Feliz cumpleaños, maestro Ray Harryhausen

Ray Harryhausen

El maestro Ray Harryhausen

Hoy cumple 90 años Ray Harryhausen.

¿Qué quién es?

Pues nada menos y nada más que el más extraordinario creador de efectos especiales y criaturas mitológicas de la historia del cine. Sí, todos hemos visto alguna vez en la vida al menos una de sus más famosas películas. O, en todo caso, alguna película que se inspire en su obra.

En The Guardian, a propósito del homenaje que le rindieran el fin de semana pasado en la entrega de los BAFTA, Phelim O’Neill se pregunta qué clase de mundo sería éste de no haber nacido Harryhausen:

Después de eso, era imposible no tener en cuenta lo diferente que sería el cine sin una figura tan inspiradora.

…No tendríamos Guerra de las Galaxias, ni Terminator, no Toy Story ni Laberinto del Fauno, tampoco Eduardo Manostijeras, ni Tiburón, ni Shawshank Redemption. No habría Wallace, y ciertamente tampoco Gromit. Y estos son sólo los daños colaterales. Sin Harryhausen no habría Jason y los argonautas, ni Viaje de Simbad o 20 Million Miles To Earth.

No es un mundo en el que me habría gustado vivir. No sería divertido.

Y yo puedo añadir que tampoco Ray Bradbury tampoco habría escrito esa extraordinaria y nostálgica novela negra titulada en español Cementerio para Lunáticos ni habría ¡Evil Dead, Army of Darkness! Sin contar que quizás no habría Norman McLaren ni, probablemente, Jan Svankmajer.

Vía @yosoyrorro llegué esta mañana a un video que recopila las más famosas criaturas del maestro, a ritmo de… ¡Tito Puente!

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Psycho! Medio siglo de Psicosis

Uno de los pósters de Psycho!

Hace poco menos de 10 años atrás, en París, fui a una exposición en el Pompidou sobre la obra de Alfred Hitchcock.

Se llamaba Hitchcock et l’Art: coïncidences fatales y básicamente exploraba las relaciones entre la obra cinematográfica del maestro del suspense y el arte.

El tema me pareció en principio un tanto obvio. Todos los artistas que laboran en la realización de una película, desde el director hasta la vestuarista, acuden al mundo del arte en busca de referencias  para realizar su trabajo.

Sin ir más lejos y para usar la película que hoy nos ocupa, allí el está el ejemplo la casa de Norman Bates, cuyo diseño y aspecto se basa en House by the Railroad, de Edward Hopper:

Bates Motel

El motel Bates, con la casa de la familia al fondo

House by the Railroad, Edward Hopper

House by the Railroad de Edward Hopper

No obstante, la exposición no dejaba de ser fascinante, con incontables conexiones e insospechadas asociaciones entre las películas de Hitchcock y el arte de los siglos XIX y XX. Allí se exponían los extravagantes diseños que Salvador Dalí realizó para Spellbound, referencias pictóricas, expresionistas y surrealistas en su mayoría, para crear sets o diseñar la fotografía de las películas.

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También había numerosos objetos usados en la utilería y ambientación de más de un mítico filme del director británico: desde las cámaras fotográficas rotas de James Steward y el sofisticado vestido que usa Grace Kelly en The Rear Window, hasta la cartera amarilla de Marnie, pasando por el encendedor de Strangers on a Train, las tijeras de Dial M for Murder, las joyas de Vértigo y To Catch a Thief y toda suerte de fotografías stills, storyboards, fragmentos de películas, bandas sonoras y escalofriantes recreaciones de un par de escenografías.

La primera era el parque infantil de Los Pájaros. Recuerdo vagamente que un cuervo amenazaba al público desde uno de los juegos y, de vez en cuando y sin previo aviso, el súbito sonido de un aleteo te ponía la carne de gallina.

