Aunque los exégetas del Manifiesto que proclaman la muerte del viejo modelo de negocios no suelen comentarlo en voz alta, casi todos los contenidos que se venden en la tienda iTunes vienen licenciados por la más vetustas empresas del viejo y ¿caduco? modelo de negocios: películas distribuidas por grandes estudios o música editada por discográficas tradicionales. Hay poco o ningún espacio para la producción independiente. Ahora, con el añadido de los ebooks, es muy probable tu libro deba ser publicado también por una editorial establecida.
No ocurre lo mismo en el caso de la tienda de aplicaciones (apps), abierta a todo desarrollador dispuesto a pagar 100 dólares. Pero, ¿autorizará Apple la distribución una aplicación narrativa transmedia, que integre video, música, juegos y texto? ¿En cuál de las tiendas debe venderse una película interactiva? ¿En la de aplicaciones o en la de películas? Y la Ley del Amor, ¿se vendería como ebook o como aplicación? Hoy en día la tienda vende aplicaciones-discos, pero aún no he visto la primera película-app.
Por su hipertextualidad, interactividad y conectividad, el iPad podría convertirse en el catalizador de la revolución de la narrativa transmedia. Quizás no exista mejor dispositivo móvil para disfrutar de la “lectura” de un vook (libro electrónico con video integrado) o de alguna de las diginovelas de Anthony Zuiker. Podría brindar infinitas posibilidades a cineastas interesados en formas narrativas no tradicionales, en el cine interactivo o en relatos no lineales. ¿Se imaginan lo que podría hacer con él un realizador aficionado a las citas como Goddard?
No obstante, la revolución depende de cuán abierta sea Apple a la hora de aceptar, distribuir y vender contenidos en su tienda iTunes.
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