McCain y Obama, narrativas electorales

Finalmente, a partir de mañana se habrá de despejar la incógnita de quién será el sucesor de George W. Bush en la presidencia de los Estados Unidos.

A esta alturas, nadie duda de que hemos sido testigos de una de las más apasionantes, sorpresivas, y reveladoras, por no decir polarizadas, campañas electorales de las últimas décadas. Una campaña, plena de suspenso, en la que se han enfrentado un veterano héroe de guerra, John McCain, encarnación del patriotismo, y un joven político afroamericano, viva representación del cambio: Barack Obama.

Reveladora. Sorpresiva. Apasionante. Plena de suspenso. He usado estos adjetivos a propósito, pues son algunas de las palabras utilizadas por el catedrático David Bordwell en un ensayo titulado It was a dark and stormy campaign, en el que desmonta las complejidades narrativas de la campaña electoral que recién finaliza.

Sí, la campaña electoral entendida como un cuento. Un ensayo en el que se encuentran la política, el cine, la literatura y la reflexión sobre el arte de la narración.

El trabajo de Bordwell resulta particularmente iluminador cuando analiza las estrategias narrativas que ambos candidatos han construido alrededor de sus figuras: mientras la de McCain es una novela de aventuras; la de Obama es una historia detectivesca. Dicho sea de paso, para el catedrático, la historia de Obama es mucho más fluida que la de su oponente, quien no ha podido encontrar una manera eficiente de echar su cuento.

Pero el ensayo de Bordwell, quien tiene un impresionante trabajo intelectual en torno al cine, es además un estupendo análisis de las estrategias narrativas, tanto literarias como cinematográficas. A mí me ha resultado muy útil su diferenciación entre “narrativa” y “drama”:

Por narrativa entendemos todos esos trabajos literarios que pueden ser distinguidos por dos características principales: la presencia de un relato y de quien lo relata. Un drama es un relato sin narrador; en el que los personajes actúan directamente lo que Aristóteles definía como una “imitación” de las acciones tal y como suceden en la vida real.

Así que, quienes sepan inglés, les recomiendo hacer hoy un tiempito para leer detenidamente It was a dark and stormy campaign, el ensayo de Bordwell. Sospecho que les servirá para ver de una forma diferente el desenlace de mañana, de esta apasionante historia de la vida misma.

Carteles, ninfómanas y desnudos polémicos

Polémico póster

>Pues sí: en pleno siglo XXI sigue sucediendo. El desnudo sigue creando polémicas. Mucho más si se trata de un desnudo femenino. Aún más si el cuerpo femenino es mostrado en un contexto que sugiera el derecho de toda mujer a disfrutar. A disfrutar del sexo.

Según reseña la gente del excelente blog colectivo Extracine, la empresa que gestiona el transporte público de Madrid se ha negado a colocar en sus autobuses el cartel del film Diario de una Ninfómana, una película para mayores de 13 años, dirigida por Christian Molina. La empresa considera el cartel “de dudosa legalidad y gratuitamente provocativo”.

Según el director del filme, una emisora de radio de cobertura nacional también se niega a hacerle publicidad al filme por “razones morales”. –¿Una emisora de radio? Si me dijeran de TV,sería comprensible, pero ¿de radio? Como dicen los jóvenes blogueros hoy en día: WTF!

La otra cara de la moneda de este asunto está en Brasil. Según La Folha de São Paulo, en el último Festival de Río, el actor Pedro Cardoso, parte del elenco Todo Mundo Tem Problemas Sexuais, de Domingos de Oliveira, leyó un manifiesto contra el desnudo cinematográfico. De acuerdo con el actor, el desnudo mismo impide el acto de representación, fundamento del arte de la actuación.

Mi tesis: el desnudo impide el drama y el propio actor de representar. Cuando estoy desnudo, siempre soy yo desnudo, nunca el personaje.

Agrega el actor en su manifiesto que la desnudez, una conquista contra los excesos de la represión sexual, se ha convertido en apenas un modo de atraer el público por el abuso de las empresas de comunicación masiva y la publicidad.

Las reacciones al manifiesto, desde luego, no se han hecho esperar. La Folha de São Paulo las ha recorrido y ha acompañado la nota con un “Top Ten” de desnudos en el cine que incluye mi preferido de todos los tiempos: la pelea de Borat.