El otro set era aún más escalofriante pues nada te preparaba para lo que de forma imprevista te encontrabas al franquear una puerta: nada menos y nada más que la sala de estar de la señora Bates, mamá de Norman, con todo y señora incluida. O lo que quedaba de ella. Y lo que quedaba era bastante sobrecogedor: una calavera de piel acartonada y ralos cabellos, sentada ante un televisor en blanco y negro encendido. Al fondo, a través de una puerta entreabierta, se podía atisbar hacia la ducha. Y a juzgar por el sonido de agua corriente, alguien se bañaba.

Y estaba a punto de morir.

Traigo esto a colación porque tal día como hoy, 16 de junio, pero de hace 50 años, se estrenó en New York, la película a la que pertenecía aquella escenografía: Psycho! de Alfred Hitchcock, un filme que cambiaría para siempre el género cinematográfico del terror.

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Quienes hayan leído la larga entrevista que François Truffaut le hizo al legendario realizador británico, sabrán las razones que motivaron a Hitchcock a realizar el filme. Primero, y esto es un enorme spoiler que el propio realizador condenaría (así que si eres una de esas rarezas que no ha visto este filme fundamental, deja de leer inmediatamente, búscate una copia y ven luego), el inesperado asesinato del personaje de Marion Crane (Janet Leigh en el filme) que Robert Bloch describía en su novela.

Psycho! Poster Alfred Hitchcock

Hitchcock no quería que nadie entrara a la sala una vez comenzada la función

Y digo que el viejo Hitch desaprobaría este spoiler porque si en algo se esmeró fue en mantener en secreto la trama. Al iniciar el rodaje, actores y técnicos juraron con la mano derecha levantada no revelar detalle alguno y los espectadores que acudieron a ver el cine en las salas no podía entrar si la función se habia iniciado. Incluso, se topaban con un cartel de Hictchock que los disuadía de entrar.

La novela de Bloch, ya lo hemos dicho antes en esta página, se inspiraba en los macabros asesinatos de Ed Gein, un ser tan retorcido y brutal que hasta el día de hoy sigue inspirando los más inolvidables degenerados y psicópatas del cine de terror contemporáneo (desde The Texas Chainsaw Massacre hasta The Silence of the Lambs). Hitchcock compró los derechos de aquel pulp en secreto, por 9 mil dólares. Pues también era su intención realizar un película de serie B lo más barata posible, que al mismo tiempo tuviera una buena recaudación.

Aunque para la época se realizaban películas en color, escogió el blanco y negro para abaratar costos, reducir el gore y, de paso, darle una sensación de realismo e inmediatez a la película, pues los noticieros de la época aún se hacían en blanco y negro. Finalmente se rodeó de actores poco conocidos entonces y de un equipo de producción que venía del mundo de la televisión. Decidió así mismo recortar su sueldo a cambio de un porcentaje de los beneficios de la película en taquilla. Y no pudo resultar mejor negocio: el pequeño filme de 800 mil dólares recaudó 40 millones en los Estados Unidos solamente.

Muerte en la ducha

De todos los grandes aciertos del filme, acaso el que perdura con mayor intensidad en la historia del cine mundial es la escena del asesinato en la ducha —sí, el mismo asesinato inesperado que despertó en Hitchcock el interés por adaptar la novela de Bloch. Rodar estos 45 segundos le tomó al equipo toda una semana y 70 posiciones de cámara.

No sólo se trata de una escena que desafiaba muy ingeniosamente la férrea censura de la época y hacía ver a los censores pezones imaginarios donde no los había (y les ocultaba senos desnudos donde sí los hay, ¿los vieron?), sino que además presentaba por primera vez en pantalla un toilette en acción.

