Cuando lo digital visita la piel, Fleurs du mal de David Dusa, Francia, 2010 [BAFICI 2011]

Fleurs du Mal

Fleurs du Mal

Tenia de to’, no tengo na’, todo por una computadorá. Estoy enganchá, igual que tu, todo por esa vaina, maldito faisbú…

Rita Indiana y sus misterios.

(Por: Patricia Kaiser) A veces viajamos huyendo de nuestro país, sus problemas y su gente. A veces viajamos, y por cosas de la vida, nos enamoramos. Amores que sabemos, tendrán un fin, que quizá jamás se repetirán, pero que siempre extrañaremos. Porque en algún momento del viaje, hay que volver. Siempre hay que volver. Anahita es una joven iraní, que parece estar en París escapando de las represivas manifestaciones que en 2009 se dieron en Irán. Gecko es un joven que practica un extraño baile por las calles de su ciudad, y que gana algo de plata como botones del hotel, donde en cuestión, se hospeda Anahita.

Ambos comparten la compulsión por las redes sociales, y es a partir de éstas, que se comunican, se encuentran, y pasan de lo digital a lo físico.

Pero tu país, el terruño, la saudade te persiguen. Y es así como Anahita, con su Mac a cuestas, pasa horas tras horas, viendo en youtube las manifestaciones y se preocupa por la vida de sus seres queridos. Entonces, dos historias corren paralelas. Mientras el amor entre nuestros protagonistas crece, y pasan de amantes a pareja estable; la violencia en Irán pasa de simple contención de manifestantes, a agresiones físicas con terribles consecuencias.

Entre el amor de Gecko y Anahita, se interpone la virtualidad de la violencia de un país. Un país al que ella, pareciera no amar, pues “Miento para poder vivir una vida allá”, un país, en el que como extranjera traiciona. No usa el velo, bebe, rumbea…. Y tiene sexo con un extraño.

Una se pregunta a mitad del relato, cuáles son las flores del mal. ¿El amor de una pasajera en trance, o el Skype, el Facebook, Youtube, etc; que se te meten en el cuerpo y en la cama? ¿Acaso, para que Anahita tuviera las fuerzas para regresar a un lugar que nunca abandonó, era necesario matarla simbólicamente como lo hace Gecko? ¿Cuál es la frontera en que lo virtual se vuelve físico, y lo físico virtual?

Fleurs du mal es un filme que no sólo trata del amor, sino de la historia de un país, Irán en este caso, y de cómo ahora vivimos la historia mediatizada. Algo que desde hace tiempo ya Baudrillard y compañía nos venían advirtiendo. Si los adjetivos se permiten, esta es una peli, pasada de postmoderna.

¿Porque luego de la postmodernidad, que nos queda?

El amor y la soledad.

Y también la compu.

La vida sublime de Daniel Villamediana, Soy Víctor y quisiera ser Erice [BAFICI 2011]

(Por Patricia Kaiser desde Buenos Aires)

Afiche de La Vida Sublime de Daniel Villamediana

Vuelvo al Sur, como se vuelve siempre al amor…..

Fernando Solanas / Astor Piazzola

I.- Castilla

Soy Víctor, y quisiera ser Erice, y desde el verde de las plantaciones castellanas busco respuestas a unas fotografías de mi pasado, cuya historia quiero certificar y hacer mía. Paseo por los campos, interrogo posibles colaboradores que aporten a este vacío de una historia con rostro y nombre, pero sin certeza, la respuesta necesaria. La única pista que poseo, es una sobreviviente de mi pasado, abuela para más.

Deambulo por las praderas de este norte del sur, dejando que sus paisajes y silencios, me marquen brújula en un camino predestinado, cuyo final es esa respuesta que acierte a todas mis preguntas.

Verde que te quiero verde, miradas y pisadas de una tierra, que abre un mapa de ruta que no puedo rechazar. Cuando el verde de las tierras que me rodean se imponen, es necesario moverse, con lentitud, pero con aplomo. Debo avanzar al segundo paso de mi búsqueda, o la ficción de un pasado, me atrapará.