Conspiraciones secretas, política y paranoia: una lista de películas

Imagen de previsualización de YouTube

Una de las mayores resistencias que ha encontrado el plan de rescate propuesto por la administración de Bush para paliar la crisis financiera ha sido la alergia a las intervención estatal que sufren ciertos sectores estadounidenses. Los congresistas republicanos más radicales, por ejemplo, quienes vieron en el plan inicial el comienzo de la socialización de la economía estadounidense y el principio del fin del capitalismo –curiosamente, un punto de vista también compartido por la izquierda radical.

La sospecha hacia todo tipo de intervención estatal en los asuntos privados no es sólo exclusiva de neoconservadores y neoliberales recalcitrantes. También es compartida por otros grupos militantes ultraconservadores como los movimientos antiaborto-provida, las asociaciones que defienden el derecho a la posesión de armas, los nostálgicos de la Confederación de Estados Americanos, organizaciones de supremacismo blanco como la Nación Aria, cultos cristianos radicales, movimientos anarcocapitalistas o las milicias que desconocen la autoridad del Estado Federal y el gobierno de los Estados Unidos, como los Freemen de Montana, una milicia cristiano-patriota que se enfrentó a agentes federales durante 81 días en 1996.

Todos tienen en común la idea de que la soberanía del Estado debe estar supeditada a la soberanía individual. El individuo por encima del Estado. Visto de esta manera, a uno le cuesta creer que tales ideales también estén detrás de tragedias como el acecho a Ruby Ridge, el atentado contra el edificio federal Alfred P. Murrah, en Oklahoma City; o la masacre escolar de Columbine.

Eagle Eye

Eagle Eye

El enfrentamiento entre el individuo y un Estado omnipotente y omnipresente, que vigila y controla a los ciudadanos, tampoco es ajeno al cine. En las películas, usualmente este juego del gato y el ratón entre el Estado y el individuo es desarrollado en una trama trepidante (thriller) donde la paranoia, el poder político y las conspiraciones van de la mano para ocultar un secreto cuya difusión destruiría el poder de institución opresora (llámese Estado, gobierno, corporación, iglesia…).

Justo esta semana se ha estrenado el último ejemplo de esta tendencia: Eagle Eye (que lleva en español el título de Control Total), una cinta dirigida por JD Caruso y protagonizada por Shia LaBeouf y Michelle Monaghan. En Eagle Eye, nuevamente, un personaje común y corriente es blanco de una vasta conspiración política gubernamental.

De modo pues que razones no faltan para revisar una lista de películas que hacen realidad la famosa frase de Henry Kissinger (¿fue él quien lo dijo? ¿No?) de que a los paranoicos también los persiguen.

FICCIÓN

The Manchurian Candidate

The Manchurian Candidate

The Manchurian Candidate, de John Frankenheimer cuenta una parábola del mccarthismo, con lavados de cerebros y magnicidio incluidos, en el clima de miedo y paranoia que caracterizaba la Guerra Fría. Protagonizada por Frank Sinatra, quien lo sacó de circulación por más de un cuarto de siglo después del asesinato de John F. Kennedy. Pueden pasar por alto la nueva versión realizada en 2004.

Invasion of the Body Snatchers, de Don Siegel. Como en el caso anterior, este thriller de ciencia ficción también es considerado una parábola de la paranoia anticomunista del mccarthismo. Algo anda mal en la pequeña población de Santa Mira, California: de repente, algunos de sus pobladores comienzan a comportarse de extraña manera. El Dr. Miles Bennell está dispuesto a descubrir el por qué, aunque en ello deje su vida. Adaptada en otras dos oportunidades, por Phillip Kaufman en 1978 y por Abel Ferrara en 1994. Curiosamente, ambos remakes son casi tan interesantes como el original.

The Stepford Wives, de Bryan Forbes. Es la versión feminista de Invasion of the Body Snatchers. Stepford es el paraíso para el machista moderno. En Stepford, todas las mujeres son perfectas: bellas, felices, fieles, conformes y siempre dispuestas a satisfacer a su hombre con una perenne sonrisa en sus rostros. Detrás de tanta belleza, no puede haber otra cosa que un peligroso secreto que jamás debe ser revelado. ¿No es cierto? Escrita por Willian Goldman a partir de la novela de Ira Levin. Nuevamente: pasar por alto el remake.

