Isla de las Flores, de Jorge Furtado, uno de los mejores cortos documentales de la historia

Ilha das Flores, de Jorge Furtado

Ilha das Flores, de Jorge Furtado

Primero fue una documentalista chilena en Morelia.

Días después de mi pitch inicial, me contó que la estructura de mi presentación de alguna manera entraba en contradicción con mi propuesta de realización del documental. En un principio, la estructura narrativa del documental que yo había pichado le recordaba a La isla de las flores, “donde una cosa llevaba a la otra”. Yo no tenía idea de qué me estaba hablando. A ella le extrañó que yo no conociera el corto. Le extrañó mucho. Al parecer, era un corto documental muy, muy, muy famoso. Me recomendó verlo.

Pasó el tiempo. No volví a comunicarme con la documentalista chilena. Olvidé el título del documental que me recomendó. Supuse que se trataba de un documental chileno. Hace algunas semanas, en Fortaleza, camino de regreso al hotel después de las proyecciones, el nombre de Jorge Furtado saltó en una conversación entre Unai Guerra, curador de la muestra de cine vasco que se exhibía en Cine Ceará, y Jon, documentalista vasco. Jon no conocía a Furtado. Yo sabía que era el director de uno de los cortos de la serie South, de The Channel 4. Yo había producido y dirigido Sólo Nosotros y los Dinosaurios para la misma serie. Guerra explicó que Furtado había realizado uno de los mejores documentales de la historia: Ilha das Flores.

Días después, Valéria Dallegrave, periodista y bloguera brasileña, me hizo llegar el enlace al corto, publicado en Youtube.

¿Y saben qué? Tienen razón: es uno de los mejores cortos documentales de la historia del cine, no ya brasileño, sino mundial.

Lo que en principio no es más que la historia de un tomate, desde su origen en una plantación hasta el basurero, por obra y gracia del humor negro, poco a poco se transforma en una cruel y profunda reflexión sobre la condición humana. De la miseria humana, acaso sea más apropiado decir.

Isla de las Flores ganó el Oso de Plata en Berlín, fue elegido el corto del año 90 en Brasil y en 1995, fue incluido por la crítica francesa en la lista de los 100 cortometrajes más importantes del cine. Es el trabajo de un genio, sin lugar a dudas. La verdad es que si alguno de mis trabajos llegara a tener al menos el 1% de la genialidad de este corto, podría bajar tranquilo al sepulcro.

Ilha das Flores | Subtitulad al español

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Madre e Hija arrasa en Cine Ceará 2011

Mãe e Filha, de Petrus Cariry

Mãe e Filha, de Petrus Cariry

El film del joven realizador Petrus Cariry, Madre e Hija, un trabajo contemplativo con marcadas influencias de Tarkovski y Bela Tarr se ha convertido en la gran ganadora de la edición 21 de Cine Ceará.

Después de una larga separación, madre e hija se encuentran en el sertón, ente ruinas y recuerdos. El destino de la hija niega el sueño de la madre. El pasado es un círculo que aprisiona los vivos y los muertos. La hija quiere romper, pero las sombras acechan.

A continuación, la lista completa de premios.

Competencia Iberoamericana de Largometraje:

  • Trofeo Mucuripe de Mejor Largometraje a “Mãe e Filha”, de Petrus Cariry;
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Dirección a Werner Schumann, por “O Coro”;
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Fotografía para Felipe Meneghel, por “O Coro”, de Werner Schumann;
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Edición para Ernest Blasi e Carlos Prieto, por “Bicicleta, Cuchara, Manzana”, de Carlos Bosch;
  • Trofeo Mucuripe de Mejor guión para Petrus Cariry, Firmino Holanda y Rosemberg Cariry, por “Mãe e Filha”, de Petrus Cariry;
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Sonido para Erico Paiva y Petrus Cariry, del film “Mãe e Filha”, de Petrus Cariry;
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Dirección de Arte para Fernando González, por “Pájaros de Papel”;
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Banda Sonora Original para Josep Sanou, por “Bicicleta, Cuchara, Manzana”, de Carlos Bosch;
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Atriz para Claudia Lapacó, por “Lengua Materna”
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Actor para Héctor Medina, por “Boleto al Paraíso”
  • Premio Banco do Nordeste de Mejor Producción de Temática Nordestina para “Mãe e Filha”, de Petrus Cariry;
  • Premio de la Crítica: “Mãe e Filha”, de Petrus Cariry;

