David & Joseph, rumbo al Sur

Cristian y David Abarca, abarcando el territorio chileno

Cristian y David Abarca, abarcando el territorio chileno

Comenzaron hace veinte años, distribuyendo y vendiendo videocassettes a domicilio. Hoy, es un nombre consolidado, que representa y distribuye las principales marcas tecnológicas internacionales. No obstante, David & Joseph se abre a nuevos horizontes, no sólo de negocios, sino también geográficos. David y Cristian Abarca, cabezas principales de la empresa, incursionan en el ámbito de la producción cinematográfica por medio del patrocinio de films, mientras ultiman detalles para abrir una sucursal en Santiago de Chile.

En el sitio oficial de la compañía se lee:

David and Joseph con el propósito de apoyar la industria de jóvenes directores en Venezuela, ofrece la posibilidad de patrocinio para la producción de proyectos de cortos o largos audiovisuales para cine y televisión, documentales y óperas primas. Los proyectos aprobados en co-producción pueden contar con cámaras FullHD, luces HMI /Fresnels o Leds, lentes Canon, sistemas de monturas para lentes de 35mm redrockmicro, filtros y demás accesorios requeridos para la producción.

Para evaluar el proyecto se requiere de sinopsis, registro de derechos, propuesta de dirección, locaciones, plan de rodaje, trailer o demo y curricula de los miembros principales del equipo técnico y actores.

Acaso, el más conspicuo de sus proyectos sea Paquete #3, ópera prima, largometraje de ficción del colega Alfredo Hueck.

¿Cómo y por qué esta tienda especializada en electrónica y suministros con una historia de 20 años a cuesta, ha pasado a convertirse en una suerte de productora de noveles directores y jóvenes promesas?

Cristian Abarca: Ahora que el cine venezolano está tomando impulso, queremos colaborar con nuevos talentos, con jóvenes que no tienen capacidad económica para adquirir equipos. Queremos poner nuestro grano de arena para el desarrollo del cine venezolano.

David Abarca:Y participar de alguna forma, desde luego. Más allá de que nuestro nombre aparezca en los créditos, queremos sentirnos parte de la película con la que colaboramos. Como en el caso de Alfredo (Hueck y Paquete# 3), por ejemplo.

Todo el proceso se ha ido dando de forma gradual, poco a poco, casi sin que se notara. David & Joseph comenzó vendiendo cintas (video cassettes) exclusivamente. Y si alguien se acercaba y no tenía el presupuesto para pagar el material bruto, se le donaba.

CA:Alfredo es un caso. Hace tiempo nos pidió que le donáramos un par de cintas de Beta Digital para uno de sus proyectos.

David aclara que es su empresa, David & Joseph, la que hacía el donativo y no los grandes consorcios que representan en Venezuela, como Sony, JVC, Canon, entre otros.

DA: Nosotros comenzamos pues ayudando con lo que teníamos, con lo que podíamos. Sucede que desde hace tres o cuatro años comenzamos a tener más hasta que nos dimos cuenta de que teníamos recursos suficientes para hacer una película. Entonces, ¿por qué no tener un kit de equipos para una producción y por qué no hacer una película? Así arrancamos.

Su primer proyecto grande fue Paquete# 3 de Hueck.

DA: Lo conocemos desde que estudiaba, hace más de 10 años. Y hemos participado en casi todos sus proyectos.

CA: Desde sus primeros trabajos. Incluso llegó a hacer un video para nosotros.

DA: De modo que ya existía una relación sólida cuando vino a plantearnos el proyecto. Dos meses antes de comenzar a rodar se reunió con nosotros. En principio fuimos muy claros. Le dijimos que podíamos ayudarlo con nuestros equipos, pero no con efectivo. Empezamos una serie de reuniones con los jefes de departamento y al final nos dieron las listas de requerimientos y allí evaluamos cuál la mejor manera de ayudarlo.

CA: Nos mostró su demo. Nos gustó. Y allí decidimos meternos en el proyecto.

No obstante, no se deciden por cualquier proyecto.

DA: Nos interesa apoyar proyectos ecológicos, ambientalistas y deportivos en lo que se refiere a documental. En ficción no tenemos ninguna línea definida. Pero sí nos interesan proyectos que destaquen los valores venezolanos.

David y Cristian provienen de una familia oriunda de Chile, de exiliados del golpe contra Allende. Y ahora planean un regreso a sus orígenes.

DA: Pronto abriremos nuestra primera sucursal fuera de Venezuela, en Santiago de Chile. El cine chileno está viviendo un auge similar al venezolano y consideramos que hay grandes posibilidades de expansión. Vamos allá con la misma idea que aplicamos en Venezuela: ayudar a los cineastas emergentes. En este sentido, nos hemos reunido con Sony Consumer en Chile para tener en nuestra tienda productos para el territorio chileno.
En Venezuela ya tenemos la representación para productos consumer de la misma marca.

