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Ha comenzado la crisis del cine venezolano. A finales del 2015 y principios del 2016, la gran noticia cinematográfica fue la reducción considerable de espectadores que registró nuestro cine el año pasado.

En medios tradicionales y en las redes sociales hubo concenso sobre las razones: las películas del 2015 no resultaron atractivas paras los espectadores venezolanos. Desde luego, no faltó el apocalíptico de siempre quien señalara el hecho como una muestra incontestable de la decadencia de la industria cinemartográfica local.

La verdad es que la calidad no lo es todo a la hora de determinar la recaudación de una película. Y a la hora de analizar el resultado global de la taquilla del cine venezolano hay que tomar en cuenta otros aspectos. Muchas veces, las razones son sencillas, prácticas y hasta obvias.

Crisis del cine venezolano 2015: razones de la debacle

  1. En 2015 no hubo una película que llevara masas a las salas de cine como Papita, Maní, Tostón y, en menor medida, Libertador. La verdad es que ambas películas son excepciones en nuestro cine y no la regla, en cuanto a taquilla se refiere.
  2. La mayoría de las películas estrenadas en 2015 fueron cintas artísticas, sin grandes estrellas, ni con pretensiones de convertirse en blockbusters. De Dauna a Km.72, pasando por Paquete #3, casi todas fueron apuestas artísticas de riesgo, más interesadas en la búsqueda y la exploración de nuevos ámbitos temáticos y la experimentación con el lenguaje que en reventar las taquillas. Hubo acaso un par de excepciones: Hasta que la muerte nos separe y El Malquerido. Ambas, cintas de género, con estrellas reconocidas que, sin abandonar sus búsquedas temáticas y estéticas, buscaron al mismo tiempo su público.
  3. Una porción importante de los 31 estrenos fue cine especializado, películas que usualmente atraen un público limitado y que reciben distribución no masiva: documentales, coproducciones iberoamericanas y cintas no profesionales de bajo prespupuesto. Sin embargo, una de estas cintas de cine no tradicional logró trepar hasta los primeros puestos del ranking de taquilla: Muerte Suspendida.
  4. Entre marzo y abril del 2015 se dio un fenomeno poco usual en nuestro cine: la mayoría de los estrenos de las películas más importantes del año se agolparon en poco menos de mes y medio. Km.72, El infierno de Gaspar Mendoza; Dauna, lo que lleva el río; Hasta que la muerte nos separe, se estrenaron en seguidilla y coincidieron en las salas. Por un lado, esto fragmentó el público usual del cine criollo. Y, por otro lado, el resto del año se quedó sin películas “grandes” que estrenar (salvo por Paquete #3, El Malquerido).
  5. La mayoría de las películas estrenadas fueron censura B y C. Es decir, fueron películas para un público más adulto, que suele ir menos al cine que niños y jóvenes. En cambio, Papita, Maní, Tostón, fue Clase A.
  6. A partir del segundo trimestre del año pasado, las cintas venezolanas comenzaron a ser distribuidas sólo en formato digital, debido a las dificultades para conseguir material virgen 35 mm. No sólo por el difícil acceso a divisas para importación, sino porque cada día es menor la cantidad de material fílmico que se fabrica (y, por supuesto, cada vez es más costoso), pues la tendencia mundial apunta a la producción, distribución y exhibición digital del cine. Las salas de cine venezolanas que no han hecho la transición al digital, se quedaron sin películas criollas digitales que mostrar.

El cine venezolano y la crisis

Finalmente, la crisis económica esta en la base de la crisis del cine venezolano. En 2015, la crisis económica empezó a asomar sus colmillos y terminó de alejar a los espectadores venezolanos de su cine.

Si bien el cine sigue siendo uno de los entretenimientos más baratos, en 2015 el consumidor venezolano apostó por lo seguro, por tratar de sacarle el máximo rendimiento a su inversión en la salida al cine.

¿Y cómo se saca el máximo provecho? Escogiendo películas para toda la familia, en especial, para los niños. Esto explica por qué 9 de las 10 películas más taquilleras del año pasado, fueron cintas infantiles, juveniles o para toda la familia:

  1. INTENSA MENTE – 1,860,630.
  2. MINIONS – 1,703,525.
  3. RÁPIDO Y FURIOSO 7 – 1,560,130.
  4. VENGADORES: LA ERA DE ULTRÓN – 1,377,870.
  5. HOTEL TRANSYLVANIA 2 – 1,086,330.
  6. EL MUNDO JURÁSICO – 917,300.
  7. LA CENICIENTA – 835,270.
  8. CINCUENTA SOMBRAS DE GREY – 819,405.
  9. LOS PINGÜINOS DE MADAGASCAR – 730,650.
  10. PIXELS – 728,250.
    (Fuente: ASOINCI, A.C.)

Ahora bien, el 2016, con sus horarios restringidos, sus racionamientos eléctricos y su inflación está siendo un año muy difícil para la industria del entretenimiento en general. Recuerda esto a la hora de hacer el balance de fin de año, del año en curso.

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