Competencia Brasileña de Cortometraje:

  • Trofeo Mucuripe de Mejor Cortometraje a “O Céu no Andar de Baixo”, de Leonardo Cata Preta;
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Dirección a Murilo Hauser (por “Meu Medo”);
  • Trofeo Mucuripe de Mejor Guión para Rodolfo Barreto (por “Com a Mosca Azul”, de Cesar Netto);
  • Trofeo Mucuripe de Mejor producción cearense: “Doce de Coco”, de Allan Deberton;
  • Premio de la Crítica: “O Céu no Andar de Baixo”, de Leonardo Cata Preta.

Los lunes en Fortaleza [Cine Ceará 2011]

Paseo en dunas

Paseo en dunas

Día un pelo intenso el de ayer lunes en Fortaleza.

Prácticamente comenzó con un paseo en Buggy por las inmensas dunas de Cumbuco, zona playera ubicada al norte de la ciudad, a unos 40 minutos en automóvil. Bueno, quizás “paseo” no sea la mejor palabra para describir la adrenalínica experiencia.

Antes de iniciar el recorrido, los conductores te preguntan qué tipo de paseo quieres: “¿com emoção o sem emoção?“. Escojas la opción que escojas, te aseguro que a mitad del viaje puede que estés deseando que el viaje acabe, aterrorizado ante la posibilidad de que aquel bicho se voltee y, rodando duna abajo, vaya soltando cuerpos de turistas como caramelos en desfile de carnaval.

Debo admitir que es la segunda vez que tomo este paseo y que lo repetiría cuantas veces pudiera. Y siempre pediría lo mismo: “com emoção“.

Fe em Deus y John Lenon, las dos jangadas

Fe em Deus y John Lenon, las dos jangadas

Mientras recorremos las dunas, no puedo dejar de pensar en It’s all true, de Orson Welles. Claro, las de Cumbuco no son las dunas que aparecen en la película. Pero también esas desaparecieron hace rato y, en el mismo lugar, hay una enorme favela.

Concluido el recorrido en Buggy, ya en la playa y con la película de Welles en la cabeza, aprovecho para inspeccionar de cerca un par de jangadas varadas en la orilla con sus velas recogidas, la Fe em Deus y la John Lenon. Y la verdad es que uno no puede sino admirar el coraje y el arrojo de Jacare y sus colegas al lanzarse en una travesía Fortaleza-Rio de Janeiro en una embarcación tan enclenque y sin instrumentos de navegación.

Anoche se proyectaron otras dos películas en competencia, Lengua Materna, de la argentina Liliana Paolinelli y Homens con Cheiro de Flor, del cearense Joe Pimentel, cineasta de la casa. La primera es una amable, tierna comedia sobre la relación entre madre e hija cuando la muchacha decide confesar su homosexualidad.

Liliana Paolinelli

Liliana Paolinelli

No obstante, su directora no encasilla su película como cine gay:

Quería mostrar los cambios que ocurren en una relación entre madre e hija a partir de una revelación de tal envergadura. Ese era mi punto de partida. Una especie de hipótesis: ¿qué pasaría si mi madre se enterara de cosas que tiene muy cerca, pero que no sabe ni se imagina?

Hubo sin embargo cierta confusión, pues al estrenarse en el marco de la promulgación de la Ley de Matrimonio entre sexos idénticos, fue percibida como una cinta de temática gay. Entonces, los gays echaron de menos las escenas de sexo duro usualmente asociadas al cine gay, mientras que el público heterosexual no se acercaron a las salas creyendo que no era una cinta para ellos.

La historia tiene algunos referentes reales.

Como una noticia que leí sobre un mesonero que botó de un restaurante a un par de mujeres que estaban consolándose en un baño.

