Sin embargo, algunas situaciones personales me tienen con los ánimos por los suelos. Y, cuando eso pasa, quizá lo mejor sea sacarse la basura de encima, públicamente, dedicándole un post al tema. O dos, o tres, o los que hagan falta, para seguir adelante.
No obstante, por ahora me limitaré a contar una fábula con tres morales que describe muy bien la situación en la que me encuentro.
La leí por primera vez en Las Iniciales de la Tierra, aquella novela enorme del cubano Jesús Díaz. Luego, la escuché de los hermosos labios de Julianne Moore en Assasins, de Richard Donner y escrita por los entonces desconocidos, hermanos Wachowski.
Y dice:
Érase una vez un periquito que volaba hacia el sur en busca de un clima más cálido. Pero iba atrasado y un repentino frente frío invernal, lo congeló en pleno vuelo. El periquito, congelado, cayó al suelo. Para colmo de males, una vaca que pasaba por allí, le cagó encima y lo cubrió de bosta. Pero resulta que la cálida cagada tuvo en él, resultados insospechados: le descongeló.De modo pues que nuestro periquito, al entrar en calor y sentirse feliz de estar vivo, se puso a cantar, enterrado en la bosta. La alegre melodía llamó la atención de un gato hambriento que, oh casualidad, también pasaba por allí. El gato se detuvo, escarbó en la bosta y sacó al periquito. A continuación, le limpió la mierda y se lo zampó de un bocado.
Esta fábula tiene tres moralejas:
- A veces quien te caga encima, no necesariamente es tu enemigo…
- Ni aquel que te saca de la mierda necesariamente te está ayudando…
- …Y cuando uno está hundido en la mierda, a veces es mejor es quedarse calladito, tranquilito…
Tengo la esperanza de que los involucrados sepan leerme entre líneas. Señores, que tengan un feliz y productivo día…

