
A woman, a gun and a Noodle Shop
Hace poco publiqué en Twitter un enlace a una curiosa nota publicada por The Guardian. En la pieza se hablaba del remake chino de Blood Simple, ópera prima de los hermanos Coen, que había sido realizado por el veterano realizador Zhang Yimou. Ambientada en la polvorienta provincia de Gansu en la antigua China feudal, el film fue aclamado en el pasado festival de Berlín y ha sido un éxito de público en China. Se titula A Woman, A Gun and a Noodle Shop.
Pero más allá de la curiosidad de ver un remake “al revés”, la nota del diario británico pone de relieve las implicaciones económicas del asunto. Con una población de casi dos millardos de habitantes y una economía capitalista en pleno florecimiento, existen no pocas probabilidades de que el gigante asiático desplace a Hollywood como la potencia cinematográfica mundial en un futuro no muy lejano. Más aún, apunta el artículo, cuando la economía estadounidense está técnicamente en bancarrota.
Blood Simple tampoco es el único remake de una película americana realizado para las vastas audiencias chinas. Se sabe que se está desarrollando una adaptación de la comedia romántica What Women Want, protagonizada por Gong Li y Andy Lau, por ejemplo. O allí está el caso de High School Musical: China. Por otra parte, China también podría convertirse en la fuerza financiera de muchas películas de un Hollywood moribundo. Allí está el ejemplo del remake de The Karate Kid, un proyecto de un estudio de Hollywood financiado por China Film Group Corporation, la empresa estatal cinematográfica china.
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