
Inesperadamente, la cita de S.J. Perelman, que publicamos hace un par de días, vació los “blíchers” (¿o es el “dogout“?). Pero esta vez el acento de la discusión ha recaído en dos aspectos del cine venezolano poco o nunca analizados: el impacto de la crítica, de nuestra crítica, sobre el éxito de una película (¿es que debe tener alguno?) y el nivel de nuestro público.
Guardaré mis reflexiones sobre el primer punto para más adelante, pues me interesa sobre manera el segundo: ese arcano misterio llamado público venezolano. Y, lo que aún es más obtuso, el gusto cinematográfico de las audiencias criollas.
Con la vana esperanza de encontrar respuestas a éstas y otras interrogantes similares, me senté a ver El Público, el estupendo documental de Sergio Marcano y Phillipe Toledano.
¿Que si encontré lo que buscaba?
Desde luego que no: como todo buen documental, el de Marcano, son más las interrogantes que al final suscita, que las respuestas que aporta. Ya que su intención no es aportar respuestas sino provocar preguntas, como todo buen documental, El Público es en sí mismo la discusión y el punto de partida para la discusión.
A continuación, fragmentos…
El Público | El cine de violencia
El Público | ¿Es malo el cine venezolano?
El Público | El Cine Venezolano del Futuro
Ver también:
- Sobre el público
- Jesús TV, estreno público hoy
- ¿Por qué The Wrestler ha sido nominada al Oscar de mejor maquillaje?
- ¿Cuál es ‘La Película Venezolana del Año’ (2006)? Una encuesta
- Consulta pública: ¿cómo promocionar Día Naranja, una película venezolana?




El cine debería ser gratis.
Eso resolvería miles de millones de problemas, y atrofiaría uno que otro ego.
¿Piensan los cineastas en el público a la hora de hacer sus películas? Y más aún, ¿deberían?
Egotin pregunta:
No pensar en el público, pero al menos pensar en si al mismo cineasta le gusta o no lo que está haciendo. Pensar si él iría a ver una película como la que está escribiendo o dirigiendo.
Por otro lado, lo que sí debería tener claro es el concepto de la película, la idea, el tema, el conflicto, porque así sabrá venderla. Uno no debería escribir o dirigir o producir una película si no tiene muy claro cómo la va a vender.
saludos!
En Venezuela ya se está hablando de vender películas cuando todavía no se produce una suma decente siquiera. Ese es uno de nuestros problemas como pueblo en general, lo que llaman la viveza criolla, queremos ser los mejores, no en un futuro, la cosa es ya.
Si creen que así se puede lograr construis una industria, me disculpan, pero creo que están meando fuera del perol.
Las cosas se empiezan desde abajo, películas pobres en cuanto a presupuesto, pero muchas películas pobres. Con muchas películas el público se topa con muchas opciones en el mercado, y alguna verán, así vas creando una cierta cultura cinematográfica, y poco a poco, gracias a la cantidad de ofertantes, se genera una competencia que origina una mejora en la calidad de sus productos.
Así se construye la industria, revisen la historia del cine y verán que las que hoy son las grandes cinematografías empezaron desde abajo, entre ellos Francia y EEUU.
En vez de seguir discutiendo qué es lo que quiere el público, pongámonos a trabajar, a hacer películas, y a venderlas a como de lugar.
Antes de ser director, fui público, es mas, aun me contenta cuando al ver una buena peli me olvido de que soy director y me convierto en otro mas del público.
Trato de trabajar con dos criterios.
1)Trato de ser lo mas sincero lo posible con todo.
2)Trato de imaginarme de público al filmar una escena y de como reaccionaría yo al verla en la película.
No he hecho un largo aun, solo cortos y TV pero aqui donde estoy ahora, asi es como pienso.
carlanga, de donde sacaste esa foto de las personas con los lentes 3d?? es de algun documental?
El Público es un buen documental. He visto casi toda la serie de Monsalve y Toledano sobre el cine nacional y me pareció muy buena. La conclusión que saca uno es que hay un público sediento de cine venezolano y no aparecen los cineastas que se conecten con esa corriente.
El cine que explota los temas de violencia social es el que sigue llamando la atención desde los sesenta hasta hoy. El problema es que el cine es un arte industrial para la clase media-que siempre ha sido una minoría en peligro de extinción en Venezuela-y el pobre que quiere ver sus rollos en la pantalla se tiene que conformar con el DVD pirata. Se produce un desencuentro brutal: a la clase media le importa un pito que le recuerden que viven en un país subdesarrollado y a los pobres les importa un pito pagar un realero-la entrada de cine por persona equivale a dos o tres DVD piratas que puede ver una familia entera- para ver lo que viven en su barrio.
