Hollywood y su crisis: “el cielo sí se está cayendo”

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chicken-little.jpgUno. ¿Qué habría sido de Hollywood este año si hace más de una década, nadie le hubiese dado la oportunidad a los jóvenes guionistas de Assassins, de dirigir un modesto filme noir, de lesbiana temática, llamado Bound? ¿Qué habría sido del lenguaje del cine comercial contemporáneo, si Bound, filmada apenas en un mes sin grandes estrellas en su reparto, jamás hubiese sido distribuida? A una pregunta especulativa, una respuesta no menos especulativa: quizás todos nos hubiésemos perdido de la trilogía de Matrix y, este año, de una de las más taquilleras películas, Speed Racer.

De igual manera, ¿qué habría sido de este verano de blockbusters si, hace ocho años, un diminuto filme llamado Memento, no hubiera sido exhibido? Sí, puede que este año The Dark Knight no fuese la película más taquillera.

Ha sido la forma tradicional de supervivencia de la industria del cine estadounidense: captar los nuevos realizadores, asumir las nuevas propuestas que vienen del cine independendiente. Antes de Christopher Nolan y los hermanos Wachowski, fueron Sam Raimi, Quentin Tarantino, Robert Rodríguez o los mismísimos Spike Lee, Jim Jarmusch o David Lynch. Y antes que ellos, James Cameron, Francis Coppola o Martin Scorsese quienes hicieron sus primeras películas en la factoría de bajo presupuesto de Roger Corman.

Sí, Hollywood siempre se ha nutrido con la sangre fresca del cine joven, rebelde e independiente.

Hasta ahora…

Dos. Digámoslo de una vez, a riesgo de que me llamen izquierdista trasnochado: Hollywood está en crisis.

Ha pasado más de un mes y aún el discurso de Mark Gill, ex presidente de Miramax, en la Financing Conference del L.A. Film Festival’s, sigue alimentado la controversia.

¿Qué fue lo que dijo que ha resultado tan polémico? Gill, para decirlo en plan folklórico, no hizo otra que nombrar la soga en la casa del ahorcado y lo hizo sin ambages: Hollywood está en crisis y su primera baja ha sido el cine independiente. Gill enumeró las pruebas:

    1. El cierre de Picturehouse y Warner Independent, dos divisiones de las majors dedicadas a la adquisición y distribución de cintas independientes de bajo presupuesto.
    2. El recorte de un 90 por ciento de la nómina de New Line, “cuyos supervivientes fueron enviados al infierno… Es decir: a Burbank”.
    3. Paramount Vantage fue fundida con su nave madre, “lo que acaso no sea tan mala noticia, pero que igual aterra a la gente del cine independiente”.
    4. Sidney Kimmel shrunk encogió su compañía hasta la mitad.
    5. ThinkFilm está siendo demandanda por no pagar sus cuentas de publicidad y “hasta los sindicatos han parado el rodaje de la película dirigida por David O. Russell, titulada proféticamente Nailed (Clavado) por su imposibilidad de cumplir con el salario semanal.
    6. Otras cinco compañías están en serias dificultades financieras, “que yo sepa”
    7. “Los 18 millones queWall Street vertiera sobre Hollywood durante los últimos cuatro años se han reducido a un chorrito, y no hay signos de que pudieran ser suministrado en el mismo nivel por ninguna otra fuente”.
    8. Exceso de películas. Según Gill, el año pasado se producjeron 5 mil películas, de las que sólo 603 fueron obtuvieron distribución en salas. “Y no hay sufieciente espacio en el mercado -como solía haber- ni siquiera para 400 de esas”. Según dijo, acaso habrá mercado para 300 películas al año. “Todo lo demás está condenado a morir. La mayoría de esas esas películas son fracasos pagados pro adelantado por distribuidores independientes que olvidaron que sus probabilidades habrían sido mejores si hubieran convertido su dinero en monedas y tomado el autobús de fiesta nocturna a Las Vegas”.
    9. Los costos de publicidad han superado radicalmente la inflación mientras que los niveles de audiencia están por los suelos. “De modo que las productoras gozan del privilegio de pagar más por un mercadeo menos efectivo”.
    10. Gill incluye los nuevos e inimaginados competidores con las que tienen que enfrentarse las películas ahora: “desde iPods hasta Xboxes, desde Tivos hasta Youtubes, pasando por ese gigante radicalmente mejorado que es la televisión por cable”.
    11. “El mercado internacional puede que haya crecido dramáticamente, pero todo ese crecimiento es devorado por las películas de los estudios, una docena de películas independientes de primera y la creciente producción en idiomas locales. El resto de la producción de este país se vende por menos, como lo ha hecho en los útimos veinte años. Ahora, la mayoría de los cines independientes estadounidenses no se vende en el extranjero. Nunca antes en mi vida he visto gente más deprimida que la que vi en el último Festival de Cannes. La frase “el peor mercado jamás” se podía escuchar en cada rincón. Un montón de veteranos se la pasaban considerando la posibilidad de no regresar otra vez. Tan malo es el futuro allá fuera”.
    12. Un banquero, de la industria del entretenimiento, amigo de Gill cree que al menos 10 financistas del cine independiente saldrán del negocio el año próximo. Gill piensa que sus cálculos se quedan cortos.
    13. “Y finalmente, sólo por mala suerte: el costo promedio de un filme independiente en Norteamérica se disparó dramáticamente el año pasado (quizás no tanto como el 60 por ciento que la MPAA reportó a sus miembros, pero algo así). Y esto, desde luego, hace infernamente difícil conseguir o rozar un mínimo de beneficio para mantenerse en el mercado.

Al parecer pues, es verdad: el cielo del cine independiente se está cayendo. ¿Podrá sobrevivir el Hollywood del futuro sin los Tarantinos, los Cameron, los Scorseses de hoy?

Continuará…

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