Programa Iberoamericano de Capacitación Cinematográfica

Del 08 al 12 de Abril en Mérida

Con apoyo del programa Ibermedia, Cinescope abrirá la convocatoria para ofrecer becas a jóvenes realizadores a partir del primero de enero de 2013. Las jornadas de formación tendrán lugar del 8 al 12 de abril del 2013 en Mérida – Venezuela

Cinescope, un programa de capacitación contínua para la atención de cineastas iberoamericanos en búsqueda de información sobre las condiciones del mercado del cine, los marcos legales y las oportunidades industriales en Iberoamérica, a fin de adquirir las habilidades para la promoción, distribución y difusión de obras de cine independiente.

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Albert Pyun, el cine basura 2.0 y la autodistribución

Albert Pyun, en acción

Albert Pyun, en acción

(Por: Juan José Espinoza Aguilar) Es poco probable que el nombre Albert Pyun le suene familiar al espectador promedio, es casi imposible que aparezca en alguna compilación de directores importantes de los últimos 20 años, y a no ser por la facilidad que proporciona el internet actualmente, sin poder “googlear” su nombre no sabríamos realmente quien es.

En cambio, para quienes hasta hace poco disfrutamos de pasar horas y horas metidos de cabeza en algún videoclub buscando alguna película en particular, el nombre de Albert Pyun es probable que signifique algo. Pues Pyun es artífice de muchas películas que los entendidos llegamos a conocer como “carne de videoclub”. Ustedes saben, esa cantidad de películas con nombres extravagantes que se amontonaban en cualquier videoclub respetable y que algunas veces pasaban décadas acumulando polvo pues nadie con un “verdadero sentido del gusto” iba a alquilar películas con títulos como: Nemesis 4, Kickboxer 4, Alien from L.A., Radiactive Dreams, etc. De hecho si algún cinéfilo “serio” alguna vez reconocía haber visto una de las “obras” de Pyun, casi siempre era el resultado de un accidente o sencillamente de una forma de matar el tiempo a falta de hacer algo mejor.

Road to Hell, otra de Pyun

Road to Hell, otra de Pyun

No es mi caso, tengo que aceptar que algunas de las películas de Pyun están en mi top 100, es más incluso soy de aquellos que, quizás tercamente, jura y perjura que el amigo tiene un estilo particular y que desde ese punto de vista idiosincrásico puede ser considerado como un “autor”. Es obvio que este escrito está parcializado, pero no es sobre la obra de Pyun o de su estilo que quería escribir, sino más bien de como el amigo está aprovechando su fama y la facilidad que proporcionan las herramientas de la web 2.0 para capitalizar ese cierto renombre que tiene.

Y en el caso de Pyun es interesante hacer notar que quizás son personas como el los que más resienten la desaparición de los videoclubs como forma de distribución de cine. Porque a una Warner Bros. o a una Twentieth Century Fox se les hace más fácil cruzar de plataforma, pero a un Pyun o a cualquier otro fulanito de tal la dificultad de adaptarse es en teoría mayor. Digo en teoría porque las herramientas actuales que permiten hacer promoción son infinitas.

Pyun elabora sobre lo que el considera uno de los principales problemas para el cineasta independiente y la promoción de las películas:

“Los cineastas tienden a abandonar su apoyo por la película terminada demasiado rápido, según yo lo veo. Luego de hacer una película estás agotado y lo más probable es que te sientas desmotivado y casi siempre quieres comenzar el próximo proyecto lo antes posible. Así que es natural que en lo concerniente a la distribución siempre hay fallas, deficiencias, etc. que se evidencian en que casi nunca sabemos nada de estas películas independientes”.

Albert Pyun, incansable

Albert Pyun, incansable

Con el advenimiento de las redes sociales, la capacidad de autopromoción se convirtió en una realidad más palpable y posible, y Pyun ha venido trabajando sobre esto desde hace casi 6 años. Al ser uno de los primeros realizadores en usar una cuenta de Myspace, Facebook, Twitter, etc. Incluso la capacidad de proyectarse en espacios del internet que hasta hace poco eran exclusivos de películas de estudio ahora es posible gracias a estas herramientas. Pyun concede entrevistas a casi todos los sites relacionados al cine con mayor tráfico en la red (Slashfilm, Joblo, Aint Cool News, etc.) y allí explica que prácticamente la forma en que ahora opera remite a los inicios del cine como tal:

“Es como cuando Samuel Goldwyn (MGM) y Carl Laemmle (Universal) iban de pueblo en pueblo vendiendo y mostrando sus películas. No es tan divertido o ‘artístico’ pero es lo que en última instancia le permite al cineasta continuar haciendo películas. Un fin que justifica los medios”

Fue con Infection (2005), su última película de estudio, por así decirlo, que Pyun se dio cuenta que el modelo de los estudios termina por machacar al cineasta independiente, y si tu meta es vivir de tu trabajo estás siempre en desventaja, siempre terminarás debiéndole a alguien. De acuerdo a Pyun todas las ganancias deberían ir en última instancia al cineasta:

“Los ingresos de una película tienen una larga vida. Por eso es que las librerías de los estudios son su piedra angular. Son sus principales activos. Una de mis películas (presupuesto: 300 mil dólares) produjo una ganancia de 600 mil luego de estar 9 años en el mercado de video casero, y eso es solamente en EEUU. Así que las películas tienen una vida larga. ¿Por qué solo los estudios disfrutan de estas ganancias cuando debería ir al cineasta?”

Pyun, de culto

Pyun, de culto

Según como yo lo veo a la larga no sólo estás ganando una independencia económica sino que eso repercutirá en tus límites como creador. Al ser dueño casi absoluto de la película tus decisiones creativas no estarán repartidas entre varios. Y eso es algo que, según yo tengo entendido, todos los cineastas buscan de una u otra forma.

