“Shüliwala” de José Díaz es el pitch ganador de la III convocatoria de de ideas de La Villa del Cine.
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Una mirada al mar supera la marca de los 50 mil espectadores
La obra de Andrea Ríos, un pequeño film de corte familiar e intimista, se ha mantenido firme en la cartelera venezolana por más de siete semanas. Una nota de prensa de la distribuidora Amazonia Films, da cuenta del fenómeno:
Una mirada al mar, producción de Villa del Cine, distribuida por Amazonia Films llega a su 7ma semana de éxito total, la cinta dirigida por Andrea Ríos y escrita por María Nella Alas, llega al Cine Las Tapias, del Centro Comercial Las Tapias de Mérida, luego del indudable éxito obtenido en ciudades como Barquisimeto, Valencia y Caracas.
El largometraje que expone un mensaje de reconciliación y amistad goza de la simpatía del público con más de 55.000 espectadores desde su estreno el pasado 8 de julio, datos que la colocan entre las películas nacionales más vistas del año.
Dice la sinopsis del film:
Rufino, un señor de 71 años, queda viudo y decide volver al pueblo donde conoció a su esposa. Allí se reencuentra con sus paisajes y su gran amigo Gaspar, pintor que se ha hecho cargo de una pequeña niña huérfana de ocho años llamada Ana E., con quien Rufino se verá obligado a permanecer bajo el mismo techo, a pesar de su hostil convivencia. La soledad de estos personajes los enfrenta, iniciando trazos hacia un nuevo camino para superar el abandono.
Aún cuando para muchos estamos viviendo una nueva era de oro del Cine Venezolano (o al menos una era que brilla como si fuera de oro), hay un porcentaje del público que sigue creyendo que nuestro cine es de barrios y malandros, que los cineastas y los guionistas no buscan historias diferentes a “las mismas de siempre” y que habiendo tantas cosas buenas de nuestro país para contar, las películas Venezolanas repiten y repiten y repiten lo mismo
Aparte de la calidad técnica, que ciertamente ha mejorado enormemente en los últimos años, la gran excusa para no ir a ver Cine Venezolano es esa, que son todas iguales, que son todas de barrios, que son todas de malandros
¿Pero es esto cierto? ¿De verdad son todas así? ¿La gente no quiere ver ese tipo de películas? ¿No quiere ver esas historias? (…)
El 50.7% de los espectadores que han visto Cine Venezolano desde el 18 de enero del 2008 hasta la fecha de hoy, lo han hecho asistiendo a ver cuatro películas de barrios y malandros
El 8.9% de las películas acapara el 50.7% de los espectadores. A lo mejor me equivoco, pero esto lo que parece indicar es que al público SI le gustan las películas de barrios y malandros, con historias que sean “las mismas de siempre”. O al menos no les importa que las películas sean así
Una mirada al mar, ciertamente, no encaja dentro de los parámetros del cliché y parece ser una de las consentidas del público nacional. ¿Será acaso una muestra de que el gusto de nuestro público comienza a expandirse, a cambiar?
Una mirada al mar está protagonizada por Yucemar Morales, el conocido actor, Fernando Flores, Asdrúbal Meléndez, Zoe Bolívar, Bebsabé Duque, y la primera actriz Loly Sánchez; la obra goza por exponer hermosos escenarios de Todasana y las playas de San Pedro en el Edo. Vargas.
Hoy se estrena ‘Una Mirada al Mar’ en Venezuela
Es viernes, día de estrenos en nuestro país. Tal y como ha sido la tendencia en estas últimas semanas, un nuevo film venezolano llega a las salas de cine. Esta vez se trata de Una mirada al mar, ópera prima de Andrea Ríos.
Rufino, un señor de 71 años, queda viudo y decide volver al pueblo donde conoció a su esposa. Allí se reencuentra con sus paisajes y su gran amigo Gaspar, pintor que se ha hecho cargo de una pequeña niña huérfana de ocho años llamada Ana-E, con quien Rufino se verá obligado a permanecer bajo el mismo techo, a pesar de su hostil convivencia. La soledad de estos personajes los enfrenta, iniciando trazos hacia un nuevo camino para superar el abandono.
Una mirada al mar está protagonizada por Fernando Flores, Asdrúbal Meléndez, Yucemar Morales, Zoe Bolívar, Loly Sánchez y Juliana Cuervos. Escrita por la desaparecida Marianela Alas, es una nueva producción de la Fundación Villa del Cine.
¿Qué está pasando con el cine venezolano?

