klute, Marathon Man y, cómo pasarlas por alto, Tiburón 1 y 2 y All that Jazz, un musical de antología.

Precisamente, de éste último, publicamos su secuencia final, Bye, Bye, Life. No existe mejor despedida…

(Gracias por avisar, Juan)

Norman Mailer, artista del ‘foley’ (in memorian)

Norman Mailer

Norman Mailer

Polémico y polemista feroz, misógino pero mujeriego, enemigo jurado del movimiento de liberación femenina, pendenciero, exboxeador obsesionado con el boxeo, aficionado a la marihuana, héroe contracultural, legendario bebedor, pacifista, apóstol del nuevo periodismo, existencialista, opinador, excandidato a alcalde de New York, cofundador del Village Voice, autor de 30 libros, ganador de dos premios Putlizer; Norman Mailer, quien por fin descansa en paz desde el fin de semana; también fue director de cine.

Escribió algunos libros que me marcaron.

  • Los desnudos y los muertos, mi segunda novela favorita sobre la II Guerra Mundial (la primera es, desde luego, Catch 22 de Joseph Heller).
  • Los Ejércitos de la Noche, un libro que como apunta Mr. Enigma, no puede faltar en la biblioteca de universitario alguno.
  • El Combate, su hermoso y emocionante recuento del histórico duelo entre Muhhammad Alí y George Foreman en Zaire, un libro que no falta en la biblioteca de ningún amante del boxeo (y por eso no falta en la mía).
  • Y, mi predilecta, La Canción del Verdugo, para mí, la más grande historia de amor después del Romeo y Julieta: la historia de amor y dolor de Gary Gilmore, el condenado a muerte que demandó al Estado para apurar su propia ejecución, y su novia, Nicole Baker.

Como cineasta, Mailer dirigió cuatro películas. Los tres primeros fueron filmes de vanguardia, de bajo presupuesto. Con el tercero, Maidstone, filmado en cuatro días, con cinco cámaras, sin guión y completamente improvisado, pretendía revolucionar (y destruir) Hollywood y su sistema de producción. Lo único que consiguió fue que el actor Rip Torn le abriera la cabeza a martillazos (aunque él luego casi le arranca una oreja a mordiscos) en medio de una verdadera histeria colectiva. Más abajo podrán ver el video de tan memorable clímax cinematográfico.

Hace dos décadas adaptó su novela Los tipos duros no bailan, una película por la que luego sería calificado como un Tarantino adelantado. Estoy seguro de haberla visto, pero no logro acordarme de nada.

Fue su última película, pero según un artículo de The New Yorker del año pasado, su legado cinematográfico no se detuvo allí.

En el artículo, el diseñador de la banda sonora del filme Leslie Shatz, cuenta cómo Mailer buscaba capturar el sonido perfecto de un golpe en la cara y no dudó en convertirse en un improvisado artista del foley. Un artista del foley, versión bonzo, eso sí:

Norman decía que los sonidos de los golpes en las películas sonaban falsos. Por eso quería que yo grabara sus propios golpes, desde luego, él era boxeador. De modo que allí estábamos los dos, en mi estudio, con un grabador digital portátil y yo recuerdo que pensaba “estoy viendo a Norman mailer pegarse a sí mismo y no estoy haciendo nada por detenerlo”. Se pegó al menos veinte veces, en la cara y en el pecho, hasta que consiguió el sonido perfecto. Yo guardé aquel efecto de sonido y lo he usado en al menos veinte películas desde entonces. Yo siempre le digo a otros directores “¿escuchaste eso? Ese es Norman Mailer pegándose a sí mismo. Ahora él está en tu película.

Buen viaje, tipo duro…

Vía | The BlogFilm