Una entrevista con Jonathan Jakubowicz

Secuestro Express Movie

Jonathan Jakubowicz es el joven director venezolano del filme Secuestro Express, que batió records en recaudación de taquilla este año en Venezuela.


¿Cuáles son sus influencias?

Milos Forman por enseñarme que la ópera y el cine son una misma cosa. Oliver Stone por hacerme enamorar de los asesinos. Robert Rodriguez por enseñarme a mover la camara. Tarantino por hacer del humor y la violencia una feliz pareja. Danny Boyle por hacer de los bajos fondos poesía en estado puro. Dostoievski por mostrarme la psicología del crimen. Victor Hugo por hablar de los miserables sin miedo a los insultos del emperador de turno. Dalí por enseñarme que la humildad es un vicio para el artista. Hermann Hesse por presentarme a Buda. Jim Morrison por ser el origen de mi tragedia. Nietzsche por demostrar que la moral no es mas que la idiosincracia del decadente. Beethoven por la arrechera hecha arte. Neruda por confesarme que había vivido. Y mi madre por enseñarme que la pasion es la única metodología que siempre triunfa.

¿Cómo, por qué y en qué momento decidió asumir por sus propios medios la labor de realizar un largometraje?

Cuando hice el primer ensayo con los Vagos y Maleantes y Trece. El nivel actoral de los tipos, el nivel de realidad que alcanzaban me hizo pensar que no podía limitar mi proyecto a un cortometraje que sólo viesen fanáticos y esnobistas en festivales de cine; había demasiado talento en mis manos como para que no lo viese todo el planeta.

¿Cuándo y por qué decidió usar el video digital como formato de adquisición?

Yo había visto a Robert Rodriguez utilizar el HD en dos películas, y había comprendido todo lo antiartístico que puede llegar a ser el celuloide al compararse con las nuevas tecnonologías. Eso de estar cortando cada diez minutos para cambiar de magazine, arruina cualquier tipo de actuación, sobre todo cuando se está trabajando con actores no profesionales.

Además había una razón moral, pues yo pensé que si estaba contando una historia sobre la diferencia social, no podía utilizar un formato que cada cinco minutos consume lo que una familia necesita para comer durante un mes.

Grabar en video me dio mucha más libertad creativa, muchos ángulos nuevos gracias al tamaño de la cámara y la posibilidad de utilizar cámaras múltiples. Además me permitió equivocarme mucho más, pues tenía muchas más opciones a la hora de editar. Por ello a mí me parece una locura que un cineasta que nunca ha hecho un largo haga su primero en cine. Sencillamente se está dando menos oportunidades de pelarse, y sin duda se va a pelar.

¿Cómo fue el trabajo con los actores?

Ensayamos durante seis meses. Esa fue la base de todo. Allí ellos aprendieron a actuar, y yo aprendí a dirigir. Grababa todos los ensayos con mi cámara y después los veíamos todos juntos. Muchas improvisaciones de los ensayos las íbamos incorporando al guión y así se fue poniendo sólida la cosa. Cuando llegamos al set ya éramos profesionales, teníamos seis meses ensayando y habíamos hecho en ese tiempo 14 cortometrajes.

Cuando puedes rodar por 40 minutos sin cortar con tres cámaras simultáneas, se crea una energía mágica que es crucial para escenas tensas como son la mayoría en la película.

Mi mayor mérito fue elegir el casting pues cuando trabajas con genios los resultados son geniales. Todos, desde los protagonistas hasta el Rider (el chamo que anda en patineta por el centro), son genios actorales que te sacuden con su experiencia de vida de una manera mucho más fuerte que cualquier actor. Todos y cada uno de los personajes son ejecutados magistralmente por gente que en su mayoría nunca había actuado.

Muchos de los actores venezolanos vienen de escuelas muy específicas (telenovelas, teatro, cine nacional), que no tienen nada de malo pero que no se parecen en nada a lo que puede ser una actuación creíble en una película realista. Por eso trabajé con gente de verdad, cuya experiencia de vida era mayor que su experiencia actoral.