Nuestra apertura es inminente.

Finalmente, David y Cristian abarcan explican que continuarán expandiendo el kit de equipos que destinarán a su paquete de ayuda para nuevos cineastas con cámaras más profesionales, de gama alta y más equipos.

DA: Nuestra idea es colaborar.
CA: Poner nuestro grano de arena.

Post Mortem, la política vista desde el abismo

Post Mortem, de Pablo Larrain

Post Mortem, de Pablo Larraín

Este fin de semana he visto Post Mortem, tercer film del chileno Pablo Larraín. Ese fin de semana también se conmemoraron 38 años del sangriento golpe de Estado que derrocó el gobierno socialista del presidente Salvador Allende. No obstante, no reparé en la coincidencia hasta sentarme a escribir estas líneas.

Como Tony Manero, su anterior obra, Post Mortem es un film descarnado, hipnótico, duro, difícil de ver. Protagonizado por un reprimido Alfredo Castro, quien encarna a un empleado de la medicatura forense de Santiago, tan taciturno como arribista y obsesivo; y Antonia Zegers, quien da vida a una desquiciada vedette, el film vivisecciona el conflicto entre lo individual y lo colectivo, entre lo personal y lo político, en los días previos y posteriores al golpe de Estado de Pinochet.

Es tambien el retrato del ascenso al poder de un personaje amoral y alienado y violento, que en el camino ha perdido de vista la humanidad. La propia y la de sus semejantes. Larraín hinca el escalpelo en el espinoso tema del compromiso político. En medio de un baño de sangre muestra cómo el compromiso es expresión muchas veces de frustraciones o mezquinas ambiciones. Es la media sonrisa de orgullo y satisfacción de Cornejo cuando el militar golpista le comunica que ahora es funcionario al servicio del ejército chileno.

Pero a veces la posición política es expresión del infantilismo o el delirio, como la alucinada descripción del Dr. Castillo del advenimiento del utópico Hombre Nuevo.

Post Mortem | Trailer

La película narra con frialdad y lucidez cómo en tiempos de conflictividad política se desatan los demonios personales, cómo los defensores de la democracia a veces no buscan otra cosa que satisfacer sus deseos de revancha, de venganza o ascenso social. O simplemente burocrático, como en el caso de Cornejo. También cuenta cómo en tiempos violentos, ni siquiera la ciencia tiene la última palabra pata juzgar la Historia: después de practicarle la autopsia al cadáver del presidente derrocado, Cornejo y Sandra discuten el diagnóstico. Para él, el presidente se suicidó. En cambio, ella opina que fue asesinado…

Post Mortem nos muestra cómo cuando se trata de conflictos políticos nunca hay respuestas claras, inequívocas. Que desde el tumulto, no se sabe cuál es el bando de los buenos y cuál el de los malos. Así lo ha explocido su realizador:

En Chile sigue habiendo un grupo disparatado de personas que piensa que Pinochet es fantástico, aunque el consenso dice ahora que las dictaduras ya no son bienvenidas. Pero eso no estaba tan claro entonces. Las imágenes del filme están en la onda de ese estado mental. Por eso su paisaje político es tan extraño, ambiguo y delirante.

Un hecho histórico así polariza fuertemente a la población. Aquél día la gente estaba muy confusa. Ahora sabes quién era el bueno y quién era el malo, pero entonces la información era muy desconcertante.

Un film notable, sin lugar a dudas.

Ha muerto el cineasta chileno Raúl Ruiz

Raúl Ruiz, creación, locura y escalofríos

Raúl Ruiz, creación, locura y escalofríos

Uno de autores del cine mundial más importantes, el chileno Raúl Ruiz, acaba de despedirse.

Tras de sí deja una larga, prolífica obra de más de 100 películas. Vanguardista, surrealista, autor en todo el sentido de la palabra, Ruiz no temía pasearse por los territorios del cine experimental, del cine de bajo presupuesto o del cine de gran producción y enormes presupuestos.

Su obra se pasea sin problemas por formatos, formas, géneros, países, temas y épocas. Era uno de los pocos cineastas a los que la influyente Cahiers du Cinema dedicó un número monográfico. Su figura, a estas alturas, había adquirido dimensiones de cineasta de culto. Tenía 70 años cuando perdió su batalla contra el cáncer que le fuera diagnosticado hace un año.

Rescato del archivo un post con fragmentos de su visión sobre el arte cinematográfico.