El cineasta incluso termina teniendo la libertad de decidir como se verá la película (exhibición en salas, descargas electrónicas, DVD/Blu Ray, etc.) y en este caso en particular Pyun parece estar botando la casa por la ventana. Por ejemplo con su película Bulletface (2010), desde su página Pyun ofrece una infinidad de opciones para adquirir la mencionada cinta.

Pyun ha ido hasta el punto de mostrar todo el proceso de realización de una película en las redes sociales. Con su última película Tales of an Ancient Empire (2011) que es una secuela de su ópera prima, The Sword and the Sorcerer (1982), Pyun ha ido describiendo todo el trayecto desde la idea hasta la distribución, incluso ha ido hasta el punto de pedir la opinión de quienes frecuentan su blog y su página para decidir el montaje del trailer, el poster, etc. De esa manera involucrando a su potencial público en la realización de la película.

Este punto en particular me hizo recordar a Trent Reznor y la forma en que ha venido autopromocionando y distribuyendo el nuevo material de Nine Inch Nails luego de su definitivo divorcio de las disqueras. Un divorcio que curiosamente tiene razones similares a las que hace referencia Pyun, ¿por que el creador no disfruta igualmente de las ganancias de la obra creada?

Albert Pyun | Página Oficial | Blog | Facebook | Vimeo | Twitter

Bulletface | Trailer

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Harmony Korine se suma a Cinema Reloaded, interesante experimento del Rotterdam Film Festival

Harmony Korine

Harmony Korine

Aquí en BlogaCine hemos hablado con anterioridad de experiencias cinematográficas de crowd sourcing y crowd funding: A Swarm of Angels y Star Wreck, dos experimentos realizados y financiados en masa, por usuarios de todo el mundo a través de la red. También reseñamos la existencia de redes sociales dedicadas al desarrollo y financiamiento de proyectos. A saber, PopTent, IndieGoGo y, más recientemente, Kick Starter.

Sin embargo, habíamos pasado por alto una de las experiencias más interesantes: Cinema Reloaded. Creado por el Festival de Rotterdam, se trata de un ambicioso experimento de realización cinematográfica en la era digital. El proyecto, lanzado en diciembre pasado, tiene como principal objetivo permitir la interacción directa entre cineastas y su público, para distribuir y financiar sus proyectos en línea, bajo una modalidad que combina el crowd sourcing y crowd funding.

Como en los casos de IndieGoGo o Poptent, básicamente se trata de buscar financiamiento a través de los amantes del cine de todo el mundo, a través de un proceso coordinado y ejecutado vía web. Los usuarios colaboran invirtiendo en los proyectos pequeñas cantidades, comprando monedas de 5 euros. De esto modo, se convierten en coproductores del proyecto (sólo hay que invertir 5 monedas —25 euros— para que tu nombre aparezca en los créditos del film), lo que les permite interactuar directamente con el realizador, asistir al estreno de la película vía web (en video por demanda) o asistir al estreno en la próxima edición del próximo Festival de Rotterdam.

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Cinema Reloaded también vendrá acompañado de un año de discusiones y debates sobre las cuestiones y problemas suscitados por la experiencia, tanto en el festival como en línea. De paso, los realizadores bloguearán sobre la experiencia.

Hasta ahora, hay tres participantes: el argentino Alexis Dos Santos, con su proyecto Random Strangers; Ho Yuhang, de Malasia, cuyo proyecto no tiene título aún y el estadounidense Harmony Korine. Sí, el mismo de Julien Donkey-Boy, Gummo y Mister Loney. Korine se sumó apenas esta semana y ha escrito un primer post de antología:

Me gusta el cine me hace sentir muy bien. como cuando a veces como chocolate y gotea por mis mejillas y me recuerda la primera vez que le toqué los pezones a una niñas. su nombre era looloo y apestaba a palomitas de maíz. looloo trabajaba en un cine y a finales de los años 80 me dio una buena paja, de las de verdad, mientras yo veía la película goodfellas…

Así, todo en minúsculas. Para no perdérselo.

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Los tres realizadores deberán juntar entre 15 mil y 30 mil euros para arrancar con el rodaje de sus proyectos. Las películas deberán estar listas a principios del año que viene, para su estreno en el festival de Rotterdam.

Vía | IndieWire

Cine latinoamericano: problemas comunes, soluciones similares

A Mulher Invisível, póster

A Mulher Invisível, póster

Yo sospechaba que nuestros problemas (los del cine venezolano en Venezuela, quiero decir) serían parecidos a los de cine mexicano (en México) o el cine brasileño, en Brasil. Lo que nunca me imaginé es que fuesen tan parecidos.

Después de conversar con varios directores, productores y guionistas en el festival iberoamericano de cine de Fortaleza, me doy cuenta de que las cinematografías nacionales atraviesan problemas similares en toda Latinoamérica. aunque acaso, Argentina sea una excepción. También las soluciones resultan similares.

A continuación, algunas notas sueltas sobre el asunto:

  • Mercado no es gente: México tiene alrededor de 100 millones de habitantes. Brasil tiene el doble. No obstante, durante el festival escuché decir, en más de una ocasión, que ni en México hay mercado para el cine mexicano, ni en Brasil para el suyo.
  • A la gente no le gusta su cine: o, al menos, cómo es representada en las pantallas por los cineastas nacionales. La vieja queja del cine de putas, policías y malandros, en el que sólo se dicen palabrotas, se repite con las variantes de argot respectivas en varios países, según me contaron algunos realizadores.
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