North by Northwest

North by Northwest

North by Northwest, de Alfred Hitchcock. Casi podría decirse que toda la obra de Alfred Hitchcock es un gran tratado cinematográfico sobre la paranoia. Una y otra vez, Hitchcock repite la trama del hombre inocente perseguido por causas que él mismo desconoce (un tema que debe mucho a Franz Kafka). Pero de todas sus películas, pocas tan perfectas como ésta. Protagonizada por Cary Grant como el ejecutivo publicitario confundido con un peligroso espía.

Z, de Costa-Gravas. Aclamado como uno de los mejores thrillers políticos de la historia, Z reconstruye el asesinato del humanista griego Gregorios Lambrakis, uno de los más sonados escándalos políticos de Grecia. Protagonizado por Yves Montand, Jean-Louis Trintignant e Irene Papas. Costa-Gravas merece tener otros buenos thrillers político-conspirativos en esta lista: Estado de Sitio que examina la lucha antiguerrillera en el Uruguay de los 70; Missing, sobre el golpe de Estado de Pinochet; Betrayed, sobre los grupos ultraderechistas estadounidenses; Amen, que señala a la Iglesia Católica por su relación con el régimen Nazi o La Corporación.

The Parallax View

The Parallax View

Trilogía de la Paranoia Política: The Parallax View, Klute, All The President’s Men, de Alan J. Pakula. Es la trilogía definitiva sobre el tema. Magnicidio, lavados de cerebro, complejas conspiraciones que involucran a los más altos cargos del gobierno, resulta curioso que el último filme de la trilogía esté basado en hechos reales: el escándalo Watergate que acabó con la presidencia de Richard Nixon.

The Conversation, de Francis Ford Coppola. Otro clásico de las cintas de paranoia política de los 70. Gene Hackman interpreta a un investigador privado que se topa con el más grande caso de su vida, una trama que no acaba de entender por completo y que le involucra. Un thriller de la más pura paranoia existencialista.

Three Days Of The Condor, de Sydney Pollack. Escrita por Lorenzo Semple Jr., también autor de The Parallax View, está protagonizada por Robertd Redford, como el espía de la CIA que, de repente y sin saber por qué, se convierte en el blanco de la temida agencia.

Marathon Man, de John Schlesinger. Dustin Hoffman encarna a un estudiante común y corriente atormentado pro el suicidio de su padre que se ve involucrado sin querer en una compleja trama de espionaje y criminales de guerra nazis. Contiene la más terrible escena de tortura que yo haya visto en mi vida. Me acuerdo y me erizo.

Blow Up, de Michelangelo Antonioni. Adaptación de un cuento del argentino Julio Cortázar, el filme de Antonioni (no confundir con Antonini, ese es otro caso de conspiración y paranoia polítca) cuenta en clave instrospectiva la historia de un fotógrafo que fotografía un crimen accidentalmente. Brian de Palma hizo una nueva versión en los 80, titulada Blow Out, en la que el oficio del fotógrafo es reemplazado por el del sonidista.

Conspiracy Theory, de Richard Donner. ¿Se acuerdan de la frase de Kissinger que cité más arriba? Bueno, esta película cuenta lo que pasa cuando un paranoico (Mel Gibson), obsesionado con las teorías conspirativas, comienza a ser perseguido y se ve involucrado en una conspiración.
JFK, de Oliver Stone. Puede que esta película no necesite mayor presentación. Stone examina el magnicidio de John Kennedy y termina elaborando una compleja y vasta teoría de la conspiración.

Interview with the Assassin

Interview with the Assassin

Interview with the Assassin, de Neil Burger. Esta es una pequeña joya de bajísimo presupuesto. Contada como un falso documental, es la confesión audiovisual del (supuesto) segundo pistolero involucrado en el magnicidio de Kennedy. Altamente recomendable.