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Trailer

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Cómo conseguir pareja con 10 buenas películas románticas

Naky, vía Formspring, nos pregunta:

Un grupo de amigas pensamos hacer un buen compendio de películas románticas, por favor, recomiéndame por lo menos cinco…

Claro, ella no me lo pregunta por nada que tenga que ver con el título de este post. Pero creo que es una buena idea darle algún objetivo práctico a esta lista. Saquen sus cuadernos y tomen nota, queridos corazones solitarios:

Casablanca, de Michael Curtiz

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Rick Blaine (Humphrey Bogart), el amargado y cínico dueño del Café de Rick, el local nocturno más popular y exclusivo de la Casablanca bajo el gobierno de Vichy. Aunque Rick se ufana de su postura neutral ante el conflicto de la II Guerra Mundial, pronto las circunstancias le obligarán a tomar una postura que irá más allá de lo político. Rick debe decidir si ayuda a Ilsa Lund (Ingrid Bergman), la mujer que ama, a escapar de Casablanca junto a su marido, un importante líder de la resistencia. Y perderla así para siempre.

Lo que el viento se llevó, Victor Fleming (George Cukor y Sam wood)

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En plena Guerra de Secesión, mientras el país arde por sus cuatro costados, el apuesto y egoísta Rhett Butler (Cark Gable) hace todo lo posible por conseguir el amor de Scarlett O’Hara (Vivien Leigh), joven sureña de clase alta a quien no le ha faltado nada en la vida y que ahora ve venirse abajo todo su mundo. Scarlett está enamorada de Ashley Wilker (Leslie Howard), el novio de su prima Melanie (Olivia de Havilland). Cuatro horas sin desperdicio, señoras.

An affair to remember, de Leo McCarey

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Cary Grant interpreta a un don juan que cae rendido a los pies de una cantante, encarnada por Deborah Kerr, durante un viaje trasatlántico. Ambos están comprometidos y para probar su amor, se citan en lo alto del Empire State. Pero uno de ellos no acude a la cita. Saquen los Kleenex, señoras. Ideal para verla en doble tanda con Sleepless in Seattle, de Nora Ephron.

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City Lights, Charles Chaplin

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Chaplin es un vagabundo enamorado de una vendedora de flores ciega. Su amor le llevará a hacer lo imposible por conseguir el dinero para pagarle una operación para que ella recupere la vista. Pero desafortunadamente, la cadena de disparatadas aventuras le lleva directo a la cárcel. Ella recuperará la vista, pero entonces no lo reconocerá. Acaso sea interesante de ver, en doble tanta, con Les amants du Pont-Neuf, de Leos Carax, una historia de amor entre dos clochards parisinos. A diferencia de lo que ocurre en City Lights, en Les amants, él, Alex trata de que ella, Michelle no recupere la vista ni vuelva a su vida anterior, porque sabe que la perdería para siempre.

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The Apartment, Billy Wilder

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Está película me desconcertó cuando la vi la primera vez. Me esperaba una comedia romántica y me encontré ante sí, una comedia. Romántica, también. Pero al mismo tiempo amarga y oscura. “Buddy” Baxter (Jack Lemmon) es un hombrecillo que lleva una rutinaria existencia en una enorme, kafkiana oficina. Baxter, sin embargo, tiene ambición y descubre una forma no muy honorable de ascender: prestarle su apartamento a sus jefes, para que puedan pasar un rato con sus amantes. La situación desde luego se sale de control y las cosas se complican aún más, cuando descubre quién viene a acostarse en su casa esta tarde.

My Fair Lady, George Cukor

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Eliza Doolittle (Audry Hepburn) es una vendedora de flores callejera londinense, sin clase, sin dinero y con un marcado acento Cockney. Henry Higgins (Rex Harrison) es una profesor de fonética que acepta el reto y la apuesta de su amigo, el coronel Pickering de convertir a Eliza en una dama de alta sociedad. Las cosas sí, se complican, cuando Higgins descubre que se ha enamorado de Eliza, justo cuando ella anuncia su compromiso con un joven aristócrata.

Para ver en doble tanda junto a Desayuno en Tiffany’s, de Blake Edwards, también con Audry Hepburn.

