Paradise Lost, los “Tres de West Memphis” recuperan su libertad

Paradise Lost: paraíso recuperado
Paradise Lost: paraíso recuperado

Semanas atrás, Jeissy Trompiz, me habló acerca de Paradise Lost, un documental sobre el espantoso asesinato de tres niños de 8 años y la condena, probablemente injusta, de tres jóvenes aficionados a vestir de negro, escuchar a Metallica, estudiar sobre el ocultismo y leer a Stephen King. Los sucesos había tenido lugar en 1993, en West Memphis, Arkansas, una comunidad ultra religiosa y conservadora.

A mí me sonaba el trabajo, pero no estaba seguro de qué me hablaba, hasta el viernes vi que Paradise Lost encabezaba la lista de lo más buscado del día en Google.

Una inspección posterior me permitió descubrir el por qué: ese día, después de 18 años de prisión, Jason Baldwin, Damien Echols y Jessie Misskelly, los acusados, habían sido liberados gracias a un tecnicismo legal que pone a salvo a sus acusadores de cualquier demanda civil.

Paradise Lost: The Child Murders at Robin Hood Hills, estrenado en 1996, el primer documental de Joe Berliner y Bruce Sinofsky tenía en un principio diferentes motivaciones. Los realizadores le habían hecho llegar a Sheila Nevins, ejecutiva de HBO, una artículo sobre el caso con la intención de animar a la cadena a producir un documental sobre la juventud descarriada.

Berliner y Sinofsky lo explican en una entrevista con Deadline Hollywood:

Basándonos en el artículo, queríamos contar una historia de jóvenes descontentos. ¿Cómo podían existir jóvenes tan viles capaces de hacerle una cosa así a tres inocentes criaturas. Luego nos reunimos con Damián y vimos lo que estaba pasando.

Rápidamente nos dimos cuenta de que estábamos en medio de un caso increíble de justicia mal aplicada. Era una mezcla letal. La prensa local encontró que era mucho más fácil contar una historia de sectas satánicas y adoración al diablo que hacer periodismo duro, y en una parte del país dominada a golpes de Biblia, los fiscales pintaron un cuadro de pánico satánico. Esto llevó a la condena.

También ayudó mucho la personalidad, arrogante y narcisista, del joven Damien Echols, señalado de ser el principal sospechoso.

Damien de alguna manera era su peor enemigo. Era una especie de un adolescente narcisista que disfrutaba de la atención, porque no creía que fuera posible que pudiera ser condenado.

Él era un extraño que hubiera sido normal en Nueva York o Los Ángeles, pero en esta comunidad religiosa fundamentalista, vestirse de negro y escuchando heavy metal lo convirtió en un bicho raro. Era en realidad un niño súper inteligente que bailaba una melodía diferente y se internó en un camino equivocado.

A pesar de todo, el estreno del filme, que recoge en detalle las incidencias de un juicio que parece plagado de irregularidades, llamó la atención internacional.

La película recibió críticas entusiastas, pero nunca saltó de la página de entretenimiento a la editorial. Pero eso fue justo cuando el Internet se comenzó a utilizar como una herramienta primitiva medios de comunicación social, y surgió un movimiento internacional de apoyo.

Eddie Vedder, vocalista de Pearl Jam, el actor Johnny Depp y Natalie Maines, de Dixie Chicks, pronto se unieron a la causa. Metallica había accedido a prestar su música para la película. Más tarde también se involucrarían el realizador neozelandés Peter Jackson y su esposa y productora Fran Walsh.

La razón por la que la gente como Vedder y Depp prestaron su apoyo a Damien, y la razón por la que Metallica nos prestó su música para la película fue que ellos también se sintieron como los monstruos, los forasteros, los raros en la escuela secundaria.

No obstante, la película no arrojó los resultados esperados.

La idea de que en las circunstancias adecuada cualquier persona de este tipo pueda ser ser condenada a muerte es sencillamente terrible. No hay excusa para lo que sucedió en este caso.

Cuando alguien recibe una condena a muerte, tiene que estar más allá de toda duda razonable. Este era un caso débil. Pensamos que la primera película iba a cambiar las cosas, y luego hicimos una segunda, seguros de que haría estallar el caso. Sin embargo, las ruedas de la justicia se movían despacio, mientras que estos chicos se pudrían en la cárcel.

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El segundo documental, Paradise Lost: Revelations, filmando entre 1998 y 1999, se enfrentó a un obstáculo singular: el éxito de la primera cinta. A los realizadores se les vetó el acceso a la sala del tribunal de apelaciones, a pesar de que su documental se convirtió en una herramienta de la defensa, los abogados de ambos lados evitaron dar declaraciones y los familiares de las víctimas se negaron a aparecer en cámara.

Todos excepto uno: John Mark Byers, padrastro del niño Christopher, una de las víctimas.

Byers prácticamente se roba el film. Fundamentalista cristiano, es al mismo tiempo dueño de un carácter explosivo, violento. Gárrulo y perturbado, mitómano consumado, se pasea por el film repartiendo amenazas de muerte contra los jóvenes condenados. Pero su comportamiento es tan errático e histriónico que al final termina despertando sospechas.

Curiosamente, el viernes mostró su apoyo a los jóvenes ante los medios presentes en el tribunal.

Ellos son inocentes, ellos no mataron a mi hijo.

Los llamados “Tres de West Memphis” salieron en libertad cuando se examinaron nuevamente evidencias de DNA y los resultados probaron que no había nada que ligara a los acusados con la escena el crimen. Todo lo contrario, el DNA parece apuntar a Terry Hobbs, padrastro de otra de las víctimas y a un amigo suyo. La policía no había considerado a Hobbs como sospechoso.

Pero los jóvenes han tenido que acogerse a una argucia legal que los obligaba a declararse culpables para salir en libertad. De esto modo, el caso se cierra.

El desenlace llega 16 años después del estreno del primer film y a sólo un mes de la premiere de la tercera parte, Paradise Lost: Purgatory, en el venidero festival de Toronto. Berliner y Sinofsky se encuentra ahora corriendo para incluir el nuevo final en su tercera película.

Siempre lamenté el hecho de tener que seguir haciendo secuelas de esta horrible historia de la vida real. Tenemos el tiempo justo para incluir lo que ocurre en el final de la película, y es increíble es la sensación de saber tu trabajo tuvo impacto. Pensamos que lo correcto es detener la serie aquí.

No queremos que suene arrogante, como si nosotros mismos nos diéramos palmaditas en la espalda. Este es el resultado de la ayuda de mucha gente. Pero Damien dice en El paraíso perdido 3, que literalmente habría muerto si no fuera por estas películas. Agotados sus recursos, nadie iba a venir a su defensa y no habría habido fondos para investigar las nuevas pruebas que ayudaron a retrasar su pena de muerte.

Bruce y yo nos sentimos agradecidos de haber servido de guardianes de una historia que tenía que ser contada. Pero también creemos que el cine mantiene con vida a estos muchachos, junto a gente como Vedder y Depp.

No todo el mundo, desde luego está contento con el resultado. Uno de ellos es Steve Branch, padre de una de las víctimas:

Con algunas estrellas de cine, y con un poco más de dinero, cualquiera que haya matado a alguien puede salir libre.

Y Hollywood parece haber tomado nota y no ha perdido tiempo para anunciar un proyecto de ficción basado en el caso y que sería dirigido por Atom Egoyan.

Paradise Lost: Purgatory | Teaser

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VíaIndieWireStudio Daily

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