Enemy of the State, de Tony Scott. Con las florituras estilísiticas a que nos tienen acostumbrado los hermanitos Scott, Tony firma un efectivo thriller protagonizado por Will Smith. Otra vez, un hombre común se ve envuelto por accidente en un un complot de espías, agentes secretos y muerte.

A Scanner Darkly, de Richard Linklater. Como en el caso de Hitchcock, casi toda la obra de literaria de Philip K. Dick, está fundada en el delirio de persecución y la paranoia de sus personajes principales. Muchas veces, los delirios y la deconstrucción de la realidad de los personajes, son consecuencias de la experimentación con drogas. El filme animado de Linklater, con gran carga autobiográfica, es quizás la más fiel representación de este universo dominado por drogas experimentales, vigilancia y control estatal y, otra vez, paranoia.

La trilogía de Bourne, de Paul Greengrass y Doug Liman. Como en Three Days Of The Condor, Bourne (Matt Damon) es un agente secreto perseguido por sus antiguos empleadores sin saber por qué. Entre otras cosas, porque ha perdido la memoria.

Wag The Dog, de Barry Levinson. ¿Sabes cómo se encubre un escándalo sexual que involucra la presidencia del país más poderoso del mundo? Pues muy sencillo: fabrica una guerra. Dustin Hoffman y Robert De Niro te enseñan cómo.

NO FICCIÓN

Loose Change

Loose Change

Loose Change, de Dylan Avery. ¿Fueron los ataques del 11 de septiembre contra las torres gemelas del World Trade Center planeados y ejecutados por el propio gobierno estadounidense? Para los realizadores de este documental, la respuesta es categórica: sí. Realizado por un grupo de veinteañeros, es tan popular que hasta el presidente venezolano Hugo Chávez le ha dedicado su atención.

The Trap y The Power of the Nightmares, ya he hablado antes de ambas series de Adam Curtis, Bastará decir aquí que, en la primera cuenta los mecanismos que mueven a los gobiernos paranoicos. La segunda, desmonta una conspiración armada por el gobierno paranoico de Bush. Aunque sí, la segunda también parece una teoría de la conspiración.

Waco: The Rules of Engagement, de William Gazecki. Este documental es un escrupulosa reconstrucción de los sucesos acaecidos en Waco, Texas, en torno al culto cristiano de los Davidianos y que terminó en una espantosa masacre entre cuyas víctimas se incluían 21 niños. El documental, al mismo tiempo, echa por tierra las versiones gubernamentales y deja muy mal paradas a las agencias federales de investigación que actuaron en el asalto. La Masacre de Waco, junto al acecho de Ruby Ridge, fueron motivaciones para el atentado de Oklahoma y la matanza de Columbine (cuyos perpetradores, Eric Harris y Dylan Klebold, en algún momento, planearon secuestrar aviones para estrellarlos contra edificios, dos años antes del 11 de septiembre –buen material para una teoría conspirativa ¿no es así?).

Fahrenheit 9/11 y Bowling for Columbine, de Michael Moore. En sus dos trabajos documentales, Moore examina y desmonta conspiraciones y en el camino, como Stone en JFK, crea nuevas conspiraciones. En Fahrenheit, Moore se dedica a desgranar las motivaciones tras los atentados del 11 de Septiembre y nos cuenta su versión de cómo George Bush le robó las elecciones a Al Gore. En la segunda, carga contra las maquinaciones conspirativas de la poderosa Asociación Nacional del Rifle.

An Inconvenient Truth, de Davis Guggenheim. Hablando de Al GoreAn Inconvenient Truth es un documental que devela el secreto que las grandes corporaciones nos han ocultado hasta ahora: el planeta Tierra está muriendo.

Llaguno, las claves de una masacre

Llaguno, las claves de una masacre

Llaguno, las claves de una masacre, de Ángel Palacios. Sí, un documental venezolano. ¿Por qué? Bueno, porque el incidente de Puente Llaguno, de abril del 2002, donde se enfrentaron opositores y seguidores del presidente Chávez, pasará a la historia de Venezuela como uno de los más grandes misterios políticos, junto al Asalto al Congreso de Enero de 1848, la supuesta muerte por envenenamiento, vía ingestión de lechoza (papaya), del presidente Francisco Linares Alcántara; el asesinato de Juancho Gómez (hermano del Benemérito), y el magnicidio de contra Carlos Delgado Chalbaud.