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Harry y Sally, Rob Reiner

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En mi opinión, la madre de todas las comedias románticas. Con diálogos brillantes, estupenda banda sonora, las mejores actuaciones de Billy Cristal y Meg Ryan y escenas realmente memorables, como aquella del pie de manzana sandwich orgásmico. Gran parte del crédito se le debe al guión perfecto de Norah Ephron.

Pretty Woman, Garry Marshall

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Ok. Puede que no tenga que describirla mucho, porque a estas alturas dudo mucho que haya alguien entre nuestros lectores que no la haya visto. Pero como nunca se sabe, bastará contarles que Richard Gere y Julia Roberts protagonizan aquí la vieja y efectiva historia de Blancanieves… No, no, no hay enanitos aquí. Corrijo: la vieja efectiva historia de la Cenicienta entre un yuppie con el corazón destrozado y una prostituta de buen corazón.

Para equilibrar la sesión, la emparejaría con algo un poco más oscuro, digamos Betty Blue, de Jean-Jaques Beineix.
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Titanic, de James Cameron

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Como Pretty Woman, tampoco necesita de mucha presentación. Es la película más taquillera de la historia, así que muchos la deben haber visto al menos dos veces. Pero también, por si acaso, valga decir que se trata de la vieja y también efectiva historia de Romeo y Julieta, ambientada en medio del hundimiento del Titanic. Leonardo DiCaprio y Kate Winslet hicieron sollozar a mucho, muchos, muchos adolescentes.

Eternal sunshine of the spotless mind, Michel Gondry

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Ciencia ficción, romance y surrealismo se mezclan en esta película que indaga en el viejo deseo de todo hombre (y mujer) de borrar de su mente una mala relación (o una buena relación que termina mal). Un sopresivo Jim Carrey y una encantadora Kate Winslet protagonizan son los encargados de interpretar a los personajes imaginados por Charlie Kaufman.

No sé por qué, pero yo la vería en doble tanda con Mauvais Sang, de Leos Carax.

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Trailer
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Bonus

Notting Hill, Roger Michell

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Me gusta pensar en Notting Hill como la versión masculina de Pretty Woman. Cuenta la historia de la complicada relación de un anodino librero ingles (Hugh Grant), con una mega actriz de Hollywood, una de las mujeres más deseadas del planeta (Roberts). Una comedia romántica que los hombres pueden ver con tada seguridad (:-)

La Guerra del Fuego, Jean-Jacques Annaud

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No es una película romántica ni mucho menos. En realidad se trata de una suerte de cinta antropológica de aventuras. Cito la Wikipedia:

Los Ulhamr han sido expulsados de sus cavernas. Dependen del fuego para calentarse y defenderse de los animales. Saben como mantenerlo, pero no saben crearlo. Por ello, cuando durante un enfrentamiento con una tribu Cro Magnon, un miembro del clan resbala y cae al agua apagando el fuego, la tribu ve amenazada su existencia. Tres jóvenes son encargados de partir en busca de una llama que pueda salvar a la tribu, llevándolos a sufrir múltiples peligros a través de un mundo hostil. De esta forma logran en el transcurso de su travesía, aprender lo suficiente como para permitir la supervivencia de su especie. Hace 80.000 años la supervivencia del hombre en una tierra inexplorada y desconocida dependía de la posesión del fuego. Los Ulhamr, protagonistas de la epopeya, son neanderthales, homínidos que convivieron con los Homo Sapiens.

Pero esta película que transcurre en los albores de la humanidad, contiene una de las más hermosas historias de amor contadas en el cine. Anthony Burguess se encargó de crear los dialectos de las tribus y el antropólogo Desmond Morris, el lenguaje gestual.

