José Padilha: “¿Cómo podía contarse la historia de la policía de Río sin tiroteos entre agentes y narcos?”

11 min de lectura Tropa de élite de José Padilha, se estrena en el Festival de Cine Latinoamericano que comienza el 29. La película brasileña ganó el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín de este año y fue vista por 11,5 millones de personas en su país, según la  encuestadora Ibope. El cálculo de la audiencia es necesario porque buena parte de la gente vio el filme en una versión pirata que circuló antes del estreno. Hasta hubo una falsa Tropa de élite II, lanzada por los ilegales.   La cinta relata un episodio de la atribulada vida del capitán Nascimento (Wagner Moura), de la Brigada de Operaciones Policiales Especiales de la policía de Río de Janeiro, más conocida como BOPE. Buena parte desarrolla como una lucha militar contra el tráfico de drogas en los barrios, empleando tácticas tipo comando y muchas otras que se usan también en la lucha contra la subversión. La película también sigue los tentáculos del negocio de la droga hasta lugares que no suelen ser representados en las versiones oficiales ni en las críticas de los intelectuales. La relación entre las bandas asesinas de delincuentes y los estudiantes que consumen droga y cuestionan a la policía, por ejemplo, es algo sobre lo cual el director arroja una mirada nada complaciente. Hay también escenas de ejecuciones extrajudiciales, múltiples tiroteos con armas de guerra y tortura. 79% del público brasileño opinó que Tropa de elite muestra a los agentes tal cual son, según una encuesta realizada por la revista Veja, y 72% dijo que los narcos reciben el trato que merecen en el filme. 51% reprobó la tortura. José Padilha realizó antes el largometraje documental Bus 174 (Ônibus, 174, 2002), sobre el secuestro de un autobús con toma de rehenes por parte de un delincuente que fue niño de la calle. En ese filme tomó una clara posición a favor de los más marginados entre los marginados, y llamó la atención sobre la humanidad que les niega el trato que reciben en los medios, además de las balas con las que algunos lidian con ellos, borrándolos del mapa. El BOPE también aparece allí, como brazo ejecutor de ese macabro deseo tácito Acaba de terminar, además, un documental sobre el hambre en su país. Vértigo conversó con él sobre Tropa de élite y las relaciones del filme con Bus 174 y con otra película que parece serle cercana: Ciudad de Dios de Fernando Meirelles (Cidade de Deus, 2002). De Bus 174 a Tropa e Elite —En Bus 174 usted dirigió la mirada hacia un malandro que fue niño de la calle y que llegó a ser el centro de atención de los medios como consecuencia del secuestro de un autobús, para mostrar lo que la prensa y la TV no habían dicho sobre él. ¿Por qué cambió la perspectiva en Tropa de élite y puso a la policía en el centro del filme? —Creo que ambos filmes tratan de la misma realidad o problema subyacente. En Bus 174 puedes ver la película y tomarla como una explicación del comportamiento violento que ves en el autobús. Preguntarte: “¿Por qué Sandro se volvió tan violento en el autobús?” Y la respuesta que te da la película es que es por el estado, por el gobierno. Por la forma como el gobierno trata a los niños de la calle. Los trata muy violentamente. Sandro vio a sus amigos asesinados por la policía, que representa al gobierno, fue llevado a una institución para delincuentes juveniles muy violenta, fue llevado a cárceles superpobladas. Si le haces eso a mucha gente durante mucho, y a niños muy jóvenes, terminarás creando individuos muy violentos. De eso es de lo que trata Bus 174. La tesis que el estado es en parte responsable de la violencia de los criminales. En Tropa de élite es la misma cosa vista desde otra perspectiva. La tesis es que el estado es también responsable de la violencia de la policía. Necesitaba mostrar que no sólo los niños de la calle se vuelven violentos por causa del estado sino que la policía también. Para que eso quedara muy claro en el público le di el mismo nombre al personaje. El capitán Nascimento se llama así porque el nombre del tipo de Bus 174 es Sandro Nascimento. Así la gente podría entender que, en el fondo, la tesis en ambas películas es la misma. —¿Por qué su interés específico en el BOPE? En Bus 174 también interviene. —Sí, porque el BOPE estaba allí. No es una película escenificada, es un documental. Cuando vi al BOPE matar a Sandro de esa manera, sentí que necesitaba, como cineasta, presentar la perspectiva de los asesinos; cómo se ven a sí mismos y cómo ven la sociedad, y de dónde proviene esa perspectiva. Eso me llevó a hacer Tropa de élite. —En Bus 174 se ocupó de un problema específico de pobreza, que es el de los niños de la calle, los más marginados de los marginados. En Tropa de élite volvió la mirada hacia las favelas y hacia el narcotráfico. ¿Por qué ese otro cambio de perspectiva? —Es lo mismo. Tropa de élite es sobre la policía en Brasil, no sólo sobre el BOPE. Si ves la película verás que la mitad es el BOPE pero  la otra es la policía regular y su corrupción. Los narcotraficantes son una parte muy importante de la vida de la policía, tanto de la corrupta como de la no corrompida, de la tropa de élite. Diría que el comercio de droga sólo existe, tal como es en Brasil, en Río, por la forma como se maneja la policía. Es ella la que da forma al narcotráfico en última instancia. Si queremos afrontar el tráfico de droga y resolver el problema, creo que primero debemos reformar la policía. Por tanto, es imposible hacer una película sobre ella sin incluir el narcotráfico en las favelas, de la misma manera que era imposible hacer una película sobre Sandro, en Bus 174, sin incluir el BOPE. —Pareciera que Tropa de élite es una … Sigue leyendo José Padilha: “¿Cómo podía contarse la historia de la policía de Río sin tiroteos entre agentes y narcos?”