Paolinelli incluyó el episodio como un gag en el film. Sin embargo, aquí en Fortaleza, el mejor chiste fue uno completamente inesperado, accidental. En cierto momento de la trama, el personaje de la madre mide disimuladamente el tamaño del pie de la pareja de su hija, con la idea de comprarle un par de zapatos de andar por casa y sorprenderla con el regalo. Ese gesto casi imperceptible fue celebrado con una multitudinaria, sonora e inexplicable carcajada por la audiencia.

Y es que en Brasil se usa un curioso término para referirse, despectivamente, a una lesbiana: sapatão (zapato grande, zapatón o zapatote).

Joe Pimentel

Joe Pimentel

Homens com Cheiro de Flor, de Joe Pimentel es un retrato de la cultura del pistolagem nordestino contemporáneo. Su trama está habitada por coroneles, matadores —pistoleros a sueldo— y femmes fatales contra un paisaje natural digno de cualquier western. La caatinga según Leone o Peckinpah. Dice Pimentel:

Buscaba hacer un film sobre la violencia pero que se apartara del tema del cangaço y la violencia de los grandes centros urbanos. Al mismo tiempo quería hacer un film con tema nordestino, contemporáneo, sobre un fenómeno local. Quería mostrar cómo se fabrica un pistolero y tratar de mostrar la configuración económica y social de ese universo. Acaso sea éste el primer film brasileño que se sumerge en ese mundo.

Quería una película con referencias cinematográficas pero que al mismo tiempo dialogara con el público. Un film de matinée, pero huyendo de la linealidad narrativa de ese tipo de película, recurriendo a flash backs.

Debido a constricciones del presupuesto, la película fue rodada en su totalidad con una cámara Canon 5D. Para António Luiz Mendes, director de fotografía de la cinta, emplear aquella cámara para rodar un film de esta naturaleza fue todo un reto.

António Luiz Mendes

António Luiz Mendes

El digital te deja muy poco margen de maniobra para trabajar el color. Por eso nos decantamos por una propuesta que se acerca a la total ausencia de color. No obstante, no tratamos en ningún momento de imitar el look del celuloide.

Homens con Cheiro de Flor fue literalmente ovacionada por la audiencia. Pero lo mismo ha sucedido con todas las películas regionales, tanto cortos como largos, que se han exhibido en el festival. Tal parece que el cearense está muy orgulloso de su cine.

Aury Porto y Simone Iliescu, protagonistas de Homnes com Cheiro de Flor

Aury Porto y Simone Iliescu, protagonistas de Homnes com Cheiro de Flor

Después de las proyecciones vino la fiesta. La noche de los lunes suele ser festiva en Fortaleza. Me dicen que es la noche en la que se rumbea en la ciudad. Pero después de una semana aquí, donde se ha rumbeado todas y cada una de las noches, uno no sabría decir si es que en Fortaleza la fiesta del fin de semana termina los lunes. O apenas comienza.

Todos tus muertos, incómoda matanza [Cine Ceará 2011]

Harold De Vasten, uno de los protagonistas de Todos tus muertos

Harold De Vasten, uno de los protagonistas de Todos tus muertos

Debo admitir que Todos tus muertos, del colombiano Carlos Moreno (Perro come perro) me tomó por sorpresa. No esperaba un tratamiento tan inusual de un tema que siempre se presta a la solemnidad.

Me explico. La masacre en una zona rural colombiana recibe un enfoque inesperadamente surrealista, con desconcertantes toques de humor negro. Piensen en un cruce entre La Muerte de un Burócrata, de Tomás Gutiérrez Alea y The Trouble with Harry, de Alfred Hitchcock.

Según Harold De Vasten, coprotagonista del film, la trama se basa en un hecho real.
http://www.dailymotion.com/video/xgo87p

Se supo que en los linderos de dos pueblos del interior aparecieron un montón de cuerpos. Los alcaldes de ambas poblaciones comenzaron a echarse la culpa uno al otro. Ninguno quería hacerse cargo del asunto. Pero la noticia fue callada por los medios. Nunca fue reseñada ni llegó a conocerse. Se escogió el tono de fábula, de farsa, para evitar el rechazo del público. Sin embargo, el director Carlos Moreno, decidió mantener una suerte de distanciamiento bretchiano.