Scorsese, el sexo y la violencia

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Les dejo aquí una corta pero sustanciosa entrevista con el maestro Martin Scorsese. Realizada hace casi tres años, en el Festival de Cannes, el director de Taxi Driver y Godfellas, esboza en pocos minutos su visión del arte cinematográfico, cuenta cómo su asma infantil le condujo camino al cine y revela que tiene “algunas ideas” sobre el sexo en la pantalla.

También es de agradecer que explique por qué le parece interesante la voz en off, ese recurso narrativo tan despreciado en el cine moderno.

…La voz en off me parecía algo muy interesante. La gente decía y lo sigue diciendo, que la voz en off es un error, que sólo lo utilizan quienes no saben contra bien la historia. Pero yo creo que lo que hace es introducirte en el interior del personaje y mostrarte cómo se siente realmente…

La última cinta de Scorsese, Shutter Island, protagonizada por Leonardo DiCaprio, encabeza la lista de las películas más taquilleras en los Estados Unidos esta semana.

Vía | HGR Plus Producciones

What is The Matrix? 10 años después…

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Justo hoy se cumple una década del estreno de uno de los filmes de ciencia ficción más influyentes de los últimos años: The Matrix, de Andy y Larry Lana Wachowski.

No creo que exista mejor manera de celebrar el acontecimiento que en la red, esa versión prehistórica de La Matriz. Twitter, por ejemplo, el celebérrimo servicio de microblogging, ha sido inundado por micro posts que celebran el aniversario (aunque hay más de uno que lo condena). Todo lo que tienen que hacer es seguir el conejo enlace de esta etiqueta: #matrixday.

Por mi parte, propongo una encuesta: antes de ver la película, ¿qué pensabas que era la Matriz?

A continuación, el trailer…

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Veinte películas para entender la crisis financiera

Crisis en Wall Street

La noche del viernes, el tema de la crisis financiera dominó el primer debate televisado entre los dos principales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, John McCain y Barack Obama (off topic: extraordinaria fotografía esta que, de convertirse Obama en presidente, no me cabe la menor duda pasará a la historia).

Este fin de semana, legisladores estadounidenses, representantes de los principales partidos políticos y miembros del poder ejecutivo, llegaron a un acuerdo sobre el plan de rescate. De modo que hoy se despejará la incógnita sobre su efecto en los mercados de valores. El documento será discutido por ambas cámaras del Congreso estadounidense a partir de esta mañana.

Como quiera que la economía puede llegar a ser un asunto bastante abstracto y hasta críptico a veces, quizás el cine sea una buena forma de entender lo que pasó.

A continuación, algunas películas que le resultarán muy útiles, directa o indirectamente, para comprender el asunto:

Documentales y docudramas:

StartUp.Com: la actual crisis financiera tuvo su origen en otra crisis similar, el derrumbe en las bolsas de las empresas punto com (otra muestra de que la economía es una cuestión de fe). Después del estallido de la burbuja en 2000, la Reserva Federal estadounidense bajó las tasas de interés, el germen de todo lo que ha sucedido. Este documental de Chris Hegedus y Jehane Noujaim, sigue de cerca el nacimiento, áuge y caída de una empresa puntocom, con un insospechado énfasis en la humanidad de la pareja protagonista conformada por un tímido geek, Tom, y Kaleil, un “pichón” de Gordon Gekko. Cinema verité del mejor, es un extraordinario documental.

The Patch to 9/11: los ataques del 11 de septiembre del 2001, marcaron el comienzo de la crisis en el mercado inmobiliario, otra de las raíces de esta crisis. Esta serie de televisión, está basada en el informe elaborado por el Congreso sobre los ataques, es un pormenorizado recuento de la cadena de acontecimiento que, arrancando con el ataque al World Trade Center en 1993, culminaron con el mayor ataque terrorista de la Historia. Dirigida por David L. Cunningham, su transmisión ha sido motivo de polémica y blanco de los ataques de la derecha y la izquierda norteamericana.

