Conspiraciones secretas, política y paranoia: una lista de películas

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Una de las mayores resistencias que ha encontrado el plan de rescate propuesto por la administración de Bush para paliar la crisis financiera ha sido la alergia a las intervención estatal que sufren ciertos sectores estadounidenses. Los congresistas republicanos más radicales, por ejemplo, quienes vieron en el plan inicial el comienzo de la socialización de la economía estadounidense y el principio del fin del capitalismo –curiosamente, un punto de vista también compartido por la izquierda radical.

La sospecha hacia todo tipo de intervención estatal en los asuntos privados no es sólo exclusiva de neoconservadores y neoliberales recalcitrantes. También es compartida por otros grupos militantes ultraconservadores como los movimientos antiaborto-provida, las asociaciones que defienden el derecho a la posesión de armas, los nostálgicos de la Confederación de Estados Americanos, organizaciones de supremacismo blanco como la Nación Aria, cultos cristianos radicales, movimientos anarcocapitalistas o las milicias que desconocen la autoridad del Estado Federal y el gobierno de los Estados Unidos, como los Freemen de Montana, una milicia cristiano-patriota que se enfrentó a agentes federales durante 81 días en 1996.

Todos tienen en común la idea de que la soberanía del Estado debe estar supeditada a la soberanía individual. El individuo por encima del Estado. Visto de esta manera, a uno le cuesta creer que tales ideales también estén detrás de tragedias como el acecho a Ruby Ridge, el atentado contra el edificio federal Alfred P. Murrah, en Oklahoma City; o la masacre escolar de Columbine.

Eagle Eye

Eagle Eye

El enfrentamiento entre el individuo y un Estado omnipotente y omnipresente, que vigila y controla a los ciudadanos, tampoco es ajeno al cine. En las películas, usualmente este juego del gato y el ratón entre el Estado y el individuo es desarrollado en una trama trepidante (thriller) donde la paranoia, el poder político y las conspiraciones van de la mano para ocultar un secreto cuya difusión destruiría el poder de institución opresora (llámese Estado, gobierno, corporación, iglesia…).

Justo esta semana se ha estrenado el último ejemplo de esta tendencia: Eagle Eye (que lleva en español el título de Control Total), una cinta dirigida por JD Caruso y protagonizada por Shia LaBeouf y Michelle Monaghan. En Eagle Eye, nuevamente, un personaje común y corriente es blanco de una vasta conspiración política gubernamental.

De modo pues que razones no faltan para revisar una lista de películas que hacen realidad la famosa frase de Henry Kissinger (¿fue él quien lo dijo? ¿No?) de que a los paranoicos también los persiguen.

FICCIÓN

The Manchurian Candidate

The Manchurian Candidate

The Manchurian Candidate, de John Frankenheimer cuenta una parábola del mccarthismo, con lavados de cerebros y magnicidio incluidos, en el clima de miedo y paranoia que caracterizaba la Guerra Fría. Protagonizada por Frank Sinatra, quien lo sacó de circulación por más de un cuarto de siglo después del asesinato de John F. Kennedy. Pueden pasar por alto la nueva versión realizada en 2004.

Invasion of the Body Snatchers, de Don Siegel. Como en el caso anterior, este thriller de ciencia ficción también es considerado una parábola de la paranoia anticomunista del mccarthismo. Algo anda mal en la pequeña población de Santa Mira, California: de repente, algunos de sus pobladores comienzan a comportarse de extraña manera. El Dr. Miles Bennell está dispuesto a descubrir el por qué, aunque en ello deje su vida. Adaptada en otras dos oportunidades, por Phillip Kaufman en 1978 y por Abel Ferrara en 1994. Curiosamente, ambos remakes son casi tan interesantes como el original.

The Stepford Wives, de Bryan Forbes. Es la versión feminista de Invasion of the Body Snatchers. Stepford es el paraíso para el machista moderno. En Stepford, todas las mujeres son perfectas: bellas, felices, fieles, conformes y siempre dispuestas a satisfacer a su hombre con una perenne sonrisa en sus rostros. Detrás de tanta belleza, no puede haber otra cosa que un peligroso secreto que jamás debe ser revelado. ¿No es cierto? Escrita por Willian Goldman a partir de la novela de Ira Levin. Nuevamente: pasar por alto el remake.

