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Cortometrajes estudiantiles, los clichés a evitar

El cine del futuro, ahora
3 min de lectura

Filmmaker publicó un artículo sobre los clichés que debes evitar a toda costa, cuando hagas tus cortos en la escuela de cine donde estudias.
A continuación, resumo los tips de Filmmaker, aunque aconsejo leer el artículo original, mucho más divertido.

Estos son los clichés o más comunes lugares comunes (sí, esta frase también es un lugar común, que viva el lugarcomunismo) en los cortos estudiantiles:

  • El dolly in (o out) combinado con zoom (in o out según sea el caso), usado por Hitchcock en Vértigo (eso lo he hecho en mis trabajo de escuela).
  • Las tramas sobre “almas artísticas torturadas”, es decir, las películas “del artista bloqueado ante su obra”: escultores, pintores, músicos “el 90%, escritores”, que superan su bloqueo artístico gracias a una musa.
  • Las secuencias oníricas.
  • Las transiciones de tiempo con imágenes aceleradas (esos planos panorámicos donde cae la noche o amanece a gran velocidad).
  • El mal audio, combinado con la música ejecutada con instrumentos clichés. Es decir: sintetizadores (más apropiados para el porno), plano solitario, guitarra acústica solitaria, la banda de rock de tu amigo, el lánguido violoncello…
  • Los planos “interesantes” cuya función es más egocéntrica (“¡mira lo bueno e ingenioso que soy dirigiendo!”) que dramática, como el “punto de vista de la nevera” (la cámara dentro de la nevera).
  • El diálogo ultralento y la actuación de cejas.
  • El casting equivocado: el público se da cuenta de que el “actor” que interpreta al padre, no es ningún actor. Es tu compañero de cuarto. Y sí, también cuando el “interés amoroso” es más del director que del personaje.
  • Los cortometrajes donde nada o poco sucede, sin conflicto, que pretender reflejar “la vida misma” y que, al final, tratan de arreglarlo todo con un clímax que al final ata (o trata de atar) todos los cabos sueltos: tiernas remembranzas de la niñez, epifanías o descubrimientos internos del personaje, traumas infantiles con padre o madre soltera y alcohólica.
  • Los largometrajes disfrazados de cortometrajes. La mayoría de las veces, menos es más. ¡Córtalo!
  • Los cortos de un sólo chiste (generalmente, ubicado al final de 15 interminables minutos).
  • Las transiciones con personajes que se acercan o alejan de cámara, tapando o descubriendo el lente.
  • Los personajes y tramas tarantinescos. Ya basta.
  • La abuso de efectos de video. Avid Farts.
  • El “cigarrillo dramático” que enciende el personaje para dar a entender que la cosa va en serio, o que debe pensar, o cuando se siente “introspectivo”.
  • Las tramas con búsqueda de la verdad con implicaciones y referencias científicas tipo Teoría de la Relatividad o del Caos. Si vas a filmar alguna, al menos investiga primero.
  • Las tramas amorosas que buscan explicar el fracaso romántico del director del corto.
  • Filmar la acción a través de espejos.
  • Créditos tan largos (o más) que el corto mismo.
  • Arrancar la trama con un despertador que suena, una mano que lo apaga y un personaje que despierte y dice: “¡dios mío, qué tarde es!”…

Mucho, mucho tiempo atrás, a comienzos de este blog, publicamos algunos consejos similares de Nacho Vigalondo.

Los consejos de Vigalondo para cortometrajistas

¿Alguien tiene algunos clichés más que aportar? ¿Listo? Ahora puedes sentarte a escribir tu propio corto.

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