Documentales

Crude, documental de Berlinger, explora el lado oscuro del petróleo

Crude, el más reciente trabajo de Joe Berlinger —acaso ustedes lo conozcan por el ser el autor del estupendo documental Metallica: Some Kind of Monster— es la crónica de una de las mayores y más controvertidas demandas legales de la historia: el caso contra Chevron-Texaco por la contaminación continua, a lo largo de tres décadas, de la región amazónica ecuatoriana.

Según la demanda, durante 30 años la petrolera Texaco explotó una región de la Amazonia ecuatoriana y vertió en ella cerca de 18 millardos de galones de desechos tóxicos, envenenando la tierra, el agua y el aire. La zona de muerte que creó el crimen ecológico tiene alrededor de 14 mil kilómetros cuadrados, equivalente a la superficie de los estados Aragua y Yaracuy juntos.

Como consecuencia, en el área se han incrementado la tasas de cáncer, leucemia, de nacimientos de niños con defectos físicos. Por otro lado, ha precipitado la desaparición de los étnicas indígenas afincadas en el lugar. Tan grave es la situación que el caso ha empezado a ser conocido como el Chernobil Amazónico, en clara referencia al desastre ecológico que tuvo lugar en Kiev cuando estalló la central nuclear de Chernobil, a finales de la era soviética. Chevron, desde luego, asegura que las acusaciones son parte de un plan de estafadores ecológicos que buscan llenarse sus bolsillos con miles de millones de dólares.

Pero, lejos de ser un panfleto ecologista, Crude muestra todos los ángulos posibles del conflicto: desde los alegatos de los indígenas, hasta la defensa de los demandados, pasando por una reflexión sobre el poder de las celebridades con conciencia social, el conflicto entre los intereses económicos, los derechos humanos y los movimientos ecologistas, la manipulación mediática, el poderío de las grandes corporaciones multinacionales o el retrato de los nuevos gobiernos revolucionarios regionales, como el de Rafael Correa en Ecuador o el de Hugo Chávez, aquí en Venezuela.

A Berlinger le tomó tres años de su vida y múltiples problemas realizar Crude:

Tuvimos que pagar un precio muy alto por el acceso (privilegiado a la información). Penetraron en nuestras habitaciones de hotel y nos robaron materiales, tuvimos un caso terrible de niguas —si usted no sabe lo que son niguas, quizás prefiera no saberlo—, yo aún tengo las cicatrices que me dejaron. Allá abajo, es tan caliente como el infierno, pues uno está en plena línea ecuatorial…

Resulta curioso comprobar que en Venezuela se da una situación análoga a lo ocurrido en la Amazonia ecuatoriana. Específicamente, en el lago de Maracaibo. La contaminación de las aguas del lago más grande de suramérica por parte de las empresas transnacionales estadounidenses (y, hay que decirlo, por empresas nacionales) es uno de los mayores crímenes ecológicos de la historia del continente. Y a pesar de que ha provocado secuelas similares a las del Chernobil Amazónico, como el aumento en la incidencia de cáncer entre los pobladores de sus riberas y el nacimiento de niños con terribles defectos físicos, parece no importarle a nadie. O a casi nadie.

Crude será estrenado en las salas de los Estados Unidos en septiembre próximo.

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