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El NYT y Elizabeth Avellán: “El show debe continuar”

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Hoy el diario Elizabeth Avellán (única mujer en la foto), productora y esposa de Robert Rodríguez durante 16 años, hasta que… Bueh, no soy muy bueno escribiendo prensa rosa y los motivos del rompimiento son conocidos de sobra (además de que sólo les importan a ellos), de modo que bastará decir que estuvieron juntos mucho tiempo, hasta que se separaron.

Pero no por ello deja de ser interesante el artículo del Times, con unos cuantos buenos datos:

  • Avellán decidió ser productora después de ver a Holly Hunter en Broadcast News: «Estar bajo presión y, sin embargo, mantener las bolas en el aire y saber un poquito de todo. ¡Esa soy yo!
  • Después de la ruptura se siente más libre, en términos laborales: «Yo no quería que Robert sintiera que yo no le estaba dando el 150 por ciento como cualquier productor haría. De modo que no hablaba de esto o lo otro. Ahora me siento mucho más libre para mencionar algunas de las cosas que estoy haciendo».
  • Mientras tanto, Robert Rodríguez se encuentra trabajando en una nueva versión de Barbarella.

Ella es la única mujer que hace películas con temas latinos con protagonistas latinos, para audiencias estadounidenses, en inglés, y que han roto la barrera dde los 100 millones (de dólares)… ¡Y resulta que no estaba en la lista! Es increíble. Pero no es es sólo culpa de Hollywood. También es su culpa, dicho esto en la mejor forma posible, en el sentido de que ella no se empujó a sí misma para ponerse al frente de la gente.

  • Dada a tareas filantrópicas, conocida por brindar apoyo a películas estudiantiles y ganadora del primer premio del Salón de la Fama del Cine de Texas, Avellán junto a Rodríguez, hizo con Troublemaker (la productora de ambos), 14 películas que generaron más de 900 millones de dólares en taquilla, y cientos de millones más en ventas en DVD y video. Pero la separación: de ambos no afectará el negocio:

Robert y yo hemos sido buenos socios durante 18 años. En general, no han cambiado muchas cosas, sólo en la forma en la que manejamos nuestra vidas personal y nuestros hijos. La única diferencia es que ya no estamos casados. Él puede hacer películas aquí, tal y como yo también puedo hacerlas. Será bueno para Austin: si yo traigo una película y él trae otra, este sitio tendrá mucho más trabajo. La gente podrá decir: «Oh, eso jamás va a funcionar». ¿Y sabes qué? Va a funcionar. Me entusiasma la perspectiva de demostrarles, a ellos y al mundo, lo que hago.

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