Críticas

ESPECIAL: todo sobre ‘Tropa de Elite’, el enorme y polémico éxito en Brasil

Wagner Moura en Tropa de Elite
7 min de lectura

El capitán Nascimento es el personaje protagónico de Tropa de Élite, el filme de Jose Padilha que ha sacudido a las audiencias en Brasil:

¿Qué sociedad es ésta, que vio en el capitán Nascimento un héroe salvador?

Es la pregunta que se hace la periodista Ana Paula Sousa en un blog de la revista Carta Capital.  Tropa de Elite se ha convertido en un verdadero fenómeno. De taquilla, de piratería, de popularidad. El film desató una guerra de ofertas entre las mayores redes de TV por sus derechos de transmisión. Y ha provocado un encarnizado debate en todos los órdenes de la vida de Brasil.

Pero vayamos por partes. Primero, Jose Padilha.

¿Quién es Padilha?

Quizá a muchos se les antoje familiar este nombre. Sí, es el director del estupendo documental Bus 174, que hace tiempo reseñáramos aquí. Tropa de Elite es su segundo largometraje. El primero de ficción. Está basado en el libro A Elite da Tropa, del sociólogo Luiz Eduardo Soares y los capitanes Andrés Batista y Rodrigo Pimentel, ex miembros del BOPE.

El siniestro escudo de armas del BOPE

El siniestro escudo de armas del BOPE

El libro recoge los testimonios y las historias de varios miembros de este Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE). Cuerpo militar policial, de disciplina espartana. Con fama de implacable, incorruptible y eficiente. Sus miembros son capaces de acertar una moneda de cinco centavos a 100 metros de distancia con un tiro de un fusil de asalto. Su siniestro escudo de armas presenta una calavera atravesada por una daga. Con dos pistolas cruzadas de fondo.

En serio.

Y sí, es el mismo cuerpo policial que participó en el trágico secuestro del Bus 174.

Tropa de Élite, sinopsis

La trama de la película se centra en el capitán Nascimiento, quien se debate entre su violento trabajo y su vida familiar. Transcurre en 1997. En los días de la Operación Santidad. Cuando el BOPE libró en una guerra sin cuartel contra una pandilla de narcotraficantes que operaba en una favela aledaña a la residencia arzobispal de Río. Vale decir que la idea era hacer de la zona un lugar más seguro para una breve visita del Papa Juan Pablo II.

Debido una filtración, la película fue copiada, distribuida y vendida en el vasto mercado pirata del Brasil. Once millones y medio de personas la vieron antes de su estreno en las salas comerciales, hace poco más de tres semanas. Muñecos —action figures— no autorizados de los personajes, también se venden a millares en los puestos de camelôs de las calles.

El ministro de cultura, Gilberto Gil ha pedido revisar las leyes de propiedad intelectual (sí, también allá) con miras a crear leyes más flexibles que incluyan el fenómeno de la piratería como una nueva forma de distribución cultural.

Tropa de Élite en taquilla

Tropa de Élite, arrollador éxito

Tropa de Élite, arrollador éxito

Desde su estreno oficial, Tropa de Elite ha batido todos los records de taquilla.

En una encuesta de la revista Veja, 35 por ciento de los entrevistados manifestaron su intención de ver la película en el cine. Lo que equivale a 22 millones de espectadores.

Harvey Weinstein, quien acudió al estreno en Río, ya la adquirió para su distribución en los Estados Unidos. Lo que ha hecho temer a algunos que, fuera de contexto, el filme se entienda como una justificación de la política de Bush.

Hay reportes de exhibiciones donde una parte del público grita enojado “¡reaccionarios!” a la pantalla. Mientras que la otra parte aplaude frenético. La izquierda ha atacado la película, calificándola de fascista. Y la policía metropolitana, retratada en el filme como un cuerpo minado por la corrupción, ha citado a sus realizadores. Entre tanto, las cadenas televisivas Record y O Globo pujaban por los derechos de transmisión. Que, finalmente, fueron a parar a Record.