Raúl Ruiz: la creación como locura, como escalofrío

(…) Sobre el conjunto de su obra, Ruiz dice:

Los puentes se van volviendo más importantes que lo que conectan. Por ejemplo, siempre me ha gustado jugar con formas proyectadas, con sombras chinas. Así como un chico. Soy muy infantil para filmar. Y estas sombras chinas al principio eran eso, no más. Decorativas. Y poco a poco empezaron a adquirir una función hasta que se transformaron en una teoría. Y eso me ha pasado con muchas otras cosas. Invento un recurso. Y el recurso al final tiene un sentido.

No obstante, esto tiene su lado negativo:

Las películas casi por definición quedan inacabadas, porque se acaban en la próxima. O cuatro películas después.

Ruiz, quien también es profesor de cine, hace un balance de las nuevas generaciones de cineastas en formación.

Imagen de previsualización de YouTube

Para él, el saldo de la industrialización del cine, ese Santo Grial para tantas cinematografías emergentes, no ha sido del todo positivo:

Eso hace que las obras tengan que tener algo en común y parecerse, y los alumnos aprenden una técnica de fabricación, pero se les olvida la creación como locura, como escalofrío.

Además, para él, la influencia de la publicidad en el lenguaje cinematográfico de las nuevas generaciones ha sido nociva, lo que se nota en películas planas.

La gente tiende a focalizar y se aburre rápido, porque no hay información lateral, no hay situaciones suplementarias y por lo tanto no hay polisemia o polifonía. Las imágenes quieren decir una sola cosa. Eso está tomado de la publicidad.

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Buena parte de la voluminosa obra Ruiz está constituida por cine no narrativo. Esta otra entrevista explica que es posible hacer una película sin argumento.

Finalmente, sobre el cine digital, dice:

Yo preferiría seguir trabajando en cine, porque toda mi vida he hecho cine. Pero ya no hay películas que no se hagan en digital. Es inevitable el digital. El mundo va a estar lleno de salas digitales. Se va a proyectar por satélite. Ya pasa en Canadá, que hay un solo empleado en la sala. Abre la puerta, cobra los boletos, vende caramelos y bebidas, aprieta un botón y empieza la película. Después la gente se va y cierra.

Pero los problemas que plantea el digital son lo que, según Ruiz, lo hace más interesante.

Vuelve casi imposible el primer plano, porque se ven los poros, el maquillaje, cosas que a mí no me chocan, pero que extrañan. De repente tres primeros planos de la misma persona parecen tres personas distintas. La fotogenia, o sea aquello que hace distinguible a un personaje, hace implosión. Hay demasiada información. Es mejor usar planos de conjunto. Eso hace que haya que inventar un nuevo tipo de puesta en escena y que todos los elementos que están a la vista converjan o diverjan y jueguen entre ellos entre convergencia o divergencia. Y ese es un problema completamente nuevo.

Música Campesina de Alberto Fuguet, Música para el desarraigo [BAFICI 2011]

Música Campesina de Alberto Fuguet


Durante los próximos días estaremos publicando algunas reseñas y críticas de películas que nuestra amiga Patricia Kaiser nos está haciendo llegar desde el Bafici.

(Por Patricia Kaiser desde Buenos Aires) Hay muchas razones para largarse de su país. Y el amor puede ser una de ellas. ¿Pero hay tantas razones como para no volver? Encontrarse a uno mismo, puede ser una de ellas. Alejandro Tazo, como el té, está buscando la respuesta a esa pregunta.

Llegado a Estados Unidos por amor, al ser abandonado por una novia gringa, con la que vivió la típica luna de miel de una extranjera liada con un ciudadano chileno; Tazo decide instalarse en Nashville, para probar suerte y vivir la típica aventura de un extranjero descubriendo el mundo. Realmente Tazo, no tiene ni la menor idea de su itinerario ni de su futuro. Y sólo está claro en que está despechado por su novia, y en que no quiere volver a su país de origen, en el estado emocional en que se encuentra.

¿Pero qué hacer en Nashville? Al principio busca hospedajes baratos. Luego intenta conseguir trabajo, desde limpia baños en un hotel, pasando por plomero de segunda, hasta de vendedor en una tienda de música. Una de sus pasiones. La ciudad no se la pone fácil, entonces decide recorrer sus espacios, buscando respuestas a las mil preguntas que le rondan la cabeza. Y para ello usa su mayor talento: su encanto.

Música Campesina de Alberto Fuguet

La película tiene, de manera bastante extraña, la estructura de una road movie, podrías permitirnos el término de road city. Deambula por sus espacios, por sus bares, por su gente. Intenta mimetizarse con esa cultura que le es ajena, y a la que por momentos, odia o ama. Por lo que como todo filme de viajes, más que transformarse el entorno, que en este caso es siempre la misma ciudad; quien se transforma es el viajero.