Nuestros cineastas sí tienen que pensar en su público. El romanticismo del cine ombliguista es una inmoralidad cuando el país despilfarra plata en películas exquisitas que nadie va a ver mientras el Estado le niega la plata al Hospital Pérez de León de Petare. A mi me parece un crimen ver el desperdicio de presupuesto del CNAC y me indigna cuando se quejan de que los cineastas de la violencia muestran un país que no existe cuando el país que de verdad no existe es el de la felicidad con anteojeras.
Para decir algo bueno: nuestro cine-por lo menos-ha variado los temas en estas ultimas dos décadas. Ya no se hacen películas que parecen todas de un mismo director fumon.
Sigo teniendo esperanzas en nuestro cine: ya llegara el cineasta que haga un arte que encuentre a un gran publico,aunque llegue el mismo día en que el cine sea suplantado por los viddeojuegos de realidad virtual en linea.
Ya hemos discutido esto en este mismo espacio pero nunca será suficiente. Me gustaría conocer la opinión de nuestros cineastas sobre estas críticas.
Por cierto, yo no creo que un crítico pueda tumbar una película con una mala crítica. Si la película es tan mala para no soportar críticas negativas no es culpa del crítico.
Evora El Público no es de Monsalve sino de Sergio Marcano y Phillip Toledano.
NUESTRA REALIDAD ES MAS UNA INDUCCION MEDIATICA QUE, LO QUE SE PUEDA LLAMAR “LA REALIDAD”. NUESTRA REALIDAD NO PUEDE ESTAR CINRCUNSCRITA A LOS HECHOS VIOLENTOS Y COTIDIANOS, A LA REALIDAD DE UN 20 O 30% DE LA POBLACION TOTAL.. COMO DICE EDGAR RAMIREZ, LA REALIDAD TIENE MUCHAS TEMATICAS EN DONDE PUEDA SER VISTA Y EXPLOTADA. NO TODO EL TIEMPO SOMOS PUTAS, POLICIAS Y MALANDROS ¿O ES QUE NOS QUIEREN HACER PENSAR ESO..?
Como le dije a Sergio, yo me quedo con lo que dice la sifrina de El Cafetal que no ve cine nacional porque es muy malo. Estamos muy prejuiciados con nuestro propio cine. Una vez a la entrada del cine para ver Golpes a mi puerta un señor dijo que si era venezolana seguro era mala. Nos calamos cualquier porquería del norte pero no nos gusta nada de lo que hacemos aqui sea lo que sea. A la gente hay que enseñarla a ver cine, pero no es facil. Seguro muchos de ustedes han llevado a amigos, familiares o parejas al cine a que vean algo diferente, en un plan didáctico, que si para que se culturicen, y probablemente en muchos casos han fracasado en su intensión! Pero paciencia, habrá que inventarse una Misión Cultura Cinematográfica jejeje…
Yo creo que la cosa debería ir un poco más allá. Pero si me miro a un espejo, descubro que tengo muchas elucubraciones sobre estev tema, y la verdad, hasta ahora no he dirigido ninguna película. Si he sdo público, pero nunca fuei un espectador común, debido a mis influencias familiares… Así que tengo una visión ya determinada, y tengo que reconocer que me faltan elementos para sostener ocn propiedad, lo que he manifestado al respecto.
Aún así, creo que ante la pregunta de este post ¿Qué será lo que quiere el público?, se necesita un poco más que mercadotecnia, o experiencia profesional para poder encontrar a respuesta apropiada… ta vez por que esta respuesta sea sumamente sencilla, común, simple…
Yo recuerdo algunas películas que me han salvado la vida, literalmente… como aquella vez que me metí con mi padre en el brodway a ver planeta rojo, y cuando salimos ns eteramos de que la policía de chacao recién había reprimido una manifestación de buhoneros e esa zona de Chacaito.. y me imagino que alguno de ustedes sabrá que no hay nada más pelígroso que ser un testigo de un enfrentamiento entre bandas.. por que normalmente es el mirón el que come e tiro. En esa experiencia, le película jugó un papel , que fué despertar nuestra atención para quedarnos hastya el final de los créditos y así no involucranos en la refriega… y por supuesto, hay muy pocas posibilidades de que el Director tuviera este efecto en mente a la hora de terminar s film.. sin embargo, fué la conjunción de la película en la sala, con el resto de los elementos de nuestro espacio-tiempo inmendiatos, lo que nos salvó.
Y por ello, digo que basta con que la película atrape al espectador… para que se desencadene en su psique todos esos complejos mecanismos de asociación que permiten a ese individuo devorador de cotufa seguir viviendo… y definitivamente, justifica la existencia del director de la película.
ahora, para recordar otras estrategias de lucha contra la ideologización recibida por el público en el cine… les recuerdo ese documental, El Cine Club, de Francisco Gózon… otro momento de nuestra historia e el Cine.