El último Cuerpo, de Carlos Daniel Malavé
Aunque en el caso de la cinta de Diego Rísquez acaso sea prematuro hablar de taquilla (no tiene una semana en cartelera), y en el de Samuel quizás no venga a cuento por la naturaleza de la película; la discusión puede resultar pertinente en el caso de El último Cuerpo, de Carlos Malavé: estrenada con 25 copias, dos semanas después está a punto de salir de cartelera de las salas de cine de la capital. La que parecía una apuesta comercial segura, al final resultó que no lo era tanto.
Llamozas pregunta en su perfil de Facebook:
REVERON abrió con unos 4.888 espectadores en su primer fin de semana, número nada alentador. ¿Qué sucedió? ¿Mala promoción? ¿Competencia muy dura? ¿No interesa el tema? ¿Nadie sabe quién era Reverón? ¿No gustó la película? ¿Se acabó la “moda” de ver Cine Venezolano? Se escuchan opiniones.
A continuación, dejaré mis respuestas. Aclaro que son basadas en meras observaciones, no son más que opiniones, empíricas. Simples hipótesis. Tampoco se trata de críticas. Son reflexiones atropelladas, formuladas a la ligera, hechas a la carrera. Pero aquí van.
¿Qué sucedió?

Póster de Amorcito corazón, de Carmen Roa
El ciclo del año pasado concluyó con El Chico que Miente, de Marité Ugás —estrenada cuando La Hora Cero, de Diego Velasco, no salía de cartelera— y el del 2011 se abrió con Samuel, a la que se han sumado, casi enseguida, El Último Cuerpo y Reverón, cuando aún el ciclo de este año apenas calienta motores.
También es una cuestión de timing. Hay películas que deben ser estrenadas cuando deben estrenarse. Las navideñas o de corte familiar, pues en Navidad. La Semana Santa es una buena época del año para lo que los españoles llaman el peplum (o, en todo caso, para nuestro peplum criollo: las películas históricas de la Villa). Y las vacaciones, para las cintas de acción, como El Último Cuerpo. Como quiera que ya el público ve el cine nacional como un hecho colectivo, y que ninguna película es una isla, lo que se impone ahora es el diseño colectivo de nuestros estrenos. Falta que los exhibidores locales lo permitan.
¿Competencia muy dura?
Si algo demostró la temporada vacacional del año pasado, es que el cine venezolano puede medirse de tú a tú con los blockbusters gringos. A tal punto de que quizás este año no haya películas criollas en esa temporada para no hacerle sombra a los estrenos de Hollywood, como sucedió en las vacaciones del año pasado.
¿Se acabó la “moda” de ver Cine Venezolano?
No puede acabarse algo que no ha comenzado. Que no existe. El público venezolano siempre ha visto cine nacional. Cuando no en salas, en TV, en DVD, en quemaítos. La tendencia que quiere una moda del cine nacional, se generó el año pasado cuando los medios tradicionales, ante el empuje de las redes sociales —léase: el empuje de la libre opinión de los espectadores en las redes sociales y medios alternativos—, se vieron obligados a cambiar la imagen negativa que hasta entonces habían vendido de las películas hechas en casa. Tengo la sensación de que el 2010 no fue un mejor año que el 2008, por ejemplo. Pero entonces, aún persistía la imagen negativa del cine nacional en los medios.
A comienzos de este año, publicamos un largo artículo sobre el asunto, sobre el final del prejuicio.
¿Mala promoción?

El Chico que Miente, de Marité Ugás
No digo que en alguno de los estrenos se haya tratado de engañar al espectador. Pero, puede que de forma inconsciente, se hayan enviado señales confusas, contradictorias, prestas a una mala interpretación. Noto una falta de definición. ¿Se trata de una película o de una recopilación de cortos? ¿Es la biografía fílmica de un oscuro periodista de sucesos maracucho o no?
La inmensa mayoría de los espectadores no tiene otra fuente de información sobre una película que su trailer y su afiche. Sólo en esas dos cosas basan su decisión de verla o no. A lo que se suman las redes, ahora. Puede que haya algunos que chequeen Twitter antes de comprar su entrada.
Cuando elaboramos el trailer de El Chico que Miente, en un principio pensé que era una buena idea “aliñar” el asunto para que pareciera la película que no era. Al cabo de dos meses e incontables peleas, prevaleció la idea contraria: vender la película como lo que era. Punto. Cerca de 150 mil espectadores después, no me cabe duda de que fue la mejor decisión. Lección: que tu trailer sea claro, sin ambigüedades, que venda la película que es.
