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Hermano Pelicula Venezolana de Marcel Rasquin

Triunfo de Hermano en Moscú, espaldarazo para el cine venezolano de relevo [más teaser]

Hermano Pelicula Venezolana de Marcel Rasquin

Hermano se estrena el próximo 2 de julio (Venezuela, 2010)

Hace poco, en México, un importante crítico argentino me recordaba un viejo chiste sobre nuestro cine, que yo no escuchaba desde mis días de escuela:

Hay cine bueno, cine malo y cine venezolano.

Agregaba el crítico que el último cine venezolano que había visto le reforzaba su imagen de “un cine autista, que no dialogaba con las audiencias, mucho menos las internacionales, y que se agotaba en una suerte de tropicalismo”.

Creo que el triunfo de Hermano en el festival de Moscú podría comenzar a cambiar esa percepción y por fin volver obsoleto aquel viejo chiste. No obstante, tengo la impresión de que aún no se aprecia en su justa dimensión la trascendencia que tiene para nuestro cine lo que sucedió el pasado sábado en el más importante festival de Rusia. Quizás porque la noticia llegó en un fin de semana de octavos de final.

Son pocas las películas que, en la historia del cine venezolano, han logrado distinciones de tal envergadura en festivales internacionales: Araya, de Margot Benacerraf, que compartiera el Premio de la Crítica en Cannes con Hiroshima, Mon Amour de Alain Resnais, en 1959; y Oriana, de Fina Torres, ganadora de la Cámara de Oro, en el mismo festival de Cannes en 1985.

Ha habido otros premios en festivales internacionales clase A pero para categorías diferentes a la de mejor película. La Balandra Isabel llegó esta tarde (Carlos Hugo Christensen) ganó en 1951 el premio a la mejor fotografía en Cannes. O Sicario, de José Ramón Novoa, que ganó los premios al mejor director y a la mejor actriz secundaria en el Festival de Tokio en 1985.

Pero ¿por qué son importantes para el cine venezolano los premios de Hermano en Moscú?

Sin riesgo a exagerar, puede decirse que son importantes porque constituyen un primer paso en pos de la internacionalización de nuestro cine. Aunque salvando las distancias entre la Berlinale y Moscú (que no son tan grades, dicho sea de paso); el triunfo de Hermano en la capital rusa revista la misma importancia para nuestro cine que la que tuvo para el cine peruano; el triunfo de La Teta Asustada (Claudia Llosa) en Berlín. Puede que aquí en adelante y en los próximos cinco años, quizás no haya festival internacional que no quiera incluir al menos una cinta venezolana en su selección.

Y, como en el caso de La Teta Asustada, los tres premios en Moscú, hacen de Hermano nuestra mejor apuesta para el premio Oscar del próximo año. A menos, claro está, que otra cinta nacional arrase de esa manera en algún otro festival internacional clase A. De las estrenadas este año, tan sólo Des-Autorizados, de Elia K. Schneider podría plantearle algún tipo de competencia, habida cuenta de su participación en el festival de Shangai, también clase A. No obstante, la postulación al Oscar por Venezuela de la cinta de Schneider luce improbable después de que su participación en el evento no arrojara resultados.

Lo cierto es que comienza a notarse el cambio generacional en nuestro cine. En los últimos años, la emergencia de una nueva generación ha conducido nuestra cinematografía hacia territorios temáticos y dramáticos no explorados. Las audiencias han respondido de forma activa y crítica. La producción se ha hecho constante y diversa, son raros los cineastas que antes tardaban cinco, siete y hasta diez años en rodar y terminar sus películas. Nuestro cine comienza a profesionalizarse. Esperemos que también sea el principio del fin de las nociones que manejaba aquel crítico de cine argentino.

El próximo 2 de julio, Hermano se enfrentará a las audiencias venezolanas. El hecho de que su trama gire en torno al fútbol y la coincidencia del Mundial, más los premios, parecen augurarle una buena corrida en las taquillas nacionales.

Hermano | Teaser “La Canchita”

Marcel Rasquin Premio en Moscu

Hermano, ópera prima del venezolano Marcel Rasquin, triunfa en Festival de Moscú

Marcel Rasquin Premio en Moscu

Marcel Rasquin alza su premio en Moscú

Son tres los premios que la historia de dos hermanos enfrentados por el fútbol y una tragedia ha recibido en el prestigioso festival, uno de los pocos festivales clase A en el mundo: el San Jorge de Oro a la mejor película, el premio de los críticos rusos y el premio del público. Así puede leerse en la página del filme en Facebook:

Con gran orgullo queremos informar a todos ustedes que HERMANO acaba de ganar en Moscú, Rusia, el codiciado galardón a la MEJOR PELICULA (San Jorge de Oro) en la competencia oficial del 32 Festival Internacional de Cine de Moscú. No solo eso, también resultó ganadora del PREMIO DE LOS CRITICOS RUSOS y el PREMIO DEL PUBLICO. TRIPLE CORONA!!!