A riesgo de sonar simplón o reduccionista, creo que el público, en el fondo, desea reconocerse en la pantalla, identificarse con lo que ve en términos de experiencia humana. En este sentido me parece que la mayoría de la audiencia le da más importancia al cuento que se echa que a la forma elegida para echar ese cuento. La mayoría tampoco parece responder favorablemente a los discursos no convencionales si tomamos en cuenta, por citar 2 ejemplos recientes, los gritos y mentadas de madre que escuché al final de las proyecciones de Cloverfield y No country for old men (extraordinarias películas con extraordinarios finales, dicho sea de paso). En el caso del cine venezolano, la necesidad de identificación es aún mayor, la idiosincracia(concepto complejo y abstracto donde los haya)reflejada en la pantalla se transforma en un asunto prioritario. Y, en este caso, creo que tampoco responde de manera entusiasta a ciertos productos vacuos y onanistas, normalmente desarrollados en no lugares. Nunca olvidaré la vez que escuché a un muchacho de 11 o 12 años exclamar en voz alta, en el pasillo de un centro comercial: “Más nunca vuelvo a ver una película venezolana”. Ante semejante declaración, no pude reprimir mi curiosidad y decidí preguntarle qué película había visto. Su respuesta fue: “Elipsis”.
Conocer y comprender al público, que asiste a las salas de cine, no es tarea fácil. Sobre todo si no se tiene a disposición de todos nosotros un estudio sobre el acto de ir al cine. Durante años que he tratado de conseguir estos estudios pero, o están clasificados como “top secret” o simplemente no hay dinero para mandarlos a hacer. De todos modos, la información que manejo, gracias a datanálisis (2002) es el siguiente:
• la mayoría de los espectadores de cine van sólo una vez al año. Se imaginan todo el trabajo que hay que hacer para que ese espectador vaya a ver tu película. Sólo un 6% va una vez a la semana.
• La edad de la mayoría de los espectadores es de 18 a 24 años y a medida que va aumentando la edad va disminuyendo la asistencia al cine.
• Un detalle importante es que la mayoría pertenece a los estratos D y E.
Actualizando un poco estos datos, les comento que hace año y medio asistí a un seminario de mercadeo en Bogotá donde se expuso distintos estudios realizados sobre el perfil de los espectadores colombianos, mi sorpresa fue que en Colombia se mantienen los datos señalados anteriormente y como nueva información recibí la siguiente:
• La mayoría de los espectadores van a sociabilizar a un centro comercial y luego deciden, sin planificar, ver que hay en el cine. Cuántos de nosotros no habremos hecho esto alguna vez. Cuántos de verdad, planifican su asistencia a una película en especial…
• La mayoría de estos espectadores ni siquiera llegan a leer críticas o notas informativas, les basta con el tráiler – el afiche o un buen aviso de prensa para esa salida repentina. Cuántos de nosotros no ha escuchado: vamos a comprar el periódico para ver que hay en el cine?
Por otro lado, para quienes asistimos a ese seminario nos quedó muy claro que, la gente no es muy honesta cuando se les pregunta que tipo /género de películas nacionales les gustaría ver; ya que al contrastar sus respuestas con las películas colombianas más vistas, éstas no son precisamente las que exponen temas bonitos, románticos, etc. Sigue prevaleciendo las películas de putas, malandros y narcotráfico, el año de evaluación fue el mismo de Secuestro Express en Venezuela y Rosario Tijeras en Colombia. Entonces, que es lo que quieren nuestros espectadores.
Sería una gran inversión para todos, para los realizadores, los productores, las instituciones vinculadas al cine, para mí como promotora cinematográfica y todos aquellos que trabajen en el área… que alguien no sólo financie un estudio profundo sobre nuestros espectadores si no que además pueda ser de consulta pública.
De todos modos creo que este estudio es sólo para comprender al espectador, opino que cada cineasta debe hacer la película que desee pero teniendo claro que esto es un negocio. No se puede pretender estrenar una película de consumo personal como si fuera una película comercial. Para cada tipo de película hay una ventana de comercialización y debe ser utilizada adecuadamente.
¿Cuántas páginas hay en este blog sobre este tema?
Que quiere ver el público: 13 SEGUNDOS, ABUELA VIRGEN, PURAS JOYITAS,EL DON, HUELEPEGA, ETC todas estas películas pasaron los 300 mil espectadores sin hablar de SECUESTRO que llevó casi 1 millón luego por allí tienes MUCHACHO SOLITARIO, HOMICIDIO CULPOSO, LA PRIMERA VEZ y otras que pasaron los 400 y 500 mil espectadores Y MACU que llevó mas de 1 Millón NO HAY QUE SER UN GENIO NI ARMAR TEORIAS hasta cuando seguiremos con esa paja de refutar lo que está escrito y comprobado
Carlos Malavé, excelente respuesta. Es la respuesta más sencilla y lógica. No obstante, nadie se había atrevido a darla.
fuerte abrazo!
Coño Alfa, leo y releo y no te entiendo. ¿Me lo puedes barajar?
Juan Luis Casañas: tu primer párrafo apunta a un problema serio y que nadie quiere oír. Sólo hablan de vender, producto y bla-bla.bla.