En el centro de la trama está un humilde parcero cuya vida se ve trastocada por la aparición de los cuerpos en su sembradío de maíz.

Es día de elecciones y Salvador trabaja sus tierras indiferente al revuelo electoral, hasta que se encuentra con una macabra sorpresa: durante la madrugada, alguien ha arrojado varios cadáveres que se amontonan en medio de sus cultivos de maíz. Al denunciar los hechos tropezará con el silencio que los políticos quieren imponer por no destapar un escándalo en tan señalada fecha.

De Vasten cuenta que el film se realizó bajo duras condiciones de rodaje, siempre con luz natural para capturar el color real de los maizales y el paisaje del valle del Cauca. El esfuerzo valió la pena, pues Todos tus muertos ganaría el premio a la mejor fotografía en el festival de Sundance.

Asalto al cine (mexicano), de Iria Gómez Concheiro [Cine Ceará 2011]

Iria Gómez Concheiro asalta el cine mexicano

Iria Gómez Concheiro asalta el cine mexicano

Ya la cosa se me puso intensa. Comienzan a acumularse los borradores —sobre el excelente documental Os ultimos cangaceiros, de Wolney Oliveira, sobre Operación Peter Pan, de la veterana documentalista estadounidense Estela Bravo— a medio terminar en el área administrativa de la página, mientras corro de un lado a otro para asistir a las proyecciones de la competencia oficial, algunas películas de las muestras paralelas, los homenajes y para cumplir con los panas.

Ahora estoy en la conferencia de prensa de la cinta mexicana Asalto al cine de la joven realizadora Iria Gómez Concheiro y la colombiana Todos tus muertos de Carlos Moreno.

El primero es la ópera prima de su directora, el resultado de cerca de siete años de trabajo. La idea surgió de una noticia.

Soy coleccionadora de recortes de periódico. Una vez, encontré una noticia titulada “Asalto de película”. Fue el origen de la película. Me di cuenta que se trataba de una buena oportunidad para hablar de la falta de espacios para los jóvenes mexicanos. Toda una generación de muchachos sin salida, que incluso han sido catalogados un poco despectivamente como “ni-nis”: ni estudian ni trabajan.

Dice su sinopsis:

Asalto al cine cuenta la historia de cuatro adolescentes: Negus, Chale, Sapo y Chata. Son amigos desde niños, viven en una unidad habitacional de la colonia Guerrero, y su adolescencia transcurre entre la necesidad de ocupar su tiempo y no encontrar cómo. Así empiezan a jugar con la idea de asaltar un cine. Cada uno, en función de sus conflictos, encuentra motivaciones para llevarlo a cabo. La aventura los orilla a enfrentarse con sus vidas y pone en riesgo lo único que tienen: la amistad.

Gómez aprovechó el tiempo que demoró la producción en arrancar para trabajar con sus actores y desarrollar vínculos emocionales con sus personajes. Se trata de nuevos actores, algunos no profesionales, con lo que trabajó durante ocho meses casi nueve horas diarias. Mientras que por el otro lado, asumió el riesgo de asignarle papeles secundarios y de figurantes a los grandes nombres del cine mexicano.

Fue mi manera metafórica de “asaltar” al cine mexicano. Pero fue un riesgo. Me preocupaba que pudiera afectar la naturalidad y el realismo de la historia.

Para reforzar el vínculo emocional, directo, con la escena y sus personajes, decidió operar ella misma la página.

Como soy bajita, con unos amigos herreros del centro cultural en el que trabajo, desarrollamos una especie de arnés o estabilizador, que me permitía hacer cámara en mano y al mismo tiempo, variar la altura del encuadre. Lo malo es que le añadía cinco kilos de peso a la cámara. Toda la película está hecha en cámara en mano. No usamos trípode. Y en algún caso que no usamos la cámara en mano, usamos un Steadycam. También lo operé yo.

Para Gómez era ineludible contar su historia en el actual momento histórico mexicano.

Hay que preguntarse por qué el 80 por ciento de los cerca de 44 mil muertos de los últimos cuatro años son menores de 25 años.