El realizador venezolano Ángel Palacios hace un exhaustivo trabajo de investigación y reconstrucción de los hechos para dilucidar qué fue lo que en realidad sucedió. O, como suele suceder en las investigaciones de conspiraciones políticas que acaban en hechos violentos (Waco, Ruby Ridge), ¿quién disparó primero? Es una trabajo que, a pesar de su punto de vista partidista, desmonta muchas de las manipulaciones sobre tan controvertido suceso.

Si el tema les ha interesado, pueden chequear esta lista de thrillers políticos y películas sobre conspiraciones de la Wikipedia. Allí encontrarán otras estupendas cintas, omitidas de forma inexcusable en este artículo.

Wall-E y la chatarra del espacio

Imagen de Wall E

Hay una escena en Wall-E, la película animada de ciencia ficción de Andrew Stanton, en la que una nave espacial debe abrirse paso entre una increíble cantidad de chatarra que orbita nuestro planeta.

La escena parece una de las tantas exageraciones propias de todo filme de ficción anticipatoria. Pero como ya se ha visto en la lista de las 10 películas de ciencia ficción más proféticas, puede que lo que hoy nos parezca inconcebible, mañana sea algo que apenas nos llama la atención. Y a veces, no hay que esperar tanto.

La siguiente es una infografía elaborada por la Agencia Espacial Europea (ESA), que muestra todos los objetos conocidos que pululan en la órbita baja de la tierra.

No parece muy grande la diferencia, ¿verdad?

Infografía de la chatarra espacial

Mayor resolución.

Infografía Vía | Alt1040

De 2001: A Space Odyssey a Gattaca: las diez películas de ciencia ficción más proféticas

2001, de Stanley Kubrick

Los rumores sobre el posible descubrimiento de vida en Marte, a la par de las advertencias sobre el calentamiento global producto de la contaminación, el encarecimiento y la escasez de alimentos, y el alza en el precio del petróleo (afortunadamente ahora a la baja), conforman un lúgubre panorama que a pocos sorprende.

Quizás porque no es nada que no hayamos visto antes… En una película. De ciencia ficción. O ficción anticipatoria.

Popular Mechanics publicó en marzo pasado una lista con las 10 películas de ciencia ficción más proféticas –o acertadas en sus profecías– con sus aciertos y fallos. La lista, en orden descendente, incluye a 2001: A Space Odyssey (10), Short Circuit (9), Soylent Green (8), Blade Runner (7), The Running Man (6), Destination Moon (5), The Truman Show (4), The Road Warrior (Mad Max 2) (3), Minority Report (2), Gattaca (1).

Hollywood y su crisis: “el cielo sí se está cayendo”

chicken-little.jpgUno. ¿Qué habría sido de Hollywood este año si hace más de una década, nadie le hubiese dado la oportunidad a los jóvenes guionistas de Assassins, de dirigir un modesto filme noir, de lesbiana temática, llamado Bound? ¿Qué habría sido del lenguaje del cine comercial contemporáneo, si Bound, filmada apenas en un mes sin grandes estrellas en su reparto, jamás hubiese sido distribuida? A una pregunta especulativa, una respuesta no menos especulativa: quizás todos nos hubiésemos perdido de la trilogía de Matrix y, este año, de una de las más taquilleras películas, Speed Racer.
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Recount: asfixiante thriller electoral

De un tiempo a esta parte, he venido considerando la posibilidad de incluir a las producciones televisivas entre los temas de esta página (también he pensado lo mismo de los juegos de video). Salvando las distancias, como Espoiler, el blog dedicado a la televisión de Hernán Casciari, esa leyenda prematura –por temprana y adelantada– de la Web 2.0.

Desde hace algunos años, en la televisión he visto cosas mucho más arriesgadas e interesantes que en el cine: Los Sopranos, Dexter, Californication, Damages, Broken Trail, House MD, Weeds, The Wire, la recién estrenada Generation Kill, sobre la guerra de Irak, o Mad Men, una serie que nos muestra que los publicistas también son humanos.

¿Qué mejor ejemplo de televisión de vanguardia que Recount, el filme sobre las elecciones estadounidenses del 2000, estrenado para buena parte de América Latina este fin de semana por la cadena HBO?

