Quizás ustedes hayan visto la versión de Forrest Gump resumida en una sola toma de un minuto. si no la han visto, después del salto podrán verla. El corto fue realizado por la University of York Filmmaking Society para el concurso de Empire, “Films in 1 Minute”.
Pero a los concursantes como que les quedó el gusto y ahora resumieron Kill Bill, volumen 1 y 2, de Quentin Tarantino.
Días atrás, la Barbie cumplió medio siglo de existencia. Aunque por razones diferentes al aniversario, a finales de enero publicamos un corto documental, The Tribe, que contaba de alguna manera la historia de la popular muñeca.
Pero esta vez, el aniversario me recordó una película que le da un uso muy diferente a la Barbie. Se trata además de uno de los más célebres filmes clandestinos. La película en cuestión se titula Superstar, The Karen Carpenter Story, y es la ópera prima de Todd Haynes.
Para contar tan trágica historia, Haynes se valió de Barbies y Kens y pasó meses construyendo escenografías y utilería en miniatura. (Nota personal al margen: si mi proyecto 3 Bellezas, que trata temas afines, nunca llegase a concretarse y de no poder recuperar sus derechos, prometo hacer una versión underground, con muñecas, tal cual Superstar).
Esta película de Todd Haynes nunca ha sido exhibido de forma abierta en los Estados Unidos, como consecuencia de un batalla legal sobre los derechos musicales de su banda sonora, adelantada por los familiares de la cantante. Familiares que, dicho sea de paso, no quedan bien parados en la película.
El primero no creo que necesite presentación. Del segundo bastará decir que es el director de la escalofriante The Host. Y el tercero, es un cineasta francés de obra y carreras bastante singulares.
Encontré este “trilogímetro” o medidor de trilogías cinematográficas días atrás.
Su autor lo elaboró basándose solamente en sus gustos personales, así que no pretende ser otra cosa que una divertida forma de comparar películas y trilogías entre sí.
Concuerdo con el autor cuando dice que es sorprendente comprobar la cantidad de segundas partes que sí fueron buenas.
Quien haya seguido la vida y carrera de Werner Herzog, o al menos haya visto Mein liebster Feind (Mi enemigo íntimo), sabe que lo que cuenta este post no es en lo absoluto inusual o extraordinario, tratándose de quien se trata.
Que le disparen en plena entrevista es normal en el caso de Herzog. Raro habría sido que no le pasara nada.
¿Voy yo por ahí y te rompo las putas luces, en mitad de una escena? ¿Entonces por qué cojones te metes en medio? Vas por ahí tralalalá por el fondo de la escena. ¿Qué hostias pasa contigo? ¿Qué cojones no entiendes? ¿Tienes alguna puta idea de que, hey, te distrae la hostia tener a alguien caminando por ahí detrás de Bryce en medio de la puta escena?
Según el diario español, Bale dice 37 veces f*ck en 4 minutos. No los he contado, pero a mí me parecen que se quedaron cortos.
El 12 de octubre de 1927, Sergéi Eisenstein escribía en su diario una nota sobre un proyecto titánico e imposible:
Está decidido, vamos a filmar El Capital con base en el guión de Karl Marx –única salida formal posible…
En los días y meses siguiente, Eisenstein vuelve sobre el tema, pero el 6 de abril de 1928 escribe una de sus anotaciones más reveladoras sobre la empresa:
El primer esbozo-dibujo estructural de El Capital es el siguiente: se parte del encadenamiento de un acontecimiento no-relativo cualquiera. Digamos, la jornada de un hombre, o algo aún más insípido. Los anillos de la cadena son los puntos de partida de la formación de asociaciones, que, por si mismas, posibilitan el juego de los conceptos. Fue de la manera más constructiva posible que llegué a la idea de una intriga tan banal como esa.
Dziga Vertov, documentalista soviético, padre de la teoría del Cine-Ojo, autor de El Hombre de la Cámara, como buen futurista, soñaba con la integración hombre-máquina, con la fusión carnal entre el camarógrafo y su impasible pupila de cristal”, su herramienta de trabajo: su cámara.
De alguna manera, los futuristas como Vertov, fueron los abuelos de los estudios sobre el Cyborg (Cybernetics Organism: organismo cibernético) desarrollados a partir de los sesenta por Manfred E. Clynes y Nathan S. Kline. Clynes y Kline buscaban la integración real hombre-máquina para sintetizar un organismo capaz de sobrevivir en condiciones extraterrestres.
Siguiendo los pasos de Clynes y Kline, Kevin Warwick, investigador británico y profesor de cibernética en la Universidad de Reading, Inglaterra, se ha hehco famoso por sus experimentos de interconexión entre sistemas informáticos y sistemas nerviosos humanos. Warwick ha desarrollado “interfaces neurales” como parte de su Proyecto Cyborg. Sigue leyendo →
Hay una escena en Wall-E, la película animada de ciencia ficción de Andrew Stanton, en la que una nave espacial debe abrirse paso entre una increíble cantidad de chatarra que orbita nuestro planeta.
La escena parece una de las tantas exageraciones propias de todo filme de ficción anticipatoria. Pero como ya se ha visto en la lista de las 10 películas de ciencia ficción más proféticas, puede que lo que hoy nos parezca inconcebible, mañana sea algo que apenas nos llama la atención. Y a veces, no hay que esperar tanto.
La siguiente es una infografía elaborada por la Agencia Espacial Europea (ESA), que muestra todos los objetos conocidos que pululan en la órbita baja de la tierra.
En Gawker han bautizado todo este asunto como el “Monstergate” (en alusión al Watergate), habida cuenta de la supuesta implicación de genetistas del gobierno estadounidense en la creación del mutante. Fox News, con la proverbial parcialidad que le caracteriza, ha salido en defensa del gobierno: “no es un monstruo”.
La misma gente de Gawker desestima la veracidad de la nueva imagen de “su” monstruo (que ilustra este artículo): “está en otra posición, no hay evidencias de que se trate del mismo día, está hecha para desacreditar nuestro monstruo y hacerlo parecer como un vulgar perro”.
Nosotros, desde este humilde rincón insistimos que tras esta imagen está la mano peluda de algún genio del mercadeo viral promocionando la nueva, la última extravagancia hollywoodense.
Peeney había alquilado la sala por 1000 dólares, para cumplir con un requisito de la Screen Actors Guild para películas de bajo presupuesto. Luego, la cinta sería vendida en el resto dle mundo, antes de tener un estreno adecuado en los Estados Unidos. Se suponía que lo que era una simple formalidad no debía convertirse en un monstruo generador de publicidad negativa. Pero a finales del 2006 la noticia fue publicada CHUD.com, y luego por Variety y hasta por The New York Times.
Lo trágico de todo el asunto es que el bajo ingreso de taquilla no tiene nada que ver con la calidad de la película.
Por algún lado tengo los datos de la recaudación de taquilla en Venezuela de las últimas cuatro décadas. Les daré un vistazo para ver cuáles son algunas de las películas venezolanas menos vistas en los últimos 40 años.