Según una nota publicada por Noticias 24, Rasquin recibió el premio de manos del realizador francés Luc Besson, presidente del jurado:

Rasquin recibió la preciada estatuilla de manos del gran cineasta francés Luc Besson, presidente del jurado de esta edición del FICM, por cuyo máximo galardón competían 16 películas, entre ellas la española “A la deriva”, de Ventura Pons, y cintas de países como Suecia, República Checa, Serbia, Alemania, Rusia, Turquía y Francia.

La cinta narra la vida de dos hermanos a quienes se les presenta una oportunidad única de escapar de su realidad social cuando un cazatalentos los invita a unas pruebas en el Caracas Fútbol Club, pero una tragedia les obligará a elegir entre la unión de la familia, el sabor de la venganza o el sueño de sus vidas.

Todo esto ocurre justo apenas a una semana del estreno de la cinta en las salas de cine de Venezuela, el próximo 2 de julio, en pleno campeonato Mundial de Fútbol. Se trata de un triunfo importante para el cine venezolano, que se encuentra en pleno proceso de transformación gracias a la emergencia de una generación de relevo de cineastas con nuevas propuestas, nuevos temas y que sienten la verdadera necesidad de dialogar con el público.

¡Enhorabuena al equipo de Hermano!

Andrei Tarkovsky Polaroids

Andréi Tarkovsky, polaroids

Andrei Tarkovsky Polaroids

Las instantáneas de Tarkovsky tienen el mismo poder visual de sus películas

Al gran realizador ruso Andréi Tarkovsky le bastaron tan sólo siete películas perfectas para pasar a la historia del cine mundial, antes de que un cáncer se lo llevara de forma prematura.

Su cine se caracterizaba por una particular iconografía ortodoxa con raíces profundamente arraigadas el alma rusa. Con largos, también perfectos planos secuencia, abandonaba el paisaje físico para adentrarse en un paisaje espiritual no menos desolador, no menos nostálgico, no menos poético. Solía decir Tarkovsky que la cámara era la mejor herramienta para fotografiar la interioridad de un personaje y que el tiempo era la materia prima del arte cinematográfico.

En los últimos años de su vida, el maestro comenzó a llevar consigo una cámara de fotografías instantáneas y a registrarlo todo con ella. El resultado son unas sorprendentes imágenes que parecen fotogramas extraídos de sus películas. Las fotos fueron recogidas en un libro por su hijo Andréi, el fotógrafo Giovanni Chiaramonte y el gran guionista Tonino Guerra. Instant Light, Tarkovsky, Polaroids se titula. Las instantáneas también pueden verse en línea, publicadas en la página rusa СВЕТОПИСЬ.

Adicionalmente, hay un par de películas de Tarkovsky disponibles en la red: Andre Rubliev [primera, segunda parte] y el extraordinario filme de ciencia ficción distópica, Stalker.

Vía | @juniper_girl

Tarkovsky y los críticos

Debo confesar que las explicaciones e interpretaciones de los críticos profesionales me suelen decepcionar aun en aquellos casos en que alaban mis películas. Por lo menos he tenido muchas veces la impresión de que ante mis películas esos críticos se muestran indiferentes o no hayan qué decir. Que cambian la inmediatez de su experiencia viva por los estereotipos de las ideas y definiciones usuales entre colegas“. Andréi Tarkovsky, explicando algunas de las razones que le hicieron escribir Esculpir en el tiempo.

La isla de Sokurov

Sukorov

El nombre de Alexander Sokurov, aunque conocido por muchos cinéfilos, se hizo universal tres años atrás cuando estrenó ese tour de force llamado Russkiy kovcheg (Russian Ark), un filme cuya asombrosa puesta en escena superó con creces los riesgos que Alfred Hitchcock corrió en La Soga y los que Miklós Jancsó, el genio del plano-secuencia, asumió en casi toda su obra. Russian Ark está rodada en su sólo plano continuo —sin cortes— de 96 minutos y su trama recorre tres siglos de la historia rusa.
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