La película no pretende dar respuestas, que no tengo. Sino hablar de un momento histórico desde la perspectiva íntima de la fragmentación familia. El joven que asalta no es victimario, es víctima y me parecía importante contar sus razones. Los jóvenes mexicano viven en el “no se puede” y busca “que se pueda” pero por medios equivocados, acaso yendo contra lo establecido.

En su próxima película, La vida pasa, buscará ampliar esa misma búsqueda al ámbito latinoamericano al tratar el tema de los “falsos positivos” colombianos: jóvenes asesinados que los cuerpos policiales hacen pasar por guerrilleros para cobrar recompensas.

Creo que Todos tus muertos, de Moreno, merece su propio artículo.

Pasaje al Paraíso, el HIV en los tiempos del Período Especial cubano [Cine Ceará 2011]

Héctor Medina, protagonista de Boleto al Paraíso

Héctor Medina, protagonista de Boleto al Paraíso

El derrumbe del Bloque Socialista a finales de los años 80 y principios de los 90, hundió a la Revolución Cubana en su más terrible crisis económica. En 1993, los alimentos escaseaban en la isla, había largos apagones programados y prácticamente no existía combustible. En medio de la oscuridad de la noche, por las lúgubres y silenciosas calles habaneras, la población se desplazaba en bicicletas chinas, unos pesados armatostes que el gobierno había repartido entre los cubanos.

La prostitución, erradicada desde los primeros tiempos de la revolución, no tardó en reaparecer y la isla revivió sus días de destino para el turismo sexual. Con la prostitución, y con los combatientes que regresaban de la guerra de Angola, apareció una enfermedad hasta entonces casi desconocida en Cuba: el HIV. La respuesta de las autoridades revolucionarias fue encerrar a los contagiados en un sanatorio que, si mal no recuerdo, se llamaba (o se llama) Villa Los Cocos.

Allí se atendía a los pacientes, se les educaba, se les suministraban los medicamentos requeridos. Pero sólo podían salir de allí con un acompañante. La idea del gobierno era evitar a toda costa la difusión de la enfermedad.

En medio de la terrible crisis económica floreció la idea de que Villa Los Cocos era una especie de resort, donde los contagiados podían ver televisión por cable, disfrutar las tres comidas y de atenciones de todo tipo. La reputación de paraíso, de oasis en medio del desierto del Período Especial, creció particularmente entre los frikis, una tribu urbana de jóvenes metaleros, contraculturales, desarraigados, provenientes de hogares desmembrados.

Un poco para escapar de la miseria y de lo que pensaban era una existencia sin futuro, muchos frikis decidieron contagiarse de manera voluntaria, buscando se recluidos en Villa Los Cocos. Creían así poder ver televisión por cable y disfrutar de las comodidades del centro asistencias algún tiempo, hasta tanto se descubriera la cura de la enfermedad. Algo que, creían, estaba a la vuelta de la esquina.

Los rumores de contagios voluntarios recorrían la ciudad. No existía ningún tipo de confirmación oficial, pero eran muy comentados y conocido entre los frikis. Yo mismo, que estudiaba cine en esa época en Cuba, creía que no eran más que leyendas urbanas. Incluso, aún después de ver Azúcar Amarga, de León Ichaso, que tocaba el tema.

Frikis, pasajeros al paraíso

Frikis, pasajeros al paraíso

Ahora, el realizador cubano Gerardo Chijona confirma que, de leyenda, nada. En Boleto al Paraíso cuenta la historia de Alejandro y sus amigos frikis, quienes en una Habana que se cae a pedazos, asisten a conciertos de metal clandestinos, se prostituyen para mantener el alcoholismo de sus padres, se defienden como pueden de los asaltos sexuales de propios y extraños y juegan con la idea de contagiarse para ser recluidos en Villa Los Cocos.

Cuba, 1993. Eunice es una adolescente que huye del acoso sexual de su padre. Alejandro es un joven rockero que roba una farmacia y parte con un par de amigos hacia La Habana. Sus destinos se cruzan en la carretera y, juntos, deciden partir en busca de un Paraíso que marcará el resto de sus vidas.