¿Cómo llegó a ellos?

A los Vagos llegué a través de su música. A mí en el exterior me pega mucho la soledad, y el disco de Venezuela Subterránea me ayudaba no sólo a recordar a mi tierra sino a recordarme que mis problemas eran simples tonterías esnobistas de artista privilegiado al lado de los verdaderos problemas de mis vecinos en los barrios caraqueños.

A Rubén Blades lo conocí en el rodaje de Érase una vez en México (yo era asistente de producción y le servía café). Nos hicimos amigos hablando de política en latinoamérica y me dio su número diciendo que lo llamase si tenía algún día un proyecto pues a él le gustaba ayudar a los jóvenes artistas latinos. Dos años después lo llamé, le mandé el guión y la música de los vagos, se enamoró y se vino a hacer la película gratis.

Mía (Maestro) conoció a mi productora Sandra Condito en una cena en Los Angeles y le pidió el guión. Quedó tan enamorada que me convenció que se convertiría en caraqueña para hacerlo.

¿Hubo influencia del trabajo actoral en la versión final del guión?

Muchísima. De todos. Cada uno de los actores revisaba sus diálogos, sugería cambios y juntos decidíamos si los hacíamos o no.

Comparte créditos con los V&M?¢?Ǩ¬¶ ¿Humildad como artista o consecuencia del trabajo colectivo?

No es humildad, es completamente cierto. Ellos fueron parte fundamental del desarrollo del guión, el cual fue escrito para ellos. Yo trato de mantenerme siempre alejado de la humildad, pues la considero enemiga fundamental de la creación artística. Esta película no hubiese existido sin ellos, eso es una realidad.

Su creación fue colectiva no sólo con los actores sino con todo el crew, que intervenía constantemente mucho más allá de sus obligaciones. De hecho en el centro de Caracas yo les daba cámaras a los asistentes de producción para que fuesen y grabasen vainas típicas de la zona, y de allí sacamos muchas de las imágenes del montaje inicial.

Los actores principales de SX reciben un porcentaje de las ganancias de la película y como estas han sido tan grandes sus partes han sido sustanciosas. Creo que eso les va a permitir seguir con sus carreras como artistas y continuar demostrándole al mundo su inmenso talento. Nuestra unión creativa continúa y es indudable que SX es sólo el primero de varios proyectos que haremos juntos.

¿Cuántas versiones escribió del guión?

No sé… miles. Hasta el último día de rodaje se estuvo alterando.

Una de las secuencias más logradas de la película, es la de los primeros momentos del secuestro, en la camioneta. ¿Cuánto tiempo se invirtió en rodarla?

La del ataque en la farmacia fue una de las secuencias que más ensayamos, por lo cual fue también una de las más fáciles a la hora de filmar. La hicimos en una sola noche. Los tuve a todos toda la noche alterados con hip hop y música Sunita a todo volumen para que no bajase la adrenalina. La que sigue en la camioneta fue consecuencia de toda una noche encerrados en un carro cayéndose a gritos y a insultos. Casi todo lo que quedó en la película es el último take, cuando ya se odiaban, cuando ya no estaban actuando sino que de verdad era un secuestro. Eso nunca lo hubiese podido lograr en cine.

¿Cuánto tiempo de rodaje tomó hacer Secuestro Express?

7 semanas y media.

¿Hubo algún tipo de contacto o negociación con comerciantes informales para evitar la piratería?

Nuestro gobierno apoya la piratería y la economía informal. Combatirla con fuerza o leyes no es una opción para ningún cineasta venezolano. Nosotros pensamos en entendernos con ellos porque sabíamos que era la única manera de controlarlo. Les mostramos la película antes que a nadie, y como creyeron en el proyecto y su mensaje se hicieron parte de él.

Las primeras copias piratas salieron después de dos meses en cartelera (como habíamos acordados con los piratas), y estas sólo incluían los primeros 30 minutos.

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