La vida sublime de Daniel Villamediana

II.- Sevilla

Llego al centro del mundo, de donde partieron y llegaron barcos cargados de mercaderías, gente y creencias. Azul del río y del mar, que todo se lleva y que todo devuelve. Con menos nostalgia, pero más retos, recorro las calles de un poblado, que alberga, como Alejandría, todos los mundos que existieron, pero también los posibles. Calle tras calle, llenas de silencios, encuentro un norte que me llevará más al sur. Al sur…

El pasado es el Sur.. Y al Sur siempre se vuelve, como se vuelve siempre al amor… Me llamo Víctor, y quisiera ser Erice, pero estoy ya más cerca, de transformarme en Estrella, pues recorro las pisadas, que ella no pudo nunca dar.

La vida sublime de Daniel Villamediana

III.- Cádiz

Blanco, cómo la página de mi sur que estoy escribiendo. Ha llegado el momento, de transformar en certezas, todo el mito que Sur encierra. Y darle al mito, el lugar en la pared, que toda altura de un mito merece. Dejo de ser un hombre contemplativo, y asumo todos los retos, que un relato del pasado trae consigo para hacerse presente.
Al final, para que la vida sea sublime, hay que correr riesgos.

Hay uno que se puede tomar, que ya ha sido tomado y que lo podemos compartir: La vida sublime de Villamediana.

A continuación pueden ver el trailer de la película:
Imagen de previsualización de YouTube

Patricio Guzmán en TCBA: El documental es como el jazz, un arte de improvisación [BAFICI 2011]

Patricio Guzmán

(Por Patricia Kaiser desde Buenos Aires) En el marco del TCBA (Talent Campus del Bafici), se presentó una clase magistral con Patricio Guzmán, titulada “Documentos de Cine”. Como era de esperarse, la charla versó sobre el documental. Lo primero que abordó el cineasta fue la estructura. Partiendo de que Guzmán utiliza la estructura clásica de tres actos, se centró más bien en cómo es que se le da forma, a ese material desordenado y caótico que se llama realidad. Para sorpresa de muchos puristas, todo comienza con un guión. Sí, un guión de documental, que el chileno bautizó como Guión Imaginario. Y que no es más que el desarrollo de la idea, atravesada por una historia, incluyendo el dispositivo dramático que mejor se adapte para contar dicha historia, y mucha imaginación nacida de la investigación del tema.

Luego ese guión se abandona cuando se llega al rodaje, “que es que un viaje, una excursión”, se redescubre el mundo y se localiza el “átomo dramático”. Este átomo es el mínimo sintagma de realidad, a partir del cual el realizador armará sus frases y por último su poética visión sobre esa realidad. Porque está claro para Guzmán, que la discusión objetividad/subjetividad, no sólo está superada, sino que no es productiva. El documentalista asume su postura ante la realidad que retrata. Algo obvio en toda la producción del director chileno.

No faltaron las preguntas de los escuchas a propósito de la ética (respeto por la persona entrevistada), la responsabilidad del documentalista (a lo que Guzmán respondió “La máxima responsabilidad de un artista es ser creativo”), el impacto de las nuevas tecnologías (Más ventajas que desventajas, pero éstas las tiene), y claro está; comentarios de Guzmán a propósito de su último filme, presente en el Bafici, La Nostalgia de la Luz.

Un encuentro marcado no sólo por la sapiencia del realizador, sino también por un carisma y una claridad en el oficio, que en tiempos como este, uno no debe desperdiciar.

Música Campesina de Alberto Fuguet, Música para el desarraigo [BAFICI 2011]

Música Campesina de Alberto Fuguet


Durante los próximos días estaremos publicando algunas reseñas y críticas de películas que nuestra amiga Patricia Kaiser nos está haciendo llegar desde el Bafici.

(Por Patricia Kaiser desde Buenos Aires) Hay muchas razones para largarse de su país. Y el amor puede ser una de ellas. ¿Pero hay tantas razones como para no volver? Encontrarse a uno mismo, puede ser una de ellas. Alejandro Tazo, como el té, está buscando la respuesta a esa pregunta.