“Antes de ser director, fui público” Vaya, no sabía que se adquiría una especie de ADN especial cuando se comienza a “dirigir”. Cosas vieres Sancho.
Carlanga, ¿así de simple es la cosa? Yo no veo ninguna genialidad.
… Vaya, y pensar que son las mismas personas que se dicen ser “cinéfilos” y conocedores de los maestros y quieren sacar adelante el cine nacional.
Si es de cínica la cosa, pues muy bien, gasten el dinero de sus bolsillos. El estado, que no así gobierno, no tiene porque cojones financiar las mismas idioteces que hace el mainstream. Entonces no se quejen ni hablen paja cuando el gobierno, ahora sí, se encapricha en querer financiar con el dinero de todos nosotros a Danny Glover.
Bonita la vaina.
Es más, si de ser serios se trata, de todos los ejemplos mencionados el único que tiene sentido es Secuestro Express. Aparte de sus valores, en tanto película, no le pidió un céntimo al Estado (si, Estado, no Gobierno) Ahora bien, el que quiera hacer películas dizque comerciales pues que las haga, pero que no se pongan el ropaje de “Autor” y demás imposturas. Así de claro.
Miguel Ángel: el hecho de que sea eso lo que el público venezolano quiera ver, no implica que yo como cineasta sea ese el cine que quiera hacer. O que el Estado deba financiar.
Carlos Malavé sólo describió una realidad: esas son algunas de las películas más taquilleras de la historia de nuestro cine y contra eso nada podemos hacer.
En esa lista hay películas, excelentes, buenas y películas malas.
Hay comedias y pornomiseria. Hay musicales y policiales. Hay películas financiadas por el Estado y la empresa privada en conjunto (el Centro Nacional de Cinematografía, el CNAC, nunca financia el 100 por ciento de una película) y películas financiadas enteramente de forma privada (13 Segundos, Secuestro Express, Muchacho Solitario, La Primera Vez: un drama, un policial y dos musicales).
¿Son todas películas de p*tas, policías y malandros?
¿Qué conclusiones se pueden sacar al respecto? ¿Qué es lo que quiere ver nuestro público? ¿Películas de la calidad? ¿Buenas, malas? ¿De un género en específico? ¿Con determinados actores? ¿Prefieren el género criminal por encima del musical? ¿Quieren ver películas basadas en hechos reales, de crónica roja? ¿Es la selección de la película una decisión muy meditada, como deducías al ver cuánto se tarda la gente en escoger un “quemaíto”? ¿Prefiere nuestro público ciertos directores? ¿Prefieren las películas financiadas parcialmente por el Estado o más bien a nuestros espectadores les gustan las películas financiadas con dinero privado?
Segundo, sobre el tema de vender o no una película, los gringos tienen un dicho allá en Hollywood:
Saludos!
Yo agregaria algo más al comentario de Carlanga no creo que FREDDY FADEL, CESAR BOLIVAR, OLEGARIO BARRERA JONATHAN JACO…LUIS ALBERTO LAMATA, JOSÉ RAMÓN NOVOA y todos los que han hecho taquilla en el cine venezolano se pongan el sello de “autores” (creo que esa palabra es a veces muy pedante y elitista), cada uno sabia lo que estaba haciendo y para que lo estaba haciendo POR LA CALLE DEL MEDIO. Ahora ese es el cine que hay que hacer y apoyar desde el estado y la empresa privada? pues en parte si, o quisiera preguntarles a los que leen, si el CNAC financiara una película como DURO DE MATAR y esta quedara al final como DURO DE MATAR igualita hasta con el clon de BRUCE WILLIS, también el CNAC estuviera regalando los reales?.
la cosas de la que de verdad no se ha hablado, amigo Carlos Caridad, es del punto de la ideología, la ideologización, y las posiciones de los creadores de la película en ese setido.
¿Quiere el público detectar que su pensamiento es manipulado para hacerle creer en una ideología? – Yo creo que no. Y me parece, que eso es lo que hace la diferencia entre las pocas buenas películas del cine gringo y los bodrios que mayormente producen.. al igual que los franceses, los alemanes, los italianos y los chinos… Pero, no creo que se trate de que los cineastas no pretendan ideologizar a público en las películas exitosa, creo que, definitivamente, cuando la peli es buena, el público no se dió cuenta de lo que le hicieron.
¿Quiere el público sentir que se le subestima? – Yo creo que no, y creo también que esa es la verdadera causa de que muchos venezolanos no se vean reflejados en nuestro cine.
