Three billboards outside Ebbing, Missouri levanta ronchas

¿Es racista la película de Martin McDonagh ganadora del Globo de Oro? ¿O es víctima de un equívoco?

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La polémica en torno a Three billboards outside Ebbing, Missouri (que en España han traducido como Tres anuncios en las afueras y, en Latinoamérica, 3 anuncios por un crimen) parece estar lejos de amainar. La ácida sátira de humor negro, que curiosamente ganara el Globo de Oro a la mejor cinta dramática, tiene a los críticos estadounidenses de cabeza.

La discusión parece haberse generado después de que sorpresivamente se alzara con cuatro Globos de Oro. Para una parte de la crítica, Three billboards outside Ebbing, Missouri va camino a convertirse en la nueva La La Land, la de este año. O, quizás lo que acaso sea más preciso, en una nueva Crash. Y no lo dicen positivamente.

Y si ponen a Crash como ejemplo es sólo para mencionar una película que no merecía ganar el Oscar, por sus implicaciones políticas.

Las objeciones a Three billboards outside Ebbing, Missouri

La objeción principal que se le hace a la cinta de Martin McDonagh es el tratamiento del personaje interpretado por Sam Rockwell. Un policía machista, homofóbico y racista. Y que no duda en torturar a los afroamericanos del pueblo. Sobre este particular, dice un artículo en Salón:

Lo que muchos críticos le critican a Three Billboards es que la película le da a Dixon, el policía racista, notorio por la violencia contra los negros que interpreta Rockwell, un arco de redención que maquilla sus crímenes racistas. Y esos crímenes quedan relegados a la muerte de la hija de la protagonista, una mujer blanca.

El artículo, no obstante, no pasa por alto la tradición hollywoodense de atacar al favorito a los premios:

De acuerdo, los ataques contra al favorito de los Oscar es una tradición consagrada por el tiempo. La Convención debe ser desafiada. Así como también debe serlo el gusto tradicionalista de la Academia. La mayoría de los años, el favorito principal ha tenido un defecto flagrante. Y en esta era de posiciones candentes y abundante conciencia social y política, la tendencia a distinguir cualquier cosa que sea políticamente incorrecta o insensible se intensifica. Y con frecuencia, con razón.

McDonagh, hueso duro

Las críticas que Three billboards outside Ebbing, Missouri ha recibido en Estados Unidos son mucho más duras que las europeas (y del resto del mundo donde se ha visto). Suponemos entonces que acaso estén influidas por la crispación del Hollywood post Harvey Weinstein. Y del Estados Unidos de la era Trump. Donde las discusiones raciales se han elevado a problema de Estado. No es de extrañar que a la película se le esté juzgando a través del tamiz de la polarización política.

Crash o la Intolerancia

Por otra parte, Martin McDonagh es un duro del humor negro y la sátira. Su corta obra cinematográfica –y su obra teatral– está llena de ambigüedad ética y moral. Y ni la farándula estadounidense, ni mucho menos el público con sus extremos morales, están preparados para una sátira de este tipo. Aún mas, si la película arranca mal la temporada de premios, víctima de ese equívoco llamado Globos de Oro.

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