Fahrenheit 9/11: aunque desde una posición absolutamente partidista y subjetiva, Michael Moore traza su propia interpretación de los acontecimientos del 9/11.

The Power of the Nightmares, The Rise of the Politics of Fear: esta serie de la BBC, escrita y dirigida por el documentalista y excatedrático de Oxford, Adam Curtis; cuenta el origen y la historia de los dos grandes fundamentalismos que chocaron el 11 de septiembre: el islámico y el neoconservador que domina la administración Bush. Al mismo tiempo, desmonta los mecanismos que, basados en el miedo, usan los políticos como forma de control social y devela la verdad tras esa ficción llamada Al-Qada.

The Trap: What happened to our dreams of freedom: otra serie de Curtis, en la que analiza la idea neoliberal de libertad que impera en nuestros días. Partiendo de las investigaciones de John Nash y las teorías de Von Hayek y Milton Friedman, pilares ideológicos de las políticas económicas de Bush, Curtis describes los postulados tras la idea darwinista de un mundo en el que sólo sobreviven los más aptos. Como el mercado de valores.

Enron, the Smartest Guys in the Room: hablando de la supervivencia de los más fuertes entendida como filosofía gerencial, qué mejor ejemplo que el escándalo financiero del gigante de la energía, Enron. Este documental de Alex Gibney nos muestra la vida empresarial cuando se ponen en práctica las ideas que Adam Curtis deconstruye en The Trap. ¿El resultado? Un mundo aterrador guiado sólo por tipos sin humanidad, movidos sólo por el fin último de la obtención de beneficios económicos. Muy probablemente, tras la actual crisis financiera, haya personajes como los de esta película.

The Corporation: ejecutivos patológicos, como los descritos por Gibney en Enron, muy probablemente produzcan empresas y corporaciones igualmente enfermas. Basado en el libro The Corporation: The Pathological Pursuit of Profit and Power de Joel Bakan y dirigido por Mark Achbar y Jennifer Abbott, The Corporation sienta el mundo empresarial en el diván del psiquiatra con resultados no menos aterradores.

Ficción:

Wall Street: desde luego, la película por excelencia sobre el mercado de valores. Dirigida por Oliver Stone cuenta el rápido ascenso de un yuppie con poca paciencia y menos escrúpulos, encarnado por Charlie Sheen, de la mano del dios de la avaricia, un tiburón de Wall Street, el paradigma del hombre de negocios desalmado, Gordon Gekko cuya interpretación le valió un Oscar a Michael Douglas.

The Grapes of Wrath: la magnitud de la actual crisis financiera sólo es comparable a la del Crack bursátil del 29, que precipitó a los Estados Unidos en la mayor depresión económica de toda su historia. Las Uvas de la Ira, título del clásico filme de John Ford, adaptación de la novela de John Steinbeck, sigue las vicisitudes de una familia de granjeros que sufre los efectos de la Gran Depresión.

It’s a wonderful life: aunque considerada como la película navideña por antonomasia, este clásico de Frank Capra es al mismo tiempo un cuento moral sobre la avaricia y la ambición en el mundo de los negocios bancarios.

Glengarry Glen Ross: escrita por el gran David Mamet, dirigida por James Foley y protagonizada por un impresionante elenco, la trama de Glengarry Glen Ross se mueve en el mercado de bienes raíces: los negocios no andan bien y para motivar a los vendedores, ¿qué mejor idea que un concurso? El ganador se llevará un flamante Cadillac El Dorado, el primer finalista, un reluciente juego de cuchillos de cocina, el tercer lugar, la calle.

Rogue Trader: esta película acaso debía figurar en la lista de docudramas. Dirigida por James Dearden, es el escalofriante relato de uno de los mayores desastres financieros del mundo de los negocios. ¿Por qué escalofriante? Pues porque a uno le cuesta creer que semejante historia haya podido ocurrir: cómo un joven empleado bancario, con suficiente valor, ambición y mucha falta de escrúpulos, puede arriesgar el dinero ajeno a sus anchas bajo la mirada cómplice de sus superiores. Porque, mientras la meta sean los beneficios económicos ¿qué importa todo lo demás? Lo peor, es que siguen ocurriendo este tipo de historias, como el caso de Enron y esta crisis lo demuestran.

