Elena Varela, historia de una detención

El pasado 7 de mayo, según informó el diario chileno La Nación, fue detenida la documentalista chilena Elena Varela, junto a otras cinco personas.

Señalados por algunos medios y los cuerpos policiales de ser supuestamente prófugos de la justicia, ex militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria chileno, han sido acusados de los delitos de “robo con homicidio, robo con intimidación, tenencia ilegal de armas de fuego y asociación ilícita para delinquir, como autores de los asaltos al INP, de Machalí, y BancoEstado, de Loncoche”.

Desde hace tres años, Varela y su productora Ojo Film habrían estado realizando una investigación sobre la lucha de etnia Mapuche contra las grandes empresas forestales en la Araucanía chilena, según cuenta la propia documentalista en el filme resultante de sus pesquisas, Newen Mapu Che, la Fuerza de la Gente de la Tierra.

El documental en cuestión había sido financiado con fondos del Estado destinados a la producción audiovisual, lo que ha sido motivo de protestas. Mientras que unos piden la cabeza de la ministra de cultura, Paulina Urrutia, otros proponen que se les pida certificado de antecedentes penales a los beneficiarios de fondos públicos para la producción audiovisual.

La ministra de Cultura se ha defendido:

Acá se ha dicho que le estamos pasando plata a terroristas, pero son personas que no han sido llevadas a juicio ni declaradas culpables y, segundo, la plata se pasa a proyectos creativos evaluados por expertos. Acá no hay error, salvo que las evaluaciones digan que la plata se fue para otro lado, cosa que hasta el momento no es así

.

Mientras tanto, desde la cárcel de Rancagua, Elena Varela le ha dirigido una carta a las autoridades de su país. El documento ha sido ampliamente difundido en la red:

Creí que el haber participado en el Consejo de la Cultura y en el Fondo Nacional Audiovisual, en democracia, me permitiría mostrar otros mundos, y que de verdad tenía este apoyo. Pero aquí estoy perseguida, inculpada y detenida de cargos que no he hecho. Lo que en verdad he realizado es la búsqueda de memoria, la razón de la lucha de muchos grupos sociales y lo he realizado junto a muchos otros profesionales del área audiovisual y a través de fondos CORFO y CNCA.

Las voces en defensa de Varela no se han hecho esperar. Uno de sus defensores ha sido Patricio Guzmán, uno de los más importantes documentalistas latinoamericanos, autor de La Batalla de Chile:

Si un director de documentales resuelve hacer una película sobre el movimiento palestino Hamás y para hacerlo recibe subvenciones o recursos económicos de varias cadenas de televisión de Estados Unidos o Europa (dinero público o privado) está en pleno derecho de filmar el proyecto cinematográfico que ha concebido sin tener que dar explicaciones a nadie y menos ser acusado de malversación de fondos, agredido, humillado y encarcelado como le ha ocurrido a la cineasta chilena Elena Varela por filmar a los mapuche, que no poseen ni remotamente las armas y las ideas de Hamás.

Esta misma libertad de imagen vale para los documentalistas que están haciendo películas sobre Afganistán, Córcega, Georgia, Irak, Bolivia, Bélgica, Chechenia, Líbano, Tibet, Cachemira y muchos otros lugares donde existen movimientos de reivindicación nacionalista, ya que el papel del cineasta que hace documentales es filmar la realidad cualquiera que ella sea.

El Estado chileno aplica una ley antiterrorista heredada del régimen de Pinochet para meter en la cárcel a Elena Varela por hacer una película documental que denuncia el robo de tierras y los malos tratos de que han sido víctimas los mapuches desde la creación de la República de Chile y antes por los españoles. La operación es sostenida por un gobierno débil que no hace nada; deja que las cosas continúen adelante haciendo oídos sordos.

A Guzmán se ha sumado buena parte de los documentalistas chilenos, quienes en días pasados ofrecieron una rueda de prensa habría sido ignorada por la televisión:

Buena parte de la comunidad del cine chileno ha cerrado filas en torno a la realizadora y ha pedido a las autoridades el resguardo y devolución de los materiales que le habrían sido incautados. Días atrás, se sumó la comunidad del cine venezolano, a través de la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos de Venezuela, ANAC:

La Asociación Nacional de Autores Cinematográficos, organización que reúne a la mayoría de los directores, guionistas, directores de fotografía y demás autores del cine venezolano, manifiesta su preocupación por la detención en Chile de la realizadora documental Elena Varela, prematuramente acusada por los medios de comunicación y por las autoridades chilenas de colaborar en actividades terroristas

Tras conocer que a la realizadora le fueron incautados los materiales de los reportajes documentales que estaba produciendo, consideramos de suma gravedad estas acciones que atentan en contra de la libertad de expresión y de creación.