¿Quiere el público que una película justifique o promueva el delito? – honestamente, yo creo que no. Sin embargo, a lo largo de la historia de la cultura humana, una de las funciones principales de el arte en manifestaciones como el teatro, la música, la pintura… ha sido el hecho de permitir a diversos grupos humanos hacer Katarsis de sus propios infiernos interiores… y el público de nuesto país que ha superado realidades tan intensas, obviamente quiere hacer katarsis, quiere drenar sus demonios…
¿Quiere el público de cine verse obligado a recibir información de alguna índole política o religiosa a manera de contrabando en un película? – Yo creo que no, sin embargo, y con refencia a las dos consideraciones anteriores, el público tampoco tolerará una película imbecil, que trate de harlo ver como un imbecil.. y aún así . como lo demostró Wells en su Documental Fraude, si el público no se da cuenta del timo, al final celebrará haberse topado con un cineasta verdaderamente inteligente.
¿Quiere el público venezolano ver películas venezolanas? yo creo que si, pero, no creo que el público haga concesiones con el cineasta, si este pretende que para no tener problemas hará una película que no manifieste principios morales o éticos, o por lo menos, una posición ante ellos, yo creo que el público venezolano, disfrutará mucho de una escena erótica bien hecha, y no así de una sucesión de cosas que emulen una masturbación intelectual del cineasta (todo el mundo sabe que no hay nada peor que un mal polvo). creo que que los cineastas que consideren que los venezolanos no son un público con un nivel suficiente para disfrutar de sus películas, bueno, tal vez deberían pensar en como seducir a ese público con sus películas… ¿o es que esperaban que el público cayera rendido al ver la película? ¿acaso son comunes las mujeres que no desean ser seducidas y enamoradas antes de entregar su oscuro secreto?…
P.D. Al que piense que se ahorrará el esfuerzo de seducir abordando el tema de la porno miseria en el cine, les comento que a las putas igualmente hay que seducirlas, aunque después haya que pagarles.
Estimado Carlanga,
En el fondo, importa muy poco el tema. Y muy por el contrario de lo que se podría creer, a mi si que me interesan, y mucho, las películas sobre “malandros, putas, policías”, y todo tipo de marginados, parias y gente rara en general. En eso si hay que reconocer sin ambages de ningún tipo el escaso complejo y las bolas que tenía Clemente de la Cerda cuando decía: “Yo hago cine de Chacaito para allá” Hacia el oeste. ¿Lapidario? Sí, pero también en esa frase había lucidez y autenticidad. Cosas muy escasas en estos tiempos de tanta tonteria.
Mi punto era que si aquellos que utilizan como ejemplo las películas taquilleras para dejar por sentado que eso es “lo que la gente quiere”, y asumen que es el único modelo posible de cine para ganar billete, pues entonces que se arriesguen de verdad verdad y hagan sus películas única y exclusivamente con dinero de su bolsillo, de su familia o amigos. Teniendo la fórmula perfecta es lógico. ¿No? Una sugerencia: convenzan a los grandes estudios en California. Ante la evidencia de tanta ganancia segura, esa gente se bajan rápido, sin miramientos de ningún tipo. Apuesta segura es apuesta segura. ¿Cierto JJ? Pero, insisto, con nuestro dinero: no y no. Ni siquiera para el diez por ciento de los cachitos del desayuno. Qué vaina es pues.
Claro que sí que el Estado (insisto: ES-TA-DO, no los jodidos gobiernos de turno) financie, incluso todavía mas, pero que lo haga también al otro tipo de cine y que es el minoritario: al arriesgado, al radical, al inconformista, al exigente al innovador en forma y contenido; al comprometido con la sociedad en general y no adulante de nadie ni poder alguno. A eso es lo mínimo que se puede aspirar. No que se invierta dinero a fondo perdido en unas especies de Radio Rochela en 35mm. Nada en contra de Radio Rochela, ojo. Pero es que saca la piedra que se le dé dinero que es todos (me da los mismo que sea un céntimo), uno les vuelve a dar más dinero cuando paga la entrada, invierte un tiempo en ver la cosa o chiste perpetrado y al final de todo eso resulta que te han estafado.
Pienses en él o no, haya buena o mala crítica, saque los reales de aquí o allá… El público siempre tiene la última palabra. Se debe pensar en él, pero no sólo en él. Darle al público lo que quiere ver u oir a costillas de lo que se quiere decir, es vender el alma al diablo. Lo contrario, aunque egoísta, parece más honesto. Por lo menos.