Changing Lanes: este estupendo filme de Roger Michell, no sólo es un comentario sobre la necesidad de ética y responsabilidad en los negocios, sino también un comentario social sobre las terribles consecuencias que pueden derivarse de la intransigencia a la hora de abordar un conflicto. Samuel Jackson y Ben Affleck dan vida a dos hombres embarcados en una absurda espiral de violencia que muy bien podía evitarse actuando con un poco de sentido común y comunicación.

American Psycho: Mary Harron adapta la alucinante novela de Brett Easton Ellis, para demostrarnos lo que sucedería si en vez de hacer negocios, Gordon Gekko se abandonara al consumismo y se embarcara en una carrera de asesinatos a gran escala. ¿Consecuencias? Un reguero de cadáveres, buenos trajes, mucha coca y más música de Phill Collins.

Boiler Room: dirigida por Ben Youngers, este filme más de una vez suele ser descrito como un cruce entre Wall Street y Glengarry Glen Ross. Yo le añadiría, “con una pizca de Rogue Trader“. Nuevamente, la historia de un joven cuya ambición sobrepasa con creces sus escrúpulos.

Trading Places: suerte de actualización del cuento del príncipe y el mendigo, en el mundo bursátil. Como consecuencia de una apuesta entre dos potentados, un corredor de bolsa y un vagabundo, intercambian sus vidas. Una interesante comedia dirigida por John Landis.

Working Girl: dirigida por Mike Nichols, es casi la versión femenina de Wall Street.

The Bonfire of the Vanities: una, no muy buena, adaptación de la inmensa novela de Tom Wolfe, dirigida por Brian De Palma. Quizás sea mejor leerse el libro, para aprehender en su justa dimensión el comentario social que se deriva de una historia de dimensiones balzacianas.

Other People’s Money: a veces el amor puede surgir en medio de las más imprevistas circunstancias. Como en medio de una adquisición hostil en la bolsa. Dirigida por Norman Jewison, sobre la obra de Alvin Sargent.

PI: en esta ópera prima de Darren Aronofsky, las matemáticas y la paranoia se da de la mano en un thriller ambientado en el mercado de valores… Sin mercado de valores…

Hitchcock y Truffaut, las grabaciones originales

Hitchcock Truffaut

Hitchcock y Truffaut

Hitchcock por Truffaut es uno de esos libros de lectura obligatoria e ineludible para todo aquel que quiera hacer cine. Durante cinco días seguido, por dos o tres horas diarias, el realizador francés François Truffaut entrevistó al británico Alfred Hitchcock, uno de los más grandes directores vivos entonces.

Hitchcock, quien rara vez daba entrevistas, habló largo y tendido y de forma abierta y franca sobre su obra, gracias quizás al don de extraordinario entrevistador del que Truffaut era dueño.

Muchos de ustedes acaso lo hayan leído.

Pero aunque muchos lo hayan hecho, quizás muy pocos han escuchado las grabaciones originales. If Charlie Parker Was a Gunslinger, There’d Be a Whole Lot of Dead Copycats ha venido publicando una serie de artículos sobre las entrevistas, acompañados de las grabaciones en formato Mp3.

Sí, ideal para tu iPod o iPhone, para escucharlas en medio de los embotellamientos vehiculares capitalinos.

El Jedi retornó hace un cuarto de siglo

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Sí, para decirlo en las palabras que se usan en las efemérides, tal día como hoy pero de 1983, se estrenaba El Retorno del Jedi, el capítulo final de la saga de La Guerra de las Galaxias. Al mismo tiempo, comenzaba para los fanáticos de la serie una larga espera, de más de dos décadas, de la siguiente trilogía.