Manifestamos nuestro total desacuerdo con estas acciones y expresamos nuestra protesta por su detención. Demandamos la inmediata restitución de las cintas de cámara y sonido relativas a sus dos reportajes documentales que estaba produciendo, “Newen Mapu Che” y “Sueños del Comandante”, materiales que fueron confiscados por la polícía chilena al momento de su detención; no existe relación alguna entre estas películas y el crimen por el que Elena está bajo custodia al día de hoy.

También la ministra Paulina Urrutia, , ha pedido a las autoridades el resguardo de los materiales de Varela. Mientras tanto, continúa la preocupación por la detención de la documentalista.

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en la página web de la empresa productora fundada por esta Directora Elena Varela, encontré una reflexión del Documentalista Chileno Patricio Guzmán, sobre el Documental y la democracia:

Documental y Democracia por Patricio Guzmán

El destacado documentalista Chileno,Patricio Guzmán, autor de la Batalla de Chile, La Memoria Obstinada y Allende; escribió la siguiente reflexión frente a la detención de la cineasta Elena Varela.

Si un director de documentales resuelve hacer una película sobre el movimiento palestino Hamás y para hacerlo recibe subvenciones o recursos económicos de varias cadenas de televisión de Estados Unidos o Europa (dinero público o privado) está en pleno derecho de filmar el proyecto cinematográfico que ha concebido sin tener que dar explicaciones a nadie y menos ser acusado de malversación de fondos, agredido, humillado y encarcelado como le ha ocurrido a la cineasta chilena Elena Varela por filmar a los mapuche, que no poseen ni remotamente las armas y las ideas de Hamás.

Esta misma libertad de imagen vale para los documentalistas que están haciendo películas sobre Afganistán, Córcega, Georgia, Irak, Bolivia, Bélgica, Chechenia, Líbano, Tibet, Cachemira y muchos otros lugares donde existen movimientos de reivindicación nacionalista, ya que el papel del cineasta que hace documentales es filmar la realidad cualquiera que ella sea.

El Estado chileno aplica una ley antiterrorista heredada del régimen de Pinochet para meter en la cárcel a Elena Varela por hacer una película documental que denuncia el robo de tierras y los malos tratos de que han sido víctimas los mapuches desde la creación de la República de Chile y antes por los españoles. La operación es sostenida por un gobierno débil que no hace nada; deja que las cosas continúen adelante haciendo oídos sordos.

Hace dos años la policía mexicana golpeó, robó, vejó sexualmente, encarceló y después expulsó del país a otra documentalista chilena, Valentina Palma, por estar filmando la represión policial en una comarca cerca de la capital. En aquella época encontré personalmente a la ministra de cultura, Paulina Urrutia, mientras acompañaba a la presidenta en la ciudad de Madrid. Le entregué un sobre con todos los antecedentes del caso, pero no pasó nada. El gobierno de Chile no pudo reclamar nada al gobierno mexicano. ¿Ahora pasa lo mismo con Elena Varela? ¿Quién tiene las pruebas de que Elena Varela es asaltante de bancos o guerrillera como dicen las autoridades de la justicia? ¿Por qué se la mantiene presa e incomunicada? ¿Por qué la policía actúa como si detrás del documental de Elena Varela se escondiera un complot de alcance nacional? ¿Es que en los profundos bosques mapuches se oculta un ejército de liberación que está preparando el asalto a Santiago? ¿Cómo es posible que la policía use las imágenes de Elena Varela para acusar más tarde a los participantes del documental como delincuentes? ¿No tienen ellos derecho a expresar sus ideas?

Todo ello deja al desnudo una alarmante falta de libertad de expresión, revela unos procedimientos de la justicia y unas fuerzas del orden público que usan métodos propios de una dictadura y no las vías de un país democrático. ¿Cómo es posible que no seamos capaces de terminar con las conductas dictatoriales en un país que se considera moderno y dinámico, soberano y con un estado de derecho? Me indigna que esto ocurra en mi país; me indigna como cualquier demócrata en cualquier parte del mundo. Me sumo a las exigencias de mis colegas cineastas: libertad para Elena Varela y la devolución de su material.

Patricio GUZMAN
París, 30 de mayo 2008

Muy a propósito de las discusiones sobre la libertad de expresión, la democracia, los medios de comunicación y el cine... un llega a pensar que no ha habido suficiente seguimiento del caso de esta documentalista, al parecer injusta e ilegalmente privada de su libertad por intentar hacer un documental sobre el pueblo Mapuche.

Y uno se pregunta ¿donde está esa solidaridad gremial para apoyar a esta compañera en problemas...?

Afortunadamente, encontré este post al buscar páginas de apoyo para esta cineasta... y creo que es bueno reactivar un proceso de diálogo sobre esto...

un abrazo, y saludos...