Ciertamente, no las ha tenido todas consigo la Iglesa católica los últimos meses.
Primero, las desafortunadas declaraciones contra el uso del preservativo del papa Benedicto XVI en su gira africana, un continente diezmado por el VIH, recibieron fuertes y fundamentadas críticas. Después, fue notoria la gélida recepción que el monarca religioso recibió en Israel, por la revocación de la excomunión del sacerdote negacionista Richard Williamson, y otros tres sacerdotes lefebvrianos cismáticos.
Por esos mismos días, pero de este lado del charco, la sagrada institución también merecía unos cuantos titulares cuando el presidente Paraguayo y ex obispo católico, Fernando Lugo, se reveló tan prolífico como uno de esos viejos patriarcas del Viejo Testamento, de esos que en en el Libro del Genésis, engendran muchachos de nombres raros sin parar, incansablemente, versículo tras versículo.
Mientras la prensa estaba ocupada en contar la numerosa prole del paraguayo, en Miami, las revistas del corazón publicaban las fotos de la mano del padre Alberto Cutié hurgando el bikini de la guatemalteca Ruhama Buni Canellis. Hasta entonces, Cutié era una casta celebridad que hacía suspirar a millones de beatas televidentes, subscriptoras de cable, en todo el continente. Cutié pronto colgó los hábitos, pasándose a la Iglesia Episcopal y, en el interín, se caso con la portadora del bikini, rompiéndole así el corazón a sus cristianas seguidoras, a sus superiores eclesiásticos y al productor de su programa de TV.
Visto todo lo anterior, y lo que sospecho pronto habrá de venir, ¿no es acaso un buen momento para publicar una lista sobre el tema? ¿Qué les parece un Top Ten de sacerdotes de cine?