El guión, escrito por Francisco Gacía, Maikel Rodríguez y el mismo Chijona, es una adaptación del libro Confesiones de un Médico, de Jorge Pérez Ávila, un especialista que laboró muchos años en el centro y conoce las historias de primera mano.

En el encuentro con los medios presentes en el festival, el joven actor Héctor Medina, protagonista del film, destacó el carácter polémico de la cinta, heredera de las grandes películas cubanas críticas de la revolución y la sociedad.

Es una película acertada, que crea debate, que no es para nada didáctica. Muestra con fidelidad la vida de los frikis de los años 90. Y generó mucha discusión en la isla cuando se exhibió.

Bajo el volcán, Caracas-Mérida-Fortaleza, II [Cine Ceará 2011]

Fortaleza, Ceará, esta mañana

Fortaleza, Ceará esta mañana

Al final no resultó catastrófico como me lo esperaba.

El avión a São Paulo salió al filo de la medianoche, tal y como lo habían anunciado los empleados de la aerolínea. Eso sí, una hora después, señores, fasten your seatbelts, it’s going to be a bumpy night, como diría Margo Channing. Aquel bicho comenzó a sacudirse, bambolearse, traquetear, chirriar y gemir de lo lindo. La madre de las turbulencias durante casi todo el trayecto (o eso me lo pareció). Se cae. No se cae. Ahí vamos pa’bajo, madre de Cristo. Ahora pa’rriba. Menos mal. No sé si las turbulencias tenían que ver con la erupción del Puyehue. Y si tienen que ver, muy mal hecho de su parte.

En Guarulhos, el aeropuerto de São Paulo, también estaba agitada la cosa por culpa del volcán. Río, como Montevideo, estaban cerrados. Y las filas para el check-in eran interminables. Por un momento pensé que perdería la conexión. No fue así.

Casi 20 horas después de salir de casa, aterrizaba en Fortaleza, con la sensación de que había retrocedido en el tiempo y en el espacio y en realidad el avión había aterrizado en el viejo aeropuerto de Grano de Oro, en Maracaibo. El perfil, el horizonte, el skyline de ambas ciudades es curiosamente muy parecido. También el calor, la temperatura de la cerveza y el aire acondicionado. Además del viento, salitroso, arenoso, que barre ambas ciudades. Creo que ya lo escribí antes, la vez pasada.

Ya en el hotel, por las caras demacradas, las expresiones desencajadas de los recién llegados, supe que no fui el único en sufrir los rigores de los atrasos ocasionados por la erupción del volcán. Mientras que los organizadores hacían malabarismos para rescatar a los extraviados, a los perdidos. Definitivamente, corrí con suerte. Habría podido ser peor. Al menos, no estoy varado en alguna sala de algún aeropuerto de quién sabe donde. También pude haber perdido mis maletas. Corrijo: la aerolínea pudo haber perdido mis maletas, como le ha sucedido a un par de colegas argentinos.

En todo caso, alrededor de las 7:00 pm, en el teatro José de Alencar, una hermosa construcción modernista —sí, del mismo estilo y época del Lía Bermudez maracucho—, con balcones de barandas de hierro forjado y sillas Luis XV en vez de butacas (bueno, digo yo que eran sillas Luis XV, aunque en realidad no lo sé a ciencia cierta, pero ya saben a qué tipo de sillas me refiero), se iniciaba la vigésimo primera edición del Festival de Cine Ceará.

Coro de Coelce

Coro de Coelce

El evento lo abrió al presentación del coro de Coelce, la compañía eléctrica de Ceará y lo cerró la película El Coro, de Werner Schumann. En medio, fue homenajeada la actriz brasileña Giula Gam y los niños participantes del taller de animación de La Casa Amarilla, destinado a jóvenes de favelas, mostraron su trabajo y recibieron sus certificados.

Giulia Gam, agradecida por el homenaje

Giulia Gam, agradecida por el homenaje

Para cerrar la ceremonia y abrir la competencia oficial del festival, Schumann presentó su película, El Coro, una cinta existencial protagonizada por personajes en conflicto consigo mismos.