Yo pienso que en primer término habría que hacer una industria. En realidad (creo) que la única industria de cine es la estadounidense, o mejor, la hollywodense. En los demás países (caso de España, Francia o Alemania) hay una pequeña industria, pero en realidad los realizadores migran a EEUU en busca de una mejor forma de vida. Ahora, me brinco eso porque es importante hacer cine en el país de origen, estamos de acuerdo en eso. Pero para ello el Estado (SÍ, SÍ, EL ESTADO, TÚ, YO, NOSOTROS, ELLOS Y EL GOBIERNO DE TURNO, SÍ, SÍ, EL CABRÓN GOBIERNO DE TURNO) tiene que inyectar dinero. Más arriba dijeron algo súper importante: hay un mercado para cada tipo de cine, pues, a explotarlo: están los que les gusta acción, están los que les gusta romance y están los que les gusta independiente. Pues hay que hacer todas esas películas. A mí, en particular me fascina Love actually (R. Curtis, 2003), también me gusta Duro de matar (J. McTiernan, 1988) y me encantó Irina Palm (S. Garbarski 2007), pero hay quien no le gusta una u otra ¿tengo que juzgarlo por eso? ¿se merece Irina Palm, por ser cine independiente, más dinero que Duro de matar? A ver, yo lo que creo es que el cine venezolano debe sacar películas buenas siempre, creo que el nivel actualmente, va en aumento, y creo que eso lo va a agradecer el público. No creo que el público quiera ver siempre lo mismo (o al menos me rehuso a creerlo), pienso que si en Venezuela se hace una buena comedia romántica el público la aceptará (igual que una “independiente” buena, igual que una de acción buena), pero para eso el cineasta tiene que ser bueno. ¿Que si hay calidad en Venezuela? claro que la hay ¿que si se le da cabida a la calidad que hay en Venezuela? claro que no, ¿que si se le da importancia al cine en Venezuela? por supuesto que no (a no ser a la manera Rusa de los 20, para ideologizar y punto, pero no es lo que se quiere). ¿Qué quiere ver el público? yo creo que, como dijeron antes, pues, hay para todos los gustos, pero si sólo hacen cine dos o tres, entonces nos quedamos estancados en dos o tres visiones particulares y al que quiere hacer pelis de zombies se jodió, o el que quiere hacer thrillers psicológicos también, y así no vamos “ni pa trás ni pa lante” Por otra parte, yo creo que hay que comenzar por el principio (me suena presidencial esa frase). No podemos andar innovando si no sabemos ni siquiera qué coño es lo que innovamos. Entonces hagamos películas “convencionales” con una alta dosis de inteligencia e ingenio: salen buenas, lo aseguro, caso El Apartamento (B. Wilder 1960), una peli totalmente convencional, muy cómica, muy inteligente, muy política, muy convencional y muy buena. ¿Por qué no comenzamos por ahí? luego de que manejemos bien los principios básicos ahí sí, a innovar: Death proof (Q. Tarantino 2007) o Naked Lunch (D. Cronenberg, 1991). Y si son buenas, pues el público las sabrá agradecer.
Hay gustos para todo, pero si se hacen películas buenas… si no estamos jo… y no se harán películas buenas hasta que no se le den cabida a nuevos cineastas y no se construya una plataforma para que estos cineastas se instruyan. No sé por qué pero creo que todo lo que dije antes lo podía resumir en este último párrafo. Adeu…
Desde luego, los gobiernos son es parte del Estado, pero esa no es ni era la cuestión.
Una cosa es que el gobierno de turno, el que sea, tenga un interés político en el cine, en tanto los rédito que esto le genera; otra es que el Estado diseñe planes y políticas cinematográficas coherentes a mediano y largo plazo. No una politiquería más.
Innovar, no necesariamente significa seguir, y mal, lo que hace Quentin Tarantino. Por cierto, una inquietud: si Tarantino es un imitador confeso que copia sin pudor a otros ¿qué es entonces lo innovador de su cine?
Pero es que ya lo dije en otro post, no se trata de hacer cine estadounidense, europeo, de Marte o de la Galaxia HM 2753 ¿Hasta cuándo con lo mismo? Hagamos nuestras películas, con nuestros errores y defectos, pero que sean las nuestras. Punto. Ah, que no es posible. Está bien, hagamos lo sugerido: que sean entonces películas normalitas, y “totalmente convencionales” “tipo” El Apartamento… Aja, pero ¿dónde están (por lo menos uno, sólo uno) los Billy Wilder dentro del cine convencional venezolano? Otro problemas más, Houston.
Falso. Ahora le parecerá a algunos una película “convencional” (con o sin comillas), pero en su momento jamás El Apartamento fue una película convencional. Imposible. Para empezar, el tema era tan delicado que tuvo unas cuantas escaramuzas con la gente que velaba por el cumplimiento del Código Hayes.
¿”Instrucción a nuestros cineastas”? Por favor, sí algo tienen los cineastas venezolanos es estudio, cuando no una guataca del carajo. Aunque parece que en algunos hay la misma proporción de ignorancia, autoestima y la arrogancia.
OBOED un breve comentario en india también hay una industria y super gigante.
Interesante la discusión y los comentarios.
