1, 2 y 3 Mujeres, en salas de cine de Venezuela


1, 2 y 3 Mujeres | Trailer from carlanga on Vimeo.

1, 2 y 3 Mujeres, el tríptico dirigido por las noveles cineastas Andrea Ríos, Andrea Herrera y Anabel Rodríguez, se exhibirá a partir de hoy en las salas de cine de Venezuela. El filme cuenta tres historias que tienen la temática femenina como punto en común.

Según Lorena Almarza, presidenta de la Fundación Villa del Cine, la idea original era fundir las tres historias en una sola.

Nos pareció interesante tener jóvenes directoras que pudieran ser parte de este proyecto. La propuesta que hace la Villa es que siendo tres historias se pueda hacer una sola película combinando todo lo que ha sido el casting, la propuesta fotográfica entre otras cosas para generar la sensación de una sola película.

Agregó que la Fundación Villa del Cine está haciendo énfasis en la carrera de nuevos cineastas. De las nueve producciones que La Villa estrenará este año, ocho serán óperas primas.

Para Andrea Ríos, una de las tres realizadoras, la experiencia es inédita en nuestro país.

Fue un camino difícil en el que teníamos que buscar una integridad estética y siempre hablamos en términos de una sola película, Esa experiencia ha sido un ejercicio de ideas en el que se apreciaba como todo, pero al mismo tiempo cada quien tenía su trabajo individual con su mediometraje.

El reparto de Una, Dos y Tres Mujeres lo integran Sasha Bello, Ogladih Mayorga, Katherina Cardozo, Jesús Sosa, Juliana Cuervos, Carlos Rodríguez, Delbis Cardona, Francisco Denis, Patricia Fusco, Alexander Hudek, Jesús Sosa, Carlos Sánchez, Eliana Barreto, Ana Isabel Llorca, Carolina Riveros, Amilcar Marcan y Liliana Cuervos.

Antonio García hace la fotografía, Ignacio Márquez se encarga del casting y Aida Cortez del Arte. Armando Silva, Jonathan Pellicer y Andrea Ríos, editan. Juan Ramón Pérez, José Luis Varela, José Antonio Varela y Rafael Pinto firman los guiones con la asesoría de Gustavo Michelena. La producción general estuvo a cargo de Vladimir Salazar y, la ejecutiva, de Alejandro Medina, Lorena Almarza y Marco Mundaraín.

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Nunca se ha afirmado que la rentabilidad deba ser la razón de ser del cine nacional. Lo que he hecho es criticar desde la perspectiva moral lo que considero un robo.
Ahora, si me preguntas si es necesario cerrar el negocio, te digo que no, no es necesario. Lo que sí hace falta es ajustar el negocio a la realidad económica del país, lo cual implica dejar los altos presupuestos que se vienen manejando y buscar la forma de hacer el cine que se quiere de la forma que se pueda y sin recurrir al dinero público (o, por lo menos, recurriendo a él a modo de préstamo, lo cual implica su devolución a futuro). Las nuevas tecnologías lo permiten.
Si no existiese La Villa, el cineasta se vería obligado a hacer este cálculo: suponiendo que el nivel de audiencia promedio es de 100mil personas y que la ganancia por entrada que me llega a mí directamente como autor y/o productor es de 5Bs.F (estoy casi que seguro que la estoy exagerando mucho), entonces deberé hacer una película que no cueste más de 500mil Bs.F (5x100mil). Si se pueden anticipar menos espectadores o un ingreso menor, se cambian los números. Es algo simple y con las tecnologías de este milenio se puede hacer una película con presupuesto cero, así que el dinero no debería presentar mucho problema para el artista (y si lo presenta, creo que es por capricho, pero díganme si me equivoco).
La formula anterior nos llevaría a sincerar la producción nacional con el sistema económico del país. Haríamos, así, las películas que se pueden hacer, de la forma en la que se pueden hacer.
El profesor (carlanga) hace tiempo escribió sobre un caso muy interesante que me sirve como ejemplo, Nigeria, en donde se empezó por hacer películas baratas para venderlas junto a electrodomésticos y hoy son la tercera industria cinematográfica en cuanto a cantidad de obras producidas al año (mil doscientas según el antiguo dato del artículo citado), superada únicamente por U.S.A e India. Ahora los nigerianos tienen una industria estable que genera puestos de trabajo estables y que es capaz de producir con presupuestos altos.
Mientras el Gobierno subsidie al cine me temo que tendremos una industria inestable, y por tanto un cine inestable.
Ahora, si me sales con lo de "no es cantidad, es calidad", te diré que estoy 100% de acuerdo, pero al mismo tiempo te digo que entre la cantidad se va a encontrar la calidad. U.S.A produce miles de películas al año, pero estoy seguro de que las que le gustan a cada quién no pasan de las 10 o 20 por año (por decir algún número alto, ya que a mí, en lo personal, me gustan menos). Y, antes de que me digas apátrida de manera sutil, voy a aclararte que lo mismo me ocurre a mí con Venezuela; de las 10 o 12 películas que se hacen al año, a mí por lo general me gustan una o dos (que en porcentaje es lo mismo que las gringas o quizás mayor). Ya he citado ejemplos de películas nacionales que me han gustado y existen algunas películas nacionales de los 70's y 80's que he descubierto recientemente y que me han gustado mucho.
Quiero aclarar que esto no va en contra de los que trabajan para la villa por necesidad, ya que entiendo que las cosas están como están y que siempre es necesario poner el pan en la mesa.
No estoy haciendo una crítica a nivel artístico de la película (como tú bien apuntas yo nunca dije "esta película es mala" sino "esta película no me gustó", y lo dije de esta manera debido a que tengo una opinión formada con respecto a la crítica artística que no es preciso explicar en este momento), estoy haciendo una crítica a una productora del Estado partiendo de un incidente particular que involucra a la obra en cuestión y lo estoy haciendo con bases. Si no es así díganmelo de igual forma, con bases, y, si están en lo correcto, admitiré que me he equivocado. La cosa es que no lo han hecho, se han limitado a caer en ataques contra la persona que hace la crítica (pintándolo de "apátrida" de manera sutil o diciendo que discrimina sin siquiera conocerlo) y no en contra de lo que se critica (lo cual es una falacia en términos lógicos).
Saludos.

