De críticos y críticas

Criticos de cine

Criticos de cine

Una de las mejores cosas que trajo la Web 2.0 es la proliferación de críticas. Sobre todo, de críticas de cine.

No obstante, una de las peores cosas de la Web 2.0 es la proliferación de críticas, sobre todo, críticas cinematográficas mal redactadas, escrita a la carrera y a la ligera, sin profundizar en el análisis, sin contraste ni basamento teórico. Críticas que pretenden disfrazar su frivolidad y superficialidad, echando mano a la lista de lavandería de términos altisonantes que todo crítico “moderno” debe usar: deconstruir, desmontar, posmodernidad, objetivización…

Ya se hacen la idea.

De allí que resulte tan interesante el desmontaje —ya ven: ni yo, que no soy crítico, me puedo resistir a la tentación de usar la palabreja— del triunfalismo de la democratización de la crítica en Internet que ejecuta el crítico argentino Javier Porta Fouz en un iluminador texto publicado en La Nación: Críticos de cine.

A continuación, un fragmento donde se desgranan los cuatro elementos que toda crítica debe contener para ser una crítica:

Aire, fuego, tierra, agua. Cuatro elementos. La crítica también, para ser crítica y no otra cosa, debería tener cuatro elementos.

Uno es la información. No es, o no debería ser, el número uno, el más importante, pero empezamos por ahí porque es fácil. Por ejemplo: se habla del actor Kevin Costner. Se puede decir que dirigió películas. Que dirigió Open Range , que aquí se estrenó como Pacto de justicia . Estamos informando. Datos. Claro: hoy la información no vale lo mismo que en la década del 60, cuando en la revista Tiempo de Cine había una sección de fichas de películas. Hoy, abundar en información acerca de datos fácilmente ubicables con tres o cuatro clics de un mouse -o de pantalla táctil- puede ser considerado un despilfarro.

Otro elemento es el análisis. Análisis: disección, categorización, conceptualización. En Open Range, sobre todo en su primera parte, abundan los grandes planos generales. Ya estamos analizando. Para decir lo que dijimos tenemos que saber qué es un gran plano general, tenemos que ser capaces de identificarlo.

El tercer elemento es a la vez el más difícil y el más tentador, el de mayor posibilidad de brillo y seducción: la interpretación, que se logra al ubicar lo analizado en contextos de significación más amplios. En Open Range podemos decir que esos grandes planos generales remiten, por un lado, a la conciencia del género western que tiene Costner como director. Son planos elegíacos, planos de un género que no existe más. Cada nuevo y aislado western contemporáneo ya no es una épica, sino una elegía. A eso ayuda la música y también la historia que cuenta la película de Costner:el fin de los pastoreos libres y la imposición definitiva de los límites en la tierra, el fin de la vida nómade de los cowboys. Para interpretar tuvimos que haber ubicado la película en la historia del género y en la historia del oeste de Estados Unidos.

Y por último, el cuarto elemento: la evaluación. Open Range es excelente, y fue una película soslayada por mucha gente (ignorada y subvalorada). Sí: evaluar es poner estrellitas. Bah, evaluar es también poner estrellitas, pero puede ser mucho más interesante que eso. Veamos una pequeña crítica sobre un disco, para salir un poco del cine: “Uno de los lanzamientos más gloriosos en la historia, la canción del título del tres veces platino The Final Countdown es bombásticamente brillante, basura gloriosa, un asalto nuclear y capilar que sólo pudo salir eyectado de los vacuos años ochenta.” Así empezaba la crítica del disco La última cuenta regresiva , del grupo sueco Europe, escrita por Doug Stone el sitio web Allmusic.com. Y terminaba así: “Se puede vivir sin The Final Countdown , pero ¿por qué habríamos de hacerlo?” En inglés, la pregunta es: ” but why? “. Ese cierre contundente es una evaluación sofisticada. Ese ” why? ” del final, esa pregunta breve, es una evaluación que va más allá de este disco en particular y se mete de lleno en una cuestión clave para la crítica. Volvamos a la crítica de cine. La mayor parte de las películas que vemos no son obras maestras. Podríamos vivir sin ellas (y de hecho también sin las obras maestras), pero ¿por qué privarnos de ciertos placeres que algunos reprimidos llaman “culpables”? Evaluar todo en función del metro patrón de la obra maestra consagrada -se usa mucho mentar El ciuda dano como molde, o Vértigo – hace que muchos críticos nunca califiquen nada de excelente, y hace que el canon cinematográfico permanezca pétreo. Evaluar películas es no sólo evaluar títulos en particular. Es poner en perspectiva, construir microscópicamente la historia del cine.

Sin lugar a dudas, hay que guardar este texto para futuras referencias.

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