Vale, Miguel Ángel, no te alteres tanto. A ver, respondo: los diálogos absurdos y sin sentido de Tarantino son totalmente innovadores, jamás un guionista o peor, un profesor de guiones te dirá: “haz diálogos que no digan nada y por detrás mete alguna acción interesante” y esto es por una razón muy simple, el que no lo entienda se quedará dormido (de hecho recuerdo que me dio bastante sueño el diálogo en Death Proof en la fuente de soda de las tipitas estas y por detrás el Kurt Russell pidiendo un café o algo), en fin… claro que la persecución de los carros (en el caso de Death Proof) es una copia, una buena copia, agregaría, pero bueno, si quieres hablamos del cine de Tarantino en otro lugar… aunque… le gusta al público. Por otra parte el TEMA de El Apartamento, posiblemente para la época sea un tema espinoso, pero hasta donde recuerdo lo de izquieras y derechas viene de la revolución francesa, y que me corrijan si me equivoco. En consecuencia tampoco era innovador, como tampoco fue innovadora la MANERA de hacer la peli (que sería en realidad lo más importante). Como dije, Miguel, puede haber comedias románticas, acción, thrillers, pero que estén bien hechos, el tema es lo de menos, y esto, porque como se dijo, hay mercado para todos los temas, para todos los géneros. Ahora, tienes toda la razón, ¿dónde están los Wilder del cine venezolano? es cierto, pero mi punto es que si el ESTADO y GOBIERNO no le da cabida a nuevas tendencias jamás conseguiremos a ese Wilder y mucho menos al Tarantino, o al menos se hará mucho más difícil.
Por otra parte dices que los cineastas del país tienen estudio, y no te lo discuto, pero lo que no hay en el país es dónde estudiar cine… sí, la Capriles y quizá la comunicación de la católica y obviamente la de la ULA, pero ¿dónde más? La industria del cine en Venezuela puede ser tan rentable como la de la construcción, sin embargo hay muchísimos más lugares donde estudiar técnico en construcción, arquitectura e ingeniería civil que cine y tv. Puede que los cineastas estén educados, pero no por haberlo hecho en el país (o los menos). Ahora ¿esa es la piedra angular? pues, quizá no, porque Tarantino, por ejemplo, no estudió cine, ¿pero ayuda y mucho? yo creo que sí.
Carlos, en realidad no tenía ni idea de que en India hubiera una industria grande de cine. A ver, no es tampoco que en Francia (que creo que es uno de los cines más desarrollados de Europa) o en Inglaterra no haya una industria, pero al menos los franceses (no sé los ingleses) ven sus propias películas y las prefieren antes que las gringas… vaya usted a saber por qué es eso, pero es así. En fin ¡saludos!
Por cierto, estoy muy de acuerdo con lo que dices, Miguel Ángel: “…otra es que el Estado diseñe planes y políticas cinematográficas coherentes a mediano y largo plazo. No una politiquería más.” Yo creo que ahí debería de entrar la educación, entre otras muchísimas cosas.
Aquí: “Hagamos nuestras películas, con nuestros errores y defectos, pero que sean las nuestras. Punto.” No estoy tan seguro. A ver, ¿es que tenemos demasiado orgullo para copiar lo bueno de otros países? pues, si es eso, chévere, seamos orgullosos y no avancemos jamás en este mundo globalizado (aunque también hay que tener en cuenta que las influencias siempre estarán, digo yo). Luego, ya hemos tenido suficientes errores, ya hemos caído miles de veces, ya hemos inventado y reinventado, coño ¿entonces qué nos falta? No lo sé, pero si miramos a otras industria quizá podamos copiar una que otra cosita para impulsar, de forma autóctona, nuestro cine ¿no? A mí me parece… saludos.
No me altero, estimado, me apasiono. Cosa que es muy distinta. Me interesa mucho este asunto del cine nacional, y si parezco alterado, lo siento, no tengo otra manera de decir las cosas; me niego a seguir las pautas de cierta corrección política.
Concedo que Quentin Tarantino (QT) tiene una gran capacidad para las conversaciones, y sus diálogos tienen su marca personal. Aja, qué más. ¿Eso es todo? Aclaro, según tú, que no son “diálogos sin absurdos, sin sentido” porque luego “viene una acción interesante” Tarea pendiente.
A mí modo de ver, lo única cosa que ha hecho QT y vale la pena hasta ahora y que ha pasado con justicia a la historia es Resevoir Dogs. Y cuidado, ¿eh? Le tengo mucho cariño a esa película, pero eso no ha impedido “profanarla”: la reedité linealmente y encontré, tal como lo sospechaba, un montón de trucos. Los mismos trucos que QT ha estado repitiendo en toda su carrera. ¿Entonces, en qué quedamos?
Pregunto a los fans de QT: ¿No hay directores en todo el Sistema Solar tanto, igual o más interesantes que él? ¿Es el cine de QT el único con aires de posmodernidad posible? ¿Murió el cine con QT? ¿No será más bien que falta de otras referencias los seguidores QT tratan de llenar algún tipo de vacío sobre valorándolo? Preguntas, sólo preguntas. De mi parte, no más de QT, por favor. No quiero seguir hablando de eso, no me interesa y no es el asunto que nos convoca.
Yo no he dicho que el tema de El Apartamento era nuevo en la humanidad, ¡qué Aristóteles me jale los pies esta noche! Dije que en el cine era un tema delicado y nada convencional. Y, aunque no lo dije explícitamente, pensé que estaba claro, decía que el tema era una cosa nueva en el cine estadounidense. Ahora bien si algunos llaman “convencional” a una película que se aleja de los esquemas (de forma y contenido) con los que se hacía ese tipo de historias, pues me rindo. Otro tema cerrado.
