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Los peligros de La Cultura de los Éxitos, según Chris Anderson

Hace poco terminé de leer The Long Tail, Why the Future of Business is Selling Less of More, de Chris Anderson, el editor de la popular revista Wired.

Más allá de la tesis de La Larga Cola –tema para otro post–, concepto central del libro, resulta interesante el análisis de lo que Anderson llama La Cultura de los Éxitos (de ventas); una idea que ha prevalecido en el mundo de la cultura y el entretenimiento en los últimos 50 años.

El autor afirma que, debido a las limitaciones físicas de la realidad, la economía del entretenimiento forzosamente había estado determinada por los productos más exitosos. Puesto que en una tienda discográfica no caben todos los discos editados en la historia de la música grabada, su oferta se limitará pues a los discos más vendidos (del momento).

El mismo ejemplo puede ser aplicado a las salas de cine: dado que no existen suficientes salas y horas del día para proyectar las más de 6 mil películas que se producen al año sólo en los EE.UU., las cadenas se limitan a exhibir al año, alrededor de las 100 películas con más probabilidades de éxito.

Según Anderson, una situación análoga se da en el caso de la parrilla de programación de un canal de TV, en los clubes de video o las librerías.

Una economía basada en los éxitos, lógicamente necesita generar productos exitosos. Para Anderson, hay dos formas de crear un éxito. La primera, la más inusual, es encontrar “un genio, raro e impredecible” cuyo trabajo sea del gusto de muchos.

La segunda, la más usual, consiste en manufacturar un producto según “una fórmula determinada por el denominador común más bajo”. Es decir, un producto cuyas características genéricas, homogéneas, lo hacen atractivo a un público numeroso. A una masa. Y ya se sabe lo que resulta de tratar de hacer algo que guste a todo el mundo.

Acaso sea esta la razón de que no siempre éxito sea sinónimo de calidad.

Hacia el final de su libro, Anderson enumera un puñado de preconcepciones o falsos conceptos derivados de la idea imperante de La Cultura de los Éxitos:

  • Todo el mundo quiere ser una estrella.
  • Todo el mundo lo hace por dinero.
  • Si no es un éxito, es un fracaso.
  • El único éxito es el masivo.
  • “Directo a video” = Malo.
  • “Autopublicación” = Malo.
  • “Independiente” = “no pudo conseguir un contrato”.
  • Amateur = no profesional.
  • Pocas ventas = mala calidad.
  • Si es bueno, podría ser popular.

Yo añadiría:

  • “Autodistribución” y “autoexhibición” cinematográfica = malo.

Desde luego, a la Cultura de los Éxitos se contrapone la economía de nichos, La Larga Cola, propiciada por el advenimiento de la Internet. Sin las limitaciones físicas del mundo real, la red puede ofrecer casi todo, para el gusto de todos. Es el modelo de negocios del comercio electrónico: desde Amazon hasta iTunes, pasando por las redes sociales o los blogs.

La de Anderson es una visión tranquilizadora, reveladora y, al mismo tiempo, liberadora. Un modelo económico de nichos libera al artista de la presión de que el producto de su trabajo deba ser exitoso, masivo, popular. El cineasta acaso pueda librarse de la necesidad de la exhibición en salas de cine, como en los casos recientes de Wayne Wang y Michael Moore; acaso aprenda que existe vida para sus películas más allá de las dos semanas reglamentarias de proyección en una sala de cine

Actualmente, Anderson está preparando otro libro sobre esa intersección en la que confluyen el arte, la industria del entretenimiento y la economía. Esta vez, un poco más radical, Anderson asegura que el futuro del mundo de los negocios está en las cosas (servicios, bienes, productos) gratuitas. Que la remuneración de un trabajo no tiene por qué ser económica siempre. Sí, un tema para otro post.

The Long Tail | Articulo original en castellano | En ingles | Blog | Wikipedia

13 comentarios en “Los peligros de La Cultura de los Éxitos, según Chris Anderson

  1. Orson W. para mí el mayor insulto que le pudieron hacer a Simón Díaz fue botarlo de VTV por razones políticas…

    Salu2.

  2. Vicente… la terapia es algo díficil de contar por aquí. Es posible que aun siga en ella. El detonante si te lo puedo decir: lo que algunos científicos llaman “L.C.D.L.30” (La Crisis De Los 30!).

    Con el tocayo Juan Luis estoy de acuerdo es sus dos participaciones. “Art School Confidential” es de mi top 10 de 2007. Excelente final!. Muy buena paradecorar este post.

    Y si, hay gente malhumorada pegando tiros de sala en sala.. “Bowling for Blogacine”?!

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