Lo apoyo, J.A.Peña en su propuesta de un taller, una charla, una conversación, un foro sobre AAPRECIACION CINEMATOGRAFICA (y el señor Carlanga debería tomarle la palabra para salud de esta página). Recuerdo que una vez veíamos en la TV por cable una presentación de Monserrat Caballet y entra mi hijo y suelta esta joya: "¿Quien es esa vieja loca que esta gritando?" Luego la detalló y la reconoció: "Ah, es la tipa esa que cantó con Freddy Mercury" (el del Queen) Y con la misma se fue a la cocina a prepararse una merienda porque evidentemente no pensabamos separarnos de la TV y dejar de disfrutar una de las cantantes de ópera con mayor abanico vocal que conozca la humanidad.
Algo así en ocurre en esta página (y en muchas otras por ahí que considero "menos seria" que esta) Pero es que el propio país se ha convertido en un "opinadero nacional" y cada uno de nosotros en "manager de tribuna" queriendo resolver el juego desde la silla numerada del palco principal con un vaso de cerveza en la mano y con la otra llamando al vendedor de maní. Hace poco, por mi casa, Roseliano (un indigente ya tradicional en la urbanización pero que se gana un poco la vida limpiando jardines) me comentaba así como para congraciarse conmigo "¿Supo la vaina? el tal Dick Cheney como que está metido en el asunto de la Enron" y me lo imaginé (a Roseliano) codeándose en los pasillos de Wall Street pujando acciones como se ve en las películas. Y para mis adentros me preguntaba "¿qué carajo sabe este del movimiento de Wall Street?") Nos falta además de un tallercito de apreciación cinemaógráfica, un poquitico de humildad.
Celebro los que empiezan sus comentarios con "esa pelicula A MI no me gustó" pero más celebro los que continúan su comentario con "Y NO ME GUSTO PORQUE las actuaciones, la fotografía, la estructura o trama dramática, etc, etc" Eso nos hace falta (nos, dije)
Tampoco creo mucho en esos que se autoproclaman defensores del erario público ("el dinero de todos los venezolanos", "con mis impuestos", etc) pero que esconcen una actitud punitiva y discriminativa (vaya, esa palabra) por lo venezolano. Por ahí en otro foro de esta misma página leí que el señor que relaizó Secuestro Express (pelicula que me gústó pero no así como piensa el director) que una película en Venezuela para PAGUE LA INVERSION requiere por lo menos un millón de espectadores (la suya creo que llegó a ese número) y para que DE GANANCIAS un millón y medio de espectadores. Entonces me entero que una pelicula como "TOCAR Y LUCHAR" (también me gustó, una pelicula netamente venezolana) apenas la vieron 50 mil espectadores.
Entonces ¿qué hacemos con el cine venezolano? ¿cerramos el negocio y abrimos una licoreria porque eso si da? ¿cerramos las escuelas porque un muchacho es mas caro que lo que produce? ¿matamos a Roseliano porque no pudo ser ingeniero ni medico y debe vivir de arreglar jardines? ¿nos vamos todos a vivir a un pais donde el cine si es rentable?
Me acuerdo que cuando metí a mi hijo pequeño a practicar beisbol el entrenador del equipo me dijo, no se si para parecer simpático, que mi hijo tenía "madera de grande liga" y para una madre por supuesto es un halago pero después lo pensé bien y cambié a mi hijo para otro equipo porque no quiero un grande liga sino que mi hijo practique un deporte para que fortalezca sus músculos, desarrolle su respiración, produzca y queme adrenalina y su cuerpo se desarrolle sanamente, en fin. Creo que por eso hacemos deporte (o CINE): las grandes ligas pueden esperar.

Por otro lado, volvemos a lo mismo: la rentabilidad del cine venezolano como su razón de ser.

Cada pelicula esta dirigida a un tipo de publico...