Ya lo he escrito más arriba, ninguna película es una isla —con respecto a otras películas, pro también con respecto al contexto en el que se estrena. Parte del éxito de El Chico que Miente también se le debe al contexto. La película se estrenó justo en medio, o poco después, de una tragedia nacional que comienza a hacerse cotidiana. El Chico llegó en medio de aguaceros, aludes, inundaciones, derrumbes, damnificados que perdían sus hogares, carpas, refugios temporales. Justo el tema que trataba la cinta. Lección: que tu película toque un tema de actualidad. Un tema además que sea un nervio cultural nacional: el problema de la vivienda. Lección: que tu película toque un nervio cultural, pues nunca perderá vigencia. O, al menos, casi nunca.
Allí está el ejemplo de La Hora Cero, una cinta de acción que hurga en uno de nuestro eternos nervios expuestos: la crisis hospitalaria y asistencial venezolana. ¿Resultado? La película más taquillera de la década,
De cara a los medios tradicionales, tu película también debe ser un hecho noticioso. Los periodistas de la fuente, los blogueros y los reseñistas de Facebook, adoran escribir sobre una película que es noticia y nada les aburre tanto como tener que hacer una nota sobre una cinta calichosa. El premio de Hermano en Moscú, la selección de El Chico en Berlín.
La promoción de Samuel quizás demuestre otra de las cosas que no se deben hacer a la hora de promocionar una película: afincarse en el bajo presupuesto. Me da la impresión de que el espectador venezolano percibe ese tipo de campaña de forma negativa. No le gusta pagar un montón de dinero —ir al cine es caro— para ver algo barato. De hecho, creo que lo percibe sin que se lo digan. Puede que eso haya pasado con El Último Cuerpo, cuya factura técnica parecía estar por debajo de la de Las Caras del Diablo, a pesar de tener mayor presupuesto.
Usar el bajo presupuesto como gancho publicitario no garantiza de por sí el éxito. Lo que sí despierta el interés, sobre todo el interés de los medios, es una buena historia como trasfondo del rodaje. Lo que vendió a El Mariachi no fue su exiguo presupuesto, sino que su productor-guionista-director, se prestó como conejillo de indias para conseguir cinco mil dólares para rodar.
¿Nadie sabe quién era Reverón?
Reverón es una película de nicho, dirigida a una generación que vivió al pintor como un hecho cotidiano. Un nicho cuya edad promedio debe estar por encima de los 60 años y que no suele ir con mucha frecuencia al cine.
Puede que hoy nadie sepa quién es o fue, Reverón. Pero eso, que se le critica como su mayor debilidad, puede revertirse fácilmente y convertirse en su mejor virtud. Bastaría el explotar el lado didáctico de la cinta. Todo lo que tiene que hacer el equipo de la cinta, es visitar instituciones educativas e invitar a los estudiantes a ir al cine, a conocer a uno de nuestros más importantes artistas plásticos.
¿No interesa el tema?
En el foro del pasado sábado, Rísquez hizo una exposición de la figura de Reverón que me resultó tremendamente didáctica y atractiva. Estoy seguro que muchos de los asistentes, después de ver la película y escuchar su exposición, quedaron con ganas de investigar sobre la figura del pintor. Y no me queda la menor duda que muchos estudiantes se interesarían por Reverón si Diego hiciese lo mismo en un salón de clases.
Claro que sí. El tema puede interesarle a mucha gente. Sólo habría que ir a buscar ese público allá donde esté.
El Taita Boves, al Goya

Daniela Alvarado y Juvel Vielma, en Taita Boves, de Luis Alberto Lamata
‘Taita’ Boves, el implacable retrato cinematográfico de José Tomás Boves, uno de los antihéroes más aterradores de nuestra independencia, ha sido seleccionado por Venezuela como la película que habrá de representarnos en los premios Goya, otorgados por la academia de cine española, en la categoría: Mejor Película Hispanoamericana. La decisión estuvo a cargo de un jurado integrado por los cineastas Roman Chalbaud, Efterpi Charalambidis y John Petrizzelli.
Dirigido por Luis Alberto Lamata y con la producción de Luisa de la Ville, el film es la crónica de uno de los más violentos episodios de nuestra historia: la revuelta encabezada por el caudillo asturiano José Tomás Boves contra las clases dirigentes venezolanas y la causa independentista.