El coro es un drama que acompaña la vida de algunos personajes durante el ensayo de una orquesta sinfónica en el sur de Brasil. Con sutileza y poesía, la película hace un retrato de la sociedad curitibana, mostrando los conflicto existenciales de cada personaje y de cómo el arte los une en sus diferencias y de cierto modo los redime existencialmente.

Werner Schumann presenta El Coro

Werner Schumann presenta El Coro

Después del evento, la fiesta de rigor. Pero el cuerpo, castigado por los rigores del viaje, pedía clemencia.

Al regresar al hotel comenzaron a entrar los mensajes de nuestros informantes en Mérida. Uno de ellos, daba cuenta de los últimos pronósticos sobre los premios del festival. Ojo, sólo rumores sin confirmar, pronósticos:

  • Mejor director, Diego Rísquez
  • Mejor Película, El Rumor de las Piedras
  • Mejor Actor, Luigi Sciamanna
  • Mejor Actriz, Rossana Fernández
  • Mejor Montaje y Edición, Reverón

Me resulta extraño que El Chico que Miente no figure en la lista. No obstante, aún es temprano y esto sólo son versiones extraoficiales. Esperamos que nuestros informantes confirmen la lista. No se aparten de nuestra sintonía.

Los Últimos Cangaceiros, en colores [Cine Ceará 2011]

Moreno y Durvinha, los últimos cançeiros

Moreno y Durvinha, los últimos cançeiros

Puede que alguno de ustedes hayan tenido la misma reacción que yo al ver la fotografía de Moreno y Durvinha que encabeza estas páginas. Yo, prácticamente, quedé pasmado por el color de los últimos cangaceiros. Y es que hasta entonces, en mi memoria visual, todos los cangaceiros eran en blanco y negro. La imagen pertenece al documental del brasileño Wolney de Oliveira, Os Ultimos Cangaceiros.

Durvinha y Moreno ocultaron por más de medio siglo su verdadera identidad hasta de los propios hijos, que crecieron pensando que sus padres se llamaban Jovina Maria da Conceição y José Antonio Souto, nombres falsos sobre los cuales habían reconstruido sus vidas. Ellos formaron parte del grupo de cangaceiros de Lampião, el más famoso y controvertido líder del cangaceirismo. La verdad sólo fue revelada cuando Moreno, con 95 años, decidió compartir con los hijos el peso de los recuerdos y reencontrar parientes vivos, entre ellos su primer hijo.

Capa y sombrero, Antonio das Mortes, matador de Cangaceiros, de Deus y o Diabo na Terra do sol

Capa y sombrero, Antonio das Mortes, matador de Cangaceiros, de Deus y o Diabo na Terra do sol

El “Capitán” Virgulino Ferreira da Silva, Lampião, “rei do cangaço”, fue el más célebre de los cangaceiros que asolaron la caatinga nordestina de principios del siglo pasado. Una época y una región asombrosas, en la que los cangaceiros, demonizados por la prensa como bandoleros despiadados pero idolatrados por el pueblo como benefactores de los pobres, católicos a ultranza y aficionados al buen perfume, a la música y al buen vestir, convivían en eterno conflicto con “coroneles” latifundistas, milagreiros alucinados tipo Antônio Conselheiro, el tristemente célebre protagonista de La Guerra de Canudos (ver La Guerra del Fin del Mundo, de Mario Vargas Llosa), matadores de cangaceiros, sanguinarios y corruptos cuerpos policiales y poetas de cordel, como retratara con no menos alucinamiento Glauber Rocha en su opus magna, Deus e o Diabo na Terra do Sol.

El libanés Benjamin Abrahão, quien emulando a Grierson y a Flaherty, convivió durante meses en el inhóspito sertão con los cangaceiros de Lampião, recogiendo su cotidianidad y hazañas con una cámara Nizo Kiamo de cuerda, escribió con admiración:

Es una belleza ese bando de Lampião, su independencia de acción tiene la nobleza de los grandes guerreros. No son asalariados del crimen. Matar, para ellos, es una cuestión de honra, en esta tierra de injusticias

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….

