Críticas

Verónica, ¿la aterradora cinta española causa fenómenos paranormales?

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Fue cuando terminaba la primera media hora de la película Verónica, de Paco Plaza. Y es la primera vez que mientras veo una película de terror, experimento algo parecido a un fenómeno paranormal.

Más o menos a la altura en que todos los manuales de guión recomiendan incluir una escena que cambia el curso de la trama. En el famoso primer plot point de Sid Field. Es cuando el espectador está claro de qué va la historia y el conflicto a resolver. Cuando se deja llevar por el curso de los acontecimientos.

En ese punto, Paco Plaza incluye una escena en que las luces de la casa de Verónica comienzan a titilar. Es una suerte de preludio a ese brusco giro de los acontecimientos. Justo en esa escena, el Apple TV se desconecto espontáneamente de la red. Y acto seguido se reinició solo.

Esperé a que concluyera el proceso y presioné los botones del control remoto. Nada. Tampoco funcionaba. El Apple TV mostró un mensaje que advertía que no había Internet. Nada raro en mi país, donde el servicio es tan inestable como la paz en el Medio Oriente. Pero resulta que las luces del módem titilaban como es usual.

¿Qué estaba pasando? Empecé a enchufar y desenchufar aparatos. A reiniciar otros. Incluso, apagué y encendí el televisor. Instalé la aplicación de control remoto para el teléfono. Pero nada. El sistema estaba caído. Me tomó unos buenos 45 minutos hacer que todo funcionara de nuevo. Incluso, tuve que volver a loguearme en la cuenta de Netflix.

Finalmente, casi al filo de la medianoche, lo logré. Bueno, en realidad todo volvió a funcionar tan espontanea e inexplicablemente como había dejado de funcionar. Esto nunca me había pasado.

Traté de convencerme a mí mismo de que ambos fenómenos, los de la película y el cuelgue espontáneo del Apple TV, no estaban relacionados para nada. Al fin y al cabo, soy un señor grande que no tiene por qué temer en esas cosas irracionales. Para todo hay siempre una explicación lógica y coherente. Pero allá, muy en el fondo de mi mente, había cierto culillo agazapado.

Sobre todo porque había leído que, en el caso real en que se basa la película Verónica, los electrodomésticos solían encenderse y apagarse así, sin más. Espontáneamente. Sin intervención humana.

Verónica, el caso real: Expediente Vallecas

Verónica se inspira en el Expediente Vallecas, célebre por ser un caso de fenómenos para normales documentado en un expediente policial.

Sucedió en 1991. Todo comenzó cuando la joven de 14 años, Estefanía Gutiérrez Lázaro y sus amigas hicieron una sesión espiritista con una ouija, para comunicarse con el novio de una de ellas, fallecido en un accidente motociclístico. La sesión fue interrumpida por una maestra, quien rompió la tabla. Según las compañeras de Estefanía, un humo negro se habría introducido en ese momento por la nariz de la niña.

A partir de ese instante, Estefanía comenzó a ser presa de convulsiones y delirios en los que era perseguida por figuras humanoides. Su condición fue empeorando hasta que murió de una inusual “asfixia repentina”.

Su familia culpaba al abuelo, fallecido poco antes de Estefanía. La madre había tenido problemas con el anciano y él habría jurado vengarse, aún después de su muerte. La muerte de Estefanía, lejos de aminorar los fenómenos paranormales que se sucedían en el apartamento de Vallecas, los intensificó.

Los electrodomésticos se encendían y se apagaban solos. Los crucifijos saltaban de sus clavos en las paredes. Y una fotografía hizo combustión espontánea. Fue en esos días cuando los miembros de la familia, incapaces de soportar más la situación, toman la decisión de acudir a las autoridades.

Caso Vallecas, el informe policial

Cuatro agentes policiales se presentaron en el número 8 de la calle Luis Marín, en Madrid. Entre ellos estaba el inspector jefe José Pedro Neri, redactor a posteriori del informe. Los cuatro agentes fueron testigos de una situación que definitivamente no era normal. Por ejemplo, vieron cómo la puerta de un armario se abría sola, abruptamente “deforma súbita y totalmente antinatural desencadenando una serie de sospechas serias”.

No habían salido de la sorpresa y comentando la misma, se produjo un fuerte ruido en la terraza donde pudieron comprobar que no había nadie con lo que las sospechas, por tanto, aumentaron y se reforzaron hasta confirmarse momentos después, pudieron percatarse y observar como en la mesita que sostenía el teléfono y, concretamente, en un mantelito, apareció una mancha de color marrón consistente identificada como babas. En la ronda por las habitaciones de la casa se observó un crucifijo en el que el Cristo estaba separado de la cruz, al tiempo que el póster sobre el que se ubicaba contenía las huellas de un arañazo.

El caso, desde luego, inmediatamente se hizo famoso en la TV.

Verónica, la película

Con este material como punto de partida, Paco Plaza ha realizado un film efectivo, lleno de detalles espeluznantes. Como esa figura que avanza silenciosamente por el pasillo del apartamento, mientras la protagonista, Verónica, permanece ignorante del peligro que la acecha.

Sandra Escacena, novel actriz que Plaza descubriera para el film, realiza un estupendo trabajo de interpretación que le valió una nominación a los premios Goya. Durante el fin de semana, diversos medios digitales dieron cuenta de testimonios de espectadores que abandonaban la película, tal era el temor que les infundía. Y eso que muchos seguramente no están enterados de los detalles del Caso Vallecas.

Hasta ahora, afortunadamente, no he leído que otros espectadores también hayan experimentado episodios raros, casi paranormales. Afortunadamente. ¿Alguno de ustedes les ha pasado algo similar a mi experiencia viendo la película Verónica?

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