Antiguo corsario, después de pelear un tiempo en el bando republicano, se pasa al bando realista. A pesar de sus orígenes, prefiere la compañía de esclavos, zambos y pardos y pronto, en el llano, logra reunir un magnífico ejército de lanceros que sería conocido como La Legión Infernal.
Arrasando con todo a su paso, cometiendo toda clase de atrocidades, según los historiadores, movidos por el odio hacia el blanco –realista o patriota, criollo o mantuano, no importa–, Boves y sus lanceros, llevan adelante una cruenta guerra de razas (“de colores”, según Bolívar) que precipita la caída de la Segunda República y obliga a los republicanos, con El Libertador a la cabeza, a evacuar la capital en el trágico episodio de la Emigración a Oriente.
Sobre la producción, Luisa de la Ville ha contado:
Comenzamos el rodaje el 19 de mayo de 2008 y en total fueron 42 días de rodaje. Cuando concluimos la filmación, nos quedó una escena por fuera que no pudimos realizar aquí en Venezuela. Cuando lo intentamos, no nos quedó de manera realista como la necesitábamos. Con el apoyo de Carmen Rivas, jefe de producción, yo entré en contacto con efectistas de maquillaje de diferentes lugares: uno en Los Angeles, otro en Argentina y un tercero en México.
Cuando supimos exactamente cuántos segundos necesitábamos, viajé a México en ocasión del Festival de Guadalajara, al que fui con la película El Enemigo, y conocí en persona a un efectista llamado Jorge Siller de Textura Creature Shop.
Meses después, logramos traer a Jorge y su equipo a Caracas. Venían con tres barrigas de embarazadas ya hechas y un bebé recién nacido fabricados en un material que en nuestro país todavía no se utiliza para esos fines: un tipo de silicona que tiene el aspecto de una gelatina consistente. Eran de un realismo sorprendente. El rodaje de ese efecto lo hicimos en La Villa del Cine y quedamos todos gratamente impresionados.
Tuvimos unos 27 actores, de los cuales 4 le daban vida a los personajes principales. Para la escena de la iglesia, contamos con la suerte de trabajar con actores y actrices reconocidos para papeles importantes que tenían unas 5 ó 6 escenas.
Dividimos la grabación de las batallas según la cantidad de gente y caballos que necesitábamos, de manera que tuvimos al menos una semana con más de 300 extras y más de 200 caballos, además de nuestros actores.
Al concluir los planos generales, tuvimos unos 3 días de los planos medios en los cuales teníamos la mitad de personas y caballos. Finalmente, para los días de los planos cerrados necesitamos grupos pequeños de extras y caballos que rodeaban la acción principal de los actores. En total, utilizamos más de mil extras en la película.
Las fiestas mantuanas las rodábamos de noche. Comenzaba el trabajo como a las 5 pm, se preparaba todo el arte, incluyendo maquillaje y peluquería, se daba la cena y luego comenzábamos a rodar toda la noche. Tuvimos a una coreógrafa y contratamos unos músicos que sabían interpretar música clásica y otros, música popular.
El creador de las melodías de la película, Francisco Cabrujas, fue un par de veces al rodaje de las fiestas para apoyar a los músicos que salen en plano. El grupo de música popular fue grabado con anterioridad, así como las piezas compuestas por Cabrujas que se escuchan en las fiestas.
El reparto del filme está integrado por Juvel Vielma como el “Taita Boves”, Daniela Alvarado, Gledys Ibarra, Luis Abreu, Alberto Alifa, Marcos Moreno, Antonio Delli, Héctor Manrique, Antonio Cuevas, Wilfredo Cisneros, Dimas González, Pedro Durán, Daniel Rodríguez, Verónica Osorio, Carmen Julia Álvarez, Lourdes Valera, Salvador Villegas, Vantroy Sánchez, Ernesto Montero, Basilio Álvarez e Indira Leal.
Alejandro Wiedemann se encarga de la fotografía. Luisa de la Ville, produce. Jonathan Pellicer hace la edición y Francisco Cabrujas compone la música. Taita Boves es una coproducción entre Jericó L.L. Films y la Fundación Villa del Cine, con aportes del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) y PDVSA Centro de Arte La Estancia.