Luego sigo con el resto.
¿Donde consigo el documental el pùblico?
Dices: “(…) en Francia (que creo que es uno de los cines más desarrollados de Europa) o en Inglaterra no haya una industria, pero al menos los franceses (no sé los ingleses) ven sus propias películas y las prefieren antes que las gringas… vaya usted a saber por qué es eso, pero es así.”
Bien, aunque sea al final, por fin retomamos el tema del post.
No sé tengo la más mínima idea de cuál es la respuesta a los que planteas, pero sospecho que no se trata de algún tipo de incondicionalidad por parte del público francés hacia su cine. Mucho menos de que éste sea “bueno”, “malo”, con o sin defectos. A lo mejor es que los franceses ven en su cine una cierta identificación y proyección que les reafirma, les toca directamente y da personalidad como nación. Amén del gran número de puestos de trabajo que el cine es capaz de generar directa e indirectamente en Francia. Afuera del país, obtienen cierto prestigio y una notable presencia cultural.
En cualquier caso, lo que deberías tener claro es que aunque el cine francés, inglés, árabe, asiático, indio, gringo no sea perfecto (no, no lo es, ninguno lo es) es el cine que les perteneces. Y quizás sea allí donde esté toda la gracia y radique su interés.
Una curiosidad: han sido los franceses quienes mejor han sabido interpretar, investigar, teorizar, reivindicar, reconocer, homenajear y defender ciertos valores del cine estadounidense. No obstante (¿por el sentido innato a la oposición que tiene el pueblo francés?), han tenido el tino suficiente de no querer copiarlo y repetirlo en su propia cinematografía. Interesante.
Tampoco dije que debemos ser muy arrechos y vanidosos para no mirar y conocer otras cinematografías y tomar algo que a nuestra manera pudiera favorecernos. En absoluto. Dije que ya basta de tomar como base modelos agotados de producción que en nuestra realidad tienen más defectos que virtudes. En efecto, se ha demostrado hasta la saciedad. Intenté decir que dejemos el complejo y que no vale la pena seguir repitiendo esquemas ajenos al momento de construir nuestras historias. Que creamos también en los nuestros criterios y manera o forma de ver el mundo. Supongo que son cosas igualmente válidas e interesantes como las de cualquier otro lado. ¿O es que acaso en el tan cacareado “Mundo Global” no es más atractivo un cierto grado de variedad? ¿Hasta cuándo esa extraña idea de que “Globalización” significa uniformidad?
Sorprende que desde el mismo cine nacional haya gente que en aras de la taquilla sugieran que es el único cine que deba hacerse es el convencional y conformista (No estoy hablando de temas. Basta de la misma perorata). ¿Por qué? ¿Acaso no son también esos algunos de los colmillos del totalitarismo cultural y por lo que también algunos (cuando les conviene) se quejan y critican la manía del gobierno de querer hacer toda la épica independentista con unas inversiones sin precedentes? ¿No es esa una manera de coartar las legítimas aspiraciones de quienes creen en otro cine? ¿Quién les ha metido en la cabeza que al Estado tiene que darle prioridad a la dizque “rentabilidad” de algunos films en detrimento de espacios de creación plural para todos? ¿Son los número de la taquilla el único rasero para pulsar el interés del público? ¿Cómo se puede estar tan seguro? ¿Realmente, en serio, le han ofrecido al público venezolano otras cosas?
Es curioso y alarmante que mientras en todos lados del mundo empieza a hacerse una revisión en torno al futuro del cine y de los derroteros por los que tendría que marchar para encontrar salidas a una crisis que ha prolongado desde hace vario años, por culpa de su propia miopía y falta de audacia para adaptarse a los tiempos, en nuestro país los “modelnos” abogan por la falta de riesgos y la comodidad.
Es extraño que mientras Martin Scorsese (junto a otros cineastas que parecen, -sí, parecen- sensibles y genuinamente preocupados por la situación del cine) crea el año pasado una fundación para proteger y evitar la desaparición en todo el mundo del cine pequeño, del verdaderamente independiente, del asfixiado por no encontrar distribución, mucho menos espacios de exhibición; en nuestro país algunos realizadores (quienes en realidad deberían ser ellos los más alarmados porque en el fondo también son los más afectados y serán ignorados en el futuro) creen que los films sólo deben ser consideran por sus resultados de taquilla y valorárseles de acuerdo a los esquemas y tradición de Hollywood o como se producen el primer mundo.
Definitivamente, como casi siempre, estamos condenados a llegar tarde a todo.
FIN
Nota necesaria a pie de página: Te honra, Carlanga, la paciencia y que no censuras el asunto porque se saliera del tema, por lo largo y fastidioso que resultara.
Van mis saludos.