Pero ¿a qué viene tanto alboroto, que hasta llegó a las páginas del New York Times?

Los motivos de la polémica

Para empezar, el capitán Nascimento. Interpretado por Wagner Moura. Mitad Jack Bauer, mitad Harry El Sucio, el incorruptible, honesto y violento capitán —como el resto de sus colegas del BOPE—, no duda en usar tanta tortura y violencia como requiera para conseguir sus fines.

Segundo, siguiendo la tendencia iniciada por Cidade de Deus, el filme evita caer en la visión romántica del delincuente como un luchador social enfrentado al sistema. Cuyos delitos están justificadas por las desigualdades sociales. Una visión idealista del malandro bueno, capaz de ser solidario hasta con sus propias víctimas.

La revista Veja data el origen de esta “mitología del bandido” en los años de la dictadura militar brasileña en los 60 y 70. Cuando nada de lo que se identificara con el poder podía ser heróico. Por esta misma razón, el cine militante de izquierda adoptó el estereotipo del buen malandro como un rebelde social. Concluye el reportaje:

El impacto de Tropa de Elite muestra con claridad que el cine nacional necesita de una nueva sociología.

Otra idea recurrente en la sociología del cine brasileño, es precisamente la del malandro de buen corazón enfrentado al policía corrupto.

Policía bueno, malandro malo

En Tropa de Elite los papeles se invierten. Si hay policías corruptos —aunque también los hay honestos, según la película— es porque no les queda más remedio. Por la mala paga y la necesidad de sobrevivir en medio de la guerra de las favelas, donde las pandillas están mejor armadas. Dice el capitán Nascimento al comienzo del filme:

El policía también tiene familia. El policía también tiene miedo de morir. Por eso es que en estas ciudades, el policía tiene que escoger: o se corrompe, o se esconde, o se va a la guerra.

Tropa de Élite, brutal franqueza

Tropa de Élite, brutal franqueza

Luego está el tema del narcotráfico y la violencia. Según otro artículo de la revista Veja, la película proclama que los consumidores de drogas de clase media y alta, son tan culpables de las muertes en las favelas como el efectivo del BOPE que aprieta el gatillo.

Y cita también un diálogo del capitán Nascimento, de una franqueza brutal:

¿Cuántos más niños (de las favelas) tenemos que perder a manos del tráfico para que el playboy (sifrino, de clase media o alta) pueda enrolar su baseado (cigarrillo de marihuana)?

Según la misma publicación, la película describe una escalofriante situación en la que si existen los traficantes en las favelas, es porque hay consumidores en las clases medias y altas que los financian. De la misma manera en la que la piratería es sostenida por los consumidores de material pirateado. Y muchos de esos millares de consumidores de cocaína y maconha, son los mismos que hacen marchas por la paz y pactan con los traficantes para establecer ONG en las favelas.

No es de extrañar pues que la izquierda reaccionara escandalizada.

¿Qué opina el público de la película?

Según las encuentas encargadas por Veja, al 94 por ciento de los espectadores le gustó la película. 79% piensa que el filme muestra una imagen verídica de la policía. Y el 72% cree que los traficantes son tratados en el filme como merecen. Un 51% respondió que no están de acuerdo con el uso de la tortura. Un 53% ve un héroe en el capitán Nascimento. Mientras tanto, 85 por ciento piensa que el capitán Nascimiento tiene razón cuando dice que la culpa de la tragedia del narcotrafico en las favelas la tienen los consumidores de droga.

Finalmente, más allá de la polémica, el público y los críticos han destacado las excelentes actuaciones. Empezando por la interpretación que hace Wagner Moura del capitán Nacimiento. También han destacado su vertiginoso ritmo narrativo y su estupenda banda sonora.

José Padilha: “¿Cómo podía contarse la historia de la policía de Río sin tiroteos entre agentes y narcos?”

Tropa de Élite | Pagina Oficial

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