‘Taita’ Boves | Trailer
Proyectos ganadores del Concurso Internacional Primer Largometraje del ALBA “Día de Fiesta”

- Día de Fiesta, película del ALBA
- República de Ecuador: La Banda, de Gabriel Páez
- Estado Plurinacional de Bolivia: Las perdices y el zorro, de Fernando Vargas
- República de Cuba: Subir al Cielo, de Arturo Santana
- República de Paraguay: Patria Imaginada, de Marcelo Martinessi
- República de Nicaragua: Día de Fiesta, de Mariano Marín
- República Bolivariana de Venezuela: Rueda Libre, de Jackson Elizondo
Vía | Fundación Villa del Cine
Muerte en alto contraste, trailer de la nueva película de César Bolívar

Erich Wildpret y Norelys Rodríguez, Muerte en alto contraste
Ya está en la red en trailer oficial de Muerte en Alto Contraste, la nueva película de César Bolívar. Autor de clásicos policiales del cine venezolano de los 80 como Homicidio Culposo, Más allá del silencio y Colt Comando, después de un largo período de inactividad, Bolívar regresa al género que mejor supo hacer.
Muerte en alto contraste, primer film de acción policial de la Villa del Cine, narra la historia de Gabriel (Erich Wildpret), un joven que siendo parte de un grupo táctico de la policía, decide tomar la justicia en sus propias manos con el fin de vengar el asesinato de sus padres ocurrida cuando era niño. En su afán de venganza, se relaciona con Pepe Grillo (José Manuel Laguardia, Full Chola), periodista de gran olfato para los crímenes, que le ayudará a adentrarse en lo más profundo de las redes culpables de su desgracia. Pero para cumplir su cometido, Gabriel deberá correr el riesgo de perder a Raquel (Norelys Rodríguez), su única esperanza para un nuevo comienzo.
El guión del film está firmado por el mismo Bolívar y José Antonio Varela (La Clase). La dirección fotográfica es de Jhonny Febles, y la dirección de arte es de Rafael Straga. Ignacio Márquez se encarga del reparto y el montaje fue realizado por Bolívar y Jonathan Pellicer.
Además de Erich Wildpret y Norelys Rodríguez, el reparto está integrado por figuras legendarias del cine, la televisión, la radio y el teatro venezolano: Juan Manuel Laguardia, Luigi Sciamanna, Juan Manuel Montesinos, Julio Alcazar, Manuel Salazar y Carmen Julia Alvarez, Nohely Arteaga y Alberto Alifa.
En el pasado festival de Mérida, Muerte en Alto Contraste se llevó cinco de los premios principales:
- Mejor Montaje: Julio César Bolívar y Jonathan Pellicer por Muerte en alto contraste (César Bolívar) en el Festival de Cine Venezolano de Mérida 2009
- Mejor Dirección de Fotografía: Jhonny Febles por Muerte en alto contraste en el Festival de Cine Venezolano de Mérida 2009
- Miejor Actor: Erich Wildpret por Muerte en alto contraste en el Festival de Cine Venezolano de Mérida 2009
- Mejor Dirección Compartida entre Eduardo Barberena (Cheila, una casa pa’Maíta) y César Bolívar (Muerte en alto contraste) en el Festival de Cine Venezolano de Mérida 2009
- Premio Especial del Jurado: Muerte en alto contraste en el Festival de Cine Venezolano de Mérida 2009
Aunque su estreno es inminente, Muerte en Alto Contraste se está exhibiendo en el marco del Festival de Cine Latinoamericano.
Muerte en alto contraste | Trailer
Manos Mansas, documental venezolano, en salas de cine

Manos Mansas
Manos mansas tiene como protagonistas a niños venezolanos que, desde su más temprana edad, se dedican a cultivar y perpetuar el legado de sus padres, bien sea en la agricultura, la pesca artesanal o la dura supervivencia en el paisaje urbano capitalino.
Dos, pues, son los temas principales del trabajo de los Rodríguez: la lucha por la supervivencia y el amor al trabajo.
Según la nota de prensa:
Manos mansas es una producción de Villa del Cine, que fue realizada en distintas geografías venezolanas como son el páramo Los Colorados, del estado Mérida, lugar en que habita la señora “Chana” y sus hijos que se enfrentan al clima inclemente en completa comunión con la naturaleza; Punta de Garza ubicada en la isla de Margarita, escenario que alberga a los niños Melvin y Pochocho, hijos de pescadores que con entusiasmo se entregan a la aventura de seguir los pasos de sus padres y embarcarse en un peñero para practicar la pesca artesanal; y Caracas, lugar en que vive Ronald Rodríguez de 28 años, que relata algunas vivencias de su infancia, donde el maltrato físico por parte de su padrastro le termino acarreando una fractura en la columna que le obliga a utilizar muletas permanentemente.
