Cine venezolano, azotes, delincuentes y secuestros express

Azotes de barrio en el cine

Azotes de barrio en el cine

¿Somos una sociedad violenta? ¿Somos una sociedad voyeurista que le gusta curiosear a los protagonistas que sufren? ¿O somos una sociedad hipócrita que ante una película violenta se rasga las vestiduras, aunque luego ésta se convierta en un éxito de taquilla?

Las anteriores son algunas de las preguntas que el documentalista César Cortez se hace en su último largometraje, La Vida no es un Juego de Carritos.

El filme, producido por producido por la Escuela de Cine Documental de Caracas (ECDC) y obra&arte, Taller de Cine Digital, trata de arrojar luces sobre la relación del cine venezolano con la violencia, a través del examen de las películas Secuestro Express de Jonathan Jakubowicz, Azotes de Barrio en Petare de Jackson Gutierrez, Soy un Delincuente de Clemente de la Cerda y el videoclip underground Zapata666.

Explica la nota de prensa:

Esta experiencia de éxito informal, bautizada por César Cortez como Cine Espontáneo, sirve como pretexto para citar a otras tres taquilleras producciones del cine venezolano, disímiles temporalmente y en la forma de realización, pero con un elemento en común: la violencia real expresada a través de la imagen cinematográfica. “Soy un delincuente” es la mirada retrospectiva; “Secuestro Express” que treinta años más tarde también se convierte en un éxito de taquilla, levantando las mismas polémicas sociales y políticas que su predecesora; y, por último, otro triunfo de la informalidad, “Zapata 666″, una demostración de video clip violento “espontáneo” que junto con “Azote de Barrio en Petare” cierra esta interesante elipsis.

“La vida no es juego de carritos” es narrada por el propio Cortez quien utiliza el recurso de la “auto entrevista” para indagar, comentar y reflexionar desde diversos puntos de vista acerca de la sociedad venezolana y la violencia cinematográfica.

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