Luego de estrenar su documental, en el clímax de la represión gubernamental contra el cangaço, Abrahão moría en misteriosas circunstancias de 42 puñaladas. Su documental sería incautado por la policía y gran parte se perdería para siempre por culpa de la humedad en algún archivo policial. Dos meses después del asesinato del documentalista, en una emboscada caerían Lampião, su compañera Maria Bonita y sus cangaceiros más cercanos. Sus cuerpos fueron decapitados y sus cabezas exhibidas en un altar de horrores a manera de escarmiento.

El suceso sería inmortalizado en una imagen que sintetiza todo el horror y la violencia de la época, conocida popularmente como Cabeças Cortadas:

Altar de Lampião: abajo en el centro, el famoso "rei do cangaço"; arriba, su mujer, María Bonita

Altar de Lampião: abajo en el centro, el famoso "rei do cangaço"; arriba, su mujer, María Bonita

De manera oficial, el cangaceirismo acabaría con la muerte de Corisco, cabra de confianza de Limpião emboscado por la policia, y el apresamiento de su mujer, Dadá, en 1940. Muchos cangaceiros, calladamente depusieron sus armas, abandonaron sus grupos y se internaron en la inmensidad del árido sertão. Unos pocos lograrían reconstruir sus vidas bajo nuevas identidades. Dadá, la mujer de Corisco, fallecería en 1994. A pesar de la insistencia de periodistas y estudiosos del fenómeno, nunca develó sus secretos, zajando toda discusión con una frase lapidaria:

A gente não cospe no prato de quem nos deu comida…

El cine se encargaría entonces de mantener viva la memoria del cangaceirismo. El film O Cangaceiro, de Lima Barreto, ganador del premio a la mejor película de aventuras en el Festival de Cannes de 1953, contribuiría a poner en el panorama cinematográfico internacional al cine brasileño.

Corisco (Othon Bastos), cangaceiro icónico de Deus e o Diabo na Terra do Sol

Corisco (Othon Bastos), cangaceiro icónico de Deus e o Diabo na Terra do Sol

Al mismo tiempo, cimentaría un particular género cinematográfico local: el Nordestern, suerte de western a la brasileña. No obstante, sería el cineasta bahiano Glauber Rocha el encargado de fijar en el inconsciente colectivo cinematográfico mundial la poderosa imagen en blanco y negro del cangaceiro Corisco, interpretado memorablemente por Othon Bastos, en Deus e o Diabo na Terra do Sol. Realizada con paupérrimos recursos —recuerden la particular filosofía cinematográfica del bahiano: “una cámara en la mano, una idea en la cabeza”—, el film se valió de las convenciones del nordestern para subvertir el subgénero y sentar las bases de la llamada La estética del hambre, uno de los fundamentos del Cinema Novo.

Los hoy casi centenarios Durvinha y Moreno, protagonistas del documental Os Ultimos Cagaceiros, son dos de los sobrevivientes —acaso los últimos— del legendario movimiento de insurrectos. El documental será exhibido en función especial en la próxima e inminente edición 2011 del Festival de Cine Ceará. Dios mediante, BlogaCine estará allí, en Fortaleza, Brasil, para contar las incidencias del evento como hace dos años, en vivo, en directo y en tiempo real, a través de nuestra página, nuestro Twitter y Facebook.

Mientras tanto, pueden revisar la página de festival, que se actualiza a diario con información fresca.

Lampião, se busca

Lampião, se busca

Postdata: Aunque estoy seguro de haber visto O Dragão da Maldade Contra o Santo Guerreiro (Antonio das Mortes), el siguiente acercamiento de Rocha al tema, no recuerdo ni uno solo de sus fotogramas en color. Puede que sea la fuerza de las imágenes de Deus e o Diabo…, o cabe la posibilidad de que igualmente la haya visto en blanco y negro: en Cuba, por cuestiones del bloqueo, muchas cintas extranjeras, en colores, solían exhibidas en copias en blanco y negro no autorizadas, realizadas apresuradamente en los días del festival de cine. De allí la extraña aclaratoria en muchos carteles de películas y marquesinas de cines cubanos, bajo el título: “Film cubano en colores”. Puede que haya visto O Dragão da Maldade en una de esas copias.

Bibliografia | Cangaço, O Nordestern no Cinema Brasileiro, de María do Rosário Caetano.

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