El film está siendo distribuido por Amazonia Films y se estará exhibiendo en las salas de cine de La Previsora, el cine Trasnocho Cultural y en la red de Salas de la Cinemateca Nacional.
Sobre los autores:
Luis Alejandro y Andrés Eduardo Rodríguez (Caracas 1974), son realizadores audiovisuales integrales. Antes de dedicarse a la dirección de documentales, trabajaron en el área social, específicamente con niños en estado de abandono. Dicha experiencia los lleva a definir un interés y apego por personas marginadas que tiempo atrás no tenían la posibilidad de expresarse. De esta manera se acciona una filmografía que cuenta con más de cuarenta documentales, entre algunos se pueden destacar: Somarí del Guaikerí, Hidalgo de coche, Pan de cada día, El esplendor y la espera, La siembra de un cantor, Alí Primera: Herido de Vida, Pasajero Detente, Elisabeth Schön: Alma fugitiva, Después de la lluvia, entre otros. Manos mansas es su primer largometraje documental transferido a 35 mm.
Manos mansas | Trailer
Cheila, una casa pa’ Maita, a partir de hoy en salas de cine de Venezuela

Afiche de Cheila, una casa pa' Maita, de Eduardo Barberena
…Es la historia de una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre que regresa de Canadá a pasar las navidades con su familia en la linda casa que hace algún tiempo, con todo su esfuerzo, pudo regalarle a su Maíta. En la búsqueda de hacer realidad su sueño de cambiar su sexo y ser “una mujer total”; al momento de regresar a su país natal, encuentra la hermosa “quinta” en completo deterioro y ocupada por un caótico tropel de hermanos, cuñadas y sobrinos, situación que le desvelará una dura verdad acerca de la relación consigo misma y su familia. Cheila, una casa pa’ Maíta, llegará a nuestros cines con una compleja historia que retrata un mundo en que los sacrificios, la falta de tolerancia y la búsqueda de sí mismo luchan por la supremacía.
Se trata, a mi juicio, no sólo de una de las propuestas más arriesgadas realizadas en lo que va de década en el cine venezolano (ni hablar de la década pasada), sino además una de las más sólidas y maduras. El sólido guión del dramaturgo Elio Palencia —también autor de la pieza original—, examina con acuciosidad la humanidad de sus personajes. No se trata de una historia fácil, de soluciones aleccionadoras, donde los personajes se redimen al final tan sólo por cumplir el imperativo de Disney de que en toda película, alguien debe ser feliz antes de que comiencen los créditos —usualmente con una intención pedagógica, lo que degrada al arte al nivel de sermón dominical.
En Cheila no hay sermones, ni la oposición de buenos o malosy la preocupación del ascenso social, tan recurrente en nuestras cintas los últimos años, se encuentra ausente. Desaparecido el barrio como escenario y su problemática como factor totalitario determinante para el devenir de la trama; queda una historia que pone el acento en la interioridad, en la complejidad del conflicto de sus personajes. Como apuntó Endry Cardeño (Cheila), en la presentación de la cinta ante la prensa, era la primera vez que le pedían interpretar un personaje transexual que no fuera cómico, que no hiciera payasadas o que no tuviera que “enseñar las tetas”.
El tema mismo de la transexualidad o reasignacion de género, está manejado con no menos riesgo, dejando a un lado las convenciones timoratas políticamente correctas del el tratamiento visual de las minorías. Todo lo contrario, Cheila se burla de los tópicos en torno al tema con desparpajo, sin tapujos: una historia tan madura que no teme dejar a un lado la solemnidad y burlarse de sí misma, sin caer en el astracán televisivo y sin el enfoque folklorista de la impepinable reflexión acerca de “la venezolanidad” o “venezolanitud”.
Idéntica madurez se aprecia en la dirección de la Eduardo Barberena, quien parece consciente de que no se trata de probar nada sobre sí mismo, sino desaparecer detrás de sus personajes y sus acciones. Barberena cumple con el mandato clásico de dejar hablar a la obra por sí misma, sin imponerle nada.
Así mismo, hay que destacar la elección del reparto, elegido con puntillosa exactitud por el también actor William Cuao. En esta cinta hay interpretaciones manejadas con bravura, como el de la extraordinaria Violeta Alemán, quien compone una madre llena de contradicciones acerca de su relación con su hijo transexual. Una madre dura, pero no exenta de ternura. Pero ella no es la única, pues cabe destacar el trabajo del resto del elenco, empezando por el de Endry Carreño.