Dirigido por Jay Roach (Austin Powers, Meet the Parents), Recount relata con un suspenso paralizante y bocanadas de humor, los entretelones del recuento –trunco– de votos del estado de Florida, en los comicios donde resultara electo George W. Bush por vez primera.

El guion, firmado por el actor y guionista debutante Danny Strong (Gilmore Girls y Buffy, The Vampire Slayer) encabezó la lista negra de las películas con temas demasiado calientes para ser producidas por estudio alguno –sí, esa lista existe.

Kevin Spacey

A pesar de que su trama es harto conocida y todos sabemos cómo termina, revelar demasiados detalles puede echar a perder el espectáculo. Se trata de una historia absurda y escalofriante, que pasa de la carcajada al terror sin solución de continuidad, como en la secuencia de la famosa Protesta “Brooks Brothers”. Es la crónica de una paradójica circunstancia histórica, en la que los conservadores republicanos se sublevaron en contra del sistema y los progresistas demócratas terminan defendiendo el status quo.

El tratamiento ficticio de tan polémico suceso, desde luego, ha molestado por igual a gente de ambos bandos en pugna: ni demócratas ni republicanos creen que les hace justicia la forma en la que la película los retrata. El demócrata Warren Christopher, uno de los principales asesores del candidato Al Gore en la contienda, es uno de los más ofendidos. No obstante, se suele describir a Recount como una historia demócrata.

No se puede dejar de hablar del reparto y del extraordinario trabajo que hacen todos y cada uno de los actores. Sobre todo, una insuperable Laura Dern quien con su rostro elástico, da vida a ese ser de otro mundo llamado Katherine Harris, entonces Secretaria de Estado de la gobernación de Florida, apodada en aquellos días Cruella de Vil. Hay un momento en el que, antes de entrar a un salón para iniciar una rueda de prensa, Harris hace una pausa para “meterse en personaje”, con lo que Dern nos regala unos pocos y magistrales segundos del más puro arte de la actuación: una actriz que interpreta a un persona real que se prepara para actuar ante las cámaras.

Tom Wilkingson

Tampoco puede uno dejar de mencionar el trabajo de Tom Wilkinson como James Baker III, ex Secretario de Estado de Bush padre y artífice del triunfo de Bush hijo: uno termina olvidándose de que no estamos viendo al verdadero Baker. Ojo a esa secuencia en la que cuenta cómo y por qué se unió al partido republicano. Acaso allí, en esa breve escena, se sugiere la clave de la victoria de George W. Bush.

Recount está protagonizada por Kevin Spacey. Es uno de los últimos trabajos de Sidney Pollack como productor ejecutivo. El filme y ha sido nominado a varios premios Emmys.

¿Alguien allá, al otro lado, ha visto ya Recount? ¿Qué les ha parecido?

Teeth, el afiche censurado

Teeth, un afiche censurado

Hace un montón de tiempo, escribí en Blogdecine un post dedicado a Teeth, el filme de Mitchell Lichtenstein, sobre una adolescente con un particular “problemilla” físico: tenía una vagina dentada. Pero el problema no se detiene en la dentadura (al fin y al cabo, las bocas también suelen tener dientes), sino que además al parecer la vagina mantiene un humor de perros y no le agrada tener nada entre dientes.

¡Auch! De sólo pensar en los daños que una cosa así podría ocasionarle a la indefensa humanidad del mejor amigo del hombre (por no mencionar dedos, lengua y extremidades y protuberancias varias), me entran unos escalofríos indescriptibles.
Aquí en BlogaCine también publiqué algo al respecto.

En fin, resulta que esta mañana encontré en Cinerama un afiche de la película que nunca llegó a salir a la luz pública.

Menos mal que nunca lo usaron, porque habría espantado, al menos, a la mitad de la audiencia.

Teeth | Página Oficial

Las mejores películas de ‘Muscle Cars’

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El petróleo amenaza con sobrepasar la barrera de los 150 dólares por barril.