Quiere ser aceptado por la sociedad, pero no le gusta esa sociedad. Transforma su cuerpo, su vestimenta, pero esta más bien lo delata, como la patética figura de alguien que busca desesperadamente aceptación (o quizá pasar desapercibido). Domina parcamente el inglés y se forza y estudia por mejorarlo; pero su cerebro está cansado y sólo le pide volver a su español natal. Realmente Tazo, está entre dos aguas. Simplemente sufre de desarraigo.

Un desarraigo que Fuguet nos muestra, en un par de excelentes monólogos que sostiene con una camarera y con los compañeros que le alquilan el sofá de la casa; y en los argos silencios y acciones que emprende Tazo en su viaje. Es por cómo se mueve Tazo en la ciudad, o en los lugares donde habita, que se nota la añoranza que Tazo tiene, quizá no por su vida pasada, sino por una vida que aún no ha descubierto cuál es.

Música Campesina de Alberto Fuguet


Los primeros 15 minutos de la peli, dan una excelente cuenta de ello. Sin diálogos, centrado en Tazo y las decisiones que toma, los gestos que nos muestra, la necesidad de transformar su primera morada en un hogar (como ordena sus artículos de aseo personal en el baño, es revelador). También da cuenta de la intención del director, la puesta en escena plateada. Largos planos, algunos de más de 3 minutos, largos silencios, y la poca movilidad de la cámara (pues realmente Tazo no se mueve hacia ningún lugar); nos dicen muchos más, que las (pocas) palabras que el prota y los personajes pasajeros con los que se topa.

Al final, Tazo descubre que su país, lo ha llevado consigo siempre, y en un bar de “Ven con tu guitarra y canta”, se declara chileno, y toca una canción de su país, en español, con la que define toda su vida, y también su meta. Como era de esperarse, las calles de Nashville lo esperan para otra noche de ronda.

Hay que celebrar en este filme, la excelente actuación de Pablo Cerda en el papel de Tazo. El hombre se tira la película al hombro, y la sostiene. También, como es obvio por el título escogido, la banda sonora y el diseño de audio, son excelentes. El tema principal, que cierra los créditos, es una melodía que no me será fácil olvidar.

Ficha Técnica:
Guión y Dirección: Alberto Fuguet; Fotografía: Ashley Zeigler; Edición: Sebastián Arraigada; Producción: Alberto Fuguet, Ted Fishcher, Sarah Childress, Mauricio Varela. Reparto: Pablo Cerda, James Cathcart, Cole Kinnear, Ezra Fitz, Karen Davidovich Whitehouse. 110 min. (Chile/EEUU, 2011)

Filmografía del director:
Velódromo (2010), 2 horas (2009, cortometraje), Se arrienda (2005) Las hormigas asesinas (2004, cortometraje).

A continuación pueden ver el trailer:

Baby Shower, cine chileno de terror [trailer]

Baby Shower, cine chileno de terror

Baby Shower, cine chileno de terror

El cine chileno sigue sorprendiéndonos con sus apuestas al cine de género. Antes hemos reseñado películas chilenas de artes marciales y hace poco se anunciaba una versión porno de la historia de los mineros chilenos. Ahora nos llega una noticia sobre una película de terror, Baby Shower, escrita y dirigida por el conocido libretista de TV, Pablo Illanes.

Illanes explica:

Son casi todas mujeres y creo que en esta película todas liberaron a la bestia, la bestia que llevan dentro. Se nota eso. Es una actuación más visceral. Esa es la sensación que me ha dejado la película después de haberla visto 144 veces.

Todos los que estábamos involucrados en el proyecto sabíamos que no iba a ser fácil. No era una película de living, de una cámara y gente conversando. Nada en contra de ese cine, que me encanta, pero esto en particular demanda más. Trabajar con efectos especiales siempre es complejo y trabajar con emociones más efectos especiales… Es una película sobre el resentimiento y la tensión post resentimiento. Y tiene mucho que ver con un universo femenino…

La historia, como su mismo título lo sugiere, gira en torno a la celebración de un baby shower —un rito completamente misterioso para quien escribe— y, por tal razón, tiene como protagonistas principales a personajes femeninos:

Cuatro ex compañeras de colegio celebran el embarazo de una de ellas. El lugar escogido para los festejos es una casa de campo ubicada a una hora de la ciudad. Ha pasado el tiempo desde la última vez que se vieron y una traición cometida recientemente amenaza con destruir la amistad que ha cultivado. La revelación de un macabro secreto y una serie de violentas muertes ocurridas en el sector amenazan con transformar este
baby shower en una pesadilla de la que costará mucho despertar…

Baby Shower está protagonizada por Ingrid Isensee, Patricia López, Claudia Burr y Francisca Merino. Se estrena en Chile en enero próximo.

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