Aura Rivas, Elodie Bernardeau, Luke Grande, Rubén León, Nelson Acosta, Freddy Aquino, Moisés Berroterán, Verónica Arellano, Carolina Torres, Glenis Colina, Guillermo Londoño, Víctor Soto y Rhandy Piñango, acompañan a Cardeño. La partitura musical y la producción estuvieron a cargo de Nelson Carranza.
Al final, es de agradecer una película arriesgada que no teme tratar con profundidad y al mismo tiempo desparpajo temas tan espinosos como el de la transexualidad o la sexualidad infantil. Una película que se ubica a la vanguardia del cine y la sociedad venezolanas. Que no se queda a la saga del conservadurismo de los espectadores para halagarlos con fórmulas fáciles, con finales felices de telenovela, aleccionadores o pedagógicos. Una película que invita a la reflexión y a la discusión. Una cinta madura, que no se convierte en un vehículo de lujo, muy caro, para la vanidad de sus creadores y que toca nervios culturales de la sociedad venezolana que hace tiempo ninguna otra película se había atrevido a tocar.
Sí, estamos ante otra fuerte candidata en la competencia por la postulación al Oscar a la mejor película extranjera para representar a Venezuela. Véanla y luego, discutámosla por aquí.
Cheila, una casa pa’ Maita es una producción de la Fundación Villa del Cine.
Convocatoria, concurso de cortos para “Día de fiesta”

Hasta el 31 de mayo estará abierto el plazo
Día de Fiesta es un proyecto de largometraje colectivo internacional que, con la participación de cortometrajes de Ecuador, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua y Paraguay, tendrá como tema común y fin último la celebración del bicentenario de los procesos de independencia que por estos días celebran buena parte de los países latinoamericanos.
Cada cortometraje debe desarrollar una historia de ficción, expresión de las culturas de cada país, con conflictos actuales que muestren la voluntad por alcanzar anhelos, el desafío a los obstáculos, la esperanza en el futuro, el reto de soñar. Como premisa temática para todos los proyectos, imprescindible para asegurar la unidad del largometraje, cada corto mostrará una historia contemporánea de conflictos interpersonales dentro del universo de una familia, o de las relaciones de pareja, relaciones entre padres, hijos, hermanos, abuelos u otros miembros de la familia “clásica” o de los nuevos modelos de relaciones familiares. El escenario común a todas las historias, como elemento unificador del filme, debe ser la fiesta popular vinculada con la celebración del Bicentenario de la Independencia.
Se trata de un proyecto de coproducción internacional adelantado por La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el Fondo Cultural del ALBA, y el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Plataforma del Cine y el Audiovisual, y con la Fundación Villa del Cine como principal productor ejecutivo.
El Fondo Cultural del ALBA gestionará ante el Banco del ALBA la transferencia de los recursos financieros a la Fundación Villa del Cine para la producción del proyecto ganador, asumiendo ésta como entidad productora el compromiso de administrar dichos recursos y facilitar toda su capacidad instalada para la total realización del proyecto seleccionado en la República Bolivariana de Venezuela, por un monto de ciento setenta y dos mil bolívares (BsF. 172.000,00) Dichas posibilidades de producción desde la Villa del Cine se regirán por los tiempos establecidos en el Reglamento del presente Concurso.
El plazo de recepción de proyectos para el concurso, que contará con un jurado internacional, abrió el pasado 5 de abril (2010) y cerrará el venidero 31 de mayo:
Los proyectos se estarán recibiendo desde el lunes 05 de abril hasta el 31 de mayo de 2010 en la siguiente dirección: Centro Nacional Autónomo de Cinematografía. Avenida Francisco de Miranda, frente al elevado de Los Ruíces, Centro Empresarial Miranda, Piso 2 Ofic 2M, Los Ruíces. Caracas 1071. Teléfonos: (58-212) 232.6095 / 238.7794 Fax (58-212) 232.6095. Horario de atención: de Lunes a Viernes de 8:00am a 1:00pm. Se admitirán los proyectos que hayan sido enviados por correo postal, cuyo matasellos de origen se corresponda con la fecha de cierre de la Convocatoria.
Primer Largometraje del ALBA | Bases (descargar .PDF)
Patricia Ortega se queda con ‘…Un Gallo’

Patricia Ortega
La película venezolana favorita es… [encuesta]
Cine Venezolano, Solveig Hoogesteijn y el relevo generacional
Hasta hace poco, más fácil entraba un camello por el ojo de una aguja que el proyecto de un joven venezolano por la puerta del CNAC (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía).
