Boves, primeras imágenes

Boves…

Este fin de semana pasado, llegaron a mi perfil en Facebook las primeras imágenes de Boves, el último filme de de Luis Alberto Lamata que, al momento de escribir estas líneas, entra en su segunda semana de rodaje.

Se trata de la adaptación cinematográfica de la novela de Francisco Herrera Luque, Boves, El Urogallo.

Pocos personajes condensan mejor las contradicciones y la tragedia de nuestras guerras de independencia como José Tomás Boves.

Asturiano, antiguo corsario, después de pelear un tiempo en el bando republicano, se pasa al bando realista. A pesar de sus orígenes, prefiere la compañía de esclavos, zambos y pardos y pronto, en el llano, logra reunir un magnífico ejército de lanceros que sería conocido como La Legión Infernal.

Arrasando todo a su paso, cometiendo toda clase de atrocidades, según los historiadores, movidos por el odio hacia el blanco –realista o patriota, criollo o mantuano, no importa–, Boves y sus lanceros, llevan adelante una cruenta guerra de razas (“de colores”, según Bolívar) que precipita la caída de la Segunda República y obliga a los republicanos, con El Libertador a la cabeza, a evacuar la capital en el trágico episodio de la Emigración a Oriente.

Daniela Alvarado

De Boves, Simón Bolívar escribiría lo siguiente:

La pluma se resiste a describir las execrables atrocidades del archimonstruo Boves, el devastador de Venezuela; más de ochenta mil almas han bajado a la silenciosa tumba por su orden o por los medios y aun por las manos de este caníbal, y el bello sexo ha sido deshonrado y destruido por los medios más abominables y de la manera más innatural y horrenda. Los ancianos y los niños han perecido al par de los combatientes. Nada se ha escapado a la furia despiadada de este tigre… Los llanos de Calabozo, los valles de Aragua, la ciudad de Valencia donde violó Boves una capitulación que había ofrecido cumplir bajo el más solemne y sagrado juramento, por los santos evangelios y en presencia de la Majestad Divina, la capital de Caracas, las provincias de Barcelona y Cumaná son monumentos eternos de la más espantosa carnicería. ¡De todas esas bellas ciudades, de todos esos campos risueños, apenas quedan vestigios, excepto escombros, esqueletos y ceniza! La memorable y desgraciada ciudad de Maturín, combatiendo valerosamente contra las armas españolas, tuvo al fin que rendirse rodeada por las llamas y la espada, y pronto quedó convertida en inmenso cementerio: ¡allí yacen los infortunados restos de Venezuela!

Luis Alberto Lamata

No hay acaso mejor manera de entender nuestra independencia que examinarla desde el punto de vista del antihéroe, del antagonista paradigmático que encarna la figura de Boves. Puede que sólo a través de su mirada, Bolívar adquiera una verdadera dimensión humana, alejado del acartonamiento dramático y narrativo al que su figura histórica parece condenada irremediablemente –¿se acuerdan de aquel Bolívar interpretado por Maximilian Schell?

Boves es escrita y dirigida por Luis Alberto Lamata. Alejandro Wiedemann se encarga de la fotografía –en video digital de alta definición, con las nuevas cámaras Sony F23. Luisa de la Ville, produce y el elenco está encabezado por Juvel Vielma en el papel del Urogallo. Daniela Alvarado, viva estampa de una mantuana en la foto, le acompaña, entre otros.

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