Llegado a Estados Unidos por amor, al ser abandonado por una novia gringa, con la que vivió la típica luna de miel de una extranjera liada con un ciudadano chileno; Tazo decide instalarse en Nashville, para probar suerte y vivir la típica aventura de un extranjero descubriendo el mundo. Realmente Tazo, no tiene ni la menor idea de su itinerario ni de su futuro. Y sólo está claro en que está despechado por su novia, y en que no quiere volver a su país de origen, en el estado emocional en que se encuentra.

¿Pero qué hacer en Nashville? Al principio busca hospedajes baratos. Luego intenta conseguir trabajo, desde limpia baños en un hotel, pasando por plomero de segunda, hasta de vendedor en una tienda de música. Una de sus pasiones. La ciudad no se la pone fácil, entonces decide recorrer sus espacios, buscando respuestas a las mil preguntas que le rondan la cabeza. Y para ello usa su mayor talento: su encanto.

Música Campesina de Alberto Fuguet

La película tiene, de manera bastante extraña, la estructura de una road movie, podrías permitirnos el término de road city. Deambula por sus espacios, por sus bares, por su gente. Intenta mimetizarse con esa cultura que le es ajena, y a la que por momentos, odia o ama. Por lo que como todo filme de viajes, más que transformarse el entorno, que en este caso es siempre la misma ciudad; quien se transforma es el viajero.

Quiere ser aceptado por la sociedad, pero no le gusta esa sociedad. Transforma su cuerpo, su vestimenta, pero esta más bien lo delata, como la patética figura de alguien que busca desesperadamente aceptación (o quizá pasar desapercibido). Domina parcamente el inglés y se forza y estudia por mejorarlo; pero su cerebro está cansado y sólo le pide volver a su español natal. Realmente Tazo, está entre dos aguas. Simplemente sufre de desarraigo.

Un desarraigo que Fuguet nos muestra, en un par de excelentes monólogos que sostiene con una camarera y con los compañeros que le alquilan el sofá de la casa; y en los argos silencios y acciones que emprende Tazo en su viaje. Es por cómo se mueve Tazo en la ciudad, o en los lugares donde habita, que se nota la añoranza que Tazo tiene, quizá no por su vida pasada, sino por una vida que aún no ha descubierto cuál es.

Música Campesina de Alberto Fuguet


Los primeros 15 minutos de la peli, dan una excelente cuenta de ello. Sin diálogos, centrado en Tazo y las decisiones que toma, los gestos que nos muestra, la necesidad de transformar su primera morada en un hogar (como ordena sus artículos de aseo personal en el baño, es revelador). También da cuenta de la intención del director, la puesta en escena plateada. Largos planos, algunos de más de 3 minutos, largos silencios, y la poca movilidad de la cámara (pues realmente Tazo no se mueve hacia ningún lugar); nos dicen muchos más, que las (pocas) palabras que el prota y los personajes pasajeros con los que se topa.

Al final, Tazo descubre que su país, lo ha llevado consigo siempre, y en un bar de “Ven con tu guitarra y canta”, se declara chileno, y toca una canción de su país, en español, con la que define toda su vida, y también su meta. Como era de esperarse, las calles de Nashville lo esperan para otra noche de ronda.

Hay que celebrar en este filme, la excelente actuación de Pablo Cerda en el papel de Tazo. El hombre se tira la película al hombro, y la sostiene. También, como es obvio por el título escogido, la banda sonora y el diseño de audio, son excelentes. El tema principal, que cierra los créditos, es una melodía que no me será fácil olvidar.

Ficha Técnica:
Guión y Dirección: Alberto Fuguet; Fotografía: Ashley Zeigler; Edición: Sebastián Arraigada; Producción: Alberto Fuguet, Ted Fishcher, Sarah Childress, Mauricio Varela. Reparto: Pablo Cerda, James Cathcart, Cole Kinnear, Ezra Fitz, Karen Davidovich Whitehouse. 110 min. (Chile/EEUU, 2011)

Filmografía del director:
Velódromo (2010), 2 horas (2009, cortometraje), Se arrienda (2005) Las hormigas asesinas (2004, cortometraje).

A continuación pueden ver el trailer: