The Killers, Hemingway según Tarkovsky

Andrei Tarkovsky, tiempo y cine

Andrei Tarkovsky, tiempo y cine

Hace un par de días, escribí en mi perfil de Facebook, lo siguiente:

Hacer cine no consiste sólo en filmar una película tras otra. Ejercitar el músculo, vale. Pero sin una labor de reflexión y autocrítica que sustente ese ejercicio, el resultado siempre será insustancial. Por eso hay cineastas con medio centenar de películas rodadas, pero que suman una obra irrelevante.

Y hay otros, como Andrei Tarkovsky, a los que le bastaron apenas siete películas para ganarse un lugar en la historia del cine. Tarkovsky, además de películas, nos legó una sólida obra de reflexión sobre el arte cinematográfico.

Lo escribí después de leer un comentario en la red que aconsejaba filmar y filmar y filmar, sin detenerse a pensar. El autor del consejo equiparaba “pensar” a “dudar”. Pero aún y así, sin un mínimo de duda inicial no existe creación posible.

Esta mañana me he puesto a buscar en Youtube aquella entrevista en la que Tarkovsky reflexiona sobre su obra y el arte cinematográfico en general. Pero en vez de la entrevista, me he encontrado con su curiosa adaptación del que muchos reconocen como el cuento más perfecto jamás escrito: The Killers, del estadounidense Ernest Hemingway.

The Killers, de Andrey Tarkovsky (Primera parte)

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(Los subtítulos en español se activan en el botón de CC)

The Killers, de Andrey Tarkovsky (Segunda parte)

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En este primer trabajo cinematográfico de Tarkovsky, que dada de 1956, ya se perciben los rasgos estilísticos, las preocupaciones estéticas y filosóficas que marcarán y definirán su futura, breve y genial carrera.

Puede que no exista un director más idóneo que el ruso para adaptar el relato del escritor estadounidense.

Las 47 títulos alternativos de Vértigo

Alfred Hitchcock

Alfred Hitchcock

En List of Note, un blog al que me he hecho irremediablemente adicto, encuentro la lista de 47 títulos que Paramount le propuso a Alfred Hitchcock como alternativa a Vértigo (al parecer, el estudio detestaba el título de la que sería una de las obras maestras del realizador).

Como resulta obvio, el viejo Hitch se mantuvo en sus trece, los rechazó a todos y a cada uno y terminó saliéndose con la suya.

    Afraid to Love
    Alone in the Dark
    The Apparition
    Behind the Mask
    Carlotta
    Checkmate
    Conscience
    Cry from the Rooftop
    The Dark Tower
    Deceit
    Deceitful
    Deception
    Don’t Leave Me
    Dream Without Ending
    The Face Variations
    Footsteps
    For the Last Time
    The Hidden life
    In the Shadows
    The Investigator
    A Life Is Forever
    The Lure
    Malice
    The Mask and the Face
    The Mask Illusion
    My Madeleine
    A Matter of Fact
    Never Leave Me
    Night Shade
    Nothing Is Forever
    Past, Present and Future
    The Phantom
    The Second Chance
    The Shadow
    Shadow and Substance
    Shadow on the Stairs
    Shock
    Steps on the Stairs
    Terror
    To Live Again
    Tonight Is Ours
    Too Late My Love
    Two Kinds of Women
    The Unknown
    Wanted
    Without A Trace
    The Witness

Acerca del cineasta don nadie…

Fotograma de Citizen Kane

Fotograma de Citizen Kane

Vía Filmmaker Magazine, aterrizo en un brillante post de Christopher Boghosian que desmonta el cuento de hadas del cineasta exitoso, multipremiado y taquillero.

Soy un cineasta don nadie: no tengo un nombre reconocible, ni una película reconocible. En esencia, a la mayoría del mundo no le importan nada mis películas ni yo. Esto suena patético, lo sé, pero llegar a enfrentarse con esta realidad, realmente me ha liberado y proporcionado una perspectiva valiosa sobre mi trabajo y mi carrera (…)

(…) El panadero hornea, el arquitecto diseña y cineasta debe continuamente hacer películas. ¿Qué panadero hornea una hogaza de pan y pide miles de dólares para abrir una panadería? ¿Qué arquitecto diseña una casa y espera contar con miles de fans en Facebook? Ninguno. Es ridículo. Como cineasta don nadie, me he dado cuenta de que tengo que ganar mi derecho a pedirle a la gente su tiempo y dinero. Y la manera de hacerlo hacer películas de forma constante, claro-y simple.

De hecho, incluso el deseo de hacer una gran película se debe ganar. Un panadero experto que ha estudiado y trabajado durante años se burla de un novato tratando de desarrollar una gran hogaza de pan. Se necesitan años de ensayo y error, sangre, sudor y lágrimas para cocer el pan grande. ¿Por qué es que en el cine debe ser de otra forma? ¿Por qué muchos cineastas principiantes se esfuerzan por hacer una gran película? Es presuntuoso y una falta de respeto hacia el arte y el oficio de hacer cine.

Le he estado dando vueltas a este asunto desde que lo leí este fin de semana. ¿Habría realizado Orson Welles su opus magna, opera prima, Citizen Kane, de haber pensado así? ¿O es que los grandes artistas debe ser presuntuosos —y ciertamente, Welles, lo era, de sobra—, con una disposición de faltarle el respeto al arte y al oficio de hacer cine —como, nuevamente, sucedía en el caso de Welles?

No es menos cierto que Welles ya tenía un nombre reconocido en el teatro y la radio cuando desembarcó en Hollywood, de modo que, en su caso, el ejemplo de Boghosian no aplica. El genio de Welles, por otra parte, no es un genio demasiado frecuente en el cine. Pero… ¿Resulta aconsejable seguir ese razonamiento cuando uno no es un genio?