Como lo señalamos en cierta oportunidad, existía una marcada desproporción generacional en los proyectos aprobados. Por cada cinco cintas de realizadores experimentados, apenas había una una ópera prima. Y los veteranos solían tener preferencias. Si no sobraba dinero después del reparto entre sus proyectos, pues no se aprobaba ninguna ópera prima.
¿Ha cambiado la situación?
Creo que ligeramente.
Me da la impresión que en el CNAC se aprueban más óperas primas, pero su número sigue siendo inferior al de las películas de los realizadores venezolanos de trayectoria. En la Villa del Cine, puede que ocurra lo contrario: el número de óperas primas excede al de películas dirigidas por veteranos. La diferencia, entre ambas instituciones, es fundamental. Usualmente, los proyectos aprobados por el CNAC pertenecen a sus realizadores. En el caso de la Villa, no suele ser así.
Cheila, una casa pa’ Maíta, el trailer
Cheila. una casa pa’ Maíta resultó la gran ganadora del último Festival de Mérida. La cinta dirigida por Eduardo Barberena y con guión del dramaturgo Elio Palencia obtuvo, nada más y nada menos que seis premios: mejor actriz de reparto (Violeta Alemán), mejor actriz (Endry Cardeño), mejor guión (Elio Palencia), mejor dirección (Eduardo Barberena, ex aequo, César Bolívar), mejor película y premio del público.
Yo la vi en el Festival de Margarita y, sin temor a equivocarme, puedo decir que se trata de una de las cintas más arriesgadas de las que se hayan producido en el cine venezolano en lo que va de década. La historia tiene como protagonista a Cheila, una transexual —Endry Cardeño, en una extraordinaria interpretación) que regresa a Venezuela, acompañada de su novia, a buscar dinero para su operación de cambio de sexo; sólo para toparse con una dura realidad.
Dice su sinopsis:
…Es la historia de una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre que regresa de Canadá a pasar las navidades con su familia en la linda casa que hace algún tiempo, con todo su esfuerzo, pudo regalarle a su Maíta. En la búsqueda de hacer realidad su sueño de cambiar su sexo y ser “una mujer total”; al momento de regresar a su país natal, encuentra la hermosa “quinta” en completo deterioro y ocupada por un caótico tropel de hermanos, cuñadas y sobrinos, situación que le desvelará una dura verdad acerca de la relación consigo misma y su familia.
Aura Rivas, José Manuel Suárez, Elodie Bernardeau, Luke Grande, Rubén León, Nelson Acosta, Freddy Aquino, Moisés Berroterán, Verónica Arellano, Carolina Torres, Glenis Colina, Guillermo Londoño, Víctor Soto y Rhandy Piñango, acompañan a Cardeño. La partitura musical y la producción estuvieron a cargo de Nelson Carranza.
Cheila, una casa pa’ Maíta, llegará a nuestros cines con una compleja historia que retrata un mundo en que los sacrificios, la falta de tolerancia y la búsqueda de sí mismo luchan por la supremacía.
Insisto: se trata, en mi opinión, de una de las mejores películas venezolanas en mucho tiempo. Cheila, una casa pa’ Maíta, una producción de la Villa del Cine, será estrenada muy pronto en los cines de Venezuela.
Cheila, una casa pa’ Maíta | Trailer
El Festival de Cine Venezolano de Mérida inicia su edición 2009
Organizado por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), la Universidad de Los Andes (ULA) y la Fundación para el Desarrollo de las Artes y la Cultura (FUNDEARC), el evento se extenderá hasta el próximo 29 de Octubre.
En la competencia oficial participarán 15 largometrajes producidos en los últimos dos años, algunos de ellos en pre estreno. A saber: A mí me Gusta de Ralph Kinnard, Cabimas de Jacobo Penzo, Cheila Una Casa pa’ Maita de Eduardo Barberena, Día Naranja de Alejandra Szeplaki, La Niña de Maracaibo y No me lo van a Creer de Miguel Curiel, Libertador Morales El Justiciero de Efterpis Charalambidis, Macuro de Hernán Jabes, Mafia Interna de Jackson Gutiérrez, Muerte en Alto Contraste de Cesar Bolivar, Que Dios te Perdone de Carlos Uzcátegui, Son de la Calle de Julio Cesar Bolívar, Venezzia de Haik Gazarian, Vuelve el Pasado de Yosmar Isturiz y Zamora Tierra y Hombres Libres de Román Chalbaud.