Las protestas por el alza del precio de los combustibles se diseminan por toda Europa. La General Motors corta la producción de rústicos, utilitarios, pick ups o todo terrenos devoradores de carburantes como el Hummer, sembrando la tristeza entre las estrellas de Hollywood dadas a la ostentación (¿y qué habrá sido del Hummer de hidrógeno de Arnold?).
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Bardem y su peinado de loco

¿A quién no le ha llamado la atención el peinado de Javier Bardem en No Country for Old Men, de los hermanos Coen?

Yo, al menos, no puedo quitarle la vista de encima cada vez que lo veo. Mas, sólo ahora, cuando leo la entrevista que le hace la BBC al actor español, descubro la razón.

Asegura Bardem:

Tuvieron la idea de hacerme este peinado de loco y esto me ayudó tremendamente… un corte de pelo metódico, casi matemático, totalmente fuera de lugar, y eso te da la idea de como esa era la manera como él (el asesino) llevaba a cabo sus objetivos.

De modo pues que, según el artículo, el corte de pelo fue su inspiración para construir el personaje.

Por cierto: de la página oficial de No Country for Old Men, puede ser descargado el guión de la película.

Tarantino, cowboy en una de vaqueros de Takashi Miike

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Una nueva pelí­cula de Takashi Miike no es, de entrada, una gran noticia. El prolí­fico realizador nipón ha llegado a estrenar cinco y hasta seis filmes en un año.

Por otro lado, siempre una pelí­cula de Miike es noticia. Sobre todo si se trata de una nueva versión de un famoso spaghetti western, Django de Sergio Corbucci (¿recuerdan a Franco Nero, Django, arrastrando una urna que tení­a dentro…? Bueno, si se acuerdan, también recordarán lo que habí­a dentro de la urna) que resultó un enorme éxito en su momento y originó una treintena de continuaciones no oficiales.
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The DV Rebel, en la web

The DV Rebel's Guide

The DV Rebel's Guide

Tiempo atrás publicamos aquí una breve reseña de The DV Rebel’s Guide: An All-Digital Approach to Making Killer Action Movies on the Cheap, de Stu Maschwitz —pero en aquella oportunidad pasamos por alto destacar dos cosas importantes.

La primera, el humor con que Maschwitz impregna su manual:

The Last Birthday Card (uno de los cortometrajes de Maschwitz) fue hecho en una (computadora) Apple G3 y su render tomó dos días en completarse. Yo elegí tomar esos descansos forzosos en el trabajo de mi película como oportunidades para practicar un nuevo hobby, uno que aún practico hoy: mirar la barra de progreso de mi After Effects

Ahora, en serio, la segunda: la presencia del manual en la red…

Quizás a nadie sorprenda saber que The DV Rebel tiene su página web. Allí podrán encontrar la tabla de contenidos del libro, algún tutorial, detonaciones, reseñas y, desde luego, el corto The Last Birthday Card, que Maschwitz rodó en 2001 con un presupuesto total de 5 mil dólares.

Los lectores de la guía también cuentan con un lugar para reunirse, al menos, virtualmente: The Rebel Café —foros online en los que discutir y preguntar sobre diversos tópicos relacionados con la pre, la pro y la postproducción.

Finalmente, sólo nos queda recomendar el blog de Maschwitz, ProLost, extención virtual de The DV Rebel…

Robert Rodríguez destruyó copia de ‘Planet Terror’

grindhouse-21.jpgEn una conferencia titulada ‘Grindhouse 101′, que tuvo lugar en el festival South By Southwest, Robert Rodríguez explicó cómo usó las diferentes herramientas digitales que tuvo a mano para “destruir” la apariencia de su película Planet Terror, hasta hacerla lucir como una vieja copia, proyectada hasta el cansancio en esas salas de cine barriobajeras que alguna vez fueron conocidas, en los Estado Unidos, como ‘Grindhouses’.

El director de Desperado, “lavó” digitalmente el rojo de la sangre (que, al parecer, hay de sobra en su filme), sobreimprimió flashes púrpura de película velada y simuló saltos producidos por perforaciones rotas. También usó cortes “accidentales” en el sonido para acentuar el dramatismo de ciertos momentos. Y confesó que nunca filmó partes del segundo acto de su guión porque simplemente le aburrían. El público tendrá que imaginarse lo que sucede en ese “rollo perdido”.
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