North by Northwest

North by Northwest

North by Northwest, de Alfred Hitchcock. Casi podría decirse que toda la obra de Alfred Hitchcock es un gran tratado cinematográfico sobre la paranoia. Una y otra vez, Hitchcock repite la trama del hombre inocente perseguido por causas que él mismo desconoce (un tema que debe mucho a Franz Kafka). Pero de todas sus películas, pocas tan perfectas como ésta. Protagonizada por Cary Grant como el ejecutivo publicitario confundido con un peligroso espía.

Z, de Costa-Gravas. Aclamado como uno de los mejores thrillers políticos de la historia, Z reconstruye el asesinato del humanista griego Gregorios Lambrakis, uno de los más sonados escándalos políticos de Grecia. Protagonizado por Yves Montand, Jean-Louis Trintignant e Irene Papas. Costa-Gravas merece tener otros buenos thrillers político-conspirativos en esta lista: Estado de Sitio que examina la lucha antiguerrillera en el Uruguay de los 70; Missing, sobre el golpe de Estado de Pinochet; Betrayed, sobre los grupos ultraderechistas estadounidenses; Amen, que señala a la Iglesia Católica por su relación con el régimen Nazi o La Corporación.

The Parallax View

The Parallax View

Trilogía de la Paranoia Política: The Parallax View, Klute, All The President’s Men, de Alan J. Pakula. Es la trilogía definitiva sobre el tema. Magnicidio, lavados de cerebro, complejas conspiraciones que involucran a los más altos cargos del gobierno, resulta curioso que el último filme de la trilogía esté basado en hechos reales: el escándalo Watergate que acabó con la presidencia de Richard Nixon.

The Conversation, de Francis Ford Coppola. Otro clásico de las cintas de paranoia política de los 70. Gene Hackman interpreta a un investigador privado que se topa con el más grande caso de su vida, una trama que no acaba de entender por completo y que le involucra. Un thriller de la más pura paranoia existencialista.

Three Days Of The Condor, de Sydney Pollack. Escrita por Lorenzo Semple Jr., también autor de The Parallax View, está protagonizada por Robertd Redford, como el espía de la CIA que, de repente y sin saber por qué, se convierte en el blanco de la temida agencia.

Marathon Man, de John Schlesinger. Dustin Hoffman encarna a un estudiante común y corriente atormentado pro el suicidio de su padre que se ve involucrado sin querer en una compleja trama de espionaje y criminales de guerra nazis. Contiene la más terrible escena de tortura que yo haya visto en mi vida. Me acuerdo y me erizo.

Blow Up, de Michelangelo Antonioni. Adaptación de un cuento del argentino Julio Cortázar, el filme de Antonioni (no confundir con Antonini, ese es otro caso de conspiración y paranoia polítca) cuenta en clave instrospectiva la historia de un fotógrafo que fotografía un crimen accidentalmente. Brian de Palma hizo una nueva versión en los 80, titulada Blow Out, en la que el oficio del fotógrafo es reemplazado por el del sonidista.

Conspiracy Theory, de Richard Donner. ¿Se acuerdan de la frase de Kissinger que cité más arriba? Bueno, esta película cuenta lo que pasa cuando un paranoico (Mel Gibson), obsesionado con las teorías conspirativas, comienza a ser perseguido y se ve involucrado en una conspiración.
JFK, de Oliver Stone. Puede que esta película no necesite mayor presentación. Stone examina el magnicidio de John Kennedy y termina elaborando una compleja y vasta teoría de la conspiración.

Interview with the Assassin

Interview with the Assassin

Interview with the Assassin, de Neil Burger. Esta es una pequeña joya de bajísimo presupuesto. Contada como un falso documental, es la confesión audiovisual del (supuesto) segundo pistolero involucrado en el magnicidio de Kennedy. Altamente recomendable.

Enemy of the State, de Tony Scott. Con las florituras estilísiticas a que nos tienen acostumbrado los hermanitos Scott, Tony firma un efectivo thriller protagonizado por Will Smith. Otra vez, un hombre común se ve envuelto por accidente en un un complot de espías, agentes secretos y muerte.

A Scanner Darkly, de Richard Linklater. Como en el caso de Hitchcock, casi toda la obra de literaria de Philip K. Dick, está fundada en el delirio de persecución y la paranoia de sus personajes principales. Muchas veces, los delirios y la deconstrucción de la realidad de los personajes, son consecuencias de la experimentación con drogas. El filme animado de Linklater, con gran carga autobiográfica, es quizás la más fiel representación de este universo dominado por drogas experimentales, vigilancia y control estatal y, otra vez, paranoia.