El diario El País de España publicó ayer una nota sobre el cuarto de siglo de la película considerada como “la más filosófica de la primera trilogía”, con un curioso título: El bikini dorado de Leia cumple 25 años.

Lucas y Spielberg hablan sobre Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull

Indiana Jones regresa

Indiana Jones regresa

En días pasados, la publicación Entertaintmen Weekly logró sentar, juntos, a George Lucas y Steven Spielberg para que hablaran sobre la cuarta entrega de la serie del arquéologo más famoso del cine, Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull. No he leído la entrevista impresa, pero la revista ha publicado dos fragmentos en su versión en línea.

Un material precioso.

Más que una entrevista, es dialéctica pura, un diálogo entre dos directores con concepciones opuesta sobre el quehacer cinematográfico. Lucas apuesta por el digital, Spielberg por el 35mm. Lucas fue el inventor de la edición no lineal. Spielberg aún edita en moviola y es dueño de alrededor 30 KEMs. A Lucas no le importa el chismorreo en Internet sobre sus películas, Spielberg lo detesta.

En la entrevista revelan unos cuantos detalles sobre la nueva película de “Indy” que no voy a contar aquí (me los salté pues no quiero que me pase lo mismo que hace un cuarto de siglo con Indiana Jones y Los Cazadores del Arca Perdida, cuando cierto personaje que no voy a nombrar me contaba lo que iba a pasar a continuación, mientras la veíamos…)

Pero vale la pena citar algunos párrafos en los que los dos maestros del cine de entretenimiento parece estar de acuerdo.

LUCAS: Cuando hacíamos La Guerra de las Galaxias, todos los filmes independiente y de arte y ensayo aún venían de Europa. Prácticamente no había cine independiente estadounidense. Hoy, cerca del 30 o el 40 por ciento de las películas estadounidenses son independientes. Y las películas que salen de Europa, muchas de ellas, lucen como las estadounidenses. Uno no ve las diferencias. Hay una globalziación del entretenimiento, lo que es bueno porque aún existe cine personal, de autor, y grandes películas para las masas.

Kate Blanchet, Indiana Jones

Kate Blanchet en Indiana Jones


SPIELBERG: También tenemos películas realizadas y estrenadas en Internet, pequeños filmes, cortometrajes de 5 o 6 minutos. Provienen de todas partes del mundo y resulta muy interesante comprobar y ver cómo este mundo se ha reducido al tamaño de un fotograma. Cada vez más gente tiene cámaras de video y cada vez más individuos pueden expresarse así mismos como artistas en este medio colectivo. Por eso es tan excitante. Lo que realmente despierta mi curiosidad en tantos cortometrajes que he visto, y posiblemente he visto unos cuantos, es ver que todo el mundo parece salir de una caja diferente, y que se expresan a sí mismos con total libertad porque el presupuesto ha dejado de ser un factor limitante. Ahora, uno puede hacer una película sin dinero y simplemente ponerla en Youtube para que pueda ser vista por todos.

LUCAS: Hoy en día, hacer una película es como escribir, las películas son como los libros. Hasta tal punto ha llegado a ser el proceso que cualquiera con el talento y la urgencia de hacerlo, no encontrará muchos impedimentos para realizar una película. Y tampoco encontrará muchos impedimentos para mostrarla. Y allí es donde entra a jugar la Internet. Ahora, uno puede exponer su obra al público, y dejar que sea la audiencia quien decida si le gusta o no. Antes, esto dependía de la decisión de un grupo muy, muy pequeño de personas —los ejecutivos quienes, en muchos casos, ni siquiera van al cine o les gustan las películas. Y ello son quienes deciden si a la gente les va a gustar o no una película. Ahora es mucho más democrática la cosa. Es la gente quien decide qué es lo que quiere.

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