La trilogía de Bourne, de Paul Greengrass y Doug Liman. Como en Three Days Of The Condor, Bourne (Matt Damon) es un agente secreto perseguido por sus antiguos empleadores sin saber por qué. Entre otras cosas, porque ha perdido la memoria.

Wag The Dog, de Barry Levinson. ¿Sabes cómo se encubre un escándalo sexual que involucra la presidencia del país más poderoso del mundo? Pues muy sencillo: fabrica una guerra. Dustin Hoffman y Robert De Niro te enseñan cómo.

NO FICCIÓN

Loose Change

Loose Change

Loose Change, de Dylan Avery. ¿Fueron los ataques del 11 de septiembre contra las torres gemelas del World Trade Center planeados y ejecutados por el propio gobierno estadounidense? Para los realizadores de este documental, la respuesta es categórica: sí. Realizado por un grupo de veinteañeros, es tan popular que hasta el presidente venezolano Hugo Chávez le ha dedicado su atención.

The Trap y The Power of the Nightmares, ya he hablado antes de ambas series de Adam Curtis, Bastará decir aquí que, en la primera cuenta los mecanismos que mueven a los gobiernos paranoicos. La segunda, desmonta una conspiración armada por el gobierno paranoico de Bush. Aunque sí, la segunda también parece una teoría de la conspiración.

Waco: The Rules of Engagement, de William Gazecki. Este documental es un escrupulosa reconstrucción de los sucesos acaecidos en Waco, Texas, en torno al culto cristiano de los Davidianos y que terminó en una espantosa masacre entre cuyas víctimas se incluían 21 niños. El documental, al mismo tiempo, echa por tierra las versiones gubernamentales y deja muy mal paradas a las agencias federales de investigación que actuaron en el asalto. La Masacre de Waco, junto al acecho de Ruby Ridge, fueron motivaciones para el atentado de Oklahoma y la matanza de Columbine (cuyos perpetradores, Eric Harris y Dylan Klebold, en algún momento, planearon secuestrar aviones para estrellarlos contra edificios, dos años antes del 11 de septiembre –buen material para una teoría conspirativa ¿no es así?).

Fahrenheit 9/11 y Bowling for Columbine, de Michael Moore. En sus dos trabajos documentales, Moore examina y desmonta conspiraciones y en el camino, como Stone en JFK, crea nuevas conspiraciones. En Fahrenheit, Moore se dedica a desgranar las motivaciones tras los atentados del 11 de Septiembre y nos cuenta su versión de cómo George Bush le robó las elecciones a Al Gore. En la segunda, carga contra las maquinaciones conspirativas de la poderosa Asociación Nacional del Rifle.

An Inconvenient Truth, de Davis Guggenheim. Hablando de Al GoreAn Inconvenient Truth es un documental que devela el secreto que las grandes corporaciones nos han ocultado hasta ahora: el planeta Tierra está muriendo.

Llaguno, las claves de una masacre

Llaguno, las claves de una masacre

Llaguno, las claves de una masacre, de Ángel Palacios. Sí, un documental venezolano. ¿Por qué? Bueno, porque el incidente de Puente Llaguno, de abril del 2002, donde se enfrentaron opositores y seguidores del presidente Chávez, pasará a la historia de Venezuela como uno de los más grandes misterios políticos, junto al Asalto al Congreso de Enero de 1848, la supuesta muerte por envenenamiento, vía ingestión de lechoza (papaya), del presidente Francisco Linares Alcántara; el asesinato de Juancho Gómez (hermano del Benemérito), y el magnicidio de contra Carlos Delgado Chalbaud.

El realizador venezolano Ángel Palacios hace un exhaustivo trabajo de investigación y reconstrucción de los hechos para dilucidar qué fue lo que en realidad sucedió. O, como suele suceder en las investigaciones de conspiraciones políticas que acaban en hechos violentos (Waco, Ruby Ridge), ¿quién disparó primero? Es una trabajo que, a pesar de su punto de vista partidista, desmonta muchas de las manipulaciones sobre tan controvertido suceso.

Si el tema les ha interesado, pueden chequear esta lista de thrillers políticos y películas sobre conspiraciones de la Wikipedia. Allí encontrarán otras estupendas cintas